CUATRO PENSADORAS ESCRITORAS

Posted: 3rd enero 2018 by Aurora in Crítica
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PRIMERA PARTE DE “CUATRO PENSADORAS ESCRITORAS”

 

 

Hilo conductor: La búsqueda y el ejercicio de la libertad individual (hombres y mujeres) a partir de Johann Georg HAMANN y James McPHERSON: el primer romanticismo nacido en la propia Ilustración.

Idea del grandor, de OSSIAN.

 

 

HAMANN (1730-1788) era un erudito, filólogo y filósofo, protestante pietista alemán, que sigue a J. SPENER (1635-1705, en realidad el iniciador de la idea del valor de la propia conciencia), que traduce a HUME (1711-1766)  y estudia a KANT ( 1724-1804 ), y que en 1758 rompe con la Ilustración y con Kant, polemiza con HERDER ( 1744-1803) , influye en GOETHE (1749-1832): decide que la Razón no debe definir al humano porque los hombres (y las mujeres) son mucho más que la Razón; son sentimientos, voluntad y acción, y definirlos por la razón es falsificarlos. Interpreta la Biblia de forma poética y decide que Dios habló al hombre (y a la mujer) no apelando a la razón sino con parábolas e imágenes, es decir con lenguaje poético, el verdadero lenguaje primitivo de la  humanidad. En cuanto lector y traductor libre de la Biblia, ya actúa como contra-pastor, contra-intérprete fiel, porque opina que la fe infantil, o la fe “de carbonero” es la solución para los problemas de la filosofía, problemas intrincados que lo llevan a preferir el “Sólo sé que nada sé” socrático. La sola razón seca el alma. Los sentimientos y los sentidos enriquecen la mente, el alma si se quiere, y completan al individuo, y dan a conocer la vida real y fijan el carácter individual, definitorio de cada persona. Tenemos así la rebelión de la uniformidad razonada; HAMANN da un salto valiente, se suelta de los dogmas, sean religiosos o filosóficos, y decide que cada individuo es dueño de su pensamiento y de su conciencia. Es la rebelión, es el derecho a la búsqueda individual, sin monitores ni tutores, con una fe en el individuo que hasta entonces el dogmatismo religioso y el dogmatismo de la Razón habían ahogado. Es decir que opone “la fuerza del alma” o cofre de los sentimientos, al dogma religioso y a la mera Razón. El pietismo  era un movimiento contrario a la Ilustración y con sus anhelos de libertad dio paso a la creación del movimiento STURM UND DRANG (“Tormenta e ímpetu” 1767-1785) como embrión del individualismo subjetivo del movimiento romántico. Así, para formar al individuo, HAMANN ya había propuesto  la lectura de la Biblia, la lectura de Ossian y de Shakespeare.

 

OSSIAN, tenido como un bardo celta del siglo III, en realidad fue James McPHERSON (1736-1796) quien hizo unos pastiches muy interesantes con versos realmente celtas, irlandeses quizá, y versos de su propia cosecha. La intención, podría entenderse, era resaltar el grandor de la existencia tanto como el de la muerte, encarnadas ambas en el valor del heroísmo asumido tanto por hombres como por mujeres. Que no eran traducciones de textos originales parece ser que queda avalado por el hecho de que nunca mostró esos supuestos originales célticos. Influyó en los románticos europeos. En el Werther, Goethe demuestra estar muy influido por “Ossian”: “¡Ah! Lo que yo sé cualquiera lo puede saber. Ah, pero mi corazón lo tengo yo solo!”

 

Karoline von Günderode    (1780-1806)

 

Empezamos con ella el friso de mujeres “masculinas” en el sentido de que se veían a sí mismas como personas antes que como integrantes de un género social que les imponía seguir un camino estereotipado, y asumían la misma voluntad de ser y de poder y de actuar que los hombres. “Puedo en mi corazón guardar tan cálidos deseos? Contemplar las coronas de flores de la vida, y pasar frente a ellas sin llevar yo corona alguna/ y no debo, además, triste despertar?”

