LA EXTRAÑA ESENCIA DE LO REAL

Posted: 15th junio 2014 by Aurora in Crítica
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LA EXTRAÑA ESENCIA DE LO REAL

 

 

 

PRIMERA ENTRADA

Muere el último Austria en 1700 y en enero de 1701 ya está aquí el primer Borbón; más Austria que Borbón, en realidad.

Tras la guerra de sucesión, 1713,  se desmembró el imperio. Inglaterra está siempre ahí como la zorra de la fábula, a ver si le cae el queso en la boca: y se queda con Menorca y Gibraltar. Austria tendrá el Milanesado. Al duque de Saboya le irá bien Sicilia. Y, así.

 

SEGUNDA ENTRADA

Ahora estamos en la corte de Viena, siglo y medio después. Maximiliano es hermano del emperador Francisco José. Y es, más bien, NINI;  lo envían por las cortes europeas como quien va de tiendas. En la corte belga se enamora de una Coburgo, hija del rey Leopoldo; es católica, no hay problema. Se casan en 1857 y el generoso hermano los nombra virreyes de Lombardía y el Véneto. Se construyen un palacio en Montemare; es su nido de amor.

Después de Magenta y Solferino (1859), con la victoria sardo-francesa, pierden el virreinato y el trabajo, pero no el nido de amor.

 

TERCERA ENTRADA

De un Méjico revuelto, llega a la corte francesa de Napoleón III y Eugenia de Montijo, un antiguo conocido en Madrid: José Manuel Hidalgo. Les comenta que México y su religión y su cultura peligran bajo los EEUU, (es el mismo miedo que manifestará José Martí). Bajo los EEUU y bajo Benito Juárez, un indio abogado y un tanto rojeras.

Eugenia, transmutada en nueva Isabel la Católica, “piensa en el papel religioso de Francia contra el anticristo Juárez, para devolver a Dios lo que es de Dios”. Y además, es mejor que el asunto no llegue a la corte de Madrid, en la que hay varios miembros reales y NINIS que puedan sacar partido. El Papa excomulga a Juárez apoyado por los protestantes del norte, quienes pronto lo abandonarán para resolver sus propios conflictos “secesorios”.

La verdad es que, Juárez sería  rojeras, pero como político era un tanto inestable y desmadrado, de forma que Francia, España e Inglaterra se proponen intervenir militarmente en el México maltratado: cuestión de préstamos que no son devueltos, y otros conflictos que Juárez pretende solucionar  expulsando a los Embajadores.

Francia, que acaba de derrotar al imperio austriaco (Magenta y Solferino) se siente el nuevo gendarme de Europa y decide que sea el general Prim quien tome el mando de estos ejércitos, porque tenía fácil el aprovisionamiento en caso de necesidad: Cuba estaba a un tiro de piedra. En la recámara, Napoleón III tenía un plan: conseguir un imperio mexicano dependiente de Francia.

Españoles e ingleses abandonan México, el ejército francés se queda. En 1862 atacan Puebla. Huyen los mexicanos que intentan el poder: Juárez, Porfirio Díaz. Dentro y fuera de México hay voces que piden al emperador francés que busque un rey para el país. Quieren una monarquía moderada. Encantadora definición.

Los príncipes alemanes, protestantes, rehúsan. Pero, en Viena abundan los archiduques que bailan muy bien el vals, y son católicos. Y, además, piensa Napoleón III, al pobre Maximiliano le hemos dejado sin trabajo. Si acepta ir a México, podremos restablecer los lazos políticos con Viena. Ocho políticos mexicanos ofrecen territorio, cetro y riquezas a la casa de Habsburgo. Como garantía: Napoleón III, vencedor de Francisco José en Magenta y Solferino.

Maximiliano exige hombres y dinero. Francia promete. Y comienzan en Montemare a querer saber dónde está México y comienzan el estudio de la Lengua castellana. Es que era muy aburrido el día a día en el palacio de Montemare.

