MIAU

Posted: 13th noviembre 2012 by Aurora in Literatura
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MIAU           1888           Pérez   Galdós   1843- 1920        Biblioteca Básica Salvat 1985  Muy recomendable

XXII

¡Ah! ¡Cielos! ¿Qué sería del mundo sin cocido? ¿Y qué de la mísera humanidad sin pagas? La paga era la única forma de bienes terrestres en conformidad con los principios morales, pues para todas las demás clases de bienestar archivaba Pantoja en el fondo de su alma un altivo desprecio. Difícilmente concedía que en la clase de ricos hubiera alguno que fuera propiamente honrado, y a las grandes empresas y a los audaces contratistas les miraba con religioso horror. Labrar en pocos años pingüe fortuna, pasar de la pobreza a la opulencia…, era imposible por medios lícitos. Para que tal cosa suceda, es indispensable ensuciarse, quitándole lo suyo a la víctima eterna, al propietario elemental, al Estado. Al millonario que había heredado su fortuna y no hacía más que gastarla, le perdonaba el buen Pantoja; pero aun así no lo tenía en olor de santidad, diciendo que si él no robaba, lo habían hecho sus padres, y la responsabilidad, como el dinero, se transmitía de generación en generación .

Cuando veía entrar en el Ministerio y pasar al despacho del Ministro al representante de Rothschild o de otra opulenta casa española o extranjera, pensaba cuán útil sería ahorcar a todos aquellos señores que no iban a allí sino a tramar algún enjuague. Estas ideas y otras semejantes las vertía Pantoja  en el círculo del café adonde concurría, siendo objeto de punzantes burlas por su estrechez de miras; pero él no se daba a partido. ¿Hablábase de Hacienda? Pues en el acto tremolaba Pantoja su banderín con este sencillo y convincente lema: “Mucha administración y poca o ninguna política”. Guerra a los grandes negocios. Guerra al agio y guerra también a los extranjeros, que no vienen aquí más que a explotarnos y a llevarse el cumquibus, dejándonos más pobres que las ratas. Tampoco ocultaba Pantoja sus simpatías por el rigor arancelario, pues el libre cambio es la protección a la industria de extranjis.

Al propio tiempo sostenía que los propietarios se quejaban de vicio, que en ninguna parte se pagan menos contribuciones que en España, que el país es esencialmente defraudador, y la política el arte de cohonestar las defraudaciones y el turno pacífico o violento del saqueo de la Hacienda. En suma, las ideas de Pantoja eran tres o cuatro, pero profundamente incrustadas en su intellectus, como si se las hubieran metido a mazo y escoplo. Su conversación en el círculo de amigos languidecía, porque nunca hablaba mal de sus jefes, ni censuraba los planes del ministro; no se metía en honduras, ni revelaba ningún secreto de entre bastidores. En el fondo de su cerebro dormía un cierto comunismo de que él no se daba cuenta. De este tipo de funcionario, que la política vertiginosa de los últimos tiempos se ha encargado de extinguir, quedan aún, aunque escasos, algunos ejemplares……

En cuanto a su probidad, no hay  que decir que recibía a cajas destempladas a los agentes que iban a ofrecerle recompensa por despachar bien y pronto tal cual negocio. Conocíanle ya y no se atrevían con aquel puerco espín, que erizaba sus púas todas al sentir la aproximación del particular, o sea del contribuyente…

A pesar de la amistad íntima que entre Villaamil y Pantoja reinaba, nunca se atrevió el primero a recurrir al segundo en sus frecuentes ahogos; le conocía como si le hubiese parido; sabía perfectamente que el honrado ni pedía ni daba, que la postulación y la munificencia eran igualmente compatibles con su carácter, arcas cuyas puertas jamás se abrían ni para dentro ni para fuera.

Sentados los dos, el uno ante un pupitre, el otro en la silla más próxima, Pantoja se ladeó el gorro, que resbalaba sobre su cabeza lustrosa al menor impulso de la mano, y dijo a su amigo:

-Me alegro de que hayas venido hoy. Ha llegado el expediente contra tu yerno. No le he podido echar un vistazo. Parece que no es nada limpio. Dejó de incluir dos o tres pueblos en la nota de apremios, y en los repartos del último semestre hay sapos y culebras.

-Ventura, mi yerno es un pillo, todos lo sabemos. Habrá hecho cualquier barrabasada.

-Y me enteró ayer el director de que anda por ahí dándose la gran vida…Dime una cosa, ¿vive contigo?

-Sí.-respondió secamente Villamil, que sentía la ola de la vergüenza en la mejilla, al considerar que también su ropa, por flaqueza de Pura, procedía de los dineros de Cadalso- Pero estoy deseando que se largue de mi casa. De su mano, ni la hostia.