Pero la libertad, si es vivida como soledad o peor aún, como abandono, no siempre es soportable: “…pues perdido está aquel sin fortuna en el amor,/ e incluso aunque bajara a la laguna Estigia/ en el fulgor del cielo seguiría sin éxtasis”. Pensamiento, postura vital y palabras de  Günderode.

La libertad sentida y vivida en un contexto social en el que aparece como novedad, puede crear vértigo, ansiedad, confusión; hace reflexionar sobre la vida y la muerte al margen del catecismo, sea éste luterano, calvinista, ortodoxo o  vaticano. La persona está sola ante la atracción del abismo: es la gloria y es el terror y, quizá todo ello acentuado en una mujer: “No tengo sensibilidad para las virtudes femeninas, para la felicidad de las mujeres”. Es una manifestación clara de rebeldía ante el rol asignado por la sociedad.

Günderode confiesa que siente deslumbramiento ante la existencia heroica, lejos del vivir común, y ya de paso siente el atractivo de morir como heroína: vida heroica, muerte heroica: “Ayer leí Dar-thula, de Ossian, y la impresión que dejó en mí fue tan placentera que sentí revivir con fuerza el viejo anhelo de morir como un héroe; se me hacía intolerable seguir viviendo, pero más intolerable aún morir de una muerte común y tranquila. Muchas veces he experimentado el poco femenino deseo de lanzarme a una feroz batalla, de morir (….) Sólo me atrae lo salvaje, lo grande, lo esplendoroso”

“Dar-thula” es un poema épico que narra las circunstancias en que la protagonista se suicida sobre el cuerpo de su amado Nathos, asesinado junto a sus dos hermanos por CAIRBAR; es un enfrentamiento como tantos por el deseo de conquista y la defensa de territorios. El poema resalta el doble carácter de la protagonista: es la mujer que canta las hazañas de los héroes familiares, es decir la mujer guardiana de las tradiciones de su grupo, y a su vez es la mujer guerrera. Es decir que tenemos, efectivamente, canto a la vida y a la muerte del héroe o de la heroína. La posteridad da valor a esos personajes, es el grandor que también brilla en el “Canto al sol” con idéntico tema: héroe que defiende sus territorios con aspectos de grave tragedia familiar por cuanto el héroe perece a manos de su propio padre. El SOL sobre todos es el símbolo de lo perenne. Lo cierto es que la defensa de lo emotivo les impide analizar el bestialismo de las guerras, de la violencia, embriagados como están por la esencia del sentimiento frente a la fría razón. En definitiva, la libertad para vivir y morir como uno quiera, eligiendo su destino. Pero, puede el héroe sustraerse a su destino? O es héroe quien admite un destino cruel sin rebelarse? AH!

La libertad, el grandor, la posteridad, la Naturaleza. Esta capacidad exultante de sentir entusiasmo por lo grande y bello, lleva al entusiasmo riguroso en su comunión con la Naturaleza: nada tan grande y bello que atraiga tanto para fundirse y formar parte: “TIERRA, madre mía, y tú mi aliento, BRISA./ FUEGO sagrado amigo, y tú, oh hermano TORRENTE/ y tú padre mío ÉTER, os doy a todos con respeto/ las gracias más fervientes; / con vosotros aquí abajo he vivido/ y me encamino al otro mundo, y os dejo de buen grado./ Adiós, hermano, amigo, padre, madre. Adiós. (Influencias hindúes y griegas, traducción de HERDER mediante y recomposición de la propia Günderode): “El artista quiere permanecer en el reino de la belleza,/ y por ello representa sus pensamientos en formas perdurables”.

