CUBA Y LA NOCHE

Posted: 13th mayo 2014 by Aurora in Crítica
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CUBA Y LA NOCHE

 

( Dos patrias tengo- II)

 

 

JOSÉ MARÍA HEREDIA nació en La Habana en 1803; de padres dominicanos e itinerantes. Itinerantes porque, aunque su salida de la isla tuvo un motivo político y de seguridad, ya que la isla fue parcialmente invadida y estaba muy revuelta, la pertenencia a la judicatura hizo que el padre tuviera casi continuamente que cambiar de residencia en la amplia colonia española, algo moribunda ya, como tal colonia. Resumiendo: De 1806 a 1809 la familia vive en Pensacola, Florida. En el 10 regresan a Cuba. En el 11 salen para Venezuela, pero el barco es llevado a Sto. Domingo y quedan allí la madre y los niños con el tío materno. En 1812 van todos a Caracas. Pero cambian a menudo de ciudad en Venezuela. En 1817 van de Caracas a La Habana, camino de México. En el 18-19 están en Cuba. En el 19 van a México. En el 20 muere el padre. En el 21 viajan a Cuba, a Matanzas. Tiene 17 años.

Inicialmente pueden sorprender dos cosas: la primera es que el padre tuviera tiempo para dedicarse a educar e instruir al pequeño José María, en la cultura clásica nada menos; de forma que el niño, a los ocho años, era capaz de traducir a Horacio. Y la segunda es que el José María adulto y migrante, pudiera sentir que pertenecía a un ámbito socio-político-cultural determinado. Porque fue romántico y cubano, coordenadas espacio-culturales bien definidas. Podemos entender a la Cuba física, perimetrada, como la idea de patria que puede tener toda persona que no arraiga a lo largo de su vida. Patria necesaria cuya existencia para él, es explicada a través de su primer enamoramiento. En su estancia en La Habana, él tiene dieciséis años, se enamora de Isabel Rueda. Va a ser la Lesbia, o la Belisa de sus primeros poemas de amor. Esta manía de hacer acertijos con los nombres ya nos viene del renacimiento-barroco: la Elisa vida mía de Garcilaso, la Belisa que acrece con su lágrimas las aguas del mar de Lope, son las Isabel de turno.  José María, será Fileno, nombre muy de égloga, también.

“Lágrimas dulces, de mi amor consuelo, decidme siempre que mi Lesbia

es firme, decid que nunca romperá el voto pérfida y falsa….

…..

Adiós, amigo: venturoso presto a mi amante verás

 Elpino, dile que el mísero Fileno la amará hasta morir…..

 

La idea propuesta por sus biógrafos es que el amor humano va a desencadenar el amor por la patria en un ser itinerante, como deseo primero de enraizamiento.

 

Porque los continuos viajes de la familia, en un curioso triángulo reiterado: Cuba-México-Venezuela, no suponen meros viajes por mar y tierra más o menos curiosos o instructivos,  ni suponen meros cambios de casa o de centro de estudios. Es una época en la que la lucha por la independencia que se da en las distintas regiones de la colonia que se desintegra, pueden suponer para él tantas convulsiones y razones para meditar sobre dependencias e independencias. Venezuela, Colombia, Perú, Uruguay, México…. arden en rebeliones, en esos primeros años del diecinueve.

José María, en la adolescencia, mientras ve cómo se desgajan de la madre patria uno a uno los gajos que la componían, y siguiendo a su padre, adjudica el concepto de Patria a la madre España, aunque sólo sea por derecho histórico. Su padre se consideraba “español liberal de América”, (Memorias) un garantista constitucional cuando en España este régimen casi era “fugaz e ilusorio”. Y el padre ejercía, en estos años, mucha influencia sobre él.

Pero toda Latinoamérica bullía en el mismo caldo emocional, y los continuos exilios aumentaban el exilio interior apoyando la lucha por la libertad de los pueblos, a la vez que para la consecución de una patria, tanto interior como exterior, y dotar, así, de un acomodo y una estabilidad emocional, social, geográfica e histórica, que afecte a todos sus coetáneos y coterráneos. Es decir, tiene conciencia de que no es él sólo quien está falto de patria natural y estable. Y aquí tenemos el altruismo intelectual de la Ilustración, y el sentimental del Romanticismo, fusionados en el momento de transición cultural que vive Heredia.

