III- INTERLUDIO

Posted: 24th marzo 2013 by Aurora in Crítica

III- INTERLUDIO

La saeta

Quién me presta una escalera

para subir al madero,

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazareno?          (Popular)

¡Oh, la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos,

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz,

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía

y que es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar,

no puedo cantar, ni quiero,

a ese Jesús del madero

sino al que anduvo en la mar!

Antonio Machado 1.875-1.939. Huido a Francia “ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.”

Qué tal, don Antonio. Pues, recientemente nos hemos enterado de que tiene su importancia el color de los zapatos que calza un Papa. Si son rojos. Si son negros. Joshua bar Josef, Jesús hijo de José tendría, como mucho, alpargatas para los días de fiesta. Verdad, don Antonio.

Si yo creía que ya El Vaticano no iba a sorprenderme más, han quedado colgados de mi estupor unos zapatos de becerro nonato. Exclusivos. Rojos. Unos zapatos rojos de piel. Zapatos de Papa.

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  1. Antonio dice:

    Además, son de un rojo de llama. De fuego del infierno. Como las ropas que visten. Muy bueno el comentario.