CAMPO CULTO, CAMPO POPULAR

Posted: 5th febrero 2018 by Aurora in Crítica
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CAMPO CULTO Y CAMPO POPULAR

 

 

Entre Palka y Rajzner, profesor de Lengua y Literatura y profesora de Literatura y Declamación, han dado salida, poéticamente, a la vieja aspiración de vivir en el campo, a una con la Naturaleza, disfrutando de las armonías del riachuelo y el susurrar de la brisa, dentro de diferentes tiempos e ideologías. Viene bien para reflexionar: según opinión generalizada, es lo bueno que tiene la programación de El Salón: se pasa bien y se medita con tranquilidad, precisamente como si estuviéramos apartados de la vida ciudadana.

 

 

HORACIO (-I): DE LA VIDA EN EL CAMPO (Beatus ille qui procul negotiis….)

 

Dichoso aquel que alejado de negocios/ como en pasados tiempos los mortales/ con sus bueyes los campos heredados/ ara y cultiva, libre de la usura,/ ni lo despierta la cruel trompeta/ ni teme al mar airado/ y el foro evita y las soberbias casas/ de los más potentados ciudadanos./ Ya enlaza en estrecho maridaje/ los altos álamos/ con crecidos mugrones de la vid,/ y podando con hoz ramas inútiles/ injerta otras mucho más feraces;/ o a lo lejos divisa/ en el angosto valle/ el rebaño esparcido de sus vacas;/ o en

ánforas encierra ya las mieles/ que exprimió y sacó de sus panales;/ o trasquila las tímidas ovejas./ O si el otoño sobre el campo alza/ su frente orlada/ de sazonadas frutas,/ ¡cómo se goza/ cogiendo ya la pera que ha injertado/ y las uvas que en su color compiten/ con la brillante púrpura!/ con el fin de ofrecerlas a ti, Príapo/ y a ti, padre Silvano, que defiendes/ y proteges las haciendas./ Ahora le place bajo añosa encina/ o en las gramas tenaces él tenderse/ mientras discurre el agua por las rocas/ y las aves se arrullan en las selvas,/ los frescos hontanares rumorean,/ cosa que invita al apacible sueño./ Mas cuando llega/ la estación invernal/ de Júpiter tonante con sus nieves,/ chubascos y borrascas, ya bien lanza/ sus perros por doquier, que acosan fieros/ al jabalí feroz de pelo hirsuto,/ haciéndole caer en recias mallas;/ o con ligeras horquillas tiende redes/ a los golosos tordos,/ o en lazo coge asustadiza liebre/ o la extranjera grulla,/ agradable botín de sus trabajos./ Hay quien con esto/ no olvide del amor las inquietudes?/ Y si la casta esposa cuida en parte/ de hijos y del hogar,/cual la esposa sabina o la de Apulia/ tostada por el sol;/ si al regresar cansado su marido,/ ha llenado el hogar con leña seca/y encierra en los garzos bien tejidos/ el alegre ganado que regresa,/ y sus hinchadas ubres va ordeñando/ y tras sacar del ánfora fragante/ vino dulce del año, y condimenta/ viandas no compradas;/ no han de gustarme más/las ostras del Lucrino/ ni el rombo ni el escaro, si a estos mares/ los echan las tormentas provocadas/ por las olas de Oriente;/ no a mí me gustan más/ ni la gallina Númida sabrosa/ ni el jonio francolín/ que las verdes olivas arrancadas/de los fértiles árboles, o la acedera amante de los prados,/ o las malvas, salud para los cuerpos,/ o la cordera muerta/ en fiestas terminales,/ o el cabrito arrancado/ del fiero lobo a las hambrientas fauces./ Entre estos manjares, ¡cómo agrada/ ver regresar a casa las ovejas/ con gran prisa, después de apacentarse!,/ ver al cansino buey sobre su cuello/ trayendo ya la reja del arado/vuelta hacia arriba,/ y al enjambre de esclavos de la casa,/ si es que ella es rica,/ coronar el hogar resplandeciente./ Apenas dijo esto/el usurero Alfio,/ se dispuso a labrar ya como rústico,/ recogió su dinero por los Idus,/ y más volvió a prestarlo en las Calendas.

 

 

FRAY LUIS DE LEÓN (XVI)   VIDA RETIRADA

 