Estrada, responsable de la Embajada mexicana, va a París para comunicar la aceptación previa.

El Memorandum presentado se compone de cuatro puntos fundamentales:

1º La nación mexicana adopta como forma de gobierno una moderada monarquía hereditaria….

2º El soberano tomará el título de emperador de México.

3º Se ofrece la corona imperial a su imperial y real alteza…

4º Si, debido a circunstancias imposibles de prever, Fernando Maximiliano declinara el trono… la nación mexicana apelará al buen criterio de su Majestad Napoleón III… suplicándole que designe a otro príncipe católico….”

Un Memorandum francamente memorable. De los ocho políticos mexicanos firmantes, dos vivían en el exilio, y según afirmaron en la ceremonia de Montemare, representaban a “la abrumadora mayoría” de sus compatriotas. Ésta era la verdad oficial, y, por tanto, la única verdad.

En la ceremonia de aceptación, Maximiliano hace un quiebro muy inteligente: “Es lisonjero que al pensar en la palabra monarquía, vuestros compatriotas hayan pensado en la raza de Carlos V”. Vamos, que podía ser considerado heredero directo: de Habsburgo a Habsburgo.

 

CUARTA ENTRADA

1864: Salen para México y son muy felices.

Triste, pobre o casi inexistente es el recibimiento. El país está asolado por las revoluciones independentistas durante cuarenta años. Mordido por la miseria y el atraso. Va a ser necesario un esfuerzo muy grande de voluntad, para mantener alguna esperanza. Tan lejos de casa.

Si nacionalizan los bienes de la Iglesia y autorizan el libre desarrollo de todas las confesiones, como un ejemplo, los conservadores y la Iglesia oficial conspirarán contra el Emperador. Además, los franceses de México siguen las secretas órdenes de Napoleón, que no está por hacer favores a Maximiliano, precisamente.

José Zorrilla está viviendo  de forma transitoria en México, y el Emperador le pide que organice el Teatro Nacional. Nos deja unos bellos versos producto de bellos sentimientos, respecto a MaximilianoCarlota:

Yo estaba allí; yo conocía/ la raza y el país; yo  era extranjero/ en él y huésped; mas nacido había/ hidalgo y español; y, soy sincero/ sentí por ellos honda simpatía;/ y ella, tan noble, y él, tan caballero/ me parecieron dos pájaros sin nido/ que por darse a volar, lo habían perdido.

Tres años después, Francia no ha enviado el dinero prometido. De dónde sacará Maximiliano los caudales para hacer reformas en el país. Napoleón tampoco responde a las súplicas de ayuda frente al peligro de los EEUU; al contrario: pretende retirar las tropas y se desentiende del Habsburgo mexicano en la escena internacional: el embajador estadounidense le pregunta, a Napoleón, qué hace un Habsburgo en México.- Pregunte en la corte de Viena.– le responde.

Los Emperadores siguen sin tener herederos. Ahora es momento para aclarar que Maximiliano no fue el primer Emperador de México, sino el segundo, o el tercero desde Moctezuma. Durante nueve meses, entre 1823 y 1824, Agustín de Iturbide, militar, ejerció como Emperador cuando, en una primera ronda, ningún miembro de casa real europea quiso llegarse a México para cumplir con ese papel que la costumbre y el miedo y la mística atribuían a la sangre real.  Extraña esencia de lo real, pura religión. Nadie quiso enemistarse con la corte madrileña, por entonces.

Desterrado y condenado a muerte en ausencia, Iturbide, que lo ignoraba, volvió a México y fue ajusticiado.

