El romanticismo renacentista de Garcilaso de la Vega

Posted: 20th septiembre 2012 by Aurora in Literatura

(Como es lógico, numerosos  datos están extraídos de obras y estudios sobre Garcilaso de la Vega )

Pequeña biografía de Garcilaso de la Vega

Se da como posible el año 1.501 como el del nacimiento de García Lasso de la Vega, en Toledo, hijo segundo de Garcilaso de la Vega y de doña Sancha de Guzmán, miembros de familias ilustres y cercanos a la corte de los RRCC y de Carlos I. Garcilaso recibió una esmerada educación humanística con Pedro Mártir de Angleria; y educación cortesana, y a los dieciocho años ya fue desterrado por su participación en la política activa de su ciudad. En 1520 es nombrado “contino” del nuevo rey, es decir miembro de la corte. En 1521 lucha a favor del rey contra los Comuneros, en cuyo bando estaba inscrito su hermano mayor, Pedro Laso de la Vega.

En un ascenso que nos parecería sumamente precoz para nuestros días,  continúa con su trayectoria militar y participa en guerras en el Mediterráneo (turcos y bereberes) y contra Francia, 1522-1524. (Más adelante veremos que no debía de atraerle mucho esta vida de armas). En este último año recibe el hábito de Caballero de Santiago. El Emperador lo casa con Doña Elena de Zúñiga, dama de honor de Doña Leonor de Austria, hermana del Emperador.

En febrero de 1526, presencia las bodas de Doña Leonor de Austria con Francisco I de Francia (no suele ponerse de relieve que eran cuñados, los reyes, y eternos contendientes), y en marzo del mismo año asiste a las bodas del Rey con la Infanta Isabel de Portugal, en Granada. En esta ocasión conoce a una de las damas de la Infanta, Doña Isabel Freire, de gran importancia en su vida y en su obra.
Y conoce a humanistas italianos: Baldassare de Castiglione (Il cortegiano), y al embajador de Venecia, Andrea Navaggero, quien va a influir en Boscán para que adopte el endecasílabo italiano, quien a su vez influirá en Garcilaso, quien va a superar los primeros intentos del Marqués de Santillana en el siglo anterior, y nos va a dar la perfección en el soneto. Parece ser que en la Corte cortejaba a doña Isabel, pero ésta se casa poco después con don Antonio de Fonseca.

En 1529-30, acompaña a la Corte a Italia, donde el rey pretende que el Papa lo corone Emperador. En su estancia italiana, toma contacto con la lengua y culturas italianas. Entre 1530-1 realiza un viaje a Francia por encargo de la reina, para felicitar a doña Leonor “y para hacer un poco de espionaje”.

Es desterrado por el Emperador a una isla del Danubio por haber asistido a las bodas de su sobrino (hijo del disidente Comunero), bodas que estaban prohibidas por Real Cédula. Esta actitud real hirió mucho a Garcilaso. Poco a poco, el enojo real fue cediendo y Garcilaso  se incorpora a su vida militar. Participa con Boscán y el Duque de Alba en campañas contra los turcos. Vive en Nápoles, ( aún dura el destierro). En Nápoles lleva una vida cultural  muy activa e importante; se trata con los humanistas más renombrados, adquiere fama de poeta en latín y en castellano. Hacia 1534 muere Isabel Freire, la razón de su sentir: Oh, dulces prendas por mi mal halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería.

Juntas estáis en la memoria mía……

Es nombrado alcalde de Reggio (Calabria).

En 1535 participa en el asalto de la fortaleza de La Goleta, cerca de Cartago, que ocupaban los turcos de Barbarroja, y allí es herido en la boca y en el brazo derecho. “Está en la cumbre de su carrera militar, cortesana y literaria”.

En la primavera de 1536, renuncia a la alcaldía de Reggio para seguir en el servicio directo del emperador. De nuevo contando con el favor imperial, es nombrado maestre de campo. Se trata esta vez de luchar  contra los franceses, que invadían la Italia, en medio de una importante actividad al servicio del Emperador. El 19 de septiembre de 1536, Garcilaso queda mortalmente herido por una piedra al intentar escalar la torre de Muy, cerca de Fréjus, y muere pocos días después.

Garcilaso que al bien siempre aspiraste

Y siempre con tal fuerza le seguiste,

Que a pocos pasos que tras él corriste

En todo enteramente le alcanzaste.

