LA LUZ DE LA RAZÓN

Posted: 2nd agosto 2015 by Aurora in Crítica
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REBUSCANDO en la biblioteca del Salón, encontré un ejemplar de la Brevísima relación de Fray Bartolomé de las Casas (Casaus). No me puedo resistir, es un llamado porque en parte afecta a mi área de origen, y se me va todo el interés al tema. Tengo que proponerlo; este tema tiene que salir.

EL LIBRO está medio envuelto en una hoja amarillenta de periódico cerrada por una etiqueta que dice: «HEMEROTECA». La letra es de El Redactor, que considera que hay una hemeroteca allí donde se ha caído un mínimo recorte de prensa escrita, (es la vocación). Despliego la hoja y veo un artículo que después me parecerá estupendo: «La conquista de América por Fray Bartolomé de las casas». Lo firma L. Blanco en 1984 y, curioso: la edición del libro es del año siguiente.

NO RESULTA tan brevísima la relación, tengo que decirlo. Otra cosa es que a él le hubiera gustado contar algunas cosas más. Que habrían sido redundantes, con toda seguridad.

TENGO que confesar que acostumbro a morderme las uñas, es un vicio que me recuerda la infancia en mi Buenos Aires querido y que no se me va con la edad ni con la distancia. Desgraciadamente, leyendo sobre este asunto no tenía uñas que roer, y me hacía mucha falta.

QUIERO resaltar la figura de este hombre honra del género humano a favor de los indios, enfrentado a la Corte, a los reyes, a los militares-conquistadores, a colonizadores y a clero de hábito y sotana, de Roma y del mundo entero que se le pusieran por delante.

PABLO NERUDA, en su Cántico General, dice de él: «Pocas vidas de hombre como la tuya; pocas sombras hay en el árbol como tu sombra; a ella todas las ascuas vivas del continente acuden, todas las arrasadas condiciones, las heridas del mutilado, las aldeas exterminadas. Todo bajo tu sombra renace; desde el límite de la agonía fundas las esperanzas («Piensa uno al llegar a casa, de noche, fatigado…»)

QUIERO RESALTAR:

A)  UNO DE LOS PROYECTOS QUE LE SALIÓ BIEN: La REFORMA DE LAS LEYES DE INDIAS. Suponía llevar colonos españoles, no conquistadores sino agricultores, a las nuevas tierras descubiertas, pagándoles el viaje y cuanto necesitasen en el primer año de su permanencia en América. (Esta última condición no fue aceptada)

B)  UNO DE SUS ERRORES: «Como algunos hubiesen dicho a Las Casas que si les daban doce negros dejarían en libertad a todos sus indios, él llevó la propuesta a la Corte, de lo cual se arrepintió bien pronto, combatiéndola encarnizadamente y asegurando que los negros tenían los mismos derechos que los indios».

C)  OTRO PROYECTO QUE LE SALIÓ BIEN: Las Casas inspiró la formación de una Junta de Teólogos en Salamanca que, además de combatir los prejuicios negativos sobre los indios, se obligó bajo juramento a luchar por los derechos de los nativos, amonestando al Consejo de Indias y predicando contra el Consejo e incluso contra el rey, si fuere necesario, en caso de no ser escuchados.

D)  ALGO QUE SE LE FUE DE LAS MANOS: No buscó el éxito multitudinario e internacional al escribir la Brevísima relación de la destrucción de las Indias. De hecho, fue publicada ilícitamente, en 1552 y divulgada por toda Europa occidental a lo largo del XVII en más de 50 ediciones. Fue traducida al latín, todavía lengua de cultura en Europa; al holandés, francés, inglés, italiano y alemán, y sirvió de eficaz propaganda en favor de los enemigos que tenía el Imperio español en relación a la independencia de los Países Bajos y la Guerra de los Treinta Años. Le ponían títulos como: Tiranía y crueldades de los españoles , o El papismo al desnudo. Es sabido que quien critica se siente por encima de lo/s criticado/s.

Y A PINCIPIOS del XIX, desde 1801, fueron numeras las reediciones para animar las guerras de independencia hispanoamericanas. Las Casas carga con la responsabilidad de la LEYENDA NEGRA, como es bastante lógico. Es una de las caras de la moneda. Los que cometieron errores y atrocidades, tuvieron alguna responsabilidad; y no fue Las Casas el único testigo.

E)  LO QUE PRETENDIÓ CON SUS INFORMES, según parece exagerados con la mejor intención, era que sirvieran para luchar por los derechos humanos de los mayores desprotegidos de la época, indios y africanos, víctimas del furor descubridor-conquistador (Portugal pasaba por entonces como de puntillas por África y Asia y no para hacer favores), y eso a pesar de las leyes benevolentes promulgadas por los monarcas católicos. (Todavía en su testamento, la reina Isabel pedía al esposo Fernando de Aragón y a la hija Juana de Castilla «.. que los indios sean protegidos como vasallos libres que son…» (Salvo las excepciones de la práctica).