Eso sí, dejó herederos. El Habsburgo decide adoptar a uno de los nietitos Iturbide. Esto va a suponer un terrible golpe para Carlota Coburgo. Viene a Europa, oficialmente para recabar ayuda en las cortes reales y papales. Encuentra estado de guerra entre Prusia y Austria. Francia mira para otro lado. El Papa la acoge, la compadece, pero no habrá concordato, que es lo que quieren conseguir los Emperadores. Carlota enloquece. Quiere quedarse a vivir allí, resguardada y protegidita por la Curia. Se la conocerá en la historia como “La Loca del Vaticano”. El sueño dorado, real, duró apenas dieciocho meses. Ahora tiene veintisiete años, y para siempre.

QUINTA ENTRADA

En Querétaro, el exiguo ejército imperial es sitiado por las tropas nacionalistas, juaristas, porfiristas, miístas. El Coronel López  pregunta, refiriéndose a Maximiliano: ¿Qué le haréis? Es inocente.

Maximiliano pide a sus ayudantes un tiro conmovedor si el enemigo no respeta su vida. Pide a su lugarteniente: salm nur eine glückliche Kugel!, sólo un feliz balazo!

Y dice al enemigo que los sitía: “Los jefes que me acompañan no tienen más responsabilidad que la de haber seguido mi suerte. Si se necesita una víctima, que sea yo sólo!

SEXTA ENTRADA

Zorrilla había abandonado ya México. Pero, en Querétaro, el consejo de guerra se celebró en un teatro: el Teatro Principal. Los asistentes pagarían su entrada, porque la guerra había sido costosa y recaudar era pura necesidad.

A Maximiliano le fue permitido un gesto de dignidad: pidió no formar parte de aquella representación.

El fusilamiento posterior fue bien real: 16-VI-1867

 

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PRIMERA ENTRADA

1701 – Estamos en el banquete de bodas de Felipe V (17 años) y María Luisa de Parma (13 años)

El protocolo había acordado que la mitad de los platos fueran de cocina tradicional francesa y la otra mitad de cocina española. “Las damas se las ingeniaron para que solamente estuvieran en condiciones de ser presentados a los reyes, los platos cocinados a usanza española. Los jóvenes soberanos entendieron perfectamente la lección y les bastó este episodio meramente anecdótico para asimilar la idea de que, siendo los reyes de España, era para ellos extranjero todo cuanto no hicieran y aprobaran sus súbditos”.

 

SEGUNDA ENTRADA

Siglo y medio después, poco más, por el Paseo de la Castellana pasean en coche el rey electo Amadeo de Saboya y su mujer María Victoria, desde la Casa de la Moneda hasta la plaza donde hoy (1940) se alza el monumento a Castelar. “Como la aglomeración de coches era grande, el alcalde dispuso, para facilitar la circulación, que marcharan en fila rigurosa. De los primeros en someterse a la disposición fueron los reyes, para dar ejemplo.

En gran secreto había sido preparada una manifestación, organizada por cierta marquesa. La consigna fue que todas las señoras se presentaran una tarde tocadas de peineta y mantilla a la española. Al principio, los reyes no se percataron del significado  que las mantillas tenían en aquella ocasión; incluso la bondadosa Doña María dijo a Amadeo: “Mañana vendré yo también con mantilla”. Grande fue su pena al leer en la prensa, al día siguiente, la significación dado a lo que se llamó “La manifestación de las mantillas”, como expresión del desagrado con que se veía a los italianos ocupar el trono de Isabel la Católica. Llovieron las críticas y las censuras sobre este acto de hostilidad hacia la reina María, y no pocos atacaron a los aristócratas….”

Estos borbónicos (legitimistas, alfonsinos) que no habían tenido reparo en ponerse al servicio de José Bonaparte,(invasor)  ignoraban, o rechazaban al modesto italiano elegido por Prim y votado en Las Cortes. Amadeo aceptó el ofrecimiento por dar gusto a su padre Víctor Manuel, quien veía la posibilidad de sacar réditos para la política exterior de Italia.

Era bastante reciente el drama, o tragedia de Querétaro (1867), y la prensa italiana le pedía que no viniese; le llamaban Maximiliano II. Pero vino. Y aquí llegaron a llamarle Macarroni I.

