LA LITERATURA FILOSOFICA

Posted: 19th enero 2014 by Aurora in Crítica
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LA LITERATURA

FILOSÓFICA

CAMINO DE LO TRASCENDENTE

 

((Publiqué este tema en el blog el día 8 de diciembre de 2013. Por causas totalmente ajenas a mi voluntad, fue borrado en los primeros días de enero 2014. Felicitaciones a quienes han podido restablecer el buen funcionamiento de este Salón del Siglo XXI))

 

 

El Auto o Representación de los Reyes Magos

 

Llega la Navidad. Vuelve la gente joven a la casa familiar. Se acercan los Reyes Magos con regalos. San Nicolás. Santa Claus. Renos que vuelan. Alegría. Historias para niños.

 

Caminan, o cabalgan tres hombres siguiendo a una estrella nueva, en un relato dramatizado del siglo XII (según Menéndez Pidal). Cada uno sigue un camino pero acabarán por encontrarse. Son magos o estrelleros, es decir que saben interpretar señales del cielo que otros no saben interpretar. Además de magos son reyes, porque tienen el poder máximo en la tierra. Poder terrenal que se doblegará ante el poder divino; porque es una historia construida, pero no está construida por gente ingenua.

 

Ésta es una historia compuesta por parlamentos que el propio Menéndez Pidal adjudica a Melchor, Gaspar, Baltasar, Herodes y dos rabinos o sabios cortesanos.

 

El idioma es un romance toledano con influencia mozárabe, “de una deliciosa ingenuidad”. Se conservan pocos versos, que podrían ser agrupados en tres escenas:

Primera escena: se encuentran los magos y hablan de sus planes:

Melchor:

¿queredes ir conmigo al criador adorar?       Queréis ir conmigo al criador adorar?

¿auedes lo veido? io lo uo adorar                    lo habéis visto? Yo lo voy a  adorar

 

Gaspar:

Nos imos otrosí                                              nosotros también vamos

sil podremos falar                                         por si le podemos hablar.

sigamos esa strella, nos guiará al logar.

Melchor:

¿cumo podremos prouar

si es hombre mortal

o si es rei de terra o si celestrial?

Baltasar:

¿queredes bin saber

cumo lo sabremos?

Oro, mira i acenso a el ofreceremos:

si fure rei de terra, el oro quera,

si fure omne mortal, la mira tomara…….

Gaspar y Melchor:

Andemos y asi lo fagamos.

 

Segunda escena: han llegado a Belén y han preguntado por el palacio del rey.

Los llevan al palacio del rey Herodes. No es el que buscan. Herodes monta en cólera al saber que hay otro rey, al parecer superior a él. Pero lo disimula en principio.

Herodes:

¿Qué decides, o ides?                                    Qué decís, adónde vais?

¿a quin ides buscar?                          A quién vais a buscar?

¿de que terra venides,

o queredes andar?

Decidme uostros nombres,

non los queredes celar……

 

Se presentan. Insisten en que buscan a un rey que ha de gobernar el mundo en paz: “sines guera”.

Herodes les desea buen viaje, que lo encuentren y que vuelvan a contarle lo que hayan visto.

Herodes:

Pus andad i buscad

i a el adorad

i por aqui tornad.

io ala ire

i adorarlo e.

Tercera escena: Cuando los magos se han ido, Herodes revienta de rabia:

¿quin uio nunquas tan mal?

¡sobre rei otro tal!

¡aun non so io morto

ni sobre la terra pusto!

Y pide que le traigan a la gente importante de su corte, incluidos los “streleros”, adivinos o sabios.

Herodes:

id me por mios abades

i por mios podestades

i por mios scribanos……

Dos sabios rabinos se presentan y niegan conocer semejantes noticias:

por que no dezimos uerdat?

io non la se, par caridat……..

Posiblemente, la historia terminaría con la llegada al Portal, y el descubrimiento de la Sagrada Familia. El Nacimiento.

El Nacimiento sirvió a Gómez Manrique para escribir su Representación  ( Ver entradas de diciembre 2012: “La duda razonable”)

Madre, Padre, Hijo.

“……. Y nació de Santa María Virgen, siendo ella virgen antes del parto, en el parto y después del parto; a la manera en que un rayo de sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo”. (Astete Vilariño)

Esto es pura doctrina cristiana memorizada a lo largo de siglos por pequeñas criaturas adoctrinadas que no sabían qué estaban diciendo. Y quizá, de mayores, tampoco.

Buda. Confucio. Sócrates. Son el fondo de armario de la literatura religiosa cristiana desde el siglo segundo. Los Padres de la Iglesia (no hay Madres) organizaron un cúmulo de creencias que circulaban por distintos ámbitos culturales. Construyeron historias edificantes y les colocaron encima el sello del cristianismo.

BUDA  (-VI) es el primer pensador conocido que se planteó los grandes interrogantes; la búsqueda del camino de la sabiduría, del camino de la compasión y del camino de la perspicacia. Y se dedicó a desentrañar su ignorancia y a dar razones y máximas de buen sentido, desde una óptica humana más que divina. Esto va a suponer la meditación de Shiddàrta Gàutama El Buda (El Iluminado):

“Igual que un rey se regocija pensando que es el único soberano entre miles de hombres, quien ha logrado el conocimiento gozará pensando que es el único dueño de su mente entre miles de seres”.

