UNO– IZSBETSPLIFVES

Posted: 3rd abril 2017 by Aurora in Crítica
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Una académica y un académico de la Real de la Lengua, nos han prometido supervisar y, en su caso, corregir nuestros errores a veces, y a veces excesos de celo en nuestra reunión sobre usos del idioma, que nos preocupa a nosotros y a muchos de nuestros asiduos. No diremos los nombres ni las letras de los sillones que ocupan en la Academia, porque nos lo han pedido así. De hecho, están ocultos detrás del biombo chino, entre la zona de sillones biplaza y la ventana simulada o trampantojo.

 

 

– Empiezo yo, que tengo preparado el uso del Subjuntivo. Mira: antes, se sabía que era un Modo difícil para los extranjeros no neolatinos. Ahora, parece que los nativos ni lo estudian.

– Si es difícil para los extranjeros, para qué vamos a estudiarlo? Se suprime y ya está.

– Vale; otra idea como ésta y queda suprimido el problema; yo voy a dar ejemplos que traigo aquí, pero pocos, lógicamente, porque la realidad es muy abundosa. Y si alguien quiere, que diga sus conclusiones. Va: “La opresión a que se sometiera al pueblo hizo que éste estallara”.

– Cómo, por favor? Aquí están mezclados dos tiempos: “sometiera” es algo futurible, que puede darse pero no se ha dado: Subjuntivo precisamente. Y la conclusión de algo que no ha ocurrido, es que el pueblo estalló; pasado, es decir Modo Indicativo. Tal que así: “La opresión a que estaba sometido, hizo estallar al pueblo”, en el pasado, acciones concluidas. Algo no funciona bien aquí, no? Yo es que como vivo en el extranjero…

– A eso vamos. Otro ejemplo de como queráis llamarlo. “Es muy probable fuese éste el último libro que Machado escribiera”. “Escribiera” es subjuntivo, posible, realizable, pero no se puede probar lo posible sino lo realizado. “Fuese” es subjuntivo, Modo de lo hipotético.

– Cómo lo dirías tú, en estado natural?

– Sin haber bebido ni olido: Posiblemente, este es el último libro que Machado escribió. Es mucho más fácil. Con QUIZÁ, sí nos vamos al Subjuntivo: Quizá sea éste el último libro que escribió Machado, que pudo haber escrito. Pero, si afirmas, no metas el Subjuntivo, o meterás la pata, porque no ligan. Me parece a mí, o sea: suposición sí, nunca realización. Yo tengo otros ejemplos: “No me interesa de un modo inmediato por qué HAYA un tabú sobre el sexo”. “Después de que FINALIZARA aquello, hubo una desbandada”. “Después de que OBTUVIERA el premio, se fue de vacaciones”. No resulta más derecho decir: “Después de obtener el premio; después de haber obtenido el premio?”: situación anterior y acción posterior. Yo es que me autoproclamo defensor del Modo Indicativo, el de las cosas realizadas. Firme y sereno; se puede contar con él. El Subjuntivo es un poco tal que así: “Si hubiera o hubiese ocasión, ocurriría tal cosa”, un poco loco, por decir.

-Esto se va pareciendo a una letanía.

-Nada más apropiado, se me ocurre; agua bendita, por favor, que tengo sed!

– Pues, no hemos hecho más que empezar.

– Al final, bailaremos la conga.

– Yo traigo el impersonal vicioso: “Durante aquellos días se engendró mi último vástago”.

– Me suena a: “Se vende piso”.

-“Se me ha detectado un tumor”. Pero es que no hay sujeto agente en este país? El vástago se engendró solito? Todos esconden la mano?

– País de aldeanos, entonces. O la época de la irresponsabilidad.

-“A mí se me dijo que no era cierto”

– Pero quién, quién?

– Es lenguaje de los políticos

– Ahhh. Esta ausencia progresiva de agentes me recuerda la desaparición del adjetivo de relativo, con lo bonito que era verlo circular por los libros, cuando leíamos; lo bien que sabía quedar, siempre en su sitio, muy señor, o muy señora, CUYO uso se ha perdido, parece que definitivamente, ande andará!

