CUARTA DÉCADA DEL XIX

Posted: 2nd septiembre 2018 by Aurora in Literatura
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CUARTA DÉCADA DEL XIX

 

 

Ya que han vuelto las Razjner de su visita a Rosario, Argentina, van a retomar la dirección de este tema, con lo que El Redactor y El Pintor Oficial podrán volver a su trabajo de apoyo, algo que les gusta mucho.

 

-Traemos en primer lugar a Josefa Estévez García del Canto, la cual nació en mil ochocientos treinta, eso no lo duda nadie. Ahora bien, si fue en Valladolid o en Salamanca, es cuestión de duda; pero para nosotros resulta irrelevante: es una poeta escritora del interior de la península, y hasta ahora hemos visto poquitas, esa es la verdad. Iba a decirles que “del Canto” indicaba la posesión, es decir el apellido del marido, pero no es exacto: el marido era García del Canto.

-Piñón fijo: no se atrevían a salir de su ámbito sin la bufanda conyugal.

-Como el cinturón de castidad.

-El escapulario, la medalla salvadora: “Escribo, pero soy honrada”.

-Y casada.

-Noto, si me permitís, salvo excepciones, noto que las primeras figuras, las que quedan en los libros de literatura, no llevaban la bufanda conyugal.

-Puede que tengas razón. Es un aspecto que habría que estudiar. Coronado. Arenal. Gómez de Avellaneda. Rosalía de Castro.

-Vale, anotado queda.

-Mira, aquí vamos a tener a la artista completa que ya prometía desde pequeña: buena en literatura y excelente en música: pianista y compositora.

-Y todo ello por el acierto de los padres al enviarla a un buen colegio. Vamos avanzando en el siglo, y ya las niñas no tienen por qué estudiar en casa mientras los hermanos salen a estudiar fuera.

-Aquí vamos a ver, igual que en otros casos, lo oportuno y beneficioso de dar en la vida con la persona adecuada: En Salamanca conoce, en mil ochocientos cincuenta y cuatro, a García del Canto, que era militar y escritor, y asturiano de Oviedo.

-La periferia, y otra vez Asturias!

-Así es; qué tendrá, Asturias, qué tendrá, que tantos poetas nos da. Lo siento, me he dejado llevar.- se disculpa El Pintor Oficial haciendo un guiño para quien lo quiera entender- Pues García del Canto la coge, la instruye, la ayuda, le abre la puerta del “Correo salmantino” y se casa con ella. Sale de la provincia y publica En Madrid, en mil ochocientos sesenta y dos, en “El Bello ideal”, que era un semanario sostenido sólo por mujeres, de poesía y prosa. Los beneficios de la publicación iban a parar a obras de beneficencia; propio espíritu de Concepción Arenal, sin duda.

-El militar la va a llevar en sus andanzas de cargos políticos y militares a Filipinas, en dos ocasiones, hasta mil ochocientas setenta y tres, cuando regresan definitivamente. Y ahora, algo que ya venimos viendo: muere el marido y Estévez renuncia a toda vida social y literaria y se encierra con las Salesas y muere en mil ochocientos ochenta y nueve.- informa Malena, la Recitadora Oficial

-Qué se conoce de lo que escribió?

-Una novela que lleva por título El zapatito, publicada en Madrid en mil ochocientos ochenta y cinco, había sido primer premio en un certamen internacional de Toulouse, dos años antes.

-También primer premio en un certamen, atención, SÓLO para mujeres poetas celebrado en mil ochocientos ochenta y dos en Alba de Tormes, lleva este profundo y sutil título: “Oda a la transverberación del corazón de Santa Teresa”

-Más premios: en mil ochocientos setenta y nueve, su poesía “A Cervantes” es premiada en un concurso de poesías de Valladolid.

-Una novela de mil ochocientos ochenta y ocho: Memorias de un náufrago. Como no podía faltar: El mejor amigo: libro para niños, prologado nada menos que por Antonio de Trueba, en mil ochocientos ochenta y ocho. Más escritos para mujeres y de normas de conducta, familiares y sociales. Es decir, puede decirse: escritora para mujeres y menores fundamentalmente.

-Está bien, escribir de lo que más se sabe.

