EL SER PRIMITIVO

Posted: 9th enero 2016 by Aurora in Crítica
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EL SER PRIMITIVO. Tótem y tabúes. Costumbres. Reglamentos.

 

DESPUÉS de las fiestas (de estas últimas porque son las últimas, pero es que le ocurre siempre) la Actriz de Televisión suele quejarse de estrés, que viene a ser cansancio físico más cansancio mental y una sensación de rutina y aburrimiento, todo mezclado y revuelto con azúcar en el mismo vaso de café.

-Qué bien me iría yo ahora a vivir entre los cafres, o los zulúes, o los yare-yare o los yanomamos. Una vida pláaacida, en plena naturaleeeza. Subiendo al cocotero a la hora de comer y bajando para cortarme una faldita de hojas de platanera. Libre. Libre!

-Yaaa, te voy a dar libertad.- dice la P.C.- Estoy preparando mi artículo semanal, precisamente sobre esa vida natural de libertades. Si queréis os lo leo. Lógicamente, hay libros por delante.

-Por delante y por detrás y a los lados.- bromea El Redactor.

-Yo facilito bibliografía. Además, ya puestos, os aviso que voy a escribir una serie, por si os interesa estar al tanto.

-Tanto nos interesa que te pedimos por favor que nos ilustres.- ahora es Malena quien saca tono de ironía argentina

-Venga, pues voy; abran comillas: “Si consideramos que el ser humano, saliendo apenas de la animalidad, no debía estar regido más que por sus instintos, sin freno y sin complicaciones, tenemos que aceptar que lo que nosotros denominamos AMOR sería sólo una satisfacción rápida y sin consecuencias de un apetito físico y casi violento. En nuestra opinión, si el ser primitivo se aproxima al animal es, precisamente, porque no ha tenido el sentido de la familia, del matrimonio individual y menos aún del sentimiento amoroso, de la ternura, de los celos; al menos en un principio.

PARA MANTENER la tesis de la promiscuidad primitiva, tenemos una prueba que ofrece rasgos curiosos: es la ignorancia de la relación entre copulación y fecundación. Existe todavía en la actualidad (1977) numerosas tribus que creen que el embarazo se debe a cierto germen depositado por un “espíritu” en el organismo femenino.

PORQUE para el animista, ningún fenómeno es natural, ni siquiera aquellos que le interesan directamente y que él podría observar sobre su propia persona. Es decir: las enfermedades se deben a los malos espíritus que se meten en sus cuerpos, o a la mala suerte que los persigue. O sea que ellos no hacen nada para marcar su existencia, sólo reciben influencias de los espíritus. El nacimiento de una criatura es algo tan extraordinario, tan mágico, que el hombre, pobrecito, no ha podido intervenir; y luego, esos terribles actos del parto, y la lactancia, cómo se lo podrían explicar. Así, el productor original del niño no es el que nosotros reconoceríamos como padre, sino un poder extraño a la pareja. Entre los pueblos totemistas, es el animal protector del clan, en otros es el genio de los mares, da igual; lo que quieran creer, aquello es.

-En este primer bloque hablo de un hecho, o de dos, o de dos que son uno o de uno para dos, que siempre me han intrigado mucho, y que en realidad, estos autores no aclaran del todo; pero, vamos con ello:

LA CIRCUNCISIÓN no parece estar en relación directa con la procreación. Los etnógrafos han discutido ampliamente sobre el origen del rito de la circuncisión: ¿Ha sido el objeto de tal institución el de reemplazar el infanticidio, sacrificando la parte por el todo? (Sacrificio ritual del primer hijo varón, como recuerdo: Isaac. Joshua)

SU USO está extendido en África, en América y en Australia. En Asia únicamente se encuentra entre los pueblos semíticos, árabes y judíos.

LA EDAD en que los muchachos son sometidos a la operación se extiende, según los pueblos, desde el séptimo día después de su nacimiento hasta incluso veinte años después. A veces va unida a la pubertad, pero el ejemplo de los judíos demuestra que no se trata de una regla general. Entre los masai africanos, los muchachos son circuncidados solamente cuando el padre ha sido sometido a un rito denominado “paso de la valla”; se convierte entonces en un viejo y pasará a llamarse desde entonces “padre de”.

“MUCHACHO, MIRA HACIA ARRIBA”. (Entre los tedas africanos, el operador recubre el prepucio con excrementos de cabras. Corta la piel y dice entonces: “HOMBRE, MIRA HACIA ABAJO”. Esto sería dejar atrás la infancia y entrar en el grupo de los adultos.