Dime: ¿por qué tras ti no me llevaste…..?

Su gran amigo Boscán le dedica un enternecedor y varonil soneto, tras su muerte.

SU TIEMPO:

El primer tercio del siglo XVI tiene como fondo el Humanismo, término y concepto no muy precisos, y no supone una unidad armoniosa, pese a que es considerada una época de estabilidad emocional, búsqueda de la belleza, equilibrio, autodominio que lleva a grandes descubrimientos, “…el siglo no es una unidad armoniosa sino un complejo de diversidades…”. El emperador Carlos V trae  ideales internacionalistas y europeos, ¡es europeo! Tolera gustoso la difusión de las doctrinas de Erasmus, es decir, se muestra tolerante en materia religiosa, en principio al menos; será menos tolerante cuando las diferencias afecten a la parte germana de su imperio, (protestantismo de Lutero); y es época en la que se introduce el Renacimiento italiano son su alegría pagana y sensual. “Es época de confianza, de seguridad, de afirmación vital, de gran optimismo”. Y de todo lo contrario también.

Porque, el Humanismo no está en modo alguno satisfecho con el estado actual de las cosas; quiere un orden mejor sin imperfecciones ni máculas, (ya empieza a sonarnos  a lo que conocemos como Romanticismo).

En literatura, esta aspiración se bifurca en cauces opuestos:

a) el neoplatonismo, tipificado en el cortesano ejemplar (Castiglione) que no huye de la realidad cotidiana, y busca el dominio de las pasiones, la fuerza de la razón, la superación moral del individuo (Garcilaso)

b) por el otro cauce se llega a lo pastoril desde una crítica irónica de la realidad; se llega al Beatus ille, a lo utópico, a la negación de la lucha y a la puesta en tela de juicio de los valores de la cultura (crítica).

En el Renacimiento, el humano ha descubierto la razón y comienza a examinar críticamente los hechos objetivos en busca de la verdad (¿verdad como una lógica vital?) La crítica se aplica al análisis de los sentimientos y de las acciones humanas. Hasta entonces, la persona había sentido a la Naturaleza y al amor, con mayor naturalidad, con alegría inocente. Ahora, en ese afán de equilibrio y aceptación consciente de la supremacía de la razón frente a los sentidos, se traza una división entre el amor ordenado y el deseo sensitivo para encontrar “el ideal de belleza, sabiduría y virtud”.

Pero en Garcilaso, su amor por doña Isabel Freire es deseo de los sentidos e inclinación espiritual al mismo tiempo; y como estaba casado,  su razón le señala la incompatibilidad entre su amor y sus deberes de caballero. La irregularidad de su sentimiento lo atormenta, y se lamenta de “que una cosa tan sin razón hubiese así pasado”. Garcilaso muestra claramente cómo ejercita la introspección, y cómo sabe analizar sus estados de ánimo, (romanticismo)

¿ROMANTICISMO?

No vine por mis pies a tanto daño,

Fuerzas de mi destino me trajeron,

Y a la que me atormenta me entregaron.

“Este fatalismo,  que es más bien melancólica sumisión a lo inevitable….”(el fatalismo es un elemento más del romanticismo) “….. otras veces, el deseo de vencer el desorden interior,  la arrogancia individualista, (romanticismo) que exige la libertad de espíritu, la fuerza de la razón sobreponiéndose a las flaquezas de la carne, dan nuevos bríos al poeta para emprender la curación de su mal”.

Yo mismo emprenderé a fuerza de brazos

Romper un monte, que otro no rompiera,

De mil inconvenientes muy espeso…

(S.IV-v.5-11)

Las más veces me entrego, otras resisto

Con tal furor, con una fuerza nueva,

Que un monte puesto encima rompería.

(S.XXXVI-v.9-11)

sepultado por un monte- es la raíz del mal- hará grandes esfuerzos, efectivamente, para salir de lo que lo aplasta. Pero el monte-la existencia-no podrá ser deshecho. Es un mal que no tiene cura sentir la existencia como un mal. Y esto lo saben bien los románticos del XIX. Cuando una persona se siente tocada por el hado adverso, no tiene otra escapatoria que la muerte. A veces, cree haber vencido al hado adverso:

Gracias al cielo doy que ya del cuello

Del todo el grave yugo he sacudido,

Y que del viento el mar embravecido

Veré desde la tierra sin temello.

