ALARGAMOS EL VERSO, QUEDA LA POESÍA

Posted: 27th mayo 2015 by Aurora in Crítica
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ESTÁ COMENTANDO Malena que un alumno suyo le ha preguntado por qué es tan habitual la poesía en el Salón. Al pronto no hemos reaccionado: curiosa pregunta cuyos porqués ignoramos. Es reproche o mera curiosidad. O qué puede ser.

– Se refería a la poesía o a los poemas?- pregunta la P.C. (La Periodista Comprometida)

((ES SAGAZ esta mujer. «Sagaz» es palabra prácticamente sin uso. Me viene a la memoria que en mi etapa ya de preadolescente, uno de mis libros favoritos era un Diccionario que había en casa, editado por la RAE el mismo año en que nací; edición fina, pastas de piel muy clara. Recuerdo que pasábamos muy buenos ratos, él y yo.

PERO estábamos hablando de poesía y/o poemas)).

– Yo creo que se refería a la forma, a la composición.- está diciendo Malena.

– Es que, la gente muy joven, ahora siente pudor, o rechazo por el poema.- opina el Redactor- Lo consideran cosa de ancianitos y chiflados, del Pleistoceno; vaya, que no casa con la vida trepidante del momento.

((LO QUE TE DIGO: pasar un rato  con el Diccionario a vueltas daba tranquilidad. Y leer poesía, ni te cuento. Luego recitábamos los poemas mirándonos en el espejo, y genial: teníamos la impresión de estar divirtiéndonos y de aprender algo, de paso))

– Cómo se llama ese alumno tuyo, pudiéramos decir algo especial?

Clemente. Se llama Clemente.

– Qué os parece si planteamos la sesión de hoy para los que sienten pudor ante los versos, y para los alumnos que preguntan; para todos los que preguntan?

((SILENCIO general, parece de asentimiento. Por las sonrisas y los gestos. Muy poético. Y lee la P.C. y Malena sigue el ritmo con movimientos de cabeza:

– Un día pregunté yo: abuelo, dónde está dios? Mi abuelo se puso triste y nada me respondió. Mi abuelo murió en los campos sin rezo ni confesión, y lo enterraron los indios: flauta de caña y tambor.

Al tiempo, yo pregunté: padre, qué sabes tú de dios? Mi padre se puso serio y nada me respondió. Mi padre murió en la mina, sin doctor ni protección, (color de sangre minera tiene el oro del patrón).

Mi hermano vive en los montes y no conoce una flor; sudor, malaria y serpientes: la vida del leñador. (Y que nadie le pregunte si sabe dónde está dios; por su casa no ha pasado tan importante señor)

Yo canto por los caminos, y cuando estoy en prisión, oigo las voces del pueblo, que canta mejor que yo: «Hay un asunto en la tierra más importante que dios, y es que naide escupa sangre p’a que otro viva mejor. Que dios vela por los pobres…, tal vez sí, tal vez no ; pero es seguro que almuerza en la mesa del patrón.

Pero es seguro que almuerza en la mesa del patrón.

((APLAUSOS. La P.C. bebe  de su botellín, tres sorbos. Siempre lo hace))

– Es una linda canción de Atahualpa Yupanki.- Nos cuenta Malena- En realidad se llamaba Héctor  Roberto Chavero Aramburu, pongamos mil novecientos ocho, mil novecientos veinticinco. En quechua quiere decir «el que viene de lejanas tierras para decir algo». Y Yupanki siempre llegaba de lejanas tierras porque tuvo una vida itinerante, de sembrador. Tengo que decir que los esbirros de Perón pretendieron destrozarle la mano derecha para silenciarlo, y fue una doble torpeza porque era zurdo, y además pensaba por sí solo: no eran sus guitarreos lo que lo habían temible para los tiranos, eran sus palabras.

(( POR EL HILO DE LA MEMORIA me llegan estos RENGLONES, que NO VERSOS por esta vez, de Blas de Otero , 1916-1979:

– Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré como un anillo al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra. Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada; si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra. Si abrí los ojos para ver el rostro puro y terrible de mi patria; si abrí los labios hasta desgarrármelos: me queda la palabra.

(( SIN PONERNOS DE ACUERDO, todos estamos bebiendo aguïta fresca del río con hojas de menta; ( esto es de alguna canción, no recuerdo ahora cuál). Pero la verdad es que nadie ha pedido otra cosa.

Y Malena canta unos versos de Celaya: «Canto y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho. Me ensancho».

((En medio de los aplausos siento en la memoria una figura borrosa: Clemente?

– Va por ti, Clemente.

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  1. Ayola dice:

    La poesía todavía forma parte de la vida y está ahí para quien la quiera o la necesite. Afortunadamente

  2. Ana dice:

    Es verdad que el poema te obliga a elegir

  3. Aurora dice:

    Hay un error en las fechas de Atahualpa Yupanki. Murió en mil novecientos noventa y dos. Algunos lo conocimos en vida. Todo un placer.

  4. Marian dice:

    Da mucho gusto estar en este Salón. En cualquier esquina espero encontrarme con la P.C. Me encanta

  5. Vanesa dice:

    Me encanta la mezcla de realidad y de imaginación. Yo me pido un sillón cerca del escenario. Esta vez han rizado el rizo. Bien por la poesía de renglón corrido. O corto.