Y, en ese desarrollo viajero y político, siquiera como mero testigo, el joven Heredia confiesa a su padre que “le arrebata el sólo nombre de Libertad”, y que espera poder consagrarse algún día a los “honrosos y sagrados servicios a los ciudadanos”. Cubanos principalmente. Porque, a través de su amor por Isabel Rueda, y en la distancia:

Oh, cómo palpitante saludara   las dulces costas de la patria mía

al ver pintada su distante sombra   en el tranquilo mar del mediodía!

 

Desde México “une el recuerdo de la amada a la nostalgia de su suelo natal”. Tiene dieciséis años.

“En el Teocalli de Cholula”, una de sus composiciones más importantes, la belleza del paisaje mexicano lo transporta al de su patria cubana. El acogimiento de México lo lleva a la triste realidad de su imposible enraizamiento en Cuba. El oscurecer del día propicia las reflexiones y la melancolía propias del romanticismo (pero no exclusivas):

Bajó de la luna en tanto. De la esfera el leve azul…..

Otra de las características románticas es el respeto o veneración por las ruinas, que viene de la educación clásica y que evidencia, o pone de manifiesto, la pertenencia a una cultura: las ruinas son los cimientos sobre los que se construyen las épocas posteriores. Ruinas, o también los montes altivos, que siempre han estado ahí como testigos mudos:

¡Gigante del Anáhuac! ¿cómo el vuelo de las edades rápidas

no imprime alguna huella en tu nevada frente?

Corre el tiempo veloz, arrebatando años y siglos

como el norte fiero…..

 

La muerte del padre (1820) y el regreso a Cuba (tiene 17 años) aceleran el proceso de aceptación de la nueva patria, propiciando la asunción de su identidad americana.

En 1821 escribe su primer poema a la independencia  y libertad de América.

Formó parte de una sociedad secreta revolucionaria, “Los Caballeros Racionales”, que era una rama de la Conspiración denominada “Soles y Rayos de Bolívar”.

Como existía la consigna de infiltración en los cuerpos armados coloniales, se inscribió en las Milicias Nacionales de Matanzas, para secundar un posible movimiento independentista. Ya no se conformaba con sus versos de apoyo exaltado; consideró que la “patria esclava” lo necesitaba como combatiente activo. Descubierto por las autoridades españolas, quedó escondido en Matanzas hasta que pudo embarcar secretamente en un bergantín estadounidense, en 1823.

En 1824 escribe con la oscura premonición del romántico cansado:

Niágara poderoso! Oye mi última voz: en pocos años

ya devorado habrá la tumba fría a tu débil cantor.

Duren mis versos cual tu gloria inmortal…….

 

En Nueva York trabaja como profesor de español, bajo la pena de destierro, y posterior condena a muerte que le llega desde Cuba.

 

José Martí (preparó la guerra de la Independencia de 1895) dice: “Heredia despertó en mi alma, como en la de los cubanos todos, la pasión inextinguible por la libertad”.

En sus años de México como adulto, dio lo mejor de su obra: fue legislador, magistrado, dramaturgo. Casó con una mujer mexicana.

Nostalgia de la patria. Nostalgia de la madre: se acoge a una amnistía general decretada por la Corona. Ah, pero la amnistía no es gratis. No es gratis.

Tres meses de estancia en Cuba. Vuelta a México. Ya por poco tiempo. Muere a los treinta y seis años, envejecido, enfermo y pobre:

Cuba, Cuba, que vida me diste, dulce tierra de luz y hermosura!

Cuánto sueño de gloria y ventura tengo unido a tu sueño feliz!

De “Himno del desterrado” 1825

 

 

 

 

JOSÉ MARTÍ nace en La Habana, en 1853, de padres españoles y con no abundantes recursos económicos. Es matriculado en una escuela pública. El maestro Mendive lo toma a su cargo asombrado de la capacidad intelectual del niño.