(S.XXXIV-v.1-4)

Teniendo en cuenta que este soneto puede datarse entre 1529 y 1532, y las Églogas entre l.534 y 1.536, (y en éstas vuelve a tocar el tema de su amor con parecida desesperación que en otros sonetos),  y que en la Canción IV, por ejemplo, en la que reconoce su desequilibrio con estas palabras:

Canción, si quien te viere se espantare

De la instabilidad y ligereza

Y revuelta del vago pensamiento

…hasta que pare

en aquel fin de lo terrible y fuerte

que todo el mundo afirma que es la muerte.

(v-101-109)

podemos deducir que: primero, no se curó nunca de su “mal de amores”. Y segundo, que su mal no venía exclusivamente del amor contrariado: “Ternura, contemplación soñadora, ilusión de un mundo perfecto (romanticismo), todo ello sentido con tensión emotiva nunca enfriada”.

Sí, se le ha llamado “el romántico del clasicismo por su deje nostálgico… pero es clásica su contención” (Es muy curioso que de la contención clásica surja el desajuste renacentista; como de la Ilustración, (contención nuevamente neo), va a salir el subjetivismo “romántico”).

Personalmente no es que vea “deje nostálgico” en Garcilaso, lo que, por otra parte, no es única característica del romántico. Aprecio un desajuste existencial proveniente de una actitud crítica, liberado de los principios dogmáticos religiosos. En la edad Moderna, la Razón gana terreno a la Fe; el ser humano pierde seguridad e intenta aferrarse a una lógica que no ve por ninguna parte. El tono de Garcilaso podrá ser mesurado, pero en ese tono medio, está gritando su terror a una vida sin sentido:

…y así, diverso entre contrarios,

muero.

Como el romántico posterior, tratará de asirse al amor, que, al no realizarse, será el emblema de su rebeldía. Ya llegará el tiempo en que la incomodidad y el desasosiego anímicos puedan ser achacables por el individuo 
a sistemas injustos de gobierno. Todo se andará, aquella  monarquía acabará por caer de su pedestal.

Efectivamente, existen los “románticos históricos” para Böhl de Faber, quien sigue a Schelegel. Verdaderamente, este desengaño profundo entre la perfección a que el renacentista aspira, y la realidad circundante, lo vemos plasmado exactamente en el   Tediato de Cadalso y en el Werther de Goethe, por citar algunos ejemplos. Como salidas que se ofrecen, están el ascetismo (Tediato) o el suicidio (Werther). El suicidio, “es uno de los temas del Renacimiento (tan equilibrado!)….El pensamiento estoico reconoce el derecho humano a elegir el momento de su muerte. En el siglo XVI, el suicidio razonado no era reprochable. Garcilaso afirma que morirá  por sólo aquello que morir espera. … “que pues mi voluntad puede matarme” en el S. I-v.12. Cuando se refiere a sí mismo, Garcilaso no duda ni por un momento de la legitimidad de su derecho a quitarse la vida. Se proclama señor absoluto de sí mismo” (romanticismo)

“El estoicismo creó un tipo ideal de hombre adornado con aquellas virtudes que más estimaba: bondad, sabiduría, justicia, fortaleza, mesura…. La felicidad era la consecuencia de la práctica de estas virtudes….” Esa era la esperanza y esa era la fe. “El estoico debía disponerse, con la ayuda de la razón y de la fortaleza, a resistir y vencer toda perturbación externa……. Esta voluntad de mesura y equilibrio caracteriza también el estilo del poeta, en el que nada hay de excesivo, nada inarmónico” (M.A.B.)

En cuanto a lo armónico en el estilo, estoy de acuerdo, pero a mi entender, Garcilaso se muere a chorros en cada verso, sus sentimientos no son mesurados; cuál es si no, la fuerza de sus composiciones? La continua tensión, domada con la forma. El contraste, precisamente, entre el contenido y la forma.

LA NATURALEZA

Un elemento más de desequilibrio, se aprecia, entonces entre el ideal de hombre que quiere alcanzar, y el que es para sí mismo. Consciente de ello, “desdeña los frutos de la pasión” (pero los desea); exalta la fortaleza frente a la adversidad (pero sucumbe cada día y necesita decirlo y lo dice).

