LA PAPISA JUANA NUNCA EXISTIÓ

Posted: 1st noviembre 2016 by Aurora in Crítica
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LA PAPISA JUANA NUNCA EXISTIÓ

 

 

La Periodista comprometida (La P.C.) nos ha enviado dos “informes” sobre Papas del pasado. Opino que el término –informe- resulta muy burocrático, y se lo comento. Dice que no quiere romperse la cabeza pensando en ello y que decida yo si quiero cambiarlo. Yo no quiero intervenir; simplemente, los numero.

 

PRIMER INFORME:

ES UNA LEYENDA y por tanto la información es apócrifa. Surge en el siglo XIII en su forma literaria, muy oportunamente para resaltar, ridiculizar y atacar las pretensiones temporales del Papado, que no eran nuevas precisamente, sino que estaban en todo su apogeo.

SEGÚN LA VERSIÓN más extendida, Juana fue una hermosa y culta mujer anglo-sajona que, quizá para vivir una vida de cultura vedada a las mujeres, ingresó en un monasterio de hombres, convenientemente disfrazada. Luego fue a Roma y allí la eligieron Papa. Cómo se supo que era mujer? De la manera más ridícula tanto para una mujer como para un papa y para el Papado: durante una procesión solemne entró en trance de parto y nació un niño. Ella murió poco después “de vergüenza y remordimientos”. Y así, de un plumazo, se cargan la dignidad femenina y la papal. Dudo que las mujeres lo merecieran tanto como los hombres de Iglesia, de aquella época al menos.

HAY PRECISIÓN en las fechas de semejante pontificado legendario: desde 855 a 858. Como datos que “avalan” la existencia de este astracán, tenemos:

1º Una antigua escultura  femenina con niño en brazos que “desde siempre” estaba en la ruta procesional, pasó a ser la estatua de Juana; por libre adjudicación.

2º Los Papas posteriores no querían pasar por esa calle en sus solemnes procesiones, para evitar esa vergüenza concreta.

3º El Papa recién coronado debía sentarse en una especie de retrete de mármol, teóricamente para que lo examinaran físicamente, no se les fuera a colar otra Papisa.

4º Aceptación de la historia ya en los inicios del siglo XVII: católicos y protestantes la aceptan sin discusión, así como un busto de Johannes VIII, fémina ex Anglia, incluido en la hilera de “bustos papales que resplandece sobre las cabezas de los fieles en la catedral de Siena”.

EL HISTORIADOR inglés Edward GIBBON (1737-1754), intenta explicar las luchas que se dieron entre facciones romanas en el siglo X, a través de hechos reales que pudieron ser el origen de esta leyenda, y dice:

Hubo dos hermanas prostitutas bellas, ricas e inteligentes, –es decir que tenían que resultar hábiles intrigantes para hacerse con el poder–: Teodora y Marozia. Uno de los amantes de esta última, llegó a ser el Papa Sergio, de quien tuvo un hijo que llegó a ser Papa, y el nieto y el biznieto también. Está claro que la incontinencia sexual de los Papas era pública, notoria, sucesiva y sucesoria.

 

OPINA E. R. CHAMBERLIN (1926-2006) que Gibbon  confunde una Teodora madre con una Teodora hija; es decir que junto a Marozia estaba su madre buscando poder, y “además no fueron prostitutas en el sentido más corriente del término…” puesto que pertenecían a grandes familias cercanas al poder. Simplemente, hay que deducir que las costumbres para mantenerse ricos podían pasar por la libertad sexual sabiamente dirigida. Nada nuevo, por otra parte, ni que acabara en el siglo X. Marozia tuvo el título de SENADORA: indiscutida señora de Roma que rigió la ciudad entre los años 926 y 932, época de total unión, en la tiara, del poder político y del poder espiritual; es decir que tenía que estar muy cerca del Papado. Todo ello pudo ser el origen de la leyenda de la Papisa Juana.

Por qué tuvieron tanto poder estas dos mujeres. Parece ser que el marido y padre, TEOFILATO, de gran familia, era un hombre débil, o sea de poco carácter. Era duque y senador, y fue nombrado juez por el emperador. Y parece ser que sin el apoyo y fortaleza prestados por su mujer y por su hija, habría caído. Otra hija, llamada como la madre, Teodora, se dedicó a las obras pías. Las crónicas de la época precisan que “la monarquía de Teodora fue una realidad indiscutible desde el año 900 en adelante. Hablan de ella con profusión; apenas hablan del marido”.

Hay un malo en esta historia: un obispo de Cremona llamado LIUTPRANDO, natural de la Lombardía y por tanto enemigo del poderío de Roma-Papado. Se dedicó a reseñar los acontecimientos de su época; es decir, que si Teodora y Marozia tenían algo de bueno en sus caracteres, el buen obispo lo pasó por alto, por política revanchista y por misoginia. En resumidas cuentas y para lo que nos ocupa, sí parece cierto que en la época, el Papado estuvo dominado por dos mujeres:

“Cierta ramera sin vergüenza llamada Teodora, fue durante algún tiempo el único monarca de Roma, y– vergüenza da escribirlo–ejerció el poder como un hombre”.

Como un hombre corrupto, sí; según el trono de San Pedro se vio ocupado durante siglos por Papas simoníacos, lujuriosos, avaros, politiqueros, beligerantes: cualquier cosa menos “hombres de Dios” como parecía que debían ser; elegidos, además, por el Espíritu Santo. TEODORA colocó Papas, y cuando se morían volvía a colocar Papas. “Teodora demostró hasta qué punto controlaba Roma y el Papado: el Papa Juan X había sido un oscuro clérigo amante de Teodora, año 914, ascendido por ella a Obispo de  Rávena. Y luego ascendido por ella a Obispo de Roma.”

No fue peor que muchos de los Santos Padres que se sentaron en la silla de San Pedro. Y no tuvo por qué ser ramera ni prostituta ni lo mismo con cualquier otra forma léxica; compró y vendió cuando y cuanto sirvió a su provecho. Exactamente: “ejerció el poder como un hombre”; en esto, Liutprando tiene toda la razón: como un hombre sin escrúpulos puede ejercer el poder. Igual.

Si se entregó a hombres, los hombres se entregan a mujeres. No se ve la diferencia.

 

 

 

 

 

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  1. Marián dice:

    Forma y fondo agradables y muy asimilables. Interesan siempre los temas, temas curiosos de tradición y también der actualidad

  2. Angélika dice:

    Eso de que la mujer tenga poder qué mal cae en el mundo masculino, porque rompe los esquemas y porque se les baja la autoestima

  3. Ildephons dice:

    Complicado parece el panorama nada más empezar. Si así es el primero cómo será el segundo del capítulo de estos señores; qué historia desconocida!