EL HURACAN FAMILIAR

Posted: 6th febrero 2020 by Aurora in Literatura
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El huracán familiar

 

 

 

 

Entra la Periodista Comprometida, la P.C., como un huracán familiar. Trae papeles en las manos libros, papeles, carpetas; cosa habitual. Se le cae un libro: se agacha para cogerlo, llega Palka, la ayuda, se le caen los otros libros. Es así.

 

_ Quería deciros que, estaba yo ordenando papeles, cuadernos, carpetas, cosas de hace mil años, para subirlos al armario del camarote, y han aparecido cuatro números de una revistilla que trabajamos un grupo de compañeros en los primeros cursos de la carrera, y me han conmovido. Un poco cutres de presentación, pero entrañable el contenido: Hay poesía, prosa, crítica, trabajos nuestros y, de vez en cuando, algún profesor nos confiaba algo suyo, lo que era motivo de adoración, qué sé yo. Adoración por nosotros mismos, quiero decir, porque aquello suponía confianza, respeto por nosotros; seguramente lo tomábamos así. Las he ojeado un poco. Y han aparecido, en el número cuatro, dos sonetos de un profesor al que yo tenía particular afecto. Nos daba historia de la filosofía, muy a su manera particular. Quizá no fuera muy buen profesor, quizá fuera el mejor, no lo sé; y era excelentísima persona. Vestía vaqueros y camisas de cuadros, era fraile claretiano, yo diría que no se le notaba nada; lo de fraile. Era una de esas personas que parecen nacidas para ayudar a los demás. Después se fue Suramérica, creo que a Bolivia. Y leímos un libro suyo, no recuerdo en qué régimen, si era lectura complementaria o no, o entraba en los exámenes, o la lectura era totalmente voluntaria, no me acuerdo. El mío está leído y subrayado. Y se me ha ocurrido leeros un párrafo, o unos párrafos, si queréis, lo que queráis, y comentamos luego si os parece. Al azar.

_ Con hache o sin hache?- pregunta Yuyu Yo lo escribo con hache y creo que alguna vez me lo han corregido.

-Si estás estudiando francés, no me extraña que te confundas, porque en francés se escribe con hache.

-Chicas y chicos, dejamos la ortografía por la filosofía?- pregunta la P.C. Y comienza a leer:

“El fanatismo filosófico y religioso, que a veces se dan la mano, son malos consejeros. Bertrand Russell en su libro Por qué no soy cristiano, aduce como uno de los motivos, el que la religión causa innumerables víctimas; dice así: “Existe un hecho riguroso: cuanto más intensa ha sido la religión de cualquier período, y más profunda la creencia dogmática, ha sido mayor la crueldad y peores las consecuencias. En las llamadas edades de la fe, cuando los hombres realmente creían en la religión cristiana en toda su integridad, hubo la Inquisición con sus torturas; hubo muchas desdichadas mujeres quemadas por brujas, y toda clase de crueldades practicadas con toda clase de gente en nombre de la religión”. A comentar después si os parece; aunque, se comenta solo.

-Nos das ahora los sonetos? Es muy buena idea traer composiciones poéticas de poetas no reconocidos, incluso no conocidos.- dice el Palka amante de los sonetos, hasta la adoración si él se lo pudiera permitir.

-Espera, espera, que tengo aquí otro párrafo que me gusta particularmente.

-Tú, lo que quieres es recordar el temario.

-Pues mira, creo que tengo algo de Javier, se llamaba Javier el profesor, o se llama, quién sabe si vivirá; y lo quiero compartir con quien quiera compartirlo, eso es generosidad. Dice así, página ciento veinticuatro:

“Examinando la historia, parece inherente al espíritu del hombre una misteriosa y oscura necesidad de superar lo contingente y asirse a la firmeza de lo necesario. Augusto Comte lo explica desde su teoría de las tres etapas de la humanidad. La Religión correspondería a la Edad Antigua; la Metafísica a la Edad Media y la ciencia a la Edad Moderna. Según esta explicación, estamos ya inmersos en la etapa en que todas nuestras seguridades deben dimanar del espíritu científico. Spencer explica la búsqueda del absoluto como un periodo de la evolución humana. Periodo prácticamente ya superado. Nietzsche, Feuerbach, Marx, Freud, Sartre, han proclamado la muerte de Dios y de la metafísica, pero ninguno de ellos ha logrado desarraigar la congoja de los corazones”

-A comentarlo después, como tú dices. Vienen ahora los sonetos?

-Tenéis mucha prisa? Más bien, quien tenga prisa por marchar, mire la puerta, está abierta.- ha salido el carácter recio de la P.C. Pero, tiene razón, la entrada y la estancia son  libres.