¡Qué descansada vida/ la del que huye del mundanal ruido/ y sigue la escondida/ senda por donde han ido/ los pocos sabios que en el mundo han sido!/ Que no le enturbia el pecho/ de los soberbios grandes el estado/ ni el dorado techo/ se admira fabricado/ del sabio moro, en jaspes sustentado./ No cura si la fama/ canta con voz su nombre pregonera/ ni cura ni encarama/ la lengua lisonjera/ lo que condena la verdad sincera./ ¡Qué presta a mi contento/ si soy del vano dedo señalado?/ ¿Si en busca deste viento/ ando desalentado/con ansias vivas, con mortal cuidado?/ ¡Oh monte, oh fuente oh río,/ oh secreto dulce deleitoso!/ Roto casi el navío/ a vuestro vivificador reposo/ huyo de aqueste mar tempestuoso./ Un no rompido sueño,/ un día puro, alegre, libre quiero;/ no quiero ver el ceño/ vanamente severo/ de a quien la sangre ensalza o el dinero./ Despiértenme las aves/ con su cantar sabroso no aprendido;/ no los cuidados graves/ de que es siempre seguido/ el que al ajeno arbitrio está atenido./ Vivir quiero conmigo,/ gozar quiero del bien que debo al cielo/ a solas sin testigo,/libre de amor, de celo,/ de odio, de esperanzas, de recelo./ Del monte en la ladera/ por mi mano plantado tengo un huerto,/ que con la primavera/ de bella flor cubierto/ ya muestra en esperanza el fruto cierto./ Y como codiciosa/ por ver y acrecentar su hermosura;/ desde la cumbre airosa/ una fontana pura/ hasta llegar corriendo se apresura./ Y luego, sosegada,/ el paso entre los árboles torciendo/el suelo de pasada/ de verdura vistiendo/ y con diversas flores va esparciendo./ El aire el huerto orea,/ y ofrece mil olores al sentido;/ los árboles menea/ con un manso rüido,/ que del oro y del cetro pone olvido./ Téngase su tesoro/ los que de un falso leño se confían;/ no es mío ver el lloro/ de los que desconfían/ cuando el Cierzo y el Ábrego porfían./ La combatida antena/ cruje, y en ciega noche el claro día/se torna, al cielo suena/ confusa vocería/ y la mar enriquecen a porfía./ A mí una pobrecilla/ mesa de amable paz bien abastada/ me basta, y la vajilla/ de fino oro labrada/ sea de quien la mar no teme airada./ Y mientras miserablemente/ se están los otros abrasando/ con sed insaciable,/ del peligroso mando,/ tendido yo a la sombra esté cantando./ A la sombra tendido,/ de hiedra y lauro eterno coronado,/ puesto el atento oído/ al dulce son acordado/ del plectro sabiamente meneado.

 

 

ATAHUALPA YUPANQUI (XX) MILONGA DEL PEÓN DE CAMPO

 

Yo nunca tuve tropilla,/ siempre he montao en ajeno/ tuve un zaino que, de bueno;/ ni pisaba la gravilla./ Vivo una vida sencilla/ como es la del pobre pión,/ madrugón tras madrugón/ con lluvia escarcha o pampero;/ a veces me duelen fiero/ los hígados y el riñón./ Soy pión de la Estancia Vieja,/ partido de Madalena/ y aunque no valga la pena/ anote que no son quejas;/ un portón lleno de rejas/ y allá en el fondo un chalé;/ lo recibirá un valé/ que anda siempre disfrazao,/ mas no se asuste cuñao,/ y por mí pregúntele./ Ni se le ocurra decir/ que viene p’a visitarme;/ diga que viene a cobrarme,/ y le han de dejar pasar./ Allí le van a indicar/ que siga los juncalitos;/ al final verá un ranchito/ que han levantao estas manos:/ esa es su casa, paisano; / y ahí puede pegar el grito./ Allí le voy a mostrar/ mi mancarrón y los perros,/ unas espuelas de Fierro/ y un montón de cosas más./ Si es entendido verá,/ ponchos de fina trama,/ y el retrato de mi mama/ que es donde rezo pensando,/ mientras lo voy adornando/ con florcitas de retama./ Qué puede ofrecerle un pión/ que no sean sus pobrezas./ A veces m’entran tristezas/ y otras veces rebelión./ En más de alguna ocasión/ quisiera hacerme perdiz/ para ver de ser feliz/ en algún pago lejano./ Pero, a la verdad, paisano:/ me gusta el aire de aquí!

 

-Mira,- dice la Actriz de Televisión– yo veo una diferencia entre los dos primeros y el tercero; bueno, una no, más. Pero, me refiero a que hay una apreciación de las bellezas de la vida en el campo de quien, o quienes sacan su dinero y su prestigio, precisamente, de la vida en la ciudad, donde están los negocios y el dinero, y las instituciones de cultura para el caso del fray.

– Sí, y el argentino vive en el campo, que no es suyo, porque no tiene otra. Dale la posibilidad de vivir holgadamente en la ciudad.- dice el Redactor.

– No sabemos. No sabemos. Yo estoy por pensar que a pesar de todo, no cambiaría por la ciudad.- opina Rajzner.

– Quizá algunos de los que estamos aquí también cambiaríamos sin pensarlo mucho la vida de ciudad por la vida del campo.- dice Yarek Palka.

 

Picamos en las porciones de dulce de leche que ha traído Marta, y cada cual piensa en sus experiencias campo-ciudad. Seguramente.

Ojazos nos mira sin pestañear.

 

 

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  1. Mónica Garridol dice:

    Ser un mixto: entre la riqueza sensible del pión y la riqueza intelectual del fray

  2. Angela dice:

    Sí que los ricos tienen el campo como descanso y paraíso, y los pobres se amoldan a lo único que tienen. Pero pueden quererlo, por qué no