“Puesto que el odio jamás cesa con el odio, el odio cesará con el amor”

“Quien tenga pensamiento tranquilo, y palabras y actos tranquilos, ha logrado la libertad por medio del conocimiento y se ha convertido en un hombre de paz”.

La “vía del corazón”, para acercarse a Buda, nos dice que su madre Màyâ vio en sueños un elefante blanco que le golpeaba un costado. A los diez meses nació Buda por ese costado, siendo su madre virgen después de 32 meses de matrimonio.

 

CONFUCIO (Khung-fu-tseu)  -V quería tener una fe ilimitada en la inteligencia humana. “Sin consideración y respeto, qué distingue a las personas de las bestias?”. “Respeta a los demás y los demás te respetarán a ti”. “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti” ((También nos suena algo)).

 

Pero murió seguro de haber fracasado en su doctrina social, aparentemente tan natural y rentable para todos. Sin embargo, ésta fue integrada en las instituciones del Estado, y formó la mentalidad oriental en un alto porcentaje. Hasta 1912 ha sido la religión oficial de China. Confucio no escribió sus enseñanzas: el Ta-hio, o Libro del Gran Estudio, lo escribió su discípulo Tseng-tseu.

 

SÓCRATES (-IV) tampoco escribió sus teorías, tenía excelentes discípulos que lo hicieron.  En los Diálogos de Platón, se pueden estudiar las ideas socráticas sobre la existencia, funciones y valores del alma; ideas originales en su tiempo:

…-Dime- siguió Sócrates- ¿Qué debe existir en el cuerpo para que esté vivo?

-El alma- contestó Cebes.

-¿Siempre sucede así?

-Siempre- declaró Cebes

-Luego el alma ¿siempre trae con ella la vida?

-Ciertamente.

-¿Existe algo contrario a la vida?

-La muerte.

-El alma nunca recibirá lo contrario de lo que lleva en sí misma, tal es la deducción de nuestros principios.

-Dices bien- afirmó Cebes.

……-A lo que nunca recibe la muerte, ¿cómo lo llamamos?

-Inmortal.

-El alma, ¿no recibe, pues, la muerte?

-Nunca.

-¿Es inmortal?

-Lo es.

-Creo que está bien demostrado, ¿no te parece?

-Evidentemente- dijo Cebes……

(Fedón)

 

Sócrates  se dirige a los atenienses en el transcurso del proceso que se le sigue: “……Sabed que esto me lo ordena el dios….. Creo que el dios me adjudicó en tal sentido a la ciudad, pues excitándoos, convenciéndoos y advirtiéndoos, no ceso de espolearos uno a uno todo el día….” NOTA: “Sócrates se considera enviado por un dios a Atenas para despertar al pueblo de su sopor y, hostigándolo, incitarlo al bien” (M.J.Ribas/A.González)

 

Volviendo a este pequeño testimonio dramático-religioso del principio, joya del idioma castellano, esbozo de una historia que se iría completando con el paso del tiempo; y testimonio de los inicios del teatro religioso en la península, podríamos pensar: refritos de refritos que acaban en el cofre de lo literario.

 

Y hablando de literatura religiosa, qué bellísimo y reconfortante el soneto del LOPE barroco (1562-1635), temeroso y tembloroso, que crea conmovedoras plegarias muy personales (No me mueve mi dios para quererte, el cielo que me tienes prometido….) Plegarias que le sirven para agarrarse a su fe también muy personal, la más válida:

Qué tengo yo que mi mistad procuras, qué interés se te sigue, Jesús mío,

Que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno escuras?

Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí!

Qué extraño desvarío, si de mi ingratitud el hielo frío, secó las llagas

de tus plantas puras! Cuántas veces el ángel me decía: alma

asómate agora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía!

Y cuántas, hermosura soberana: Mañana le abriremos-respondía-

para lo mismo responder mañana.

 

Nuestros sucesivos antepasados fueron haciendo lo que VOLTAIRE (1694-1778) quiso proponer: “Si Dios no existiese, habría que inventarlo”.

 

Dios, invención admirable hecha de ansiedad humana

y de esencia tan arcana que se vuelve impenetrable.

¿Por qué no eres tú palpable para el soberbio que vio?

¿Por qué me dices que no cuando te pido que vengas?

Dios mío, no te detengas,

o ¿quieres que vaya yo?

Pita Amor    (1918-2000)

 

((Ella lo llama y no viene. A Lope le viene y no le abre la puerta; quizá abra la próxima vez. Podría parecer que los dos andan buscándose. Seguramente se conocerán un poco mejor después de haber escrito sus versos.

 

Belén, campanas de Belén. Noche de Paz, Noche de Amor. Madre, a la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello. Ay que chiquirriquitín! El porrompompoón  del tamborilero. Alegría, alegría. Historias para niños. Escuela de vida, de caminar pensando. Literatura necesaria. Seguramente.))

 

 

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  1. Luis dice:

    Qué curioso suena el idioma de aquel tiempo. Parece a medio hacer. O está a medio hacer. Gracias por el testimonio.

  2. Anna dice:

    Una propuesta interesante y muy del siglo XXI

  3. Jon dice:

    Lo leímos entonces y lo disfrutamos como ahora