Pronto se siente atraído por las ideas de algunos revolucionarios cubanos. Encarcelan a su mentor al inicio de la Guerra de los Diez Años (1868-1878). Entonces comienza su compromiso revolucionario, en plena adolescencia:

“DIEZ DE OCTUBRE”

No es sueño, es verdad: grito de guerra  lanza el cubano pueblo

enfurecido, el pueblo que tres siglos ha sufrido

cuanto de negro la opresión encierra……

 

Ya necesita expresarse y difundir sus ideales: Colabora en una gacetilla satírica: “El Diablo Cojuelo”.

 

Por acontecimientos bastante pueriles, ingresa en prisión en 1869, y en el año siguiente, a los dieciséis, es condenado a seis años de cárcel. Los cargos pueden ser supuestos: traición, pertenencia a grupos independentistas. En la cárcel debe realizar trabajos forzados. Por su mala salud y por los buenos oficios de sus padres, es indultado y posteriormente deportado a la Madre Patria en 1871.

En Madrid inicia estudios de Derecho.

Hasta 1875, entre Madrid y Zaragoza se licencia en Derecho y en Filosofía.

Son años muy revueltos en la Península: renuncia del Saboia , guerra en Cuba, tercera carlistada, sublevación cantonal. La República (II-1873-XII-1874) no puede detener el deterioro social y económico; la crisis se ahonda. Escribe “La República española ante la Revolución Cubana”:

“……No prejuzgo yo actos de la República española, ni entiendo yo que haya de ser una República tímida o cobarde. Pero sí le advierto que el acto está siempre propenso a la injusticia; sí le recuerdo que la injusticia es siempre la muerte del respeto ajeno…….”

Viaja por Europa. En 8-I-1875 se instala en Veracruz (México). Se casa en México con la cubana Carmen Sayes Bazán, de Camagüey, Cuba.

En 1878 se firma la Paz o Convenio de Zanjón. Se da por terminada la Guerra de los Diez Años, con la capitulación del Ejército independentista cubano ante las tropas españolas. Cuba no ha obtenido sus dos objetivos principales: la independencia y la abolición de la esclavitud.

Entre 1877 y 1878 viaja dos veces a Guatemala, enseña en la Universidad.

Se traslada a Cuba y comienza  su actividad política clandestina. Funda con otros el “Club Central Revolucionario cubano”; es nombrado vicepresidente el 18-III-1879.

Las autoridades cubanas lo deportan en agosto de 1879. Segundo viaje a la  Madre Patria.

En 1881 se establece en Nueva York. Vivirá y trabajará allí hasta 1894.

 

Su vida estuvo centrada, sobre todo, en la lucha por la independencia de su isla. Hombre de exilios como Heredia, pero con las ideas más claras desde el principio: en Martí no hay conversión. Es atractivo su sentido moral de la libertad, que se puede entender así: hagamos un uso útil de la libertad para que bien sirva a otros. Útil igual a ético. Y así cumple con sus fidelidades para con la vida.

En Nueva York (1881-1894) escribe numerosos artículos, sentado o de pie, para varias publicaciones de Hispanoamérica. Destierro, y soledad en el destierro, es una vida para sentir siempre frío.

Viviendo en Nueva York supo prever la capacidad de EEUU para engullir al sur, “las tierras que corren de México a Brasil”. En todo momento su pensamiento se proyecta hacia Cuba e Hispanoamérica. Quiere que se pueda “impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los EEUU, y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”

En 1892 funda el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria (14-III-92): “Nace este periódico por la voluntad y recursos de los cubanos y puertorriqueños independientes de Nueva York, para continuar, sin premura y sin descanso…. La guerra es un procedimiento político, y este procedimiento de la guerra es conveniente a Cuba….”

Es considerado el máximo representante de la lucha por la independencia cubana.

Con sigilo y dificultades, y trabas por parte de los EEUU, sale para Cuba después de haber puesto en marcha el proceso de Independencia.

