LOS COLORES DE VAN GOGH

Posted: 5th julio 2016 by Aurora in Crítica
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LOS COLORES DE VAN GOGH

 

 

PALACIOS Y PALKA, la P.C. y el REDACTOR, han viajado hasta Sarajevo para estudiar allí la reconstrucción de la Vijechnicha, la biblioteca de las cuatro culturas más antigua del mundo, que saltó por los aires durante los bombardeos de 1992. Después volverán a Nish, en Serbia, donde Palka y Palacios cumplen con sus contratos bimensuales en un centro universitario. Yo he pedido ayuda a la Actriz de Televisión y a mi hija Marta, porque si no tengo gente a quien mandar desconfío mucho del resultado; soy argentina, qué querés.

Y es que el Redactor me dejó un trabajo sobre Van Gogh, y me dijo: Tomá y hacé con él lo que te parezca a vos, lo que vos querás. Si creés que podés mejorarlo, lo mejorás en libertad y lo firmás como de vos misma. Bueno, lo dijo con acento meseteño pero yo lo hablo ahora con el mío. Y qué hice con su trabajo; pues mejorarlo notablemente, como él mismo podrá comprobar. Y quede claro: no porque yo tenga de mí un concepto mejor, sino porque él hizo el trabajo mientras preparaba su viaje y no puso toda la atención necesaria; los que viajamos con la imaginación tenemos tiempo para lo nuestro y para lo de los demás.

Y ahora que se va llenando la sala del Salón, requiero a mis dos ayudantes y todo va a quedar bárbaro, porque conocen muy bien su laboro.

“La correspondencia de Van Gogh contiene algunos de los más bellos textos literarios que jamás haya escrito un pintor”. Además de gran pintor fue un muy buen escritor, y él era consciente de ello puesto que en más de una ocasión pensó dedicarse al oficio de las letras. Seguramente se expresó con mayor claridad y sinceridad, y arte, en sus cartas que en sus cuadros; volcó en ellas todo el drama de su existencia, de su espíritu y de sus inquietudes respecto a lo artístico y a lo humano. Lucidez expresada con total claridad: “En mi trabajo arriesgo mi vida, y en él mi razón se ha hundido a medias”. Es una carta de sus últimos días.

“Las figuras de sus cuadros no están vivas, sino que parece que ESTÁN VIVIENDO”. Y no solamente las figuras “con vida propia” sino las casas, los muebles, los soles; los objetos de sus escenas existen por sí; no están esperando al espectador para que les proyecte sus propias impresiones, sino que éste se ve absorbido por la realidad viviente de los objetos del cuadro. Van Gogh logra con su generosidad expresiva la unidad perfecta: artista-obra-espectador, o lo que es lo mismo: emisor- mensaje-receptor.

Desde 1880, año en que empieza a trabajar con regularidad y metas profesionales, hasta 1890 fecha de su muerte, Van Gogh realiza una cantidad aproximada de 850 cuadros y otros tantos dibujos. Vendió muchas de sus obras “a peso” para la reventa de telas que costaban más baratas a los pintores, que pintaban sobre lo ya pintado por Van Gogh. Cantidad es  igual a intensidad, en él: “No he podido literalmente, no he podido abstenerme ni cesar de trabajar…”. En su prisa había necesidad de perfeccionarse continuamente y también una ansiedad por plasmar la ansiedad de las personas “y la fiebre del mundo”. No plasma lo que ve solamente, sino que lo utiliza para proyectar lo que siente que sienten los demás. O pueden sentir.

Se ha escrito mucho acerca de la enfermedad mental de Van Gogh, sobre todo teniendo en cuenta los propios testimonios dejados en su correspondencia y en su propia obra pictórica: “Yo siento en mí un fuego que no puedo dejar extinguir; que, al contrario, debo atizar, aunque no sepa hacia qué salida esto va a conducirme. No me asombraría de que esta salida fuese sombría. Pero en ciertas situaciones vale más ser vencido que vencedor; por ejemplo, más bien Prometeo que Júpiter”.

Nace en 1853, 30 de marzo. Época de desarrollo del neo-romanticismo hacia el impresionismo: Ingres, Delacroix, Manet, Monet, Seurat, Cézanne, Millet…  Él y su hermano Théo tienen unos comienzos de empleados administrativos. En Londres se enamora de Ursula Loyer, es rechazado. Pésimo empleado, es trasladado a París en mayo de 1875. Época de misticismo. Los impresionistas pintan y pasan hambre. Vuelve a Holanda y se coloca como maestro en una escuela anglicana. Enero 1877: es empleado en una librería; en mayo llega a Amsterdam para estudiar para pastor. 1881, Bruselas, Etten, se enamora de su prima Kee y es rechazado. Poco después recoge a una joven pobre, enferma y embarazada. Relación que, en principio, lo serena. Comienza a pintar, estamos en 1882, tiene veintiocho años. Pinta “Tristeza”. Théo influye para alejar a la muchacha, Sien, de su lado, porque  tira de Vincent hacia abajo y lo enferma; enfermo, nuevamente intenta una aventura sentimental y fracasa. Se da cuenta de que en adelante reflejará la vida como única finalidad de su existencia.

