Lucy, la primera que aparece, y con esos pelos

Posted: 20th septiembre 2012 by Aurora in Crítica
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(A partir de la lectura del libro ¿Quiénes somos? de Luca y Francesco Cavalli-Sforza. Edt. Crítica-B-1999)

Desde las primeras páginas de este interesante libro me siento sorprendida por una vaga desazón, como si estuviera haciendo algo incorrecto, casi indecente, al asomarme a una ventana para espiar en una realidad que no me concierne. Hago una pausa y me pregunto a qué se deberá esta molesta sensación. Muy frecuentemente me he detenido para preguntarme sin palabras: ¿y la mujer?, ¿y las mujeres? Como si encontrara faltas o fallas en las líneas que voy repasando. Porque la pregunta del título, parece ser que se completaría con …nosotros los hombres? Quiénes somos nosotros los hombres? Es decir, me digo: ellos.

(los pigmeos) “…. en realidad son los únicos hombres capaces de sobrevivir por sus propios medios en la selva” (19)

“En las décadas posteriores aparecieron muchos más restos de hombres de Neandertal…….bastante parecido para poder considerarlo un hombre….” (42) (Habría cenobios, comunidades de cazadores, se morían todos juntos. Y las hembras, de existir, se morían lejos, en apartaderos no descubiertos aún? )

“…… se descubrió la cueva de Lascaux, cuyas paredes están cubiertas de extraordinarias pinturas murales con animales prehistóricos y escenas de caza, realizadas por hombres de la raza llamada de cro-Magnon” (42) (Por qué no podían estar  hechas por mujeres? Tan seguro puede ser que ellas, si existían, estaban haciendo bolillos mientras ellos decoraban las paredes?)

“…… más adelante se encontraron otros hombres distintos de los de Neanderthal y Cro-Magnon. Este hombre es muy parecido a nosotros…” (hombres que escribimos esto y con toda seguridad leen esto, porque las mujeres, ya se sabe, no leen) “…….Si nos tropezamos con uno, no le encontraríamos nada raro; mientras que un Neandertal parecería claramente distinto de nosotros” (42) (hombres que esto escribimos y leemos)

“……el profesor de anatomía de Johannesburgo Raymond Dart, en 1.924, encontró en Suráfrica los primeros australopitecos que hoy consideramos antecesores del hombre…..” (43)

Lucy, sin embargo, es una hembra australopiteco, no es una mujer correlato del hombre que ya viene apareciendo, (1974) tiene 3,2 millones de años (43) A ver: tenemos australopitecos, todavía no hombres. Y Lucy claramente hembra. Ya es diferenciar en cuanto a categorías; ya ellos venían más adelantados. Es un empeño, pero no sé si es muy científico.

“En busca del parentesco del hombre y los simios” (47) (Los simios tendrían hembras, el hombre parece que va solito. “En busca del parentesco entre los humanos y los simios”, sería más correcto e incluso más exacto, más científico).

“En el siglo XVII, el inglés Tyson publicó un libro sobre la anatomía del pigmeo comparada con la de un mono, un antropoide y un hombre….” (47) ( Pero, ¿nunca hay a mano una pigmea, una mona, una antropoide, una mujer? ¿Han existido? Es que parece que el mundo no es que sea masculino, es que es macho; esto es la virilización de la mirada)

“El árbol evolutivo de los simios y del hombre….” (51) (y de los humanos; sería incluso más fácil)

“Después se descubrió a Lucy (australopitecus aferensis: Etiopía) que tiene muchos caracteres simiescos pero también humanos, y se encuentra claramente en la línea que lleva hasta el hombre” (51)

La separación entre el gorila y el hombre es más antigua, y más antigua aún la separación entre el orangután y el hombre. (La mujer seguiría en sus apartaderos aprendiendo a bordar y a cocinar, en el  limbo de sus labores, separada, ya; ajena al trajín de las evoluciones)

Ya sabemos que es cuestión de género y de especie. “Todos los hombres pertenecen a la misma especie: homo sapiens” (53). (Y al genus humanum. Pero, por costumbre, oponemos hembra a macho y mujer a hombre o varón como criatura racional del sexo masculino).

Ya sabemos que homine y femina  pertenecen al genus humanum y a la especiesapiens-sapiens (a esta última, al menos, los  hombres). (Pero el hombre en singular puede resultar genérico si va con mayúscula. En plural se oponen a las mujeres, sin más. Cuestión de gramática).

EN EL GENERO HUMANO SE CONTABILIZAN TRES ESPECIES: HABILIS, ERECTUS Y SAPIENS.

Por lo que sabemos, los australopitecus son los antepasados nuestros que sucedieron a los que tenemos en común con los simios. Ya no se trata de protosimios y todavía no son hombres. Representan un eslabón entre ambos” (53) (Y las australopitecas? Ah, bueno, sí; la perdida, extraviada, despistada. Adónde iría la buena de Lucy, absolutamente sola? ¿Iría buscando al Hombre, como un poco más tarde, Diógenes con su candil? Pero quizá sí que hubo un encuentro, porque fue bien conocida y puede ser descrita:

“Lucy es bajita…(vaya, hasta ahora, el hombre había parecido de estatura descomunal)… mide unos 110 cm. El cráneo, además de pequeño, es bajo con respecto a la cara, una característica que sólo cambiará radicalmente con la aparición del hombre moderno….” (Faltaría más. Para una vez que sale, y trae ese cráneo impresentable. Menos mal que viene el hombre y lo arregla todo. A él no lo vemos con ese pobre aspecto. Sigue siendo un verdadero misterio el mecanismo evolutivo de la hembra).

