DESDE EL INOCENTE «CARPE DIEM» HORACIANO

Posted: 4th marzo 2018 by Aurora in Crítica
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DESDE EL INOCENTE “CARPE DIEM” HORACIANO

 

PASANDO POR EL INTERESADO RONSARD, HASTA EL TEXTO DE LITERATURA QUE EVITA LAS OBRAS DE ESCRITORAS RENACENTISTAS.

 

Quinto HORACIO FLACO escribió, allá en el siglo menos uno, un buen puñado de odas recogidas en varios libros. Los temas son variados, pero son dos los que han pasado a la posteridad, quizá por más generales y pudiéramos decir tópicos: el “carpe diem” o alabanza del presente, y el “beatus ille” o alabanza del vivir en plena naturaleza. Fueron recogidos y seguidos por  abundantes poetas de Europa en el siglo dieciséis, por aquello de que el renacer suponía partir de las culturas clásicas.

Si leemos atentamente la traducción del Carminum I sacaremos conclusiones que quizá vayan a chocar con el sentido o significado que se le ha venido adjudicando:

“No pretendas saber, pues no está permitido/ el fin que a ti y a mí, Leucónoe/ nos tienen asignados los dioses,/ ni consultes los números babilónicos./ Mejor será aceptar lo que venga,/ ya sean muchos los inviernos que Júpiter/ te conceda, o sea éste el último,/ el que ahora hace que el mar Tirreno/ rompa contra los opuestos escollos./ Sé prudente, mide el vino/ y adapta al breve espacio de vida/ una esperanza larga./ Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso./ Vive el día de hoy./ Captúralo./ No lo fíes todo al incierto mañana”.

“Carpe diem, quam mínimum credula postero…” Aquí podría decirse que HORACIO hace estas reflexiones tanto para LEUCÓNOE como para sí mismo o para el humano generalmente hablando: todos en el mismo lado, con ecuanimidad.

 

Décimo MAGNO AUSONIO, en el siglo IV, tolosano de Francia, en realidad parece ser el primero que se fija en lo poquito que dura el esplendor de las rosas y piensa a la vez en lo poco que dura la belleza juvenil en la mujer. Ya tenemos la visión desde un lado, el bueno; el bueno pero en falso, porque es fácil pensar que tampoco al hombre le duraría mucho el esplendor de la juventud. Qué podían pensar las doncellas de catorce o dieciséis años entregadas a la fuerza a viejos de treinta o más. Pero, ha inventado un tópico: “Collige, virgo, rosas…”: es un consejo paternalista desde “el lado bueno”:

Lamentamos, Naturaleza/ que sea efímera la belleza de las flores./ Les arrebatas rápidamente las gracias mostradas a los ojos./ Apenas tan larga como un solo día/ es la vida de las rosas;/ la vejez inminente las agobia aún jóvenes./ Tan pronto llegan a su plenitud/ las empuja su propia vejez./ Si vio nacer una la aurora rutilante,/ a ésa, la caída de la tarde la contempla ya mustia./ Mas no importa; aunque inexorablemente deba la rosa rápida morir,/ ella misma prolonga su vida con los nuevos brotes./ Coge las rosas, muchacha,/ mientras está fresca tu juventud,/ pero no olvides que así se desliza también tu vida.

El término “machismo”, cansa, la verdad. Habría que traer otro que significara lo mismo pero que no estuviera tan gastado. Lo peor de todo es que al cabo de veinte años, habría que inventar otro, porque esta visión del universo realizada desde el punto de mira “acertado”, es decir del “poder” al que el varón se cree pertenecer, no va a desaparecer tan pronto. Si es que llega a desaparecer.

De todas formas, aún resulta venial esta intención de Ausonio: la fugacidad de la vida achacada a las mujeres, como si los hombres quedaran a salvo por acuerdo tácito o explícito con la divinidad.

