INSOMNIO EN COMPAÑÍA

Posted: 19th marzo 2014 by Aurora in Crítica
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INSOMNIO EN COMPAÑÍA

 

 

Hay noches en las que no viene el sueño a su hora. Lo sé, puede pasarle a todo el mundo. Ya he leído, de aquí y de allá. A veces tengo a mano más de un libro con sus papeles de anotaciones;  para cansarme antes. Incluso he leído más de lo que tenía previsto. Pero no viene; el sueño tan necesario, no viene.

Un profesor de literatura que conocí, decía, que en esos casos, es bueno recitar sonetos de memoria. El ritmo y la armonía de un buen soneto traen la calma a las neuronas, está comprobado: se relajan y se abren al descanso. De endecasílabos tiene que ser, porque el alejandrino distorsiona y fuerza el ritmo del pensamiento. Eso decía.

Cuando falla todo, incluso la tele, porque somos imprevisibles,  suelo bajar al Salón. Me quedo apenas visible entre el ramaje de mi  cuadro favorito, y desde ahí miro al interior. Miro y recuerdo las últimas conversaciones, los últimos debates, pienso en los contertulios. Vienen detalles a mi memoria. A estas horas, antes de amanecer, todavía hay algo de luz en las lámparas.

La mayor parte de las veces, el Salón está vacío, y más o menos ordenado. A veces hay rezagados que siguen sus debates particulares, o cantan,  alegres con el vaivén de las copas.

Me sorprende ver a la Periodista Comprometida, medio echada en un sofá.  Silenciosa. A su derecha, un poco alejada, está sentada en un sillón una señora mayor vestida de amarillo. La recuerdo de otras noches pero no sé quién es. También está silenciosa. Bajo del árbol, casi me tuerzo un pie. Me acerco.

 

-Sabes.- me dice la Periodista Comprometida.- Sigo pensando en el último tema. Y en tu postura pacifista. En tu feminismo de conciliación. Pero doy vueltas y más vueltas a una idea que no me deja. Una duda. Una pregunta: si esta incipiente violencia que tú señalas, que están asumiendo algunas mujeres, no será un primer paso hacia aquel tipo de familia muy muy primitiva, en la que las mujeres tenían el poder, familias matrilineales. O quizá anteriores, cuando no habían descubierto aún la propiedad privada y el Estado. No sé, léete a Engels, o a quien quieras, Malinowski, yo qué sé; tendría que mirar mis ficheros!

-Entonces, la paz entre los géneros, no será posible? La igualdad, la famosa paridad que sirva en todos los órdenes para no hacer superiores ni inferiores. Ha de dominar, necesariamente, un género  u otro?  Eso, siempre será la guerra. O la desdicha de quien sufra la opresión, sea él o sea ella.

-Yo también pregunto. Estará el macho humano, por culpa de sus pecados, es un decir; entiende esclavitud, prostitución, guerras sin fin, torpezas medioambientales, destrucción, mercado de la droga, o sea abuso, o mal uso del poder, estará colmando la paciencia de la hembra humana? Eh? La de a pie, la básica; la que tiene que pelear cada día para que no le regateen sus derechos.

– Hummm. De momento, pasamos revistas a los ejércitos, embarazadas, vaya pelotazo mediático! Y tú señalas otro capítulo, otro documental: las hembras deciden y eligen, y los machos cazan y cumplen.- El ramaje de mi cuadro favorito, de Rousseau, se mueve agitadísimo, sopla un huracán. Caen al suelo los mochuelos que estaban adormecidos hace un momento, medio camuflados entre las hojas- Pero eso, para cuándo?

– Bufff, siglos. O milenios.- dice ella. Y mira lejísimos.

– Tan largo me lo fiais?

– Mejor eso que la nada. No?

La señora de amarillo se mueve como si despertase, parece que se integra en la conversación. Coge del suelo un mochuelo y le mueve las alas. Parece un mochuelo de guardarropía, de atrezzo; un mochuelo de Rousseau:

– Recuerdo que,  en momentos así, como éste, como de náusea ante lo enorme desconocido, y ominoso, nuestras abuelas  se agarraban a su rosario. Había rosarios de azabache, me acuerdo. De nácar y de oro. De concentrado de pétalos de flor, que poco a poco dejaban de oler a flor. Se agarraban al rosario y pasaban el mal rato. – Y pregunta a la Periodista Comprometida- No tendrás tú un rosario, o algo parecido?

-Ssshhhiiii. Montones!

Ella es así, expeditiva. Tajante. Contundente.

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  1. Renata dice:

    La verdad, «que la tortilla se vuelva» para que los que están abajo se coloquen encima, no es buen resultado. Parecía que íbamos por la calle de en medio.
    Pues a lo peor no es así.

  2. Irati dice:

    Recuerdo a la señora de amarillo, suele ir a menudo. Un día hablé con ella, me dijo que es de Albacete. Una columnista muy conocida. Muy culta. Divertida.

  3. Angel dice:

    Entre el insomnio propio y el ajeno, y el nuevo documental, no sé yo si no voy a volver a debatir otro día.

    Puede que sí