MAMA ANGUSTIAS

Posted: 23rd junio 2013 by Aurora in Crítica
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MAMA ANGUSTIAS

 

 

RESULTA SIEMPRE INTERESANTE dar paseos por el patriarcalismo milenario. Podemos empezar según la preferencia del momento, o por ese pequeño detalle que nos ha golpeado la sensibilidad, la percepción; que nos ha hecho levantar la vista y arrugar la frente y preguntar por qué; la pregunta madre de todo conocimiento. Se puede ser feminista desde una posición neutral, supongo que nadie negará que es posible. Se puede pensar que el machismo es consecuencia, en gran parte, de un poder abusivo, mal dirigido, por hombres (poder laico y poder religioso en simbiosis, según podemos ver todavía). Y que los hombres de a pie han sido tan utilizados como las mujeres de a pie. Cualitativamente.

ESTE POEMA que reproduzco es de José Pedroni (1899-1968) Popularizado por Jorge Cafrune (1937-1978) Ambos argentinos

MAMA ANGUSTIAS, en la puerta, llora y da de mamar.

Llora porque su hombre, en la taberna, s’está bebiendo el jornal.

No
llores, Mama Angustias, qu’el niño bebe tu mal,

Míralo en las dulces lunas de tus pechos, dispuesto a lloriquear.

Yo iré, si tú lo quieres, a buscar a tu Juan,

Que ha perdido el camino de tus ojos, y no lo puede hallar.

Le diré que su mesa está puesta, debajo del parral;

Con su jarra de vino de Mendoza y su redondo pan.

Pero, nunca llores en la puerta cuando des de mamar.

Nunca, las dulces lunas de tus pechos se vuelvan lunas de sal.

Tu hombre es un minero, lo debes recordar.

 

((Si vas a buscar a su Juan, poeta, maltratado por el poder como todos los mineros y trabajadores explotados por el capitalismo; que ha perdido el camino de sus ojos y no lo puede hallar, dile, además, que su mujer es mujer de un minero. Lo cual no tendría por qué ser peor que ser minero. Lo debe recordar)).

 

LA VUELTA DEL HIJO PRÓDIGO es una parábola de la Biblia. Ilustra sobre la benevolencia de Dios Padre. Ha circulado por la educación de los menores, ya hace milenios. Y deja huella.

REMBRANDT (1606-1669) la escenifica en los últimos tiempos de su vida como una plegaria, confiando en que Dios vuelva a él su cara y lo acoja.  Esto se puede comprender. Presenta en su obra a un hijo arrodillado, no le vemos la cara porque la oculta en el regazo del padre. Sin pelo, roto, descalzo, etc. Y vemos a un padre que, efectivamente, lo acoge. Pero, dónde está la madre del hijo pródigo? Es que ha muerto? Ya es casualidad! O, quizá estuviera esperando en una salita interior a que el pater familias posara para la posteridad, mientras los PADRES de la religión hacían lo suficiente por fijar en el subconsciente colectivo, que allí, las figuras estelares, son varoniles: padre-hijo. Es colocar a la madre, ya en el ataúd ya detrás de una cortina, en la trastienda: tapada, sin peso ni voz; para el caso, innecesaria. Rembrandt podía inventar a sus anchas una escena familiar; pero  el judaísmo-vía-cristianismo  se la da servida.

 

 

A LO LARGO DEL SIGLO XIII, los Padres de la Iglesia (sólo-hombres) se daban cuenta del excesivo peso de figuras masculinas en la masa doctrinaria. Es el siglo en el que van a ir apareciendo efigies de la madre de Dios. Solían aparecer en un otero, sobre una encina o en una cueva, y frecuentemente eran encontradas por pastores y gente rústica. Y comienza a circular por Europa un manuscrito, incluso más de uno, en latín, en los que figuran diversos milagros de Nuestra Señora, que Berceo va a traducir. Hoy, ese manuscrito de manuscritos descansa en la Biblioteca de Copenhagen.  “Berceo vulgariza, no crea” (Alborg).

La Virgen-Madre llora destrozada en la subida al Calvario, llora como cualquier madre viendo que su hijo  a cada paso no puede avanzar más, y  el peso de la cruz de la vida  lo tumba. Este hijo hace brotar unos conmovedores versos a Lope, que sólo es un creyente exasperado a rachas:…..Tú me mueves, Señor, muéveme verte en una cruz clavado y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévenme tus afrentas y tu muerte…. Si Lope puede pensar y sentir así, (otra cosa es que sepa expresarlo así), podemos ponernos dentro del corazón de la madre. Un corazón piadoso.