La libertad exalta, pero es poco si no hay amor. Peor si hay decepción, como viene a ser su caso: “Quien la más honda de cualquier herida/ ha sufrido en su alma y sus sentidos/ el mal de la ausencia,/ quien amó lo que ahora ya ha perdido/ y ha de dejar lo que había elegido:/ el corazón del amado./ En la alegría entender las lágrimas/ y del amor el sempiterno anhelo/ de ser uno en dos,/ de encontrarse uno en otro… Quien en su corazón y en sus sentidos/ tanto amor por un ser puede albergar,/ oh, ningún consuelo le da/ que a cambio de perdidos goces/ puedan nacer para él otros nuevos:/ no serán ya los mismos”.

Pobre Günderode, fue a enamorarse de quien no debía: Georg Friedrich CREUZER (1771-1858), filólogo, profesor, hombre culto, casado de conveniencia con mujer mayor y rica. Se conocen en 1804  durante una visita cultural a la Abadía de Neuburg, cerca de Heildeberg.

Se unen y se separan y vuelven a unirse en una relación necesariamente clandestina, porque él no va a renunciar a la comodidad que le proporciona un matrimonio ventajoso: el crédito, la cátedra. “Todo vacío el mundo está./ Ya nada me contenta./ Ni aroman los perfumes /ni los aires refrescan./ Mi corazón está tan melancólico”. Es el corazón de Karoline.

Georg había llegado a proponerle que  vaya a vivir con ellos,  en un más o menos inocente menage à trois. “Mi esposa podría vivir con nosotros como madre…”

Pudo ser una manera de forzarla a la ruptura. En realidad, tiene miedo: “…. La verdad, tienes que hacerte la tonta, cuando yo vengo, y darme valor con juegos amorosos… Tienes que despojarte de tu perfección… si no, no puedo ser feliz en tu compañía”. Aquel frustrante amor duró  menos de dos años, desde 1804 a 1806. De amor no muere nadie. De desamor, decepción incluso repugnancia, quizá se suicide alguien. “Puede el amor ser tan descortés,/ lo que era mío, no volver jamás?… Ay, para ti qué es ya, mi dolor!

Destaca por su compromiso con la obra, en la que busca el sentido de su vida “Sus poemas son los más rigurosos en cuanto a su forma e inspiración en la mitología griega. Los publica con pseudónimos masculinos…” “¡Por qué no soy hombre!”

 

 

Bettina Brentano   1785-1859

 

“Cuando llegamos a GEISENHEIM, donde pernoctamos, estuve asomada a la ventana contemplando el agua que refleja la luna… La criada que ponía la mesa, dijo: “Ayer se suicidó en WINKEL una hermosa dama joven que ya llevaba aquí seis semanas; estuvo paseando por la orilla del RHIN; luego volvió a casa, cogió una toalla. Al atardecer la buscamos en vano. A la mañana siguiente la encontraron en la orilla, debajo de unas mimbreras. Había metido piedras en la toalla y se la había atado alrededor del cuello, posiblemente porque quería hundirse en el RHIN, pero como se clavó un cuchillo en el corazón, se cayó de espaldas. Y así la encontró un campesino, tumbada junto al RHIN debajo de unos sauces en un lugar que es muy profundo. Él le arrancó el puñal del corazón y lo arrojó lleno de espanto al río. Los barqueros le vieron volar, entonces se acercaron y la llevaron a la ciudad”. Al principio no había escuchado con atención, pero oí el final y exclamé: Esa es la Günderode!”

En el Salón literarioe su abuela Sophie von La Roche, una escritora y dama de alcurnia, Bettina BRENTANO conoció a Karoline; se entendieron enseguida e intimaron, jóvenes las dos. Cuando muere, Günderode tiene veintiséis años y Bettina veintiuno. Entre las muchas gracias que Bettina tuvo a lo largo de su vida estaba el amor efectivo por la Naturaleza, y  se lo pasó  Günderode. Entendía a las plantas, creaba maravillosos jardines: ¡Pero entonces empieza a henchirse de repente/ el cáliz de la flor! Alzado al aire libre,/ lo reconozco al brillo del día, claro día”.