ASÍ DESCRIBE Las Casas a los nativos que fue encontrando en los varios viajes que realizó al Nuevo Mundo: «Todas estas universas e infinitas gentes a toto genero crio Dios los más simples, sin maldad ni dobleces, obedientísimas y fidelísimas a sus señores naturales e a los cristianos a quien sirven; más humildes, más pacientes, más pacíficas e quietas, sin rencillas ni bolicios, no rijosos, no querulosos, sin rancores, sin odios, sin desear venganzas, que hay en el mundo…»

SE DIRÍA que habla de ángeles habitando el Paraíso Terrenal, y quizá aquí también exagere con la mejor de las intenciones. O es que conocía simplemente una verdad parcial, porque guerras entre los indios había, y desigualdad social, y cruentos sacrificios rituales. Y en su experimento pacífico de Cumaná, ( no hombres de guerra en su Encomienda sino solamente labradores y clérigos) los indios mataron a los españoles en una breve ausencia de Las Casas, y se acabó el experimento y el crédito sobre el serafismo de los indios. Pero, seguían sin comprender los católicos hispanos y vaticanos, y pronto los luteranos centroeuropeos que, ni ara enseñar a labrar la tierra ni para catequizar, tenían los rostros pálidos derecho a ocupar tierras ajenas. Pero la religión predicada y el acompañamiento de clérigos aseguraban la legalidad de las intenciones que no eran otras que ganar almas para Dios por mandato divino; el fanatismo de cualquier genero ciega la razón. Pero, «…. y súbditos para la corona», había añadido la reina Isabel, sincera al menos.

SERAFISMO de los indios puesto en entredicho porque, al fin, humanos eran y no tenían por qué ser mejores que los europeos para hacer valer sus derechos. Ahí está Las Casas de su parte: «Al sentirse llamado por Dios para predicar contra la Encomienda como injusta, afirmó, según su nueva vocación, que los únicos señores legítimos del Nuevo Mundo eran los indios, y que la única razón de ir los españoles allá era como misioneros para convertir a los indígenas a la fe cristiana, sin auxilio de ningún hombre de armas….»  «Contra la conquista patrocinaba la colonización pacífica, por medio de instalaciones de labradores y misioneros…»

QUIÉN ERA ÉL?

Bartolomé de Las Casas nació en Sevilla en 1474. Su padre era modesto comerciante de Tarifa, (se supone que también tuvo madre); participó en el segundo viaje de Colón y a su vuelta trajo a un nativo como recuerdo. «Un inoportuno edicto de Isabel la Católica ordenando el regreso de todos los indios a su continente de origen, dejó al joven Bartolomé sin servicio».

HABÍA ESTUDIADO latín y Humanidades y marchó para la isla La Española con Nicolás de Ovando en 1502. Se ordena como sacerdote en 1510, fue el primero del continente. Obtiene un Repartimiento en la isla, y posteriormente otro en Cuba, adonde pasó a vivir y ejercer su ministerio.

EN 1511, el domingo anterior a la Navidad, oyó predicar un sermón al dominico Antonio de Montesinos, que suponía un comentario al texto bíblico: «SOY UNA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO». Montesinos fue el primer defensor público de la libertad humana en el Nuevo Mundo.

Y A PARTIR de 1515, Las Casas siguió por el mismo rumbo, defendiendo la causa en la Corte española.

DESPUÉS del desastre y fracaso de Cumaná, se hizo fraile dominico en 1523.

ES RETENIDO durante dieciséis años en Santo Domingo, Nicaragua y Guatemala e impedido de volver a la península para seguir luchando en favor de los nativos. Y esto, a pesar de haber sido llamado por el Consejo. Su Orden le prohibió el viaje puesto que su descrédito era enorme.

EN 1540, sin licencia, vuelve a la península. En 1542 logra ser oído por el Consejo en Valladolid, corte de Carlos I. Es tan grande su vehemencia que el rey llega a dudar de la licitud de la Colonia, pero el afamado jurista Francisco de Vitoria lo persuade de que si los españoles abandonan el continente, el cristianismo desaparecerá de allí. Para un «Monarca piadosísimo», el argumento resulta de peso. Fray Bartolomé esgrime su Brevísima relación en la que ningún conquistador lega al aprobado. Pero como mucho, obtiene que el rey apruebe las «LEYES NUEVAS DE INDIAS» .

1542 – 1547: Sus ideas tienen  gran influjo  sobre eclesiásticos y políticos seglares.

