CHEN YU, CHINA Y LA NAVIDAD

Posted: 22nd diciembre 2017 by Aurora in Literatura
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CHEN YU, CHINA Y LA NAVIDAD

 

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Es Navidad. Tenemos un cartel que así lo dice según nos asegura Chen Yu.

El año pasado, ella quería saber pormenores de esta festividad que se celebra en todo occidente con matices, pero que sustancialmente viene a ser una sola propuesta.

Este año somos nosotros los que queremos saber qué es en China, mayormente, la Navidad. Además del cartel, trae una cara algo hosca, o hermética, o de pocos amigos; sus finos ojos miran sin fijarse en ninguno de nosotros ni de los visitantes. El Redactor le sirve el té, muy ceremonioso. Y, está bien, al dar las gracias, ha sonreído. Y ya está simpática como ella es.

-Sé que me asaréis a pleguntas y vengo prepalada, no importa qué queréis saber; si yo sé, yo lespondo.

– Quizá mejor si no preguntamos. Sitúanos como tú quieras.- propone Palka.

-Bravo, Yarek. Te voy a nominar para algún premio de pedagogía activa.- dice la P.C., y le devuelve el espaldazo que él le propinó en la sesión anterior.

-Bueno, estamos en Sanghai, no impolta calle. En muchos establecimientos y tiendas, la gente que vende tiene gorrros lojos con libetes y pompón blancos, y a veces hacen “¡HOHOHO!”; te venden hamburger con katchup o saltamontes fritos, lo que quieras, y ríen. Son felices porque es fiesta y la gente compla y compla, y quieren que la gente sea feliz, y ríen. Hay una gran superficie. Es día entre 23 y 25 de disiemble. En la puerta hay abeto gigantesco lleno de luces, espumillón y cajas vacías de legalos, con cintas y lasos de colores. A la puerta, hay un Santa Claus vestido como ya sabemos; a veces abre mucho la boca y suena un “¡HOHOHO!” que ya está grabado, porque seguro que santa Claus chino no tiene ese voz tan gluesa. Suena seguido cientos de veces “Jingle bells”. Pongamos que es “Plaza 66”, hay productos y ambiente de lo más chic. Tiendas, todas, y lestaurantes, todo lleno de clientes. Chicos complan legalos para sus chicas para chicos. Han leselvado mesa para cenar.

Encuentro un amigo, sabe que yo preguntar, no le importa porque nos conocemos desde pequeños. Está con la novia y van a cenar y cambiar legalos.

-Disculpa, Yu-Yu: cuánto viene a costar la cena de tus amigos?

-Él ha buscado sitio en dos restaurantes y en el telcero ha tenido plaza. Quiero decil que es muy solicitado sitio para cenar; gente joven cena en lestaurante. El menú, aquí,  cuesta quinientos yuanes.

-Para que nos entendamos…

-Cincuenta euros. Como la mitad de un sueldo básico.

-Base.

-Base. Pelo también hay cotillón.

-Ah, bueno. Hay cotillón.

-Él da legalo a su novia: es una sortija que ella quería. Ella da último modelo de móvil. Están muy felices.

-Por qué?

-Porque es fiesta. Yo pregunta qué fiesta es. Él dice: “Algo como San Valentín, no? Porque está este señor mayol, muy amable, que trae legalos y también a los niños”.

-Un señol mayol adolable.- dice la novia.

-Plegunto qué otras fiestas parecidas celebran, y me dicen que Halloween, el Día de los Solteros, San Valentín, Año Nuevo Chino, día de Acción de Gracias y comen pavo, como en Norteamérica, dicen. Porque jóvenes chinos quieren ser modelnos, quieren salir de tradición triste y pobre china. De cuando China ser poble y triste, quiero decir.

-Eso quería preguntar. Qué religión, o religiones importantes tradicionales, hay en China.

-En China, antes, haber budismo. Luego comunismo. Ahora, la más importante es consumismo.

-Que no se entere nadie,- dice la P.C.- pero yo siempre he pensado que los chinos entendieron a Marx como nadie. A qué tiene que ser el comunismo un régimen férreo de escasez y miserias, como hemos visto por aquí.