Hay una diferencia  grande en el tratamiento del paisaje, entre el renacimiento y el  sentimiento romántico del XIX: la necesidad de equilibrio; y en esta conciencia de la necesidad de equilibrio prima la razón, y conseguirá que, estéticamente, la Naturaleza pueda ser refugio del alma atormentada, (bucolismo). En cambio, en el XIX, la Naturaleza se ve  como espejo, proyección de la crisis horrorosa que sufre el humano, y la naturaleza es abrupta, temible, y parece como si el cosmos desatara sus elementos para acompañar la desesperación del romántico (algo que se aprecia ya en Las Noches lúgubres de Cadalso, de 1772). En definitiva, el renacentista apetece el sosiego y recrea la Naturaleza para ello. Y el decimonónico desespera ya de encontrarlo. Pero, una vez más, Garcilaso escapa a las constantes de su época:

El dulce murmurar de este ruïdo,

El mover de los árboles el viento,

El suave olor del prado florecido

Podrían tornar de enfermo y descontento

Cualquier pastor del mundo, alegre y sano;

-yo sólo en tanto bien morir me siento-

Egl.II-v.13-18

Es tal el grado de su individualismo (otro rasgo que caracteriza al pre y romanticismo, como la creencia en el hado: “fuerzas de mi destino me trajeron” y la ilusión de un mundo perfecto) que los estímulos externos fracasan ante la obstinación de su dolor: “No podrán quitarme mi dolorido sentir”.

Todo esto viene a probar que, las clasificaciones, las periodizaciones históricas, estilísticas, etc. tienen mucho de arbitrario. Julián Marías dice que, rasgos románticos se dan en todas las épocas. Díaz Plaja lleva el origen del Romanticismo a los primeros cristianos: deseo de perfección circundante. Pero, ¿en qué estaba empeñado Garcilaso?

SINCERIDAD

“Los poemas de Garcilaso brotan siempre de profunda e inequívoca sinceridad….La pasión de Garcilaso es sólo y totalmente humana, y la justificación mediante subterfugios repugna a su sinceridad”

“Cuando expresa su tragedia íntima con acentos más verdaderos, como en la Égloga I, la proyecta sobre los pastores en un claro afán de objetivación” (lo cual sólo supone  pudor, pero no enmascaramiento de esa sinceridad)

MELANCOLÍA

Garcilaso acepta la filosofía renacentista que considera al dolor como signo de desorden:          Mas, ¿quién tendrá concierto

En contar el dolor,

Que es del orden enemigo?

C.II-v.33-35

Sin embargo hay propuestas respecto a la “suave melancolía” de Garcilaso. Personalmente la califico de fuerte e inquietante melancolía. En el total de su obra, he contabilizado la aparición de los términos: vida (y afines)                        40 veces

amor    “                       46 veces

muerte  “                    112 veces

Y el hecho de que haya entre sus composiciones dos Elegías, no aumenta desproporcionadamente el empleo de este último término-concepto.

EN CUANTO A LOS VOCABLOS QUE HACEN REFERENCIA A LA VIDA, van acompañados en numerosas ocasiones, de matices negativos: acabará la vida y el cuidado…que es ver que de mi vida desespero…vida, en miseria y lágrimas pasada….en mi vida me sostiene apenas…porque en proceso de tan dura vida…que toda mi vida fue gastada…le mostraba el peligro de la vida….que me diste vida y muerte cada día….etc….etc. (Es consciente de que se muere cada día. Al menos en sus composiciones)

EN LOS QUE SE REFIEREN AL AMOR,  es difícil extrapolar del significado general del contexto en que viene dado, también con matiz altamente dolorido muy frecuentemente, y trasponiendo los límites de autocontención: sin odio, en paz estás, sin amor ciego… porque el amor m’aflige y m’atormenta…si en pago del amor yo estoy muriendo….amor quiere que muera sin reparo….oh falso amor, de nuevo me hiciste….cual se convierte a tristes amadores….conviert’en odio aquel amor insano.

 

EN LOS QUE SE REFIEREN A LA MUERTE, es tan abundante el empleo, que hace pensar en una verdadera obsesión por el descanso final: (sin apurar el recuento, como en los casos anteriores y resumo lo computado);  …que he de morir tan apretado…si no es morir ningún remedio hallo….por vos he de morir y por vos muero…la cierta muerte fin de tantos daños…y más del bien que allí perdí muriendo….hasta morir a vuestros pies tendido…..