 

García LASSO de la VEGA, nace en TOLEDO y en 1500. Versado en literatura clásica, empapado de Renacimiento, buen ser humano que no encajaba en la vida guerrera y cortesana que por nacimiento le tocaba vivir. Toma el motivo de lo efímero de la vida… en el ámbito femenino. Hay crueldad en esta visión, no en la de Garcilaso exclusivamente: las mujeres eran entregadas al matrimonio adolescentes y morían pronto reventadas de tanto parir. Nadie parece que se levantara contra este sino; bastaba con anotar que pasados unos añitos, se ajaban y quedaban inservibles incluso para inspirar a un poeta:

En tanto que de rosa y d’azucena/ se muestra la color en vuestro gesto,/ y que de vuestro mirar ardiente, honesto/ con clara luz la tempestad serena./ Y en tanto qu’el cabello, qu’en la vena del oro s’escogió con vuelo presto/ por el hermoso cuello blanco, enhiesto/ el viento esparce, agita y desordena/ coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto/ antes que el viento airado cubra de nieve la hermosa cumbre./ Marchitará la rosa el viento helado./ Todo lo mudará la edad ligera./ Por no hacer mudanza en su costumbre.

 

Maurice SCÈVE nace en Lyon y en 1500. También petrarquista, como lo serán una pléyade de poetas franceses: du BELLAY, OLIVIER de MAGNY, el propio y grandioso RONSARD. Y otros

Maurice SCÈVE fue un hombre de letras y hombre de la vida social y política, poeta muy reconocido. Escribió la obra Microcosmos con tema favorito en el Renacimiento: la dignidad del HOMBRE tolerada por el propio Creador, según también la idea del ya antiguo  PROTÁGORAS: “Homo mensura”. El ser humano se hace mayor de edad y cobra confianza en sí mismo, y descubre nuevos mundos y se descubre ilimitado. Es discutible si colocar aquí “el ser humano” o sería más apropiado colocar “los hombres”, género masculino, sin dudar·

Escribió Rymes dedicadas a su amada Pernette du GUILLET

Escribió un largo poema-libro: Dèlie, dedicado, sin mencionarla, a la gentil y virtuosa dama Pernette du GUILLET.

Participó en la obra colectiva Escritos de diversos poetas en loor de Louise LABÉ, lionesa

Y ya hemos llegado. En un Texto de literatura francesa para adolescentes bachilleres, de Ediciones BORDAS, 1965, los autores André LAGARDE y Laurent MICHARD, arrancan muy prometedoramente: Historia y Civilización, la Literatura del siglo XVI, el Humanismo, las etapas del renacimiento de las letras; analizan a Clément MAROT y la tradición medieval y llegan a la Escuela lionesa y hablan muy respetuosamente de Maurice SCÈVE. Y dicen: “Esta alta concepción del amor inspira la obra principal de Maurice Scève: Délie, objet de plus haute vertu (1544), larga colección de decenas de decasílabos. Quién es Délie? Sin duda la poeta lionesa Pernette du GUILLET, quizá considerada como la mujer ideal”… “Además de Pernette du GUILLET, es necesario citar en el grupo lionés a otra poeta: Louise LABÉ, la “belle cordière” (su marido era cordelero), cuyos sonetos son sobresalientes por la sinceridad de los sentimientos”.

HABLAN de dos poetas lionesas adscritas a la misma escuela que comparten con Scève y otros poetas-hombres. De la primera dicen “…quizá considerada como la mujer ideal”. De la segunda, resaltan que su marido era cordelero, de ahí que se la conociera como “La cordelera”, bella, eso sí. Ni proponen muestra de los versos ni proponen muestra de la pericia, ni de la una ni de la otra. En un libro de texto para bachilleres.

QUIÉN fue Pernette du GUILLET

Se sabe poco de ella, murió joven. En principio, fue una damita de familia noble que hablaba, además de su idioma, el español y el italiano, y seguramente tocaría, mucho o poco el salterio o similar instrumento. Bien ilustrada puesto que a los dieciséis años conoce, precisamente, al ya reconocido poeta treintañero Maurice SCÈVE, es decir que frecuentaban los mismos círculos; y en aquellas épocas, las mujeres tanto como los hombres, maduraban muy pronto. Parece ser que SCÈVE se enamora de ella. Dos años más tarde, la casan con. La casan.