Pero, curiosamente, ya en 1889, ya internado, escribe a su hermano: “Si yo tuviera la certidumbre de que podría alistarme por cinco años en la legión, iría. Pero sucede que no quiero que esto sea considerado como un nuevo acto de locura de mi parte”. “Claro que aquí  me arriesgo mucho a que me rechacen porque saben que soy alienado o epiléptico probable….”. “Es preciso que decida de una vez; no deja de ser cierto que un montón de pintores se vuelven locos; es una vida que le vuelve a uno por decir lo menos, muy abstraído. Si pudiera engancharme por cinco años me curaría considerablemente y sería más razonable y más dueño de mí”. En mayo del 90: “Quisiera decirte que creo que hice bien al venir aquí: primero al ver la realidad de la vida de los locos o tocados distintos en esta casa de fieras, pierdo el vago temor, el miedo de la cosa. Y poco a poco puedo considerar la locura como cualquier otra enfermedad”… “Llevo ya cuatro días sin poder comer, tengo la garganta inflamada. Si te cuento estos detalles, no es porque me guste quejarme, supongo, sino para probarte que no estoy en estado de ir a París… Esta nueva crisis, mi querido hermano, me cogió en pleno campo y cuando estaba pintando, un día de viento. Te enviaré la tela que he terminado a pesar de ello”. “Quizá me ocurrirá algo como aquello que refiere Delacroix: “he encontrado la pintura cuando ya no tenía ni dientes ni aliento”, en el sentido de que mi triste enfermedad me hace trabajar con un furor sordo-muy lentamente- pero desde la mañana a la tarde sin aflojar… Pues bien, es mi trabajo; arriesgo mi vida y mi razón destruida a medias…

“La vid roja” es el único cuadro que Vincent vendió en vida. Una larga crisis lo sume en una desesperación atroz. Intenta matarse. Visita a su hermano. Pinta todos los días. El 27 de julio se da un pistoletazo en el pecho y muere el 29. Año 1900.

1901- “Me sentí como asaltado por el milagro increíble de su fuerte y violenta existencia… Cada árbol, cada franja de tierra amarilla o verduzca, cada seto vivo, cada camino excavado en la colina pedregosa, la jarra de estaño, la escudilla en la tierra, la mesa, la butaca rústica, era un ser recién nacido que se alza ante mí… (Hugo von Hofmannsthal).

1947 Llega al Museo l’Orangerie de París una exposición de Van Gogh: “Van Gogh está de moda- escribe Georges d’Espagnat- moda frenética, al extremo de que, en los últimos días, los visitantes se aglomeraron en cuatro filas delante de los cuadros mientras una cola tan larga como la que vemos en  los cines se extendía a la entrada del museo. Y en todos los lugares elegantes, en los tés lujosos o sencillamente burgueses, la gente de mundo más elegante lanza exclamaciones llenas de admiración por este pintor que cada uno se congratula de haber descubierto. La exposición se repite en Suiza.

1958: En octubre, en Londres, “El jardín de Arlés” es vendido en la galería Goldschmidt por 132.000 libras.

Hoy ya no nos sorprenden las cifras que alcanzan las obras de Van Gogh. Nos sorprenden, y siempre sorprenderán, los colores calientes y alucinados y la vida que palpita en los objetos que Van Gogh miró:

“Tengo aún de allá un ciprés con  una estrella, un último ensayo—un cielo de noche, con una luna sin resplandor, apenas el delgado creciente emergiendo de la sombra opaca proyectada por la tierra-, una estrella de resplandor exagerado, si te parece, resplandor suave de rosa y verde en el cielo ultramarino donde corren las nubes. En lo bajo, un camino bordeado de altas cañas amarillas, detrás de las cuales están los Bajos Alpes azules, un viejo albergue con ventanas iluminadas de anaranjado y un ciprés muy alto, muy recto, muy sombrío…. Nada más que tallos de espigas verdiazules, hojas largas como cintas, verdes y rosas por el reflejo, espigas amarilleantes, ligeramente ribeteadas de rosa pálido por la floración polvorosa- una campanilla rosa en lo bajo, enrollada alrededor de un tallo… Además tengo una tela larga de un metro por 50 centímetros tan solo de altura, campos de trigo y una que le hace juego, de una maleza, troncos lilas de álamos, y arriba hierba florida rosa, amarilla, blanca y verdes diversos. En fin, un efecto de tarde- dos perales todos negros contra un cielo amarilleante con trigales y en el fondo violeta el castillo encuadrado en la verdura oscura…… (De una carta a Gaugin).

 

 

 

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  1. Alfon dice:

    La noche estrellada, los astros y nubes que giran y una luna dentro del giro y el campo de trigo con cipreses son algo enloquecidos. La puesta de sol en Montmajor es algo más serena pero nos habla sobre la misma pasión de hacer esa realidad según su manera de sentirla

  2. Renato dice:

    De las cosas que más me atraen de estos trabajos del Salón está el que hay mucha información, pero siempre quedan ganas de más, y uno busca por su propia cuenta, y es un rasgo de buena pedagogía y se agradece

  3. Mikel dice:

    Realmente los colores de Vincent son tan atormentados como las formas retorcidas o los soles que parecen que se van a dispersar.La intensidad que su enfermedad le provoca hace que proyecte esa especie de desesperación en los objetos, ansiosos por vivir conla misma intensidad del que sabe que la vida se le escapa

  4. Vanesa dice:

    Una alegría el no ver el relato del corte de oreja

  5. Leandro dice:

    Faltaba una de pintores. Marchando una de lo mejor, el pintor visto por dentro!