– Cierto, encontré a un señor haciendo malabares medio perdido entre palabras, que así decía: “Una mujer de quien se desconoce SU identidad”. Fijaos en la musicalidad de esta otra: Una mujer cuya identidad se desconoce”, qué cadencia. O más extensa y enredosa: Una mujer de quien se desconoce LA identidad”, sí o no.

– Parece que este adjetivo no ha hecho estudios últimamente: nadie lo ha visto en la Universidad, ni antes. Como la pasiva, igual. Onde andarán, estarán tramando algo?

– Ahora yo te digo: “Disculpa que te discrepe, eso que dices me repercute”.

– Pero esto qué es, caló? No entiendo nada. Es decir, intuyo que podría entenderlo, pero no estoy seguro.

– Ahí vamos, también: al esfuerzo por entender algo que no tendría que provocar esfuerzo si utilizáramos bien la herramienta de comunicar.

– Estamos como chapuceando en un río revuelto.

– Chapoteando, sería más bien; en el agua se chapotea. Aunque, en el sentido de chapuza, ni al pelo.

– Mira, ahora me viene a la memoria algo de Alfonso Sastre, que dice: “La esclerosis no es la naturaleza de un idioma sino más bien lo contrario; es una enfermedad del lenguaje, no su naturaleza”.

– De acuerdo totalmente, si vamos al creacionismo; a mí me chiflan términos como el pacificario de Gila, por pacificador; cariacontecido, pelipúntico, ojiplático, boquiabierta.

– Se es como se habla”, también decía Sastre.

– Vale, también en el sentido de las hablas o jergas: sirven para conocer algo de la psicología del individuo, válido para los personajes teatrales, literarios. Y también, un usuario quiere afinar de manera personal, dejar su impronta en el idioma compartido: existe la palabra protagonista, pues inventa protagónico; a veces son sinónimos y a veces sólo imitan y por lo tanto sobran. Existe la palabra fantasmal o fantasmagórico, pues inventa fantasmático. Existe perdurabilidad, pero le gusta más perduracidad, que es más corto, cosa rara. Existe lo regulador, pues alguien inventa lo regulatorio. Existe la planificación, pues algún creativo inventa la planeación. Planear no es lo mismo que planificar.

-Sería hacer planes.

– O planos, y bajar planeando. Ya hay una ambigüedad innecesaria. Doble trabajo para el receptor, pérdida de tiempo.

– La controversia que se montó entre lo controvertido y lo controversial.

– Memorable. Pero ahí, mira, ahí a lo mejor hay cierta motivación.

– Mis dientes rechinan con la mezcla de los adverbios de espacio y de tiempo

– Coordenadas espacio-temporales, en las que se desarrollan los hechos, pedante me vais a llamar. “Estamos mejor que cincuenta años atrás”. Yo tiendo a mirar a mi espalda, a ver si los veo. “Estos días atrás”. Ah, y “un espacio de tiempo”, qué os parece? Ahí son mis muelas las que se me hacen polvo.

– Lapso, o periodo de tiempo, cabría, no?

– Recuerdo un verso de Edmundo de Ory que ejemplifica bien la diferencia: “y un verso más, y un día más, y un paso”. Día igual a tiempo que pasa por mí. Paso, igual a espacio o superficie: yo voy hacia delante quiere decir: delante y detrás se refieren al espacio, al lugar. El tiempo es otra cosa.

– Este tema daría para varias sesiones. Confusión entre ínfimo y mínimo. Culpable por responsable: alguien responsable de algo no tiene por qué ser culpable. A mí se me ocurre pensar en aquello de que se degrada la realidad—se degrada el lenguaje, o al revés. Por ejemplo: Para justificar la proyección de una serie televisiva, una voz de mujer nos asegura que “Todos tenemos un asesino dentro”.

-Estamos locos, o qué?

-Y una voz de hombre corrobora: “Exactamente”, por si alguien hubiera tenido ganas de disentir o incluso protestar. Para qué quieres más. Cuál será, o sería, el comentario estándar sobre esa serie?

– Es una serie cojunuda.

– Ahí iba yo. O de ahí salgo. En un simulacro de la defensa de Girona, de esas cosas anuales que se hacen por las calles de la historia, un disfrazado de militar dice: “Vamos a la batalla, que quiero divertirme un poco”. El comentario sobre esta degradación, sería, muy posiblemente: “Lo hemos pasado de puta madre”. Como el anterior, comentario brutal y vacuo. Muy muy extendido. De las primeras expresiones que aprenden los extranjeros.