SU VIDA transcurre entre 1520 y 1545. En este mismo año, su viudo publica la obra: Rymes de gentille et virtueuse dame Pernette du GUILLET. Mucho, para un marido de la época; pero si se tiene en cuenta que ya la pobre Pernette no podía darle celos ni cuidados, su generosidad pierde un poco de relevancia. Hay que anotar que quiere dejar bien claro que, a pesar de haber escrito unos versos, (deliciosos, y con dificilísimos juegos notables de rimas y conceptos,) él quiere dejar bien claro que fue virtuosa. “Virtuosa dama”. Por si acaso. Y es el detalle sobresaliente que recogen los autores del texto para estudiantes.

HAY que comprender el recelo del viudo, si conocemos, aunque sea una pequeña parte de los versos de Scève, que, según parece, escribe teniendo en mente a la damita Pernette:

Et vif o morte cent ans parmi les umbres/ comme Diane au ciel me resserrer/d’ou descendis en ces mortelz encombres:/ comme regnante aux infernales umbres/ amoindriras ou accroistras mes peines./ Mais comme Lune infuse dans mes veines/ celle tu fus, es & seras Délie/ qu’amour a joinct à mes pensées vaines/ si fort, que mort jamais ne l’en deslie.

Es decir, con el francés del siglo XVI: Vivo o muerto, cien años en lo Umbroso/ como Diana en el cielo me encierras/ do descendiste a vuelo penoso:/ como reina de aquel infierno umbroso/ acrecerás o amenguarás mis penas./ Mas como luna infusa entre mis venas/ sólo tú fuiste y serás, Delia,/ quien ligó a mis vanos dilemas/ tan fuerte que la Muerte jamás  lo deslía.

Monsieur du Guillet quiere dejar claro que a pesar de los versos de amor de Monsieur Scève, su mujer se portó como debía portarse: como una honesta dama. Es lo que él afirma.

PERO como una dama sumamente inteligente e ingeniosa, que podía, al menos, igualar a su maestro SCÉVE:

Pour contenter celui qui me tourmente/chercher ne veux remède à mon tourmente/car, en mon mal voyant qu’il se contente/ contente suis de son contentement.

VIENE a decir que quiere hacer feliz al que la atormenta no queriendo curarse del tormento que él le proporciona. Algo no asequible a cualquier mujer o cualquier hombre: sentirlo y decirlo de forma enredosa pero comprensible y poética: es el conceptismo del Renacimiento.

Ô vrai amour, dont je suis prise,/ comment m’as tu si bien apprise,/ que de mon jour tant me contente/ que celle de ce doux aimer/ pour me guérir du mal d’aimer?…..etc.

A SIMPLE vista, sin detenernos a traducir, vemos cómo juega con la rima; pero no era un juego inocente, es un ejercicio de virtuosos; no era una poeta menor. Son composiciones muy valiosas, y es seguro que los autores franceses estaban capacitados para considerarlas así. Pero había un pero.

 

QUIÉN ERA Louise LABÉ

Conocida como “La Safo de Lyon”, y “La Ninfa del Ródano”, aunque los mencionados autores franceses sólo recojan  el apodo de “La belle cordière” que procedía del oficio del padre y del marido, Louise LABÉ era una mujer burguesa muy bien instruida y educada: hablaba, además del suyo, el latín y el italiano, era buena música: cantaba con bella voz y tocaba admirablemente el laúd; gran lectora de los clásicos; se dice que tenía influencias petrarquistas, horacianas y de Ovidio. De la escuela, también, de Clément MAROT, Pernette du GUILLET, Maurice SCÈVE, con quien, y junto a Olivier de MAGNY formó trío erudito. Lo que se puede leer de ella o de su obra en este libro para bachilleres franceses es: “Sus sonetos resaltan por la sinceridad de los sentimientos”- Pero, no figuran sus sonetos a continuación.

RECUENTO DE LAS OBRAS: 24 sonetos, tres elegías, un debate, escritos varios…

“En el Debate de locura y amor” (1555), examina con profundidad filosófica un tema muy en boga: la naturaleza del amor, sus matices. Es una obra inspirada en Elogio de la locura, de ERASMO y se trata de un documento literario y de pensamiento, como la inmensa mayoría de los diálogos renacentistas. (L.R.Laliga) En el Prólogo de esta obra que dedica a una prominente mademoiselle de la sociedad lionesa, amiga suya, insta a las mujeres a liberarse del yugo que vienen sufriendo en una sociedad duramente patriarcalista: “Llegado el tiempo, señorita, en que las severas leyes de los hombres no impiden ya a las mujeres aplicarse a las ciencias y otras disciplinas, me parece que, aquellas que tienen la posibilidad, deben emplear la honesta libertad que tiene nuestro sexo tan deseada en otras épocas, a aprenderlas y a mostrar a los hombres el daño que nos hacían al privarnos del bien y del honor que de ello puede venirnos…” Pero, “El valor de Louise LABÉ… excede en mucho a la esquemática y lacónica -aunque no falsa- valoración de “precursora de los derechos femeninos”, apreciación con que se suele calificar algunas de sus obras.