Pues, la Virgen de los Milagros elaborados por los ideólogos del cristianismo, no es una  madre, sino una madre-padre, (no el padre que nos muestra Rembrandt, al menos en el momento de la llegada del hijo). A los Padres les sale una figura rencorosa y vengativa a imagen de cualquier cazador ligeramente hominizado, sanguinario y justiciero. Dicho más sencillamente: la madre de los milagros reacciona como un padre modelo de la biblia, o sea inmersa en el más puro machismo hebreo que no rechaza siquiera el sacrificio del primogénito). Ella está propuesta por varones, quede claro. Si analizamos siquiera someramente el Milagro Primero, “La Casulla de San Ildefonso”, tenemos esta historia delirante: (por respeto a Berceo y a los riojanos, transcribo los versos en su romance riojano primitivo. No es tan difícil comprenderlo y conserva su deje de ingenuidad). Ildefonso es arzobispo de Toledo y devoto de la Madre de Dios. Se le aparece, le dice que está satisfecha de él como “Madre de Cristo, criada y esposa”.  Y le avisa de que la casulla que le regala es un privilegio exclusivo, porque “…otro que la vistiere non será bien hallado” ((hay que tener en cuenta la tiranía de la rima))

Muere Ildefonso y le sucede Siagrio: “era muy sovervio e de seso liviano”….Disso palabras locas el torpe pecador, pessaron a la Madre de Dios nuestro sennor”.

“…..Mandó a los ministros la casulla traer”, puesto que, opina Siagrio: “Todos somos eguales enna umanidat”.

Y esto ofende, en primer lugar, a Dios: “Mas non li fo sofrido ni ovo el poder, ca lo que Dios non quiere nunqua puede seer”.

Y, la Virgen va a ser utilizada como gendarme de la máxima figura, que es masculina:

“La Virgen gloriosa, estrella del mar, sabe a sus amigos gualardon bueno dar, bien sabe a los buenos el bien gualardonar, a los que la dessierven sabelos mal curar”.

En consecuencia: “Pero que ampla era la sancta vestidura, issioli a Siagrio angosta sin mesura, prísoli la garganta como cadena dura, fue luego enfogado por la su grand locura”

Es decir, la casulla amplia, confeccionada por los ángeles, sin costura, al calzársela el nuevo arzobispo, que se considera al mismo nivel que su predecesor,  encoge, encoge, sigue encogiendo hasta asfixiarlo y matarlo. (Ver también el Milagro XVI de El Niño Judío  y otros. Espeluznan).

Vaya Madre. Pero, repito, a ella le hacen actuar como gendarme de Dios, no es una figura femenina; una mujer nunca habría creado esta figura de Madre de Dios. Está utilizada, como la mujer, hoy, en conjunto está utilizada por el poder masculino, que, frecuentemente, se sirve de ella como parapeto de sus políticas. Lo vemos todos los días en la salita de nuestras casas, vía telediario.

Que el macho tuviera que ser violento, para defender a su prole de los depredadores, lo ponía la Naturaleza en sus hormonas; mientras la hembra defendía a sus crías en un reducto más interior, pegadas a su propio cuerpo.

Desmontaríamos el patriarcalismo ancestral con el convencimiento sincero y leal de todos y cada uno de los hombres, engañados y utilizados hasta aquí; pero que cobraban un jornal y por eso querían creer que  tenían derecho a esclavizar a la madre de sus hijos.

((Hoy, ALGUNAS  mujere cobran un jornal en los ejércitos del poder de ALGUNOS hombres…))

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  1. Aurora dice:

    En el cuadro de Rembrandt hay más figuras, todas masculinas. Hermanos del pródigo, por ejemplo, que no parecen mirarlo con mucho amor. Quizá la figura del administrador de los bienes de la familia

  2. Emilia dice:

    Lo curioso es que el poema del argentino respira ternura y comprensión. Pero hacia el hombre, que no cumple.
    La mujer se tiene que aguantar. Qué fuerte

  3. Argia dice:

    Estamos de acuerdo y trae mucho para pensar, la verdad que esas cosas las tenemos delante de las narices y no las habíamos visto