-Se pone al cuello esa perla tan femenina que debía ser adorno de las mujeres: la humildad. Dice de sí misma: “Es muy pequeña mi personalidad literaria como para que alguien se ocupe de ella”, opinión recogida en su biografía publicada en “El Bello Ideal”.

-Y para concluir o terminar, ambos términos más cortos que finalizar que está tan en boga-boga, no me resisto a una muestra de eso que hemos dado en llamar “Feminismo no combativo; feminismo de terciopelo o feminismo femenino”: oíd:

-“Hablad, buen Abad, hablad”.

-“Yo os aconsejaría, madres de familia, que enseñéis a vuestras hijas, únicamente, a SENTIR. La mujer que siente, es buena hija, buena esposa y buena madre; y para desarrollar la sensibilidad, no tenéis más que enseñarles a leer, y dirigir sus lecturas”.

-Cielos, lo de “única mente” me ha dejado con una montaña de sorpresa encima.

-Yo opino que también a los varones había que haberles enseñado a sentir. Mira, ese concepto de “los niños no lloran” nos ha sumido en una sociedad belicista y terriblemente materialista. Desde tiempo inmemorial.

-Puede que sí.

-Leo: Dad jaula de oro al ave aprisionada./Poned en ella flores y verdura,/en limpia y ancha taza linfa pura/ y otra de alpiste y cañamones colmada./ Dadle todo esto, sí; mas desdichada/ veréis que de su cárcel la hermosura/desprecia, y con afán sólo procura/romper ansiosa su prisión dorada./ De la materia vil en las prisiones/así el alma también vive sujeta,/ y el mundo con sus dichas e ilusiones/calmar no puede su ansiedad inquieta./ Libre es el ave cuando tiende el vuelo,/la libertad del hombre está en el cielo.

-Y ahora tenemos a la señora Faustina Sáez de Melgar, nacida, no os lo perdáis, en Madrid,  en mil ochocientos treinta y cuatro.

-A los diecisiete años publica su primer poema: “La paloma torcaz”, en “El Correo de la Moda”.

-No me resisto, es que se me hace la boca agua: Sáez tiene mucha suerte, también: se casa con el “de” Melgar, en mil ochocientos cincuenta y cinco. Y quién es Vicente MELGAR? Pues, un editor.

-Y ya tenemos a una escritora de prensa y de éxito.

-Pues, sí. Valía, pero tuvo suerte al dar con un hombre inteligente y no machista. O, no se notaba si lo era o no.

-Sabes qué te digo? Estas mujeres escribían mucho para las mujeres y les proponían un ideal: la mujer-ángel del hogar. Muy católicas, estas escritoras isabelinas, muy tradicionales: la mujer, buena esposa, buena madre, buena hija, sumisa alegremente a las labores del hogar. Pero, ellas vivían su rol de mujeres profesionales, estaban donde se cortaba el bacalao y en casa tenían servicio. La domesticidad, para las que no saben escribir. Su función: aconsejar.

-Y aceptaban cargos dentro del ámbito cultural y social. Sáez formó parte del Comité de Señoras de la Sociedad Abolicionista española; fue fundadora y Presidente del Ateneo Artístico y Literario de Señoras; estamos en mil ochocientos sesenta y nueve.  Vicepresidente de honor de la sección femenina de la Exposición Universal de Chicago en mil ochocientos noventa y tres.

-Fue defensora del Abolicionismo y del llamado Feminismo de la Diferencia.

– Lo que decías antes: no reclamaban derecho a la igualdad o equiparación, sino mayor acceso a la instrucción porque con mayor instrucción, serían mejores compañeras para el esposo, y más respetadas, quizá.

-Como si todos los esposos fueran instruidos e inteligentes. Y, además, seguimos tocando el arpa de la burguesía.

-Ese fue el error de principio, pero siempre lo recordamos: tenemos que ponernos en la época; tenían miedo a la ruptura de pareja. Parece que se daba mucho. Y les daba por pensar que se debía a que las mujeres sólo sabían bordar y tocar un poco el piano, las burguesas; las otras, ni eso.

-Yo la tengo aquí como la suma sacerdotisa de la época: las mujeres acudían a ella, tanto escritoras como no. Aconsejaba, creaba archivos para unas y para otras, individuales o de asociaciones.