Podríamos decir: vivió lo suficiente como para poder intentar ser libre en sus relaciones, de forma que el árido CALVINO la insultó públicamente, así como un conocido gobernante de la ciudad de Lyon. La atacaron no por su vida amorosa, o no sólo por ella, sino por ser una MUJER prominente en el campo de la cultura que tenía suficiente categoría como para competir con los hombres prominentes del mismo campo. Los hombres a los que amó, intentaban hacer de su propia existencia lo mismo que ella de la suya, y eso era lo peligroso: que no se trataba, precisamente, de una meretriz, no: era una mujer que podía medirse intelectualmente con los hombres. Eso era lo peligroso: el ascenso de la mujer intelectual hacia la libertad; la desobediencia a lo establecido y la desobediencia al varón

Baise m’encor, rebaisse moi et baise:/ donne m’en un de tes plus savoureus,/ donne m’en un de tes plus amoureus:/ je t’en rendray quatre plus chaus que brasse.

Pide besos ardientes, y promete que ella puede darlos también: podía ser considerado como mera convención poética, pero admitida para los hombres, no para las mujeres. Lo que debería contar es la maestría para trasladar, a las palabras, los conceptos y la belleza poética. No es fácil hacer sonetos perfectos. Ni Elegías. Ni canciones.

Y ese estudio valorativo que niegan a LAS poetas, es el que vienen haciendo los citados autores para RABELAIS, du BELLAY, RONSARD, y otros, en el texto escolar: obra y aparato crítico.

En el Soneto para Helena, de RONSARD, (1524) que empieza: Quand vous serez bien veille, au soir, a la chandelle… con el tema del famoso “carpe diem” ya muy alejado del primigenio horaciano, Ronsard, en el papel del varón clásico: seductor y despectivo,  dice a la joven que aproveche el momento de su juvenil belleza para apreciar suficientemente el hecho de que ÉL la desea, porque, sólo por este hecho podría ella alcanzar la inmortalidad (Laura de Petrarca, Beatriz de Dante…), todos te bendecirán por haber despertado deseo en el glorioso Ronsard, viene a decir… “qui au bruit de Ronsard ne s’aille réveillant/ bénissant votre nom de louange inmortelle”. Porque si no lo haces así, cuando seas vieja y arrugada y doblada, “une vieille acroupie”, vas a lamentar tu desdén. Aprovecha tu juventud cada día: “Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie”.

Esto enlaza con la apreciación de los autores del libro escolar: dos poetas famosas en su época de mitad del XVI, sólo son valoradas por ellos, en 1965, Pernette du GUILLET por haber sido la Délie de SCÈVE,

y Louise LABÉ, por ser conocida por el oficio de los hombres de su familia y por la sinceridad de sus sonetos… que no muestran.

-Así también se escribía la historia.-dice Rajzner.

-Y así estamos.- sentencia Chen Yu.

 

Y poco más queda por añadir. Mañana, quizá.

 

 

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  1. Luigi dice:

    Realmente, a una mujer no se le ocurriría nunca dirigirse a un jovencito y decirle venga, tómame porque eso te hará feliz y cuando tengas diez o quince años más ya no estarás apetecible porque tendrás arrugas, etc. etc. y la vida verdadera te volverá la espalda. Ni para hacer un poema filosófico

  2. Vanesa dice:

    Un testimonio más de la desigualdad de trato que viene de los hombres desde tiempos inmemoriales. Muy bien traído. Y de hombres con estudios que tenían que haber tenido mayor visión, y más exacta, no necesariamente generosa, sino simplemente inteligente

  3. Mónica Garridol dice:

    Gracias por su trabajo de El Salón y poner a cada uno en su sitio con datos de historia y no de histeria