DE VERANO

Posted: 5th agosto 2014 by Aurora in Crítica
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DE VERANO

 

 

Recibo un comunicado de la Periodista Comprometida. Digo comunicado porque es escueto y seco, más propio de funcionario o Asistente de notaría que de amiga  y colaboradora entusiasta como suele ser. Pero, pienso un poco: ella es así por fuera, para cubrir su sentimentalismo. Y está cansada. La actualidad es apabullante y ella no puede huir de la actualidad, es su forma de vida. O su manera de vivir. Pero, en el fondo, es la persona más afectiva y afectuosa que conozco. Falta hace.

 

“Estoy releyendo una novelita de 1927, premio Goncourt de 1928. Recuerdo que me hizo reír cuando la leí y releí hace algunos años. Ahora me viene bien para desengrasar. Reír, quiero decir, me viene bien. He cogido alguna nota, tema nunca suficientemente trillado: feminismo/machismo. Aquí resulta divertido incluso diría novedoso, porque enfrenta visión latina/visión nórdica, en el primer cuarto del XX. Sorprende lo avanzado de la mentalidad noruega y lo lastrado de la mentalidad francesa vale decir sureña. (Si me oyen!)

Te envío las notas por si quieres desarrollarlas, yo no tengo ahora ninguna gana, o sea que no quiero encontrar tiempo para hacerlo. Recargo pilas.”

19-20 “Pero, en su imaginación, para que las jóvenes mereciesen que se fijasen en ellas, tenían que ser patéticas como Hermíone, conmovedoras como Junie, fatales como Julieta; en una palabra: teatrales”

“Mis hijas, que han vivido en París,- decía Einar Magnussen- me han afirmado que los jóvenes las cortejaban, y hasta les pedían besos sin hablarles de matrimonio. Esa es una costumbre curiosa y verdaderamente difícil de acomodar a una sociedad democrática”

66 “Es indudable que las noruegas poseen una gran cultura y se apasionan por las ideas”- pensaba Jérôme.

 

69-71 “Pensaba en aquellas manos de mujer trabajando en el aceite negro, manchadas por los trapos grasientos de la caja de herramientas, abrasadas por el motor. No pudo más.

-Déjeme hacer algo- dijo a Uni.

Pero, no sabiendo en qué emplear su actividad, inclinaba hacia la joven ocupada su celo estéril, le tendía sus grandes guantes inútiles.

-Qué quiere hacer?- preguntó Uni, sin levantar la cabeza.

-Algo. Limpiar la bujía.

-Por qué? No es trabajo para dos

Por qué? Porque hay tareas que corresponden a los hombres y otras a la mujer; porque una mujer no da vueltas a la maneta de una llave de roldanas, ni desatornilla una bujía, ni la desengrasa con crin de acero; porque un hombre, en tales circunstancias, debe apresurarse a ayudarla.

Uni bajó la hoja de la cubierta, dio vuelta al manubrio, se instaló de nuevo junto al volante y emprendió la marcha, dejando a Jérôme el tiempo justo para saltar al estribo y recuperar su puesto al lado de ella”

(Fin de la cita. O lo que sea. Repara en que él se siente obligado a ayudarla sólo porque es hombre, y ella, que no le ha pedido ayuda, es mujer)

“Dios mío!, se decía Jérôme; las jóvenes de este país están prodigiosamente instruidas”

77 “Requirieron el auto. Uni se puso los guantes, dio vuelta al manubrio, se apoderó del volante y lanzó el coche a toda velocidad camino de Cristianía. Desenvuelta, hundida en el cuero del asiento y con los cabellos al aire, acariciaba el volante con las puntas de los dedos, hacía violentos virajes; en las encrucijadas no vacilaba…

(Es una joven de diez y ocho años que estudia astronomía)

79 –Señora,- dijo Jérôme a la señora de Krag- el señor Axel y la señorita Josefsen, ¿no son muy jóvenes para casarse?

-¡Muy jóvenes! Pues, a qué hora se comienza el amor en Francia?

