FÉLIX, FÉLIX….

Posted: 6th marzo 2016 by Aurora in Literatura
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FÉLIX, FÉLIX….

 

EN EL SALÓN suele haber bromas y sonrisas por lo que llaman mi devoción por la poesía de Jacques Brel. Lo he tomado como un aliciente para demostrarles que no sólo tengo devoción o  lo que sea por el poeta y compositor belga, sino que puedo dedicar la misma admiración o lo que sea a Félix Grande, un poeta geográficamente más cercano que se nos murió un poco en enero del año dos mil catorce.

LEYENDO AL UNO y leyendo al otro, se dan la mano igualmente tanto la sensación epidérmica como la más profunda. Es amor y dolor por la vida a borbotones que suben y bajan a lo más alto y a lo más bajo. Son como dos panes hechos de la misma masa y por la misma mano y cocidos en el mismo horno en el mismo tiempo. No son estetas, son pensadores-poetas, son humanos lo más  alejados de la condición animal, son pacíficos y buenos: son sabios y se expresan de forma que cada lector o  cada oyente pueda hacer suyo lo que ellos dicen; esa es la condición de la poesía; no sólo es la rima o la metáfora bella; es lo que está debajo de las palabras y produce un temblor en quien participa. Cuando hablan del amor por alguien concreto están hablando del amor por el todo compartido, y cuando hablan del dolor saben hacerse entender y condoler. Es la vida. Poesía y vida, Brel y Grande, Grande y Brel.

“… Cuando no se tiene nada más que el amor/para hablar a los cañones/y nada más que una canción/para convencer a un tambor/Entonces, sin tener nada/más que la fuerza de amar/tendremos en nuestras manos/amigos, el mundo entero”. Dice Brel.

“Que tus dioses te llenen de bendición, persona fundamental/ser apacible/ y que nunca te falten miel y vino y sal y fruta y pan/y leña/para que siempre exista esta cabaña y para que así sea posible/que se sosiegue el extenuado y se detenga el que se despeña/… Te digo que con este amor y este temor habré de/ deambular hasta que muera./Y noto cómo del fondo de la vida hacia mi pena sube/una luz de muchedumbre

ésto dijiste a Edmundo de Ory; y él a ti: Te escribo desde mi cabaña de Amiens/ Te escribo desde mi cabaña. ((Como un mantra lo repite: Te escribo desde mi cabaña… Empiezo a sucumbir cuando entráis para verme/ en la bodega de mi llanto/ Félix, Félix… (Amiens, a 22 de julio de 1968)

Tú ves, aunque no quieras, el tiempo pasar, compañero: Las horas, infinitas/ y los años, veloces./Los recuerdos empiezan/ a doler como golpes, y los proyectos nacen/con óxido en los goznes./Fatiga y afán quedan/ y arena de relojes./No quiero ver el tiempo/mientras avanzan dóciles/las horas, infinitas/ y los años, veloces!/ En las fotografías,/ como viejos tumores,/ el dolor y el cansancio/ se asoman a los bordes./Por ellas suenan pasos/y en ellas se oyen voces/ y tras ellas hay puertas,/ alcobas, corredores/ y un río de manos que andan,/ ciegas, tentando, insomnes/ En las fotografías,/ como en viejos tumores./ Repleta está mi vida./ Mi corazón, sin norte./ Me he mirado al espejo/ a alta hora de la noche;/ y me he visto fundido/ con rostros y con nombres/ que habitan por mis canas/como por panteones,/ que me miran con ojos/ amorosos y enormes./ Repleta está mi vida./ Mi corazón, sin norte.

….caminaré obstinado por calles miserables; escribiré cartas a Paquita con postdatas para mi hija, me enamoraré sin destino y aun sin duración…

Soledad, tú no eres un sereno vacío;/tú eres esta distancia, tú eres esta inclemencia,/tú eres mi sentimiento inútil, sin destino,/tú eres mi pequeñez desnuda y sin soberbia./Soledad…Tú eres tan desvalida, tan pobre y confinada/como yo mismo; tú eres como yo de harapienta;/tu vida está a jirones como la vida mía;/yo te quiero, pequeña soledad sin grandeza./ Tú eres casi una hermana, casi una novia eres;/me eres casi una esposa, casi una compañera;/tú eres algo que un día se quedará conmigo/para siempre, y entonces no nos daremos cuenta/…sirves a un solo amo y por un breve plazo:/vales poco. Te quiero, soledad sin grandeza.