-Ella, además, era prolífica. Tengo aquí: Poemarios: La lira del Tajo, de mil ochocientos cincuenta y nueve. África y España, del mismo año.

-Poemas en obras colectivas, que ya sabemos que se daban muchísimo. A las reinas Isabel y Mercedes. Almanaques, era un no parar, cuesta creer tanta actividad literaria y tan extendida; parece que la gente pensaba y hablaba en verso. En solitario: Novísimo romancero español, de mil ochocientos ochenta.

– Y qué podemos decir en cuanto obra dramática: Contra indiferencia, celos, de mil ochocientos setenta y cinco.

-Suena calderoniano.

La cadena rota, a favor del abolicionismo, como es creíble por el título; referido a la esclavitud negra o a la esclavitud conyugal; en el fondo era esclavitud.

-En cuanto a novelas, se destacan dos épocas; la primera, hasta La Gloriosa de mil ochocientos sesenta y ocho: la mujer es, como decíamos antes, el ángel del hogar; tiene que ceñirse al patrón social, la tradición religiosa está ahí conformando caracteres, o roles mejor. Podéis buscar títulos como Los miserables de España o Secretos de la Corte, del sesenta y tres. Adriana o la Quinta de Peralta, de tres años después. Amar después de la muerte o La Cruz del Olivar, del sesenta y ocho. Aquí empieza la segunda época, en la que la mujer ya levanta un poco la cabeza y el tono; he dicho un poco. Razón: la mujer trabajadora empieza a contar en la sociedad. Podéis buscar: Rosa, la cigarrera de Madrid, del setenta y ocho. El hogar sin fuego. Inés o La hija de la Caridad, del mismo año. Sendas opuestas, también fechada en el setenta y ocho. Amor y felicidad, del ochenta y uno.

-Sabes qué pasaba con estas escritoras isabelinas? Que resultaban demasiado moralizantes para mantenerse en el terreno de la literatura. Entonces, y sobre todo las muy prolíficas y prominentes como Sáez, han quedado más en el plano del Ensayo y en el plano de la ideología pedagógica prototípica de la época.

-La pega es que siempre se especializaban en la educación-instrucción de las niñas. Podéis buscar Epistolario manual para señoritas, del setenta y siete. Un libro para mis hijas. Algunos de estos libros eran convertidos en textos obligatorios en las escuelas: Páginas para las niñas, del ochenta y cinco.

-Era una profesional completa: traductora, lo que se dice una absoluta dedicación a su profesión de literata y pensadora y pedagoga. Fundó una revista: “La Violeta”, que tuvo vigencia entre el sesenta y dos y el sesenta y seis; y no os lo perdáis: la reina Isabel incluyó en una Real Orden que todas las Escuelas Normales y de la enseñanza superior de niñas, se suscribieran obligatoriamente. Y dirigió otras publicaciones como “La Mujer”, “La Canastilla infantil”. Incluso una francesa: “París charmant artistique”.

-Y escribía y escribía artículos para otras publicaciones, peninsulares y suramericanas. En fin, qué opináis: muchos hombres superarían en la época a esta mujer?

-Otra más que demostró que SÍ-SE-PUEDE, es decir, que la mujer y el hombre pueden tener las mismas capacidades; sólo hay que poder y saber desarrollarlas.

-Leo: Decía un recién casado/ lleno de sublime ardor:/ Yo me casé por amor/ y vivo desesperado;/ y escaso un año ha pasado/ y ya me aburro sin tasa;/ me cae encima la casa/ y anhelo con ansia fuerte/ salir de ella sin que acierte/ a saber lo que me pasa”/ Y su esposa que lo oyó, contestó con presteza:/ “Amigo, el fastidio empieza/ por donde el amor salió;/ si débil afecto unió/ al tuyo mi pobre ser,/ no puedes mi dicha hacer,/ pues se requiere el matrimonio;/ indudable matrimonio/ del firmísimo querer”.