-Hablo de casamiento

-Eso es a lo que me refiero al hablar del amor. Hay que comenzar el amor con la juventud del cuerpo

-Sí- dijo Jérôme- Nunca nos introducimos demasiado pronto por estos senderos adorables. Pero el matrimonio…

-El matrimonio, que?

-Es un asunto que requiere un gran aparato, con un notario, un contrato, unas aportaciones, una canastilla, unos encajes antiguos, el ramillete de azahar… Hay que estar seguro de si durará; de si…

-Ah, de ninguna manera.- interrumpió la señora de Krag- ¿No está usted casado, Jérôme?

-No, a Dios gracias.

-Ese es un estado contra natura. La Sociedad de Eugenesia enseña que el hombre debe comenzar el amor a los dieciocho años.

-En efecto. Yo conozco a quienes lo han comenzado antes. Pero no hablamos el mismo lenguaje.

-Sí hablamos el mismo lenguaje; pero usted sólo pretende llamar amor a eso que se hace en los bancos de París.

-¿Por qué no?

-Y en los coches.

-Y qué?

-¿El amor? El amor es el de Axel, cuando dice a todo el mundo: “Amo a Gerda Josefsen”. Es el de Gerda cuando dice: “Amo a Axel Hansen. Y se casan. Ese es un acto franco.

– Y si un día, Gerda dice a todo el mundo: “Ya no amo a Axel; es a Sigurd a quien amo”; si Axel no dice nada y ve que sus hijos van a vivir a casa de Sigurd, eso sería un acto franco?

– Sí. Y es mejor que si Gerda durmiese en el lecho de Axel soñando con Sigurd.

“Un acto franco, un acto franco, pensaba Jérôme; el amor no es tan sencillo como todo eso”

83  “La costumbre de seducir no existe sin cierta ciencia para la ruptura”, piensa Jérôme.

91  “Sabía por experiencia que las jóvenes cortejadas emplean un sistema defensivo muy inocente, pero con frecuencia bastante inextricable, para lograr que fracasen los ataques de que son objeto: a las palabras veladas del seductor abren unos ojos asombrados: “Aguarde…. No comprendo… ¡Ah! Sí, sí, sí; ya sé lo que quiere usted decir…” Si él se lamenta del estado de su corazón, ellas le dan la dirección de un médico especialista”.

116 La joven prorrumpió en una carcajada:

-Es graciosa la manera francesa!- exclamó- Das el beso en la trastienda y no das el brazo en la calle.

162 – Jérôme, dice usted muchas cosas, pero no hace ninguna. Y cuando debe hacerlas, no sabe más que llorar. ..

169  – Le digo que esta gente se pone en relaciones, se casa al primer sí y se divorcia al primer no.

 

 

(Bueno, al final me animo a ponerte unas notas que aclaren algo:

El paradigma es una señora de mediana edad, escritora. Casada cuatro veces. Tiene hijos de los cuatro matrimonios. Ex cónyuges e hijos no es que convivan, pero viven en armonía y amistad. Es que divorcian a tiempo, en igualdad de derechos, y no caen en la tentación del “pecado”: se casan y viven tranquilos porque confían. Si el viento cambia, se divorcian y empiezan de nuevo.

Creo que la renuencia de Jérôme se debe a que no domina la situación porque no manda como macho; Uni no funciona en tímida y posiblemente hipócrita mujer, no espera de él más de lo que ella puede darle. Es la auténtica igualdad de derechos: no existe la mística de la virginidad y debilidad (inferioridad) para ellas; y eso resulta intolerable para un meridional. Y estamos en los años veinte)

 

Pues ha quedado una lectura fresquita, de verano. Ahora caigo en que no me ha facilitado el título de la novela ni el nombre del autor, que parece francés, premio Goncourt 1928. Pero no será difícil conseguir el dato. A que no.

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  1. leire dice:

    Este tipo representa muy bien al latino. No sé yo si tanto habrá cambiado la mentalidad