La especie erectus, de un millón de años, época en la que, según leemos en Punset, aparece la tercera parte del cerebro, la propiamente humana, el neocórtexprefrontal, que se diferencia pero interrelaciona con la parte primitiva, ofídica, y con la más evolucionada propia de los mamíferos, se extiende por Asia y Europa y ya tieneun cerebro doble que el de los australopitecos (¿machos solamente? ¿Ya las mujeres nos vienen de fábrica ligeras de cascos?)

La especie sapiens, de entre 500.000 y 300.000 años, supone la última etapa de crecimiento de volumen del cerebro: más-menos 1.400 cc. Con pocas diferencias entre hombres y mujeres, que en parte guardan relación con las diferencias de estatura y peso entre ambos sexos (digamos, mejor, géneros) pero con muchas variaciones entre los individuos. (Vaya, esto levanta un poco la moral, si no resulta ser un lapsus de los autores; ¿querrán decir que no todos los hombres son muy inteligentes ni todas las mujeres muy poco inteligentes?

Y del homo sapiens (500.000-300-000 años) tenemos el hombre moderno desde hace unos 100.000 años, (60) y al que consideramos sapiens-sapiens, que no se diferencia del hombre actual” (Esperemos que la mujer SÍ se diferencie, y que no esté fija-fija en preescolar)

“HAY UN PROBLEMA AL RESPECTO que todavía no se ha resuelto.
En Oriente Medio se empieza a encontrar al hombre moderno muy pronto…. luego se hallan ejemplares del hombre de Neandertal. En Israel se han encontrado restos de neandertales y de hombres modernos…. se aventuró la hipótesis de que el primer asentamiento del hombre moderno…. luego debió haber una ocupación del hombre de Neandertal…. para ser reemplazado de nuevo por el hombre moderno” (70)

en trece líneas aparece seis veces la palabra hombre-s.

Ninguna mujer-es.

Y llega por la memoria el hermoso poema de Manuel Pacheco:

HOMBRE

Poetas:

El hombre es lo que importa.

Vamos a poner vertical la palabra.

La H es una torre

La O es como un ojo mirando eternamente  a la esperanza

La M es como el mundo que lleva entre los hombros

La B como una bala disparada hacia el odio y el amor

La R como un rayo buscando en las tinieblas la aurora de la mañana

La E como una espiga hacia el trigo del hijo.

Hombre, así-vertical-

Aunque lo metan en una jaula

Y le sequen la voz y los ojos

Y le arranquen la entraña.

Hombre, así, vertical,

Aunque lo llenen de pústulas y lágrimas.

(¿La mujer sigue en los apartaderos de la memoria de la mitad de la población, a la hora de enfrentarse con lo trascendente, en la actualidad?)

En este libro Cavalli-Sforza, cuando las mujeres asoman como grupo importante en una comunidad (ya en 1967) están preparando un rito funerario en Nueva Guinea, acondicionando ¿adobando? un cadáver que va a ser degustado próximamente (69).

Es lamentable. Es como si el papel de la hembra hubiera sido tan restringido como para ser mera portadora de los avances del macho fijados en sus propios genes. ¿Es que los machos han acarreado en sus excursiones e incursiones a media población deficiente, y aun así la capacidad craneana, las capacidades para la evolución de la especie,  han ido en aumento? Siempre se ha reprochado (ridiculizado) a las mujeres su verborrea. Por dónde nos enteramos de que el lenguaje ha sido la principal causa de crecimiento del cerebro. (Y los hijitos-macho se beneficiarían de ello. O ¿evolucionaban aparte?)

 

No, pero hembras sí que había,  porque estatuillas resaltando las funciones reproductoras sí que han sido encontradas. Y, por increíble que parezca, hay seguridad absoluta de que estas estatuillas eran realizadas por “ el hombre moderno, que da muestras de poseer una gran inquietud artística” (73) (La mujer, ya se sabe, siempre posando. Nos preguntaríamos: ¿no podían ser ellas las que se representaran a sí mismas para exaltar la importancia de sus funciones reproductoras, o para prácticas mágicas, quizá para pedir favor a la divinidad, ayuda en el trance de la gestación y el parto? O porque tuvieran una gran inquietud artística ellas mismas; mientras ellos se tiraban de las barbas para aclarar de quién era el cabrito que acababan de matar. Porque, eso sí era habitual y propio: cazar y contender. Y siguen).

“El hombre aún vivía en cuevas….” (76) ( y las mujeres en la luna)

Incluso hay que romper la ilusión de la “Eva africana”, término que les parece “poco afortunado, porque sugiere la idea de que nuestra especie sólo tuvo una progenitora”. (Sin embargo, no hay problema para abusar del genérico masculino, en singular o en plural).

Al menos no se puede negar, menos mal, que las mitocondrias son transmitidas por vía materna, con todas sus complejidades maravillosas: captan el oxígeno de las células y lo convierten en energía. Precisamente, los Cavalli-Sforza dedican su libro “A las mujeres que nos han transmitido sus mitocondrias”. (Así, sin coma, parece que algunas mujeres no las han transmitido; en qué estarían pensando, ellas.)

Wilson busca la fecha de nacimiento de la Eva africana. De inmediato, surge el TIC Cavalli-Sforza: “¿Una fecha de origen para el hombre moderno?” (83)

No hay remedio, la mujer es un hombre disfrazado.

Seguimos otro día con el tema.

El alma está en el cerebro de Eduard Punset, Aguilar Santillana, 2006, es una lectura muy útil y amena. Y viene al caso.

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  1. MARIAN dice:

    El uso del masculino para los dos géneros ha traído mucho abuso machista. Lo da el idioma y habría que corregirlo.

  2. Antonio Mz. dice:

    Instructivo y divertido. Da mucho gusto leerlo y hasta varias veces.