EL SUR

Posted: 25th enero 2015 by Aurora in Literatura
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(( Un intelectual de familia vasco-catalana autoexiliado en París, viaja al sur, a la provincia más pobre del sur, donde el sol reverbera en los campos de chumberas humildes y lagartos furtivos y salinas cegadoras. Donde las liebres pasan de largo. Una tierra de paisajes africanos en los que el aire quema sin querer. Es un intelectual que viaja para conocer desde la humildad del sabio.

«En 1959, Juan Goytisolo publicó Campos de Níjar, un cuaderno de viaje que realizó por las tierras más desheredadas del sur de España. La aridez de sus paisajes y la desesperanza de sus gentes quedan retratadas por Goytisolo con un lenguaje limpio, directo y ágil….Este testimonio fue silenciado por el franquismo y se recuperó con la llegada de la democracia»

((Por qué este viaje de aprendizaje? «Tenía diez días libres y me he tomado unas vacaciones».

Y, qué disfrute se proporciona? Obreros provincianos, reducidos a la mínima expresión de lo que pudiéramos considerar humano- avanzado. Pero, él los ve así:

«Tienen el rostro noble aquellos hombres. Una dignidad que transparenta bajo la barba de dos días, y los vestidos miserables y desgarrados»

Los ojos y los oídos de Goytisolo registran lo que hay: desde los modismos locales del idioma común que no se quedan en meros sonidos, las costumbres que no siempre diferencian a los grupos por alejados que vivan; los sentimiento, las frustraciones, la historia hecha paisaje y a veces miseria. Aparentemente, lo registra con la objetividad de una lente. Vamos viendo, poco a poco, que registra lo que hay y se pone él en medio formando parte del paisaje y de la historia:

—En Almería comen los lagartos guisados con tomate y una pizca de ajo y perejil. En Cataluña, en algunos pueblos, los payeses los comen asados.

—En la pobre Almería y en Cataluña, la gente come higos chumbos o tunas.

 

-Coma usté las que quiera. Al cabo, igual tendría que echarlas

(Yo digo que saben distinto que en Cataluña y el viejo calla y se mira las manos)

-Prefiero éstas. Son mucho más sabrosas

-Lo dice usté para ser amable, y se lo agradezco.

-No. Es la pura verdad

(Con el cuchillo cortó los extremos de la tuna y rajó la corteza por en medio….)

-Cuando era niño, en casa las tomábamos por docenas.

(El viejo me observa mientras como y no dice palabra)

-Mi padre nos prohibía mezclarlas con la uva porque decía que las pepitas malcasaban en el estómago y provocaban corte de digestión.

……

(El viejo vuelca las tunas por el suelo y se mira las alpargatas:

-No se las he vendido. Se las he regalado.

(Torpemente, saco un billete de la cartera)

-Es una caridad.- dice el viejo enrojeciendo- Me da usté limosna.

-Es por las tunas.

-Las tunas no valen nada. Déjeme pedirle como los otros.

(Por la carretera pasa una motocicleta armando gran ruido. El viejo alarga la mano y dice:

-Una caridad, por amor de Dios.

(Cuando reacciono ha cogido el billete y se aleja muy tieso con el cenacho, sin mirarme.

((Da para leer y releer muchas veces este momento en que el viejo de ojos azules no quiere cobrarle las tunas, y prefiere pedirle una caridad por amor de Dios. Es sobrecogedor. Tanto o más que el Quijote, podría ser recomendable para estudiantes adolescentes. De entrada))

((Escribe llano, reproduce el habla local. Siente como ellos pero no es uno de ellos: conoce la historia; nos cuenta lo que pasó en Níjar el 13-IX-1759 cuando fue proclamado rey Carlos III. Un relato servido por Ortega y Gasset. No dice que está atravesando un territorio miserable. Pero unos turistas franceses van a poner la nota despectiva, que él registra: «Toute region-là c’est le désert….. Cela t’apprendra à m’emmener dans de pays pauvres!»

((Países pobres donde la gente justifica la alta natalidad:

-Cuanto más pobres, más hijos. La noche es larga y la gente no tié distracción como en las capitales.