– He pensado, antes de los sonetos, leer las reflexiones que vienen impresas en la contraportada del libro. No tardo nada:

“Este libro filosófico de ensayo intenta presentar un fiel retrato de la fisonomía del hombre de nuestro tiempo. Su autor ha sabido remontarse a los tiempos de la sofística griega y sorprender la actitud de aquellos hombres extrañamente lucidos y desconfiados, por clarividentes, de toda pretensión de sabiduría. Pero el quehacer sofístico, que solemos ubicar en la época del helenismo, no quedó, ni mucho menos, sofocado. Ha persistido en todos los siglos. Hoy, su dominio es tan considerable que abarca prácticamente todo el ámbito de la cultura humanística. Estas páginas cuentan con la orientación del teólogo Hans Küng y del crítico Ludwig Schajowicz.

 

“En el mundo de la Filosofía, Nietzsche, Sartre, Wittgenstein, Horkheimer, Ruselly los movimientos que ellos representan son una negación de los valores tradicionales que sostuvieron los siglos. En el mundo de la Literatura. Cioran, Kafka, Brecht, Beckett, Ionesco, Camus, Jenet, Adamov, Savaternos ofrecen muy pocas soluciones. Más bien nos disuaden de todo posible éxito si intentáramos buscarlas. Si hemos eliminado a Dios, no hay autoridad que pueda sustentar nuestros proyectos. Sólo Dios es firmeza. Todo lo demás es azar, o, si queremos ponerle un nombre más decoroso, libertad. El profesor Javier Oroz nos obligas a tomar conciencia de nuestra situación espiritual, analiza, en certeras reflexiones, los síntomas de su dictamen, y sugiere, finalmente, las vías de una posibles recuperación. (Experiencia del espíritu)”

 

-Todo muy interesante. Y nunca pondré ya azar con hache.- asegura YuYu

-La verdad, a estas alturas, es como una llamada de atención, porque, la verdad, vivimos bastante de espaldas a todo eso.- admite el Redactor.

-Yo propongo que otro día, nos reunamos, voluntariamente, por supuesto, y hablemos de todo esto. Incluso, podemos imprimir algunos párrafos, o capítulos, y los comentamos. Pero, hoy, no vamos a tener ya los sonetos?

– A ver, Yarek: Te prometo que en cinco minutos te los leo. Porque, cómo lo digo. Yo tenía por ese profesor mucho afecto. Y decir yo sus palabras, articular sus pensamientos, me hace como que le rindo homenaje, lo traigo conmigo; y no tanto al profesor como a la persona que vestía vaqueros y camisas de cuadros y se fue a Bolivia para ayudar. Ya sé que tú los puedes decir mejor que yo, los versos; o Marta, o Malena. Pero, hoy, yo recito o declamo.

 

 

DOLOR DE ATARDECER (A Antonio Larrea, pintor)

Ya estás aquí, en silencio, viejo amigo,

rendido tu dolor junto a la tarde.

Un día más, que importa, mientras guarde

tu secreto el recelo que bendigo?

No, no quieras coger, loco mendigo,

la Luz que en tus pupilas se acobarde;

vuelve a andar el camino, aunque retarde

su rostro la esperanza que prodigo.

Cuántas horas bebiendo gota a gota

la escondida pasión de tu delito,

robada en alta noche, donde riela

el vértigo incesante que desvela

tu frente, enardecida en la derrota

de alzarte hasta tocar el infinito.

Javier OROZ

 

REGRESO

Paso a paso, tocando la ribera.

Corre el agua rozando mi cimiento.

El suelo quebradizo tiene un lento

silencio de clarines que espera.

Honda música crece y aligera

el rumor de mis olas bajo el viento.

Avanzan las estrellas, y presiento

nuevo mundo que el río hace frontera.

Gime el aire en los chopos, llama huida

mientas hunden su tronco en la corriente.

No, no quiero los chopos, yo la frente

alzo del agua en gritos de partida,

esperando la voz de mi regreso

que, libre, inmaterial, suelte mi peso.

Javier OROZ

 

-Me los das copiados, para seguir disfrutándolos en casa?- pide Yarek- Sabes qué podíamos hacer ahora? Y mejor que llevarlos escritos, porque si te gravamos, podemos oírlo todos, y quien quiera lo grava particularmente.

-No me dirás que los he recitado tan bien como para que dé gusto oírlos. Aunque, lo que valen, son los versos, más que lo que yo pueda poner.

-Los has recitado mejor que yo, incluso.- dice Malena, la recitadora oficial.

 

Qué de abrazos por todas partes! Seguro que el espíritu el viejo profesor ha descendido sobre vosotros.

 

 

 

 

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