ENTRADA TERCERA

Modesto sí que era. En un viaje a Cataluña, Aragón y La Rioja (en Logroño visitó al anciano general Espartero, “rival” suyo en las votaciones) prohibió que se hicieran gastos extraordinarios, y los que fueron indispensables, los pagó a su costa.

Prim había intentado traer primero a Leopoldo Hohenzollern, prusiano y protestante; que no acepta. A pesar de no haber aceptado, el torpe Napoleón III montó la guerra franco-prusiana.

Lo intentó con el Coburgo de Portugal, que no quiso dejarse pillar en la maraña del iberismo en la que respiraban anhelosos Olózaga, Ruiz Zorrilla, Figuerola, Sagasta…

Montpensier estaba expectante, como la zorra de la fábula, a ver si el queso cae de una vez. Entre la voracidad de éste y la displicencia, o renuencia  de los otros, Amadeo viene por el bien de Italia. Curioso.

El joven Amadeo de Saboya era militar y visitante de las cortes europeas. Se batió en la batalla de Custozza (1866) y fue herido en la de Cavelchina. Por qué Prim pensaba que con este curriculo podía ser un buen rey, y qué era entonces, ser un buen rey. Y qué currículo tenían los otros.

 

ENTRADA CUARTA

Y nada más llegar, sin familia, se enamora de Adela Larra, “la Dama de las Patillas”. Y de alguna condesa alfonsina; y de alguna cantante lírica. Y le va a quedar tiempo para hacer un tercer bambino legítimo.

De la situación política de este país, él mismo no entiende nada: “Mi pare abiammo fatto un viagio al paese della luna”.

Se lleva fatal con Sagasta. Este político conservador tuvo que enfrentarse a una acusación de malversación (peculado) cuando los “fondos habían servido para acallar escándalos amorosos del rey”.

El asesinato de Prim hace que se pregunte si tendrá él algún grado de responsabilidad por haber aceptado el cetro; el ex Regente Serrano habría tenido algo que ver? Hay murmullos. No puede mirarle a la cara.

Haga lo que haga recibe críticas. Hay pucherazo. Protestan los carlistas. Ruiz Zorrilla presiona. Serrano preside: no hay orden ni concierto. No falta un atentado a la pareja real, o irreal, en la calle Arenal; doña María está embarazada. Se culpa a los liberales republicanos. La prensa italiana lo llama. Cánovas trabaja en la sombra para reponer a los borbones. A la madre no, nunca al cuñado Montpensier. Alfonsito, quizá.

Se prepara otra carlistada. Se cruza el rey Efímero con un regimiento en la calle, y no recibe el saludo de ordenanza. Le aconsejan que monte una dictadura. Está casi solo. “Siamo in una gabbia de pacci” (en una jaula de locos).

 

ENTRADA CUARTA

Nace el niño, el Conde de los Abruzzos. No habría sido más lógico de las Bardenas Reales, o de los Campos Catalaúnicos? Parece que Amadeo ya pensase en el regreso. Los cortesanos preparan una ceremonia tradicional para el bautizo, llena de pompa y protocolo. Su Majestad ya lo había rechazado, la familia no acudirá. “El bautismo se celebrará mañana”. Quiere decir, se celebrará a MI manera. En toda la cara.

Es un hombre sencillo. Traía buenas intenciones. Es serio. No deslumbrado por el poder; quizá sí atraído por la posibilidad de un buen trabajo hecho a conciencia.

Pero, escaseaba el trabajo en el país; había miseria en el campo y en las ciudades. “La industria y el comercio llegaban a un punto de agonía”. Podía ser él el culpable? Podía remediar la situación caótica de siglos de mal gobierno? Ah, per Baco, non capisco niente!