((Es un momento para sentirse extrañado. Parece que tendría que ser fácil sentirse natural de cualquier otra parte. Sobre todo viviendo en París. Y sin embargo:

-Habla usté muy bien el español.- dice al cabo de cierto tiempo.

-Soy español.

-Usté?

-Sí, señor.

(El viejo me mira como si desbarrara:

-No. Usté no es español.

-No?

-Usté es francés.- dice el viejo lugareño

-Hablo francés, pero soy español

(El viejo me observa con incredulidad. Para la gente del Sur la cultura es patrimonio exclusivo de los extranjeros)

((Un sabio puede formar un «nosotros» solidario  o empático con Argimiro, quien lo lleva en su carro tirado por una mula:

(«Intercambiamos confidencias hasta enardecernos y nuestras historias son siempre las mismas y acabamos por callarnos»)

«Más que en otro lugar de la provincia, aquí parece que la gente ha perdido el gusto por vivir. Hombres y mujeres caminan como autómatas, y al tropezar con el forastero, aprietan el paso y lo miran con desconfianza…)

((Esto puede sonar a Juan Rulfo, a Pedro Páramo. Pero no hay recreación, no es realismo mágico: «ni el aire limpia porque huele a podrido y a brea» Es una parte de El Sur real en 1959.

((Nos muestra ámbitos que parecen de la Edad Media. «Aunque la luz es buena, las viejas preparan los candiles para la noche»

((Viejas vestidas de silencioso negro, como furtivas sombras cansadas. «Viejas«,  «viejos», un adjetivo sustantivado; para qué gastar más palabras))

((Ya aflora un sentimiento, o quizá mejor una emoción:

«El escenario siempre sería el mismo, y mi cólera y su desesperanza…… Viendo caer una lluvia furiosa, temí llorar también y que mis lágrimas cayeran por mis mejillas».

((Lo más terrible, hasta ahora, es la petición de Juan, el joven que a todo trance quiere hablar con él, y para contarle su desesperación utiliza dos golpes de aliento: «Sácame d’aquí»))

((La miseria secular hace que uno pueda alimentarse de sol y resignación:

-En España no hay el adelanto d’otras naciones, pero se vive mejor que en ningún sitio.- dice el azacán.

-Los extranjeros, en cuanto puén, se vienen p’aquí.

-En Andalucía, con el sol y un poquico de ná, se las arreglar usté y va tirando.

(Hablaban monótonamente, como si salmodiaran una letanía, y yo tenía que hacer un esfuerzo para escuchar. Quería decirles que, si éramos pobres, lo mejor que podíamos desear era ser también feos; que la belleza nos servía de excusa para cruzarnos de brazos, y que para salir de nosotros mismos debíamos resistir la tentación de sentirnos tarjeta postal o pieza de museo.

«Pero ellos seguían hablando de cantos y de toros y gachís, y agarré la botella de Jumilla. La tempestad había desfogado su cólera y yo seguía a cuestas con la mía, y el corazón me latía con fuerza y la sed me quemaba la garganta. Bebí un vaso y otro y otro y el dueño de la taberna me miraba, y al acercarse a servirme otra botella, me enjuagué la cara y le dije:

-Es una gota de lluvia.

Toda la tarde estuve vagando por el pueblo sin saber adónde me llevaban los pasos. El cielo era de color gris, las calles parecían vacías y recuerdo que permanecí varias horas, sin moverme, acostado en la playa.

Unos niños rondaban a mi alrededor a respetuosa distancia, y, al levantarme, oí decir a uno:

-Parece que se le ha muerto alguno. Mi madre lo ha visto llorando.

 

 

-Sabes qué te digo?- pregunta el Reportero al terminar la lectura- Que cincuenta años después, asistimos a un interés político, de partido, por resaltar el número de millones de turistas que visitan el país. Que si son sesenta o sesenta y dos, y tal.

-Un giro espectacular hacia el sector servicios.- dice la Periodista Comprometida.

-El turismo como sostén -sí-no de la economía estatal.

-Vuelta y dale

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  1. Richi dice:

    Estoy de acuerdo, el libro de Goytisolo debería ser de lectura recomendada, es historia

  2. ÁNGELA dice:

    Lo que va DE AYER A HOY…. Y VUELTA. pues COMO QUE SÍ