Por esta época de 1807 estudia botánica con el profesor WEISS, tiene un magnífico herbario con más de sesenta plantas de las que ha hecho dibujos cuidadosos. “Con los oídos del alma escucha las voces de la Naturaleza…”   “El ruiseñor me quiere más que tú. Baja saltando de rama en rama y se acerca. Se detiene a mirarme sobre la rama más próxima, yo me muevo suavemente para no espantarle… El ruiseñor quería hablar conmigo” (De una carta de Bettina a Günderode).

Personifica la naturaleza y a la vez ella se siente Naturaleza. Es lo que su hermano Clemens llamaba “panteísmo difuso”.

Bettina se desenvolvió muy bien en el ambiente de los salones literarios, tenía mente poética, exaltada, y una gran ambición por conocer a los grandes genios del momento; era culta, aprendía siempre y podía compartir exaltaciones y genialidades. “Sólo quien a la musa se consagra/ permanece gustoso en soledad./ Intuye que ella le ama y corresponde/ y quiere ser amada

Su hermano Clemens, muy joven también, siete años mayor que ella, emprendió carrera literaria y periodística cerca de otro talento emergente: Achim von Arnim; recopilaron cantos populares en la línea de recuperación del acervo patriótico de los hermanos GRIM y son considerados como  cumbres del romanticismo alemán.

Conoce a Goethe: Cuando muere la amiga entrañable (1806), y también ha muerto la abuela-madre que había ocupado este puesto precisamente, puesto que la madre muere cuando la niña tenía ocho años, Bettina busca la amistad y la compañía de Frau Goethe y de ahí pasó a intimar con el hijo y ya famoso escritor, a quien la joven admira exaltadamente. Hay un rescoldo en su memoria, quizá: Goethe había estado muy enamorado de Sophie von La Roche y Bettina lo considera cercano, casi familiar:  “Amado Goethe, radiante sol de mi vida que ilumina con sus rayos y calienta con su fuego… si no fuera por él estaría hoy triste como un ciego de nacimiento incapaz de formarme una idea de la luminosidad del cielo…. Verdaderamente, hoy como ayer, tú eres la fuente de donde bebo la energía de la vida”. Y otras muchas expresiones exaltadas de amor y admiración. Más admiración que amor, seguramente, profesó Bettina al sexagenario Goethe que alcanzó a conocer.

Conoce a Beethoven: “Hablad a Goethe de mí, decidle que debe oír mis sinfonías…” “¡Querida amiga! ¡Amadísima niña! ¡El arte! ¿Quién lo comprende bien?… Cuán gratos me son los días en que podemos discurrir o escribirnos sobre este tema!.. Los más exquisitos temas deslizábanse entonces desde vuestros ojos hasta mi corazón… Desde que os marchasteis he pasado días muy triste, muy negros; esos días en los que no está uno para nada… Oh Dios mío, cuánto os quiero! Vuestro amigo fidelísimo, vuestro hermano sordo. Beethoven”. El gran Beethoven se exalta con la amistad de la jovencísima Bettina Brentano.

Bettina y Achim von Arnim se casan, ella tiene veintiséis años y él tiene treinta, es 1811. Ella va a seguir siendo musa sobre todo de grandes personalidades; tiene talante y talento poéticos, y desarrolla su obra sobre todo en las relaciones con grandes personajes a quienes inspira, y poco a poco, va formando volúmenes de cartas que reelabora poéticamente y que más adelante publicará, cuando su talla se acerque a la talla de las personas con las que cruzó una abundante correspondencia. Serán novelas epistolares de gran mérito literario y sociológico.

