COSTA RICA

Posted: 9th marzo 2020 by Aurora in Literatura
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COSTA RICA

 

 

Costa Rica, un país-parque nacional. Un país no militarizado. Tanto que veníamos comentando: Centroamérica, podía ser el paraíso.

— Si me pierdo, que me busquen allá. Ya me perdí una vez.- dice el Actor de Televisión.

— Allá nacieron muchos poetas, hombres y mujeres, aunque en este lado del Atlántico no hayamos tenido la generosidad, antes de ahora, de ir a buscarlos. Personalmente, soy muy feliz al presentar aquí, la verdad es que un número muy corto de poetas, pero siempre con la intención de crear interés personal en cada uno de ustedes. Traigo primero a una señora que nace en 1914. Puedo añadir que es de esas personas que viven con el viento en contra, o que reman contra corriente porque parece que es su sino. Y lo digo contra mi voluntad porque no quiero hacer biografía, ni tampoco publicidad de países buenos para hacer turismo.- Palka es escrupuloso hasta el extremo en cuanto a sus intenciones pedagógicas. Es de agradecer.

Eunice Odio es el asombroso nombre de esta mujer valiente, y Rajzner nos va a leer un poema que lleva por título “Declinaciones del monólogo”:

Rajzner: Estoy sola,/ muy sola,/ entre mi cintura y mi vestido,/ sola entre mi voz entera,/ con una carga de ángeles/ menudos/ como esas caricias/ que se desploman solas en los dedos./ Entre mi pelo, a la deriva,/ un remero azul,/ confundido,/ busca un niño de arena./ Sosteniendo sus tribus de olores,/ con un hilo pálido,/ contra un perfil de rosa,/ en el rincón más quieto de mis párpados/ trece peregrinos se agolpan/ Arqueándome ligeramente/ sobre mi corazón de piedra en flor/ para verlo/ para calzarme sus arterias y mi/voz/ en un momento dado/ en que alguien venga/ y me llame./ Pero, ahora, que no me llama nadie,/ que no quepo en la voz de nadie,/ que no me llamen,/ porque estoy bajando al fondo/ de mi pequeñez,/ a la raíz complacida de mi/sombra,/ porque ahora estoy bajando al/agónico/ tacto de un minero, con su/ media flor al hombro,/ y una gran letra de te quiero/ al cinto./ Y bajo más,/ a las inmediaciones del aire/ que aligerado espera las letras de su nombre/ para nacer perfecto y habitable,/ Bajo,/ desciendo mucho más,/ quién me encontrará?/ Me calzo mis arterias/(qué gran prisa tengo),/ me calzo mis arterias y mi voz,/ me pongo mi corazón de piedra/ en flor, para que en un momento dado/alguien venga,/ y me llame,/ y no esté yo/ ligeramente arqueada sobre/ mi corazón para verlo,/ y no tenga yo que irme y dejar/ mi gran voz,/ y mi alto corazón/ de piedra en flor.

–“Piedra en flor”. Que idea tan original!- dice una Señora Asidua.

— Está lleno, el poema, de ideas originales, sí. Y ahora traigo a un poeta muy importante en su país; tan importante como para que haya sido decretado el Día de la Poesía, precisamente, el día en que nació: cuatro de agosto, es un dato entrañable, sí o no. Y, además, como la señora Odio antecedente, tuvo la vida dura. Corta e intensa. Se llamaba, o se llama, Jorge Debravo. Y nació en 1938.

— Cierto, de lo que he leído sobre él, fue de esas personas de talento trabajado, no de familia pudiente; de esas personas que se tallan a golpe de esfuerzo. De quitar la boina.

Palka: El hombre no ha nacido/ para tener las manos/ amarradas al poste de los rezos./ Dios no quiere rodillas humilladas/ en los templos,/ sino piernas de fuego galopando,/ manos acariciando los entrañas del hierro,/ mentes pariendo brasas,/ labios haciendo besos./ Digo que yo trabajo,/ vivo, pienso,/ y que esto que yo hago es un buen uso, / que a Dios le gusta mucho,/ y respondo por ello./ Y digo que el amor/ es el mejor sacramento,/ que os amo,/ que amo/ y que no tengo sitio en el infierno.

_ Bravo, qué belleza de pensamientos!, dice un Señor Mayor. Se le ha caído el bastón fino y elegante cuando ha empezado aplaudir.