RECHAZA el obispado de Cuzco y admite el de Chiapa  (Guatemala) y sale de nuevo para el continente americano en 1544 con la ilusión de reiniciar su experimento pacífico y pacifista en su diócesis. No es bien acogido; es severo al pretender imponer sus propuestas con rango casi de leyes, los encomenderos no obedecen y él promueve excomuniones. Aguanta unos meses y en 1546 pasa a México, donde divulga sus «AVISOS Y REGLAS PARA CONFESORES». Nuevo escándalo y solemne desautorización dictada por la Junta de Prelados.

EN 1547 vuelve definitivamente a la Península.

EN 1556 muere en Madrid, oscuro en medio de un «respetuoso descrédito».

HACIA EL FINAL:

Lewis HANKE, hispanista estadounidense, alaba los intentos libertadores de los dominicos: «Los ideales que intentaron poner en práctica algunos españoles en América, nunca perderán su brillante fulgor mientras existan hombres que crean que los otros pueblos tienen derecho a la vida; que se pueden hallar métodos justos para dirigir las relaciones entre las naciones, y que, esencialmente, todas las gentes del mundo son seres humanos».

DE LA ISLA ESPAÑOLA:

«De aquí comenzaron los indios a buscar maneras para echar los cristianos de sus tierras: pusiéronse en armas, que son harto flacas e de poca ofensión e resistencia y menos defensa… Y porque algunas veces, raras y pocas, mataban los indios algunos cristianos con justa razón y santa justicia…»

DEL REINO DE YUCATÁN:

» ¿Por qué nos habéis mentido, engañándonos que no habían de entrar en esta tierra cristianos» ¿Y por qué nos habéis quemado nuestros dioses, pues nos traen a vender otros dioses de otras provincias vuestros cristianos? ¿Por ventura no eran mejores nuestros dioses que los de las otras naciones….?»

………        …………..       …………..     ………..

MALDITAS GUERRAS, malditas conquistas, maldita maldad humana. Malditas armas de matar semejantes, maldita rapiña, maldita riqueza conseguida con el sufrimiento ajeno.

FRENTE a la caterva, a la chusma más o menos de uniforme, de estandarte y crucifijo, resalta la figura de un renacentista empeñado en hacer ver a quienes no querían ver su propia inhumanidad.

POR ESO, la narración de hechos vergonzosos, oprobiosos y bestiales con perdón de las bestias, de unos humanos sobre otros, en guerras y conquistas, no es peor en una época que en otra, en una latitud o en otra; valga, quizá, situarnos culturalmente en unas u otras para medir los matices de la iniquidad y de las aberraciones que los hombres–sólo los hombres hasta hace poco tiempo– pueden llegar a cometer con sus semejantes.

EN EFECTO, la única esperanza que podía caber respecto a la regeneración, estaba en que la mitad del género humano no participaba en esas aberraciones: matar ordenada-sistemática-militarmente ERA cosa sólo de los hombres. ERA.

 

Vuelvo a pensar en el Atlántico: une, separa, une. Me viene a la memoria el encuentro anterior y pienso en Benedetti y Coelho, americanos. Y en mí misma: Rajzner y americana. Y miro al sol y tengo la impresión de no entender nada.

O, quizá lo entienda todo.

 

(«Había en esta isla Española cinco reinos muy grandes principales y cinco reyes muy poderosos, a los cuales…. El rey y señor de este primer reino se llamaba Guarionex; tenía señores tan grandes por vasallos…. El otro reino se decía del Marién donde agora es el Puerto Real, al cabo de la Vega… El tercero reino y señorío fue la Maguana, tierra también admirable, sanísima y fertilísima… El cuarto reino es el que se llamó Xaraguá; éste era como el meollo o médula o como la corte de toda la isla… El quinto reino se llamaba Higüey  e señoreábalo una reina vieja que se llamó Higuanamá……»

 

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  1. Ildephons dice:

    La luz de la razón crea monstruos de lucidez, si es caso, que no se dejan deslumbrar por su propia superioridad o clarividencia. Están fuera de lo que interesa a los de arriba, son críticos, brutales si es necesario. Objetivos, altruistas y combativos.

  2. Idaluz dice:

    Por mucho que se escriba todavía, y mucho se ha escrito, no llegamos a poder tener idea de la magnitud de las conquistas de todos los nuevos mundos

  3. Juan Andrés dice:

    Más lo leo más me gusta, más me entero y más pienso en el tema

  4. Joana dice:

    «La luz de la razón cría monstruos» nunca lo entendí. Ilumina el entendimiento. Las Casas fue cerril un tiempo y después se hizo la luz en la mente, y supo

  5. Marián dice:

    La leyenda negra era en parte pura realidad, pero fue utilizada con motivos políticos. Se podrían escribir muchísimas leyendas negras a lo largo y ancho del mundo. Esa es la verdad.

  6. Andrés dice:

    Hermoso e interesante tema que daría para muchas sesiones en el Salón. Esperamos

  7. Inna dice:

    Una clase magistral en diez minutos. Son famosas las sesiones del Salón. La Universidad de la copita en la mano. La copita del saber.