Bettina amó la música durante toda su vida. Arnim, antes de casarse con ella, hacia 1808 llega a decir: “Vives para la música y la música vive en ti”. Ludwig GRIMM escribe a su hermano desde Munich  “…que Bettina se pasa el día componiendo el Fausto y lo hace con tal pasión que parece una persona próxima a la locura”. El mismo hermano GRIMM hizo un retrato de Bettina.  Ha sido muy amiga de los músicos: “A Spontini, un famoso director de Ópera, le dedicó su primer cuaderno de canciones, cuando gustaba de poner música a las poesías de Goethe, de Arnim y de otros poetas alemanes”. Entre los músicos amigos figuran Meyerbeer, Liszt, Schuman y Brahms.

El conocido escritor TIECK (1773-1835) primer traductor al alemán de El Quijote, asegura que nunca había oído cantar con una voz tan bella, y vive un tiempo extasiado cerca de la joven Brentano a pesar incluso de que las gentes de sus círculos comentaban la especial inclinación del uno hacia el otro. Parece que a TIECK, que amaba la ironía cervantina, la de Brentano le resultaba también muy atractiva.

Otra de las gracias de Bettina era su maestría en el dibujo del natural: ramos de flores, insectos que brillan envueltos en un rayo de sol, húmedas violetas. Láminas perfectas. No sabía nada: aprendía todo, con disciplina; sola o con maestros:

“Todos podemos ser como el mayor héroe”, dijo una vez. Los héroes y las heroínas se hacen, con humildad y paciencia, día a día.

 

En 1834 muere Arnim; en realidad, y a pesar de haber tenido siete hijos, habían vivido amistosamente separados sí/no durante muchos de los veinte años de matrimonio. Es entonces cuando Bettina, que ha reclamado para sí el apellido del marido por el cual será conocida, va a comenzar una activa carrera literaria, y más que social, que ya la había tenido, socialista. Es decir, mientras se dedicó a ser ama de cría, quedaron arrumbados sus trabajos intelectuales: cumplió con lo que la sociedad esperaba de ella.

Se convierte en la editora de obras del marido y del hermano, y comienza a publicar sus propias obras.

Correspondencia de Goethe con una joven en 1835. Bettina había enviado al famoso escritor, ya sesentón, críticas de sus novelas, y a él le agradan los comentarios: El 3 de noviembre de 1809, le escribe: “… Tus cartas me causan alegría; me hacen recordar el tiempo en que era tan alocado como tú, y mucho más feliz que ahora”. Su hermana Gunda le escribe orgullosa: “Sé que en todos los Institutos se comenta la filosofía de tu libro, me alegro; todo el mundo pregunta por ti”. Ya entonces, Bettina se interesa, en este libro, por el problema de los judíos alemanes y propone crear escuelas y suprimir los ghettos malolientes, recuerda la judería de Francfort que visitó cuando pequeña: “Un amontonamiento de niños desnudos en las callejuelas”. Este libro pasó pronto al sistema oficial de enseñanza en Alemania. Con Goethe había estudiado los folletos y artículos que trataban  este tema, y lo incorpora.

Carta de Beethoven en 1839

Die Günderode en 1840. Reelaboración novelada de la correspondencia entre las dos amigas, libro dedicado a los estudiantes; siempre supo buscarse el público adecuado.

Este mismo año escribe al rey prusiano para solicitar el indulto de un condenado a muerte. No es una mera petición, sino un colocarse abiertamente contra la pena de muerte, y de paso desarrolla toda su política, que va deshilvanando a medida que escribe: cómo ha de ser la política real: basada en la libertad. El rey tiene que ser revolucionario (¿?) para que no venga la revolución republicana. Y el condenado es absuelto. Escribe al rey a favor del independentista polaco MIEROSLAWSKI, a favor del héroe húngaro PETÖF. Y Bettina sigue cobrando fama de mujer sabia. Y de la correspondencia con el rey, pasa a publicar

Este libro pertenece al rey en 1844. “Bettina se anticipa a las ideas socialistas”. Utiliza como apéndice el escrito de un joven suizo que expone las miserias del pueblo: el hambre, las privaciones, las enfermedades; el abandono de la infancia en un barrio de los suburbios de Berlín; todo ello cubierto con los lujos de la Corte y de los intelectuales de Salón.