Comunica su renuncia a Ruiz Zorrilla. Éste trata de convencerlo para que se quede: era masón, avanzado, quiso la secularización de la riqueza científica, literaria y artística que estaba en manos, o en archivos y museos religiosos. Propugnó el matrimonio civil, y otras medidas que lo alejaban del  conservadurismo recalcitrante y eclesial de la derecha. Amadeo se llevaba mejor con él que con Sagasta o Serrano.

Pero, quiso irse. Abandonó.

Ya, en el primer discurso que leyó en su proclamación ante Las Cortes (7-IV-71), un discurso preparado por Serrano, advirtió para buenos entendedores, que no se quedaría por la brava. Serrano había escrito: “Cada día se fortifica más en mí el propósito de consagrarme a la gloriosa tarea que he aceptado”. Y Amadeo añadió, de su cosecha: “… Mientras no me falte la confianza de este pueblo, A QUIEN JAMÁS TRATARÉ DE IMPONERME”.

En febrero del 73 es leída su renuncia. Con la valentía que da la desesperación, es proclamada la República. Ya no importa si alguien sigue opinando que “la monarquía es el único camino que queda al país para salvarse”, como el propio Ruiz Zorrilla había proclamado en un principio.

Si el mundillo político y el propio país eran una jaula de grillos, por mucha fe en la monarquía que hubiera, ni con milagros.

Las cortes y los políticos europeos se pronunciaron contra la falta de cortesía de los políticos españoles. Cortesía, bella palabra, bella actitud y bello concepto.

Dos años y cuarenta y dos días de reinado, final de la monarquía electiva, sistema propio de godos, nada pacífico en sí mismo.

 

ENTRADA QUINTA

En Lisboa, la irritabilidad de Amadeo llegó a preocupar a sus íntimos. “Le movía una singular y extraña nostalgia… Cuando alguna vez soñaba que podía de nuevo ceñir la corona, su ánimo, sin vacilación, se disponía a aceptarla… de cuán distinta manera procedería en todo!”

En 1890 los médicos no acertaron a descubrir la dolencia que lo consumía y que lo llevó al sepulcro el 9 de enero.

Cuando alguien preguntó de qué enfermedad había muerto el Duque de Aosta, uno de sus doctores contestó: “De no poder soportar la vida sin ser Rey”.

Extraña esencia de lo Real.

 

Viene hacia mí la Periodista Comprometida, entre aplausos que siempre lleva mal, porque no sabe si arrodillarse, saludar alegremente o dejar puesto el ceño de casi siempre. Agita unos papelotes y parece que quiere darme con ellos en las narices.

-Te miras  los libritos del Conde de Romanones y de  Félix Ros, para empezar. Y, ya sé que me vas a decir otra vez que le he dado a lo histórico- literario.

Me encojo de hombros y le doy la mano. Cargo mi peso en su brazo y me genuflexiono. (Seguro que este verbo no está recogido; jolgorio en la Academia) Nos reímos un poco.

Pues, es un método, este histórico-literario, que gusta mucho a gente de todas las edades. Lo literario de lo histórico. Lo histórico cercano a través de lo literario. Lo literario para comprender mejor lo histórico.

Son las tantas de la noche y sigo con ello. Lo literario no significa siempre falsificación de lo histórico.

Este último es el mejor.

 

Me parece.

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  1. aurora dice:

    En el Salón hemos comentado tu propuesta, Joana. Nos ha parecido muy acertada. Gracias en nombre de todos!

  2. Joana Glez dice:

    Lo literario es lo personalizado de lo histórico?

  3. Irati dice:

    A mí, lo de Maximiliano en México me había parecido siempre una fábula, algo que no venía a cuento ni había por dónde cogerlo.
    Y como lo cuentas parece que puede encajar, como dices, en una cierta a mística monárquica.

  4. Richard dice:

    Buen trabajo y original. Un veinte sobre diez.
    De Amadeo tanto como Efímero diría yo Desconocido.

    Viene bien la información.