– Tiene un largo poema en serventesios dedicado a Isabel II con motivo de la inauguración del Canal que lleva el nombre de la reina, os leo un poco: Ved cual se agita el pueblo tumultuoso/lanzando por doquier placido grito/ ávido de admirar el portentoso/ alto caudal que llega al infinito… Lleno su pecho de gozoso anhelo /acude a contemplar en este día/ del fecundo Lozoya en nuestro suelo/ el rico manantial que nos envía, et.etc., el Lozoya habla, lega su caudal, cede sus aguas a los madrileños. Y luego viene la loa a la reina. En fin nos situamos en la época, señora Sáez de Melgar: tenía usted que tener mucha importancia para atreverse a escribir y dedicar su composición a la reina de manera oficial.

-Bien. Pues pasamos a otra figura, otra fémina que compartió notoriedad en la época, esta vez también periférica aunque menos que otras: María del Pilar Sinués, zaragozana. Nace en mil ochocientos treinta y cinco.

-Ya hemos comentado alguna vez, lo curioso que resulta el hecho de que, niñas y adolescentes alumnas de colegios de monjas, es decir y en teoría los mejores colegios, pero muy mediatizados por la religión y los prejuicios femeniles, vean alentada su vocación literaria, como pasa con Sinués y vimos también en Josefa Estévez, por abreviar. Sinués publica su primera novela cuando tiene diez y seis años, con el título de Luz de luna. Es una escritora que va a estar en activo desde el cincuenta y uno hasta el setenta y siete. Pronto publica en “El Avisador” y en  “El Esparterista”.

-Tiene el Poemario “Mis vigilias”, del cincuenta y cuatro, con diecinueve añitos

-Aquí vamos a tener un episodio muy romántico, mira: José Marco y Sanchís era un escritor y periodista valenciano. Ambos conocen las respectivas carreras en los periódicos y en las editoriales, y se admiran y establecen correspondencia epistolar, lo digo así: a la antigua; y se casan en el cincuenta y seis, no os lo perdáis: por poderes!

-Qué noche de bodas, pordiós; ella tenía veintiún años, y sin tele ni nada!

-Y van a Madrid. Todas acaban yendo a Madrid, incluso la catalana Massanés, recordáis. Madrid era el foco y el faro en la vida cultural: no es que hubiera más periódicas, es que allí estaba la intelectualidad mezclada con la alta burguesía e incluso la nobleza y el palacio real: caes bien, hecha la carrera.

 

-Escribe y escribe. En “La Educación Pintoresca”, “El Fénix”, “La Educanda”, “El Periódico Ilustrado”. Y como había estudiado con monjas, también puede traducir del francés.

-Dirige “El Ángel del Hogar”, entre el sesenta y cuatro y el sesenta y nueve, una publicación sobre literatura, teatro, moda y labores. Aquí no utiliza su nombre sino que firma como Laura.

-Claramente, no era una publicación unisex. Desde aquí, desde ahora y con nuestro punto de vista, no lo considero un acierto.

-Era una mujer que “estaba”, comprendéis. Se podía contar con ella. Era una sociedad generosa, además: ellas dan, y reciben homenajes y agradecimientos: la vida cultural era bien educada

-En definitiva, tuvo una vida laboral muy densa: escribió más de cien novelas, ensayos, y libros de poesía, artículos, traducciones.- Marta cuenta con los dedos y con una cierta fruición.

-Como temas recurrentes, lo podéis adivinar: educacionales y moralizantes. Acordaos del feminismo femenino. Podéis buscar “Un libro para las damas”, del setenta y cinco, a los cuarenta años, plena madurez.

-Yo lo tengo en casa, de mi bisabuela, creo! No acompaña su apellido con el Marco del esposo, aunque, a veces leemos una referencia a Sinués de Marco. Habría que cotejar fechas: quizá se hubiesen separado ya.

-Una amiga mía firmaba con el apellido del marido, hasta que llegó el divorcio.- afirma la Actriz de Televisión

-Qué opinión tienes del contenido? Lo habrás leído

-Hace tiempo, sí. Se me ocurren cuatro palabras: sentido común y buenas formas. Y otra cosa que habéis dicho referida a Sáez de Melgar, pero no solo a ella: lástima que diferenciaran  con tanto furor la educación de niñas y de niños: directrices obispales, supongo. Porque, si hubieran educado tan bien a los varones, tendríamos una sociedad bien distinta; de paz y armonía. Resulta contradictorio que quisieran elevar a las mujeres sólo para que fueran más cultas ante sus maridos, no iguales en derechos.