Este mismo año hace un llamamiento público para recabar información y poder elaborar, respecto a los tejedores de Silesia en frecuente revolución, un

Libro de los pobres, que no vería la luz hasta 1969

Clemens Brentano, corona primaveral tejida con cartas juveniles en 1844

Ilius Panphilius y Ambrosia en 1848, es una recopilación de su correspondencia con el joven Philip Nathusius. Ella sexagenaria y él veinteañero mantienen una relación entrañable: ella es Ambrosia, especie de mentora del joven estudiante.

Conversaciones con los demonios en 1852, es la segunda parte de Este libro pertenece al Rey

Obras completas en 1853, en once tomos

Llegó a estar amenazada de cárcel, y la salvó su cuñado SAVIGNY porque pertenecía a la alta política prusiana.

En 1841 conoce a Miguel BAKUNIN

En 1842 trató a Karl MARX

 

EL matrimonio von Arnim  mantuvo una buena relación con  el célebre diplomático Varnhagen von Ense, cuya mujer, Rahel Levin alimenta con su encanto  un ilustre Salón que se llena de cerebros privilegiados de grandes familias nobiliarias y burguesas. Este diplomático, que conoció bien a Bettina,  dice de ella: “En estos tiempos es la verdadera heroína, la única voz libre y poderosa que proclama en alto la verdad”.

En 1831 hay una terrible epidemia de cólera en Berlín y quienes podían abandonaban. Bettina se queda y cuida personalmente a los enfermos, lo cuenta el propio VARNHAGEN. Y no es el único que reconoce

la valentía de las mujeres en este tiempo: “En las mujeres de ese período se manifiesta una fuerza más concreta y masculina que en los hombres, pues éstas desearían constantemente llevar al dominio social los problemas que los hombres querían limitar al foro literario… tienen a su alrededor más sentido práctico y una mirada más penetrante que los hombres”. (Del historiador danés Cohen Brandés  1842-1927)

Y todavía, el historiador A. BOSSERT: “…. et qu’en 1831, quand le choléra sevissait à Berlin, elle allait soigner les malades, tandis que son frére Clément déclamait contre les vices du siécle et présentait la fléau comme un effet de la colère cèleste”.

Que mientras ella cuidaba a los enfermos, su hermano Clemente, poeta de siempre, jugaba con las palabras al hacer venir la epidemia de cólera, de la cólera celeste. Y se fue lejos del peligro.

“Se defendió con desenvoltura del autoritarismo de sus hermanos y puso límites a su marido…”

Interesa constatar que, todavía en estas épocas de principios-mitad del XIX estaba bien asentada la teoría roussoniana (Émile) en lo referente al papel social y familiar de la mujer:

“La educación de las mujeres siempre debe referirse al hombre. Gustar, sernos útiles, amarnos y hacernos la vida fácil y amena: éstos son los deberes de la mujer en todo momento, y esto se les debería enseñar en su infancia”.

Con estas sentencias tan desinteresadas enlazaremos la segunda parte del tema, porque su significado sigue vigente para las otras dos mujeres pensadoras escritoras que proponemos en El Salón.

 

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  1. Vanessa dice:

    Es verdad que a las mujeres de carácter fuerte no se les debería decir que son mujeres masculinas. La mayor parte de los hombres no tienen carácter fuerte. Pueden tener mal carácter, que no es lo mismo

  2. Renée dice:

    La forma de exponer como montando historias, es muy literaria y eficaz y entretenida. Dan muchas ganas de quedarse en el Salón de sesión en sesión, con o sin vinillo. Por cierto, noto que últimamente no hay. Recortes?

  3. Marián dice:

    Si nos pusiéramos a investigar en la vida de estas mujeres, encontraríamos seguramente aspectos bien sórdidos en la vida matrimonial como en la profesional, sólo por no ser hombres y tener talento