Los daneses somos anfibios. En mi país, la tierra y el mar no es que se confundan, es que se funden. Y el resultado somos nosotros, seres esencialmente silvestres. De espacios abiertos, tierra o mar. Tierra y mar. Mar plana y tierra plana de campos, de prados, de landas secas o húmedas; de marismas y lagos. Dunas y colinas. Un máximo de doscientos metros de elevación, pueden tener. Fiordos en las islas; islas dentadas. Los vientos de tanto mar sueltan mares de lluvia, y entonces se rompe la horizontalidad. Es habitual y sin embargo sorprende. Somos de llanura apacible. En Jutlandia están acostumbrados a la verticalidad de los bosques. Bosques de pinos, de hayas. Hayas y pinos. Hay valles como túneles de laderas muy pendientes, modelados por ríos que circulaban a fuerte presión bajo la cubierta del hielo. El mar y el viento nos modelan, no podemos oponernos.

Cuando me adentro en el sur, en la panza de Europa, más veo la hazaña de la raza en el entorno: hay arañazos, hay mordiscos y golpes, hay hachazos, hay coces. La Naturaleza y el humano luchan. Rugen. Pienso y siento lo mismo, siempre que voy al sur. Y siento ese rugido. Y nunca sé si me agrada o no. O si lo rechazo.

 

Termina mi Congreso en París y debería volver a mi isla y a mi ciudad. Debería volver a mi casa y a mi cama. Hay familia esperando. Hay dos familias, dos ex esposas, hijos de dos ex esposas, compañeros de dos ex esposas; hijos de los compañeros de dos ex esposas. Y yo, solo, enfrente. No sé si puedo considerarlo muy danés. En otras ocasiones no lo he considerado nada: somos uno más, todos somos uno más. Sí, quizá sea muy danés. Somos de modelado glaciar.

 

Desde París es fácil preguntarse para qué, o por qué volver. Nel mezzo del camín di nostra vita. Creo que quiero ir al sur. Tengo en la maleta un mínimo de ropa y tres libros. Útiles de aseo. Quiero ir al sur. En los últimos siete meses no he rozado un solo cuerpo y me pierdo dentro de mis contornos. Si vuelvo al norte, a las familias, sentiré frío porque sentiré el calor de ellos. Oiré el mismo silbido de los carrizos peinados por la brisa, el mismo lo mismo la misma. Nosotros siempre miramos más al norte; el sur sólo nos calienta la espalda.

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  1. Marián dice:

    Pues, si nos vamos a enterar de las razones por las que la gente va a Compostela en peregrinación, bien empezamos con un «frio danés»

  2. Vanesa dice:

    Me parece una página estupenda y me pregunto cómo sigue.