-Pero, en la diferenciación estaba, precisamente, la base de la autoridad y el poder de los varones: la violencia; la única razón que conocen. Manteniendo la separación en las aulas se mantiene la brecha entre los géneros; aún hay ciegos que no lo quieren ver

-Cierto, y ellas lo admitían. Montaban hospitales de guerra para curar a los heridos que hacían unos pobres desgraciados a otros, mientras los jefes vivían bien seguros. Ahí fallaron las feministas de terciopelo. El feminismo debe ser pacifista, para neutralizar la violencia que provoca la testosterona, y la imbecilidad de algunos hombres con poder.

-A pesar del feminismo de terciopelo, ellas mostraban mayor sentido de lo humano. Y ellos mantenían, y mantienen, el sentido de la horda.

-Lamentablemente.

-Nos hemos ido.

-Un poquito, sí.

-El feminismo pacifista no debe ser actitud de brazos cruzados: se puede luchar contra el belicismo con métodos pacíficos; pero luchar.- opina la P.C.

-Cómo sería de moralizante y ejemplarizante, que dos de sus libros: La Ley de Dios, del cincuenta y ocho, Leyendas, y A la luz de la lámpara, del sesenta y dos, fueron declarados textos oficiales en todas las escuelas.

-De niños también? Había separación de géneros.

-Eso no lo sé, lo tendríamos que mirar. Sería interesante estudiar tanto una salida como la otra.

-No sé si pasar por alto el hecho de que, una mujer que había pasado la vida aconsejando a las mujeres cómo batallar para ser más y mejor ángel del hogar, llegó a la vejez sola. Asolada.

-Vida privada, para ciertos canales de televisión.

-Con respeto lo digo, como paradojas de la vida.

– También con muchísimo respeto traigo a Rosalía de Castro. La respeto tanto que me dan ganas de anteponer al nombre: la señora, la doña y la excelentísima señora. La amiga y la madre.- dice el Pintor Oficial. Se nota que tiene corazón de artista- Pero, paso los apuntes a Marta, porque voy a mirar unos grabados que tengo aquí, a ver si os gusta alguno y los trabajamos luego.

– Por qué toca ahora a la señora de Castro? Pues porque nace en el treinta y siete, vamos avanzando en la década. Murió joven: a los cuarenta y cinco años, había nacido en Santiago.

-Entre otros muchos rasgos de su personalidad, valoro mucho el que escribiera en sus dos idiomas, los dos cercanos, los dos válidos para enviar sus mensajes, sus pensamientos, sus sentires y sus quereres. Porque sus obras no son meramente preciosistas; en sus poemas hay ideología, humanismo, hermandad universal. Es lo que tenía que resaltar de la señora Rosalía.

-El dolor es la dimensión, la forma y la figura de su espíritu.- afirma Otero PedrayoEl corazón de la escritora es una rosa de cien hojas….

-“Mais ve que o meu corazón/é una rosa de cen follas,/ i é cada folla una pena/ que vive apegada noutra./ Quitas una, quitas duas,/ penas me quedan de sobra;/ hoxe dez, mañán corenta,/desfolla que te desfolla…/ “O corazón me arrincaras/ desque as arrincaras todas!”

-Sigue escribiendo, decenas y decenas de hermosos poemas. Y te das cuenta de que las penas del corazón de la madre y hermana Rosalía, son las penas del corazón de todos y de todas: son penas de la humidad que ella asume, a las que ella da la voz.

-En cuanto al carácter, tengo aquí en los apuntes, es calificado como de varonil, ya es manía. Yo propongo que tiene un carácter fuerte; porque asumir el dolor, una vida tremenda como la suya y encima fijarse en el dolor ajeno, no es precisamente de carácter débil y plañidero: para empatizar y simpatizar es necesario un carácter firme, ancho y profundo, y es la mayor grandeza del ser humano bien evolucionado, porque viene de una gran capacidad para observar, para meditar y enjuiciar y, finalmente, resolver la idea en una acertada crítica que puede llamarse grito justiciero: Castellanos de Castilla/ tratade ven ós galegos,/ cando van, van como rosas/ cando vén, vén como negros… Foi a Castilla por pan/ e saramagos lle deron,/ diéronle fel por bebida,/ peniñas por alimento.