“Los choques entre lo que las cosas son realmente y lo que el humanista quiere que sean, se producen inmediatamente: ante la imposibilidad de armonizar concepto y realidad, surge el desengaño profundo” (Entonces, no se trata sólo de desengaño amoroso, aunque supone una carga verdadera). “En el siglo XVI se amaba en abstracto, según la concepción idealista neoplatónica….sólo era lícita  la contemplación arrobada de la belleza corporal….por ser trasunto de la belleza eterna”. Pero Garcilaso no ama según la concepción neoplatónica: “…. La pasión de Garcilaso es sólo y totalmente humana….”                     Mirad bien que el amor se desagrada

deso, pues quiere que el amante viva

y se convierta a do piensa salvarse

C-I-vv.17-19

Es el amor salvífico del Romanticismo decimonónico, nada platónico-contemplativo. Y aunque una de las autoras que venimos estudiando pretenda hacer encajar a Garcilaso en el molde de la moral neoplatónica, se contradice a veces y contradice a otros autores que opinan lo contrario. Precisamente, Garcilaso no es hombre ni poeta de tópicos; se desespera y quiere morir; su estado no es beatífico, precisamente, ni en su vida ni en su obra. Se contradice esta autora: “El culto apasionado y fervoroso que Garcilaso rindió a esta mujer, aun después de su muerte, se manifiesta patéticamente en toda su obra; el despecho, los celos, el desengaño…..” Entonces,  no es un amor sereno, no se ajusta a la moral platónica.

ARMAS PACIFISMO

A pesar de su dedicación a las armas, como noble y cortesano, en su obra hay muy pocas referencias a situaciones bélicas. Era un militar, bastante heroico según parece; pero es que, no tenía otro remedio, su profesión venía marcada por el nacimiento. En la Elegía I, que transcribo en prosa, valora y no  precisamente de una forma positiva, el estado de guerra que vive Europa en ese momento: “A quién ya de nosotros el exceso de guerras, de peligros y destierro, no toca y no ha cansado el gran proceso? ¿Quién no vio desparcir su sangre al hierro del enemigo? ¿Quién no vio su vida perder mil veces y escapar por yerro? ¡De cuántos queda y quedará perdida la casa, la mujer y la memoria, y d’otros la hacienda despedida! ¿Qué se saca d’aquesto? ¿Alguna gloria? ¿Algunos premios o agradecimientos? Sabralo quien leyere nuestra historia; verase
allí que como polvo al viento, así se deshará nuestra fatiga ante quien s’endereza nuestro intento”

Para empezar, considera la vida militar como un destierro, no se ajusta, tampoco al molde renacentista de soldado:

Yo, como conducido mercenario,

Voy do fortuna a mi pesar m’envía,

Sino a morir, que aquéste’s voluntario.

…..¿Dónde podré huir que sacudida

un rato sea de mí la grave carga

que oprime mi cerviz enflaquecida?

… y el mal, doquiera

que’stoy, para alcanzarme el brazo alarga,

…..y en el rigor del hielo, en la serena

noche, soplando el viento agudo y puro

qu’el veloce correr del agua enfrena,

d’aqueste vivo fuego en que m’apuro

y consumirme poco a poco espero,

sé que aún allí no podré estar seguro,

y así, diverso entre contrarios, muero.

Eleg. II

MUERTE:

Aproximadamente tres años después de morir Doña Isabel, moría Garcilaso en el sitio de Fréjus. ¿Buscó la muerte, en una misión peligrosa, en un riesgo excesivo? Un Contino, amigo del Emperador, ¿debía subir por una escala para ganar una almena para ganar una fortaleza, sin armarse debidamente? Abundan en su producción  términos como:

aspereza/ desatinos/ tormento/ dolores/ furor/ amor mortífero/ espantoso/ incomportable fatiga/ terrible y fuerte/ cansado/ desconfiado/ áspera mudanza/ miseria/ muerte/ muerte/ muerte/ prisión/ vano/ fuego/ locura/ desventura/ amarga y dura/ duros vientos/ grave mal/ lágrimas/ sospiros/ camino estrecho/ difícil cumbre/ escura región/ espanto.

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  1. Aurora dice:

    Un@ visitante buscaba en Google mesura+fortaleza+equilibrio. Espero que se haya visto bien servid@ con este Garcilaso.

  2. Aurora dice:

    Alguien me preguntó el año en que Garcilaso es desterrado a una isla del Danubio por haber asistido a las bodas de su sobrino.
    Según me consta, en 1531
    Gracias por su interés.

  3. Narciso dice:

    El tratamiento del suicidio en el Renacimiento me ha interesado.