EL TORO EN SU SEGUNDA PARTE

Posted: 12th octubre 2015 by Aurora in Crítica
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EN EL MEDIEVO comenzaría el lanceo de toros como festejo popular pero en manos todavía de los más pudientes, porque es necesario tener caballos y buena preparación física. Se cuenta de Carlomagno, de Alfonso X y de algunos califas almohades. Nada encuentro de la época germana.

SIGLO XII.   En 1124 se festeja con corrida de toros en Saldaña el matrimonio de Alfonso VII de Castilla con doña Berenguela, hija del Conde de Barcelona.

En 1133 tiene lugar la coronación de Alfonso VIII en Barea (Logroño), y se festeja con corrida de toros.

En 1144 el mismo rey casa a su hija doña Urraca con don García de Navarra. Hay corrida en León.

SIGLO XIII. Las Cantigas de Santa María, de Alfonso X, están ilustradas con corridas de toros. Curiosamente, en el recinto se aprecia a un caballero, a un grupo de a pie y a un hombre tendido en el suelo, tieso.

En 1215  hay noticias sobre FIESTAS DE TOROS en Cuéllar (Segovia)

SIGLO XV.  En Granada, en época del último rey nazarita Boabdil El Chico, eran conocidos toreros musulmanes: Malique-alavez y Muza-Galul.

SIGLOS XV y XVI.   Para extirpar todo lo que pudiera ser relacionado con la cultura musulmana, los RRCC postergan las corridas en favor de justas y torneos, quizá menos sangrientos:

En 1490 casó la princesa Isabel, hija de los RRCC con Alfonso de Portugal y hubo fastuosos festejos SIN corridas.

En 1527 nace Felipe, hijo de Carlos I. Este rey, flamenco de nacimiento, participó en una corrida para festejar el acontecimiento.

SIGLOS XVI y XVII. Durante esta época evolucionan los festejos taurinos hacia «encierro de varas», predecesores de las actuales «corridas de rejones», «suertes de cañas». La nobleza, que venía toreando a caballo, comienza a recurrir a sus peones y escuderos como subalternos para citar y entretener al toro cuando ellos necesitaran cambio de caballo cansado o herido. Queda claro que se trataba de un deporte de ricos.

LOPE DE VEGA así lo muestra cuando entre Don Alonso y su criado Tello se da el siguiente diálogo:

Tello:          Todos el lauro nos dan

Alonso:       A los dos, Tello?

Tello:          A los dos; que tú a caballo/ y yo a pie, nos habemos igualado.

Alonso:       Qué bravo, Tello, has andado!

Tello:          Seis toros desjarreté, como si sus piernas fueran rábanos de mi lugar.

CON ESTOS SUBALTERNOS, que citan y distraen al toro, surge el uso del capote y va la labor tomando un valor artístico. Es decir que, el Señor, a caballo y armado de una larga caña a modo de lanza, mantenía su lucha contra el toro bravo, demostrando sus dotes y habilidad en el manejo del caballo, y su valor. Por otro lado, podía ser una exhibición para deslumbrar a la dama. El Caballero de Olmedo tiene un rival en sus amores con doña Inés, don Rodrigo, que pretende lucir más que él en el ruedo:

(«Suenan atabales, y entran con lacayos y rejones don Rodrigo y don Fernando»):

Rodrigo:      Poca dicha

Fernando:   Mala suerte (alusión a las suertes del toreo)

Rodrigo:      Qué pesar

Fernando:    Qué se ha de hacer?

Rodrigo:        Brazo, ya no puede ser/ que servir a Inés aciertes.

…. Abrióle el amor la puerta/ y a mí, Fernando, el olvido.

………

Rodrigo:        Quítese las armas luego!

Alonso:           Para qué?

Rodrigo:         Para rendillas

Alonso:           Saben quién soy?

Fernando:      El de Olmedo; el matador de toros/ que viene arrogante y necio/ a enfrentar los de Medina…

«EL MATADOR DE TOROS», aquí, es un señorito rico. Tello se llama  a sí mismo «toricida»:

Tello:           … y el Rey me ha de echar/ menos (que en efeto soy su toricida)

 

TAL COMO las conocemos hoy, las corridas surgen en el XVIII, cuando ya la nobleza no encuentra suficiente motivo para lucirse acosando a un toro.

FRANCISCO RODRÍGUEZ COSTILLARES/ FRANCISCO ROMERO, da normas: crea la cuadrilla y los tercios

A TENER EN CUENTA, también, la Ilustración. El Conde de Aranda, ministro de Carlos III, intenta la prohibición de las corridas. Godoy, ministro de Carlos IV, logra mantener la prohibición durante tres años.

SIGLO XIX. CON EL SIGUIENTE BORBÓN, Fernando VII («El Rey Chispero»)      vuelve el toreo, unido a ejemplo de jaraneo y mal vivir: «artistas y toreros….»

CON LA HEREDERA Isabel II se asienta el toreo y se reviste al torero de cierta pompa social.

En 1847 MELCHOR ORDÓÑEZ publica el Primer Reglamento Taurino.

Durante la PRIMERA REPÚBLICA (1873-1874) se da un nuevo intento de prohibición. Los intelectuales de la generación del 98 rechazan totalmente «la fiesta». (Bicefalia: necesitan españolear y lo taurino es esencia de lo español).

Durante la SEGUNDA REPÚBLICA (1931-1936) se da un nuevo intento de prohibición, el séptimo en la Historia.

MANOLETE fue figura estelar que impulsó las corridas en la postguerra; su memoria y su sombra y sus seguidores  alimentan la españolidad oficial hasta nuestros días.

-Sigo preguntándome,- dice Yárek Palka- por qué desaparece la importancia del toro en el Mediterráneo oriental y en esta otra parte sigue teniendo tanta importancia. Habiendo como hay, además, en esta península, gente de origen tan diverso. Seguiremos con ello.

 

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  1. Vanessa dice:

    Tema candente y relacionado con la historia y la literatura. Genial. Lo tradicional no siempre tiene por qué ser respetable

  2. Andrés Ald dice:

    No sé, la pasión por el toro a mí siempre me ha recordado el pan y circo de los romanos. Pero con los siglos que han pasado, ya no sé ni qué pensar

  3. Ricki dice:

    Da que pensar que la figura del torero o matador de toros hay podido tener relevancia social, cuando hay otro tipo de matador de toros, a caballo, en encierros, como el Toro de la Vega y otros, cuyos nombres nadie conocer a no ser en su término reducido

  4. Nessa Krag dice:

    En una novela de Mika Waltari, Sinhué el egipcio, hay relato de juegos con los toros de los jóvenes cretenses. Historias mediterráneas

  5. Marie dice:

    Bien por esta segunda parte. Bien por la pregunta de Palka. Continuará y quedamos a la espera