 

Como literato:

Pretendió liberar a la poesía del lenguaje inútil, porque de esa forma siempre será sincera y por tanto comprensible y duradera. La suya es la poesía que muestra y vela a la vez el hacerse y deshacerse cotidiano, desde el romanticismo al modernismo, al cual no quiso entrar; precisamente, en 1890  dice que “es una poesía hecha de retazos de todas las sedas cosidos con hilo pesimista, para que vea el mundo que se es persona de moda”. La reciedumbre luchadora de Martí, de carácter positivo y constructivo, no tiene mucho que ver con el preciosismo modernista. “La modernidad de Martí apunta más lejos que la de los modernistas y hoy es más válida y patente que entonces”.

Dice Bellini que en toda su poesía, igual que en la prosa, se afirma una sinceridad esencial. Martí proclama abiertamente su concepción de la poesía como desahogo espontáneo y necesario del alma, no como ejercicio literario. Sus versos son producto de sus vísceras, “brotan como las lágrimas de los ojos y la sangre de las heridas”. Se siente uno con la armonía universal, como Whitman, que viene a ser la principal ley de su espíritu. En armonía quiere decir también coherentemente consigo mismo.

La idea más bella que nunca he visto escrita, en el poema “Musa traviesa”, del libro Ismaelillodedicado a su hijo:

Hijo soy de mi hijo. Él me rehace……

Pudiera yo, hijo mío, quebrando el arte universal

muriendo, mis años dándote, envejecerte súbito,

la vida ahorrarte. Mas no, que no verías en horas graves

entrar el sol al alma y a los cristales…..

 

“Valle lozano”:

Dígame mi labriego, ¿cómo es que ha andado

en esta noche lóbrega ese hondo campo?

Dígame de qué flores untó el arado….

Otros, con dagas grandes mi pecho araron:

pues, qué beso es el tuyo que no hace daño?

Y esto dije- y el niño riendo me trajo en sus dos manos blancas

un beso casto.

 

“Contra el verso retórico y ornado, el verso natural”. Serán los “versos hirsutos” de los  Versos Libres y los Versos sencillos. Los octosílabos, las redondillas y cuartetas “delimitan las zonas más serenas de su obra y de mayor perfección”: este

XXXIX de los Versos sencillos:

Cultivo una rosa blanca/en junio como en enero

para el amigo sincero/ que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca/el corazón con que vivo

cardo ni ortiga cultivo/cultivo una rosa blanca.

“Estos son mis versos. Son como son. A nadie los pedí prestados… Pero la poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre ser sincero…. No zurcí de éste y de aquél, sino sajé de mí mismo. Van escritos no en tinta de academia, sino en mi propia sangre”:

Mi mal es rudo, la ciudad lo encona: lo alivia el campo inmenso:

otro más vasto lo aliviaría mejor…. Sólo las flores del paterno prado

tienen olor! Sólo las ceibas patrias del sol amparan. Como en vaga nube

por el suelo extraño se anda.

 

Epistolario. Poesía de  Arte mayor. Literatura infantil, cuentos. Algo de drama y de novela.

 

En 1985, en Dos Ríos, el diecinueve de mayo cae abatido por las tropas realistas. Aunque, parece ser que las circunstancias nunca fueron muy claras.

Con Bolíbar y San Martín, es protagonista del proceso de emancipación de Hispanoamérica a lo largo de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria, que se prolongará hasta el 98. “De América soy hijo, y a ella me debo. Peleamos en Cuba para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana”.

“En su Diario de Campaña, resuena el Diario de Bolivia de Ernesto Guevara. Y en su oratoria, la de aquel primer Fidel”.

 

Mi verso crecerá bajo la hierba.

Yo también creceré.

José Martí

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  1. Mirena dice:

    Faltaba este toque rejuvenecedor, porque actualizar lo pasado que vale la pena es rejuvenecer. Y ahora la isla está….en momentos…. momentos…

  2. Vanessa dice:

    Conocía la figura d José Martí, someramente; nada de José María Heredia.
    Gracias por el estupendo trabajo

  3. Aingeru dice:

    Gómez Avellaneda escribió un poema de siete cuerpos a la muerte de Heredia…..Murió,pronuncia el férvido patriota… murió… repite el trovador cubano, y un eco triste, en lontananza gime: Murió el cantor del Niágara sublime……

  4. Lala Hadh dice:

    Estoy segura de que voy a Cuba y la veré de forma distinta a como pensaba