ALGUNOS primitivos actuales emplean para esta operación una lámina hecha de la valva de una concha o del caparazón de un caracol. Los jóvenes se esfuerzan en soportar la operación con valor y los que no han llorado tienen derecho a abofetear al operador. Las madres, inquietas por el sufrimiento infligido a sus hijos, son alejadas del lugar del sacrificio, incluso a bastonazos.

EL TRATAMIENTO de la herida se realiza por medio de lavados con agua, o por el contrario, con el empleo de la sal, la pimienta o el excremento de los conejos… La sangre derramada por el muchacho no puede ser tocada por el sol, por lo que debe evitarse que caiga al suelo, o recubrirla con tierra. Entre los judíos, el operador debe beber ritualmente la sangre derramada.

LA CIRCUNCISIÓN propiamente dicha es a veces reemplazada por el rasgamiento del prepucio, o por una especie de subincisión en la uretra…

PARALELA A LA CIRCUNCISIÓN, es la excisión de las jóvenes. Se practica en numerosas tribus americanas y africanas e incluso entre los abisinios cristianos. La operación consiste en el corte del clítoris o de una parte de los grandes o pequeños labios. En el África del Sur se realiza en un secreto absoluto y a ella no pueden asistir los hombres del clan. Lo que es constatable en numerosos grupos es que los primitivos actuales han olvidado las razones por las cuales realizar estos y otros ritos.

EN LA REGIÓN NORTE de África se practica la infibulación de las muchachas, es decir, se coloca un anillo que une los grandes labios. Los somalíes, después de la ablación del clítoris y de los pequeños labios, realizan una costura que deberá cortar el marido la noche de bodas con un sílex o con un cuchillo. Cuenta la antropóloga Monique de Lestrange: “De los poblados vecinos comienzan a llegar los padres, los jóvenes con su gran penacho de plumas, las mujeres con sus trajes bordados de hilo y de perlas y sus abanicos de lana roja. Las muchachas que han de sufrir la excisión permanecen sin bailar, guardando una cierta reserva, pero igualmente adornadas con sus vestidos pesados y calurosos…La muchacha es depositada en el suelo, entre dos mujeres sentadas. Mientras éstas le sujetan la cabeza, otras dos levantan la túnica hasta la altura de su cintura y sujetándola por las piernas la curvan hacia atrás. Entonces, se acerca el sacrificador. Saca de su bolsillo un cuchillo flexible, se acerca a las separadas piernas de la muchacha, estira sus labios- la muchacha no se mueve- y corta. Para la primera ha bastado un solo corte. Pero quedan otras ocho. No deben moverse, ni gritar. Pero una de ellas, fallado el primer golpe, se debate desesperadamente. Las viejas gritan para animar a la víctima o para evitar que se oigan sus gritos… Cuando la muchacha ha sufrido ya la operación se levanta, y sus amigos la rodean, la felicitan y la animan a bailar. La sangre corre a lo largo de sus piernas, y aunque hayan sonreído, apenas pueden tenerse en pie. Visiblemente mareada. La arrastran y le quitan la ropa. Durante un instante se ve a la muchacha desnuda mientras la sangre le corre a borbotones. Al cabo de unos instantes, la recién sometida a excisión se sienta en el suelo mientras las viejas taponan su herida con hojas quemadas, y lavan sus piernas cuajadas de sangre”.

-Reconozco que resulta efectista,- dice la P.C.- pero estos ejemplos de sumisión a las exigencias de la vida social, o sometimiento a una concepción mágica del universo, que viene a ser muy similar, no son los únicos cruentos y terribles, sobre los que seguiré informando.

-Dulce vida primitiva.- suspira la actriz de televisión.

ESTÁ ECHADA en el sofá colocado debajo de la ventana por la que una noche, entre sábado y domingo, saltaron a la vez un croata y un serbio forofos de sus respectivos clubes de fútbol. Ahora hace exactamente dos años, me acuerdo perfectamente. La ventana no tiene altura. Ah, ya hemos bautizado al búho de Rousseau. Al salir, me despido de él:

-Adiós, Ojazos.

Aldama hace un guiño a la concurrencia. Es él quien propuso el nombre, que fue aceptado unánimemente.

 

 

 

 

 

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  1. Marién dice:

    Tan atados como los evolucionados o más. Normas son normas. Más desarrollados, más recovecos en las leyes, o sea más trampas

  2. Kastalg A. dice:

    Lo que podremos ir conociendo si el camino es como este principio. Y ver lo que se ha evolucionado desde mitad del siglo pasado. Y pensar que todos hemos pasado por ese estado de totemismo etc