A mi alrededor/seres infelices de todas las edades;/asemejados por el sufrimiento,/en mi recuerdo reunidos de dolor,/memorables, sentados/ a la nocturna y larga mesa/de la tristeza familiar,/mortalmente mellizos en la sala/pobrísima/alumbrada con candil./ Ellos son la familia fantástica/que amo y apiado en esta noche/constelada de enigmática nieve…

Ahora recuerdo una travesía solitaria y paciente/ por calles de París… bajo una amable lluvia que mojaba/mis sucios cabellos, mis manos; que resbalaba/ sobre mi fervor de vivir y la calamidad del mundo./ Escribo para vosotros, testarudos, calamitosos seres/que deambuláis en este laberinto agrietado de nuestro/ siglo….

…bebo la sangre del amor,/bebo lágrimas, bebo vino,/y soy feliz hasta caerme/cansado, roto, os amo, brindo.

…Así? Yo que creía que la vida/huía por sorpresa! Y sin embargo/ ha sido una serena despedida/junto a un sollozo largo./Ya estoy dentro del tiempo. Miro al frente/deshago muchos nudos en mi frente/y empiezo a caminar./ La ascensión se hace/ más dura cada vez. Una por una/ voy escalando sombras/hacia un definitivo desenlace/ pero tu nombre escrito está en la luna/ y desde allí me llamas y me nombras!/ Cuánta gente contigo/obstruyendo el calor de mi viaje./Espera, amor, que llevo un gran testigo/en las pardas rodillas de mi traje!/Espera, amor, espera/no te vayas, amante, compañera…. Amor, resiste: voy escalando sombras,/voy hacia ti por este mar de frío/mientras que tú me llamas y me nombras!/ ¡Despiértame, despiértame, amor mío!

((Cuando no tenemos más que el amor… decía Brel. Cuando no tenemos más que la palabra para poner orden en nuestro caos angustioso:

Ven otra vez, socórreme, apacigua este frío:/Aproxima una mano de luz por las horas retintas/El desconcierto hiela mis huesos y mis ojos/ estoy abandonado de la felicidad./Protégeme, poema./Sano sólo me queda este odio a la desdicha./Dame calor, acércame las palabras alucinantes./Fonema colorado, abre tu portalón solemne/y pasaré a la cueva grandiosa del lenguaje/orando interminable la sílaba sin fin./Mira a este can salvaje atado con cadena/Mira a este tigre altanero extenuado en la lluvia/y mira a mi velocidad tumefacta de miedo./Acércate, poema, dame una medicina desaforada./Delibera con todas mis vísceras, regresa sudoroso/maravillosamente sucio de humores y de sangre/y dime qué te han confiado, qué les ocurre/descíframe, recítame mi propio secreto,/Apresúrate, sílaba, me apago.7Estoy abandonado de la felicidad/ y como el alacrán que se mata con su propio veneno/con mis preguntas me estrangulo./Responde tú, poema./Siéntate en una silla junto a mí y dame plática./ Tú eres el brujo más misericorde,/ tú eres el sacerdote boreal./ Ven otra vez. Aproxima una mano de luz,/ acerca las palabras fantásticas./Una jauría de ininteligibles/va cercando a mi vida y a mi cuerpo sagrados/ con bocados, con alimañas. Asóciate a mi corazón/ baja a esta selva y sé mi camarada augusto./ Combate a mi favor contra esa peste a cataclismo/ contra ese caldo soez de error y de amenaza./Ven otra vez. Socórreme. Socórreme, poema/ Tú eres el enigmático solar.

En vos confío.   En vos confío.    En vos confío.

 

LA DESDICHA le sabe a dolor que trasciende su propio dolor, le sabe a condimento ineludible de la existencia. Pero

… caeré diciendo/que la vida era buena:/la quiero para siempre/con muchísimo amor.

JEAN CLOUZET, dijo de Brel: nos hace llegar su voz de hombre que ha decidido “vivir de pie”. Lo mismo podría decirse de Félix Grande.

 

La Periodista comprometida (La P.C.) viene con una copa de vino en la mano, como un rubí de corona de rey, y me sopla al oído: Pon ahí al final que los amo, a los dos.

-Os amamos. A los dos.

 

 

 

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  1. Renél dice:

    Decir y decir, todos podemos, juntamos palabras cuando estamos en algún estado fuera de lo corriente, que puede llamarse trascendente.
    Interesar lo que se ha dicho, a través del tiempo, y de forma actualizada y personalizada, eso sólo pueden hacerlo unos y unas poc@s

  2. Richard dice:

    Sí que es verdad que se diferencian l@s poetas de l@s que, simplemente dicen cosas en renglones más o menos cortos. De los primeros, ahora hay pocos