– Y pide para las mujeres: As viudas dos vivos i as viudas dos mortos (una mujer joven queda sola y pobre con sus hijos porque el marido se va a buscar fortuna nada menos que a Cuba: Galicia está probe,/ i a Habana me vou…/ ¡Adiós, adiós, prendas/ do meu corazón”. Viuda de vivo pobre y ausente; doblemente viuda y pobre. Tantas que hubo y no sólo en Galicia; también en León y en Asturias; años de hambre, quién lo dijera: Éste vaise i aquel vaise/ e todos, todos se van…

Cantares gallegos, del sesenta y tres; cumbre no sólo de la poesía en gallego sino del gallego mismo, del idioma que se perfecciona. Follas novas, del ochenta. En las orillas del Sar, del ochenta y cinco, escrito en castellano con grandísima hondura de sentimiento.

-En conjunto, expresa la angustia de la soledad del ser humano ante la muerte, es un tema hondo tratado desde tiempo inmemorial por quienes meditan. En conjunto, las sociedades no meditan: existen.

-Tiene abundante obra narrativa, también, quizá menos conocida: Ruinas, del sesenta y seis; es la  historia de tres mujeres desdichadas. El caballero de las botas azules, del sesenta y siete.

-Se ve claramente que no es una señorita o señora que haga versos porque tiene cierta pulsión o cierta habilidad. Quién puede no tomarla en serio, o quién puede decir que se la equipara a Bécquer y con eso la dota de importancia; por qué no, al contrario? : Bécquer a la altura de Castro, si acaso.  Entre su interés por lo social y su aspecto metafísico, yo me quito la gorra ante la señora Rosalía y le hago un gesto cariñoso a Bécquer. De verdad; y espero que se me entienda.- dice el Señor Mayor que se sitúa siempre en la última fila, junto a Chen Yu.

– Está clarísimo: entre los dos, el Nobel para ella y el accésit para él.

– Por así decir, tranquilamente.

– Me toca.- dice Malena como para sí misma- Tenemos ahora, os acordáis de que empezamos este tema con una poeta guipuzcoana, Vicenta Moguel? Pues cerramos la década con una poeta vizcaina: Matilde Orbegozo. Que también nace en el treinta y siete, como la señora Rosalía. Y muere seis años después, también bastante joven, en 1891.

– Nace en una familia liberal y culta que le proporciona una formación buena, sin más, porque era aquélla “una sociedad poco propicia a aceptar el ejercicio poético o literario en una mujer”; según palabras de Manuel Basas. Y me ahorro el comentario sobre la discriminación, porque ya cansa un poco.

– Vale, pero me gusta señalar que estas chicas a las que instruyen algo, al menos eran respetadas.

-Sí, con un respeto de clase, no de género. Bueno, Orbegozo conocía el latín, el francés, el euskera, el castellano; el piano y los salones de los pisos elegantes de la calle Correo o de la calle Bidebarrieta; la ópera, el teatro Arriaga que se quemaba con verdadera vocación. Y así. Ah, y los balnearios. En el cincuenta y ocho, o sea cuando tiene veintisiete años, en el balneario de Arechavaleta de Guipuzcoa, se encontró con Gómez de Avellaneda, la divina Tula, que tenía casi veinte años más que ella. Orbegozo estaba en la edad de mayor ambición literaria, por así decir, dice Basas, y aquel encuentro debió de ser uno de los acontecimientos más importantes hasta entonces en su vida: Gómez de Avellaneda era famosísima en el mundo de la literatura.

-Yo te lo digo. O, mejor, te lo dice ella, muy humildemente:

Cómo osaré, silvestre florecilla/alzar la frente mustia y ruborosa/ si más mi escaso mérito se humilla/ viéndome al lado de brillante rosa?/ Si es mi corola pálida y sencilla/perfumada la vuestra y muy hermosa,/ pues del pensil de España, sois, señora/ la sultana gentil y encantadora./ Vibra vuestro laúd dulce y sonoro/ con melodiosa y mágica armonía,/ y al ver cómo pulsáis sus cuerdas de oro/ se entusiasma febril mi fantasía./ Con timidez vuestra indulgencia imploro/ porque cerca de vos la lira mía,/ sólo para pediros tiene aliento,/ que amable recibáis mi humilde acento.