– A mí me viene eso que se dice ahora, que las emociones y las mentiras en los Medios influyen en la formación de la opinión, y no sólo de la opinión, sino en la forma de percibir la realidad y en la forma de representarla, en el arte y con la palabra.

– Si vas a ver, tan inquietante es la degradación del idioma como el que importe tan poco, la indiferencia; eso ya pertenece a la degradación de la realidad.

– Lo más curioso, y no quiero caer en la tentación de decir lo más sospechoso, es que en la  calle la gente conoce mejor el idioma de lo que es utilizado en los Medios y en los libros, sean originales o sean traducciones. Qué quiere decir esto? Dónde aprende, la gente que publica, a manejar incorrectamente la herramienta común que es el idioma?

– Yo sí me arriesgo a preguntar por qué y para qué? Cui prodest?, a quién interesa tal y tal degradación.

– La ignorancia viene del desprestigio de la memoria, no sé dónde he oído esto. No había que memorizar nada, estaba mal visto; en consecuencia: si no metes consciente y sistemáticamente información en tu cacumen, qué vas a sacar de él; mejor dicho dónde vas a ir a buscar la información en tu memoria? El sistema de enseñanza es desastroso. Si los pueblos olvidan se los manejará mejor; yo siempre me remito a Huxley.

– Porque, además, las incorrecciones que pueden deberse a una prisa ante las cámaras, o a las prisas de las redacciones, suelen hacer nido, y ponen huevos y se repiten y se hacen huevos revueltos y después de tiempo la tortilla cuaja, y duran y duran y nadie dice: “ondia, pero si están diciendo justo lo contrario de lo que parece que quieren decir”; muchas veces ocurre esto. Y en vez de reaccionar en contra, son imitadas las muevas traducciones mal vertidas, como por ejemplo versus del latín versus, vía anglo; los ingleses lo entienden mal y aquí se les imita. Vete a un diccionario de latín y te sorprenderás. Pues nada, allá que te va la moda. Está aceptada la traducción contra, porque viene de un huevo puesto por gallina inglesa de high school.

– Y cuaja. La tortilla.

– Los huevos, cuajan. Mira que ya es sospechosa la utilización de este pobre sustantivo.

– Yo no estoy contra la invención de palabras, sino contra la adopción de nuevas formas o fórmulas, más o menos acertada o desacertadas directamente. Es que “crean tendencia”, o sea, se ponen de moda y ya NADIE nunca más utiliza otras, las del fondo idiomático; y eso empobrece el sistema y empobrece las mentes, que se hacen perezosas e indiferentes y simplemente van con la moda, sea el significado que sea; eso es ignorancia y frivolidad y punto.

– Dicho queda. Ahora recuerdo el título de una obra de Ionesco: El porvenir está en los huevos.

– En la próxima sesión os traigo a Ionesco.

– Si se deja.

-¿No colgaríamos ahora el cartel de to be continued?

M’as matao. Que, lo que yo te diga. Viva el inglés que sirve p’a t’o. Nos hace más rubios, y eso. Más europeos, no; eso no.

– Y los académicos? O sea, la académica y el académico.

– Míralos, van saliendo mezclados con los visitantes. Seguramente intervendrán en la próxima sesión. Quizá nos den un buen repaso.

 

Curioso: hoy parecen las chancetas más pulidas y los comentarios más comedidos durante el picoteo y el vinillo, como si todos estuviéramos vigilándonos interiormente, para hablar. Quizá esté bien.

 

 

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  1. Vanesa dice:

    Por teléfono y por escrito, es un tema importante y da para mucho meditar. Y esperar la segunda parte

  2. Javier dice:

    Ejemplar el enfoque aun cuando hay polémica sobre la defensa del habla de la calle. Hay que reeducar o hay que corregir y los mayores disparates van a misa porque tienen la carta de naturaleza del uso. Gran dilema

  3. Richard dice:

    De acuerdo con todo. El idioma crea las palabras y las palabras las ideas. Como herramienta de expresión, el idioma está quedando bastante mellado