-Comunismo chino es que todos ser felices y gastar dinero y hacel legalos para ser felices, y la economía de esta forma ir muy bien.

-El Niño Jesús no lo habría dicho con mayor propiedad ni con más amor.

-Ahora en China todo es laico y amoroso.- dice Chen Yu con su expresión más neutra.

-Pues, la mejor Navidad.

-La pena es que utilicen símbolos occidentales. Con todos los fallos que pudiera tener, yo a Papá Noel le pondría la cara de Mao. Un Papá Noel chino para todas las estaciones.

-Yo no opina y sigo con mi entlevista. Me dicen que están previstos siete cientos cincuenta millones de MSM que dirán: “Merry Chrismas”, no hay más porque la gente de más edad no participa, aunque vea por todas partes de ciudades carteles que dicen I love X’mas, porque mucha gente mayol no conoce el inglés y plefiere sus modos de ser chino tradicional. Bueno, también hay cristianos.

-Pero occidentales, residentes.

-Eso no pleocuparía a jóvenes chinos. A jóvenes chinos preocupa que jóvenes chinos cada vez más hay cristianos. Porque la mayolía quieren coger de occidente costumbres de fiestas, pero no quielen coger filosofía ni religión; sólo costumbres que sirven para estrechar lazos de amistad y de amor. Quieren coger de otros lo que es bien para ellos. Pensamientos que les quiten de ser chinos, o hagan a unos chinos frente a otros chinos, no quielen. Ideologías o religiones, no quiere la mayolía. Fiestas, sí. Bueno, cogieron el comunismo, pero ha sido bien para chinos y chinas.

-Nosotros en cambio nos apretamos con la familia en navidad como ovejas en rebaño todos los años, y cantamos “Noche de paz noche de amor”, que viene de aquella despedida famosa: “Mi paz os dejo mi paz os doy”, y celebramos la navidad entre guerras y en medio de guerras crueles y a veces sobre los mismos manteles de la celebración. No tiene sentido.

-Prefiero la celebración de los chinos: qué se celebra? Una oportunidad para ser felices.

-Os voy a cantar, si me permitís, un villancico que debe de ser antiquísimo, porque se lo oí a mi abuela y ella decía que se lo había oído a la suya.- dice la Catedrática Pelirroja– Y como también soy abuela, me va a salir el mismo hilito de voz con que yo se lo oía cantar a la mía.

Se sienta al piano, y canta:

Para sopas, para El Niño/ yo te ofrezco este candeal./ Bien quisiera, gran Señora/ el poderte ofrecer más./ Ay que alegría, ay ay qué contento/ pronto, al momento/ vamos allá./ tú que le llevas?/ yo, un recental,/ yo, un pan de trigo,/ yo, un buen panal./ Silencio, silencio,/ vamos al Portal./ Aquélla es su madre/ qué hermosa que está./ Despacito, despacito/ acerquémonos allá,/ por si acaso está dormido/ no le quiero despertar./ Ay qué alegría,/ ay, ay qué contento/ pronto, al momento,/ vamos allá./ Tú qué le llevas?,/ yo, un recental,/ yo, un pan de trigo,/ yo, un buen panal.

-Ya está.

-Si lo oyeran los chinos que lo están festejando sin saberlo, se darían un par de besos con la mirada y serían un poco más felices. Sin idea de cruces posteriores, coronas de espinas, resurrecciones polémicas que no sirven del todo porque cada año lo matamos, ya es crueldad.

-Los chinos sólo se apuntan a lo que estrecha lazos de amistad y amor, como dice Yu-Yu.

-Envidiable. Cuánto mejor.

-Sí, no?

 

 

 

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  1. Bea Selene dice:

    La verdad es que el Salón resulta muy acogedor y armonioso. Pero, desde hace un tiempo echo de menos el vinillo con que solían terminar las sesiones, los brindis y esas cosas de buen rollito

  2. Ángela dice:

    La idea de unir comunismo a consumismo es tan rara que sólo se puede materializar en China, tiene razón la P.C. Yo no votaría a Mao pero sí votaría al comunismo que ha quedado. Lo cierto es que el país marcha rápido contra la pobreza, por algo será. Y aquí amndamos cantando villancicos todavía de siglos pasados, y así va todo; está bien traído