-Esta composición fue publicada en la revista “Euskalerria”, en 1892

-Es momento para decir que quizá Orbegozo no tuviera mucho empeño en ver publicados sus poemas. Lo que no quita para que tuviera un carácter fuerte y decidido para atreverse a mostrar sus habilidades poéticas, puesto que le tocó vivir un Bilbao con “una sociedad liberal pero puritana y masculinista”, en palabras de Basas. Sobre todo teniendo en cuenta en una adolescente de quince-dieciséis años que tenía en los principios. Es decir, que impulso tuvo para componer obras en el ambiente familiar y social, sin mayor deseo, aparente al menos, de notoriedad a nivel fuera de fronteras. A los veintidós años se casa y poco a poco va encerrando a su musa en el armario de la ropa blanca. Esto lo estamos viendo repetido a lo largo del siglo y vale tanto para unas como para otras: “renunció al mundo de las letras en aras de su familia”; y su vena literaria pasó a su nieto Rafael Sánchez Mazas, quien, como varón, no tuvo que renunciar a lo que no tuvo que renunciar por ser varón.

-Se dedicó al hogar de su marido, pero no por eso dejó de versificar: dejó la proyección pública.

-Ya está dicho. Las castraban. O se autocastraban.

-Al casarse y dejar su proyección mínimamente publicada, el interés que en principio había suscitado en Trueba, Bretón o Hartzenbusch, fue cayendo. Y dejaron de aparecer sus composiciones en revistas y diarios. No publicó ningún libro.

– En cierto modo, fue cronista de su tiempo y de su lugar inmediato, eso sí. Acontecimientos familiares, religiosos, festivos, no se escapaba ninguno:

Porque he sido pecador/ no me niegues tu fervor;/ ampárame, madre mía,/ pues Jesús en su agonía/ me hizo el hijo de tu amor./ Y pues hijo tuyo soy,/ aunque no lo he merecido,/ oh madre mía, desde hoy/ te prometo que voy a ser/ a tu amor reconocido.

-Tiene otras dos estrofas que no leemos porque quiero daros una noticia muy curiosa: debajo de esta plegaria, que estaba colocada en la capilla de San Nicolás, había esta promesa oficial, o institucional: “El señor Obispo de esta diócesis tiene concedidos cuarenta días de indulgencia por cada vez que se recite o cante devotamente, esta plegaria”. Hace falta estar muy arriba en el ámbito social ciudadano para tanto honor, no?

-Escribió muchos poemas, perdidos la mayor parte; muchos publicados en periódicas, muchos en álbumes familiares: se hizo nombre en la ciudad. Os leo títulos, o dedicatorias o motivos por los que hacía una composición: “A la memoria de mi querido hermano Rodrigo”. “A mi hijo”. “En el álbum de la señorita María Conde”. “A Carmen Salcedo de Berge en el día de su enlace”. “En el álbum de Luisa Enciso”. “Una copla a San Mamés”. No al campo de fútbol, evidentemente.

-Ésta ya es una estampilla de la vida social y religiosa del medio en que se movía Orbegozo. Que, seguramente, no resultó ser un aliciente muy brillante para su Musa: Pero yo, que del Parnaso/ nunca intenté la subida/ porque, con profana mano/ pulso desacorde lira…

-La humildad necesaria, o el decoro, en una mujer casada. Los hombres que no llegan, no han tenido que renunciar para ser esposos y padres.

-Ya paso. Ya pasó.

-No tenía apellido del esposo?

– Sí. Matilde Orbegozo de Mazas.

 

El Pintor Oficial ha encendido las luces de una manera brusca, todas a la vez, con lo que consigue que la gente se ponga en pie y pueda parecer, en esta ocasión, que resulta una protesta ante tanto DE del esposo, del DE conyugal. “Ya pasó, ya pasó”, como acaba de decir la Actriz de Televisión, como si estuviera refiriéndose a un ataque al corazón.

Nos vamos yendo, despacito.

 

 

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