La quiebra-

Posted: 31st octubre 2012 by Aurora in Literatura
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LA QUIEBRA (1948)

J.A. Zunzungui. 1.910-1982

Los ojos de los comensales fueron adquiriendo una vivacidad encantadora. Sólo los del electricista se iban apagando.

-Pero, hombre, mire que no gustarle el bacalao; no sabe usted lo que se pierde- le indicó Mari- Cruz.

– Vista la ilusión con que ustedes lo despachan, supongo que es mucho.

– Está visto que es la comida lo que más nos distingue a los hombres de España- apuntó Fermín.

Chomín comía y bebía sin decir palabra.

El navarro, mas fino, atendía con toda clase de miramientos a Bea.

-Sí; a la gente no es necesario preguntarle de dónde es ni cómo piensa, sino cómo come….-opinó Anabitarte-. Mejor que dividir a España en cuarenta y nueve provincias, sería partirla así: tierras donde se fríe, tierras donde se asa y tierras donde se guisa; o de otra forma: gentes de sartén, gentes de parrilla y gentes de cazuela…, y nada más.

-Basta, basta; es suficiente con esas tres regiones. ¿A qué viene eso de partir el país en cuarenta y nueve pedasos, para embarullarlo todo?- gritó Chomín, el cantero.

-¡ Cuantas menos divisiones, mejor!- opinaba el maestro albañil.

-¡Basta, basta con tres provinsias!-rugía Chomín, ya en plena incandescencia.

– Tierras donde se fríe-continuó Anabitarte-; no hay necesidad de decir cuáles son.

-¡Las del aseite, claro!- interrumpió Chomín.

-Tierras solares, de olivos plateados… Allí no hay apetito; con cualquier cosita despacha uno, como nuestro amigo Cruz.

El andaluz los miraba asustado.

-Ahora, donde no hay ganas de comer, no hay nada que hacer… Allí todo se fríe, hasta el amor. Qué son los celos, sino amor frito y refrito….

……

-Más al norte, en el centro de España- continuó Anabitarte-, están las tierras donde se asa. Tierras altas, frías, de heladas y nieves. Aquí están las gentes de parrilla, que asan el ganado y la caza…. Ya al Norte, vienen las tierras donde se guisa; gente de cazuela, gente de salsa, éstos somos nosotros. Se guisa en Bilbao, en Gijón, en San Sebastián, en Vigo, en La Coruña…

Se puso en pie, emocionado.

-Anocheceres taraceados en lluvia, con una salsa delante… La salsa en la cocina es la invención del hombre; la salsa es el progreso, la salsa es la civilización. La corrupción del mundo, que ya está viniendo, nos llegará por las salsas. Después de las salsas vendrá la confusión de lenguas, como en la torre de Babel. La próxima revolución mundial será la revolución de las salsas. Escuchadme esto que os digo: el hombre se perderá por las salsas; pero mientras tanto, untemos en ellas el pan y brindemos con una sopa en alto; no siempre se va a brindar con una copa de vino.

Todos se alzaron en pie como por un resorte. Únicamente el de Huelva quedó acoquinado en la silla.

Cogió cada cual un pedazo de pan y lo untaron en la cazuela de bacalao a la vizcaína, en la que aún quedaba un poco de salsa.

Las sopas en alto, como goteantes y rojas antorchas, Anabitarte brindó:

-¡Por España y por los españoles, para que el Señor no nos deje de su mano!

-Sí, sí, que no nos deje de su mano!

…-Que no nos deje de su mano.

Luego se las comieron en silencio. Volvieron a sentarse. Anabitarte, preocupado, escondió la cara entre las manos. Para cuando se quiso dar cuenta, se habían embaulado la cazuela de bacalao al pil-pil. (311-13)

((Hoy no encajan las alusiones a la utilización del genérico masculino))

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