Palka: Los dioses son estatuas de humo y viento/ que se tuercen, alargan/ y se cambian de ser/ como cambian de blusa las muchachas./ Alguna vez usaron cuernos, luego/ se envolvieron en carne de montaña,/ aprendieron a usar huesos de hombre/ y se vistieron una barba blanca./ Una noche compraron zapatillas/ y perdieron sus rústicas sandalias./ Y un día cualquiera rodearán la tierra,/ charlando amables con los cosmonautas.

–Era un período de vanguardia literaria. Luego veremos a otro poeta que participa con Debravo.

Tengo que contar mejor con los dedos, pero me ha parecido que eran serventesios.

— Los comentarios técnicos, ya sabes que siempre hacemos a puerta cerrada.- dice la Catedrática Pelirroja

— Ahora entro yo a leer poemas cortos de Carmen Naranjo Coto, con Malena, al alimón.- dice Marta- Nace esta poeta en 1928,  o sea que seguimos en la misma época. Es una mujer universitaria, política a nivel de embajada. Y periodista. De las personas bien ubicadas desde siempre allá donde quieren estar ubicadas. Premiada, reconocida. Podría suponerse una persona en paz con su trayectoria. Hay que escucharla con mucha atención, es lenta, de regusto:

Marta: Me gusta estar con vos/ me está gustando,/ es más: creo que/sin vos se angosta el espacio/ y falta el aire/ en rincones íntimos./Qué lata,/ me estás gustando,/ y ese gustar/ tiene aspecto/ de levantarse temprano con ojeras y lágrimas.

Malena: Y llegaste a tu soledad, sudoroso de engaños/ para dialogar con tu conciencia,/ para hablar con tu conciencia,/ para hablar con Dios,/ para pensar y soñarnos/ con la imaginación iluminada/ por tu casa empozada en el mar./ Hablaste a Dios con voz sincera,/ llena de sonoridad/ por el peso denso de las cosas reales./ Le hablaste con palabras verticales./ Ah, cómo le gustaron las palabras!/ Las unías en una red de equívocos,/ las alzabas contra los tonos cansados,/ las hilabas en mentiras de haciendas gitanas./ Hay algo de mi sombra en tu sombra,/ hay algo de mi sueño en tu sueño,/ hay algo de mi frío en tu invierno.

Se levanta Palka con su rollo de folios que me hace pensar en una batuta, dirige todo como si fuera una orquesta. Ahora le toca a él hacer el sólo:

Palka: Laureano Albán Ribas es la voz más joven de las cuatro que hemos traído: nace en 1942. Como Carmen Naranjo Coto, es universitario, y diplomático, y premiado con los máximos galardones de su país; fue amigo y colaborador de Debravo y crearon juntos el “Círculo de Poetas Costarricenses”:

Después de haber bebido/ el trago largo, espeso, de la furia./ Cuando la mano acepta su destino/de empuñadura de los sueños solos./ Y se alcanza la inútil y vidente/ beatitud del mar./ Cuando se entiende/ la voluntad total de la mañana./ Y la luz agotada/ de las lámparas ciegas de la tarde/ nos arrastra/ deslumbra y precipita/ hacia las consecuencias últimas del llanto./ Es preciso vencer,/ ganarle la partida al vínculo perenne/ del alma con la muerte./ Restañar los clamores/ heridos del recuerdo,/ sin más propósito/ que el de permanecer ardiendo/ ardiendo.

Ahora voy a leer otro poema que se titula “Certidumbre del polvo”:

Somos una verdad a medias;/ por eso algo nos duele siempre demasiado./ Y la mirada? Ahí habita el llanto/ y un esplendor de incógnitas cenizas,/ insaciable y tenaz como la sombra./ Damos un paso: tiento de tinieblas/ al borde del veloz abismo diario,/ del furor de la muerte que se apresta/ certera a derribar el corazón./ Por eso vuelvo a ti/ con tu nombre brillando entre los ojos,/ contra el vacío sin dios,/ y me detengo, certidumbre/ de polvo enamorado/ ante la muerte que se va, llamándonos.

–Hablabas de perderte. Recuerdo ahora volcanes de Irazú y Arenal, por ejemplo. Las luces del atardecer de playas como Sámara y Tamarindo son como para cogerlas en las manos y lamerlas, meterlas dentro.

–Algo así no dijiste del lago Atitlán de Guatemala?

— Y yo qué culpa tengo si son así, son así como las veo, como las siento. Cataratas de la Paz, de la Fortuna, de Cortes, de Río Celeste.

–Qué podemos decir, a ver si se despierta?- me pregunta la Periodista Comprometida

–Déjale, que se está llenando de colores de naturaleza plena. Mal no le van a hacer

Apagamos las luces para marchar. Ni se entera.

 

 

 

 

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