-Porque, verás… me alegro de tener esta ocasión de decírtelo; eso te perjudica, y basta que sea  yerno tuyo y que viva bajo tu techo para que algunos crean que vas a la parte con él.

-¡Yo…con él!- horrorizado- Ventura, no me digas tal cosa.

-No, si y no soy quien lo dice, ni me pasa por el magín…..

-Pues aunque Víctor es mi yerno, soy tan ajeno a sus trapacerías, que si en mi mano estuviera el impedirle ir a presidio no lo impediría.

-¡Ah! No irá, no irá; no te dé cuidado. No irá por lo mismo que lo merece. Tiene pararrayos y paracaídas. Se están poniendo los tiempos tan corruptos, que estos granujas
como tu yerno son los que cobran el barato. Verás como echan tierra al expediente, aprueban su conducta y le dan el jeringado ascenso! Por cierto, que es de lo más atrevido que conozco. Ayer estuvo aquí; bajó a ver al subsecretario, y como tiene aquella labia y aquel buen ver, el subsecretario… (me lo ha dicho quien estaba presente) le recibió con palmas, y allí estuvieron los dos de cháchara más de media hora.

……..

-No sabemos si podrán arreglar lo del expediente de Víctor, a pesar de las ganas que parece tienen de ello sus protectores. Y por lo que hace a ti, yo que tú, sin dejar de machacar en el director, el subsecretario y el ministro, me buscaría un buen faldón entre la gente que manda.

-Pero si me cojo y tiro…y como si no.

-Pues sigue tirando, hombre, hasta que te quedes con el faldón en la mano. Arrímate a los pájaros ordos, sean o no  ministeriales; dirígete a Sagasta, a Cánovas, a don Venancio, a Castelar, a los Silvela; no repares si son blancos, negros o amarillos, pues al paso que vas, tal como se han puesto las cosas, no conseguirás nada. Ni Pez ni Cucúrbitas te servirán; están abrumados de compromisos, y no colocan más que a su pandilla, a sus paniaguados, a sus ayudas de cámara, y hasta a los barberos que los afeitan. Esa gente, que sirvió a la Gloriosa primero, y después a la restauración, está con el agua al cuello, porque tiene que atender a los de ahora, sin desamparar a los de antes, que andan ladrando de hambre. Pez ha metido aquí a alguien que estuvo en la facción y a otros que retozaron con la cantonal. ¿Cómo puede olvidar Pez que los del gorro colorado le sostuvieron en la Dirección de Rentas, y que los amadeístas casi, casi le hacen ministro, y que los moderados del tiempo de sor Patrocinio le dieron la gran cruz?

Villaamil oía estos sabios consejos con los ojos bajos, la expresión lúgubre y sin desconocer cuán razonables eran…..

…..

Lo que sacaba de quicio a Pantoja era que su amigo preconizara el income tax, haciendo tabla rasa de la Territorial, la Industrial y Consumos. El impuesto sobre la renta, basado en la declaración, teniendo por auxiliares el amor propio y la buena fe, resultaba un disparate aquí donde casi, casi es preciso poner al contribuyente delante de la horca para que pague……Y cuando Pantoja tenía que salir porque le llamaba el director, y se quedaba Villaamil solo con los subalternos, éstos se distraían y solazaban un rato a cuenta de él, distinguiéndose el cojo Guillén por su intención maligna:

-Dígame, don Ramón, ¿por qué no publica usted su plan, para que lo conozca el país?

-Déjeme a mí de publicar planes-paseándose agitadamente por la oficina-¡Sí, buen caso me haría ese puerco país! El ministro los ha leído y le ha dado un vistazo el director de Contribuciones. Como si no. Y no es la dificultad de enterarse pronto, porque en las Memorias que he escrito he atendido: primero, a la sencillez; segundo, a la claridad, tercero, a la brevedad.

-Yo creí que eran muy largas…pero muy largas-dijo Espinosa con gravedad- Como abarcan tantos puntos…

-¿Quién le ha dicho a usted semejante cosa?-enfadándose- Si cada uno no abraza más que un punto, y son cuatro. Y basta y sobra. ¡Ojalá no me hubiera ocupado de escribirlas! Bienaventurados los brutos…

-Porque de ellos es la nómina de los cielos. Bien dicho, señor don Ramón-observó Argüelles, mirando con ojeriza a Guillén, a quien detestaba- A mí también se me ocurrió un plan; pero no quise darlo a luz. Más cuenta me tenía componer el solo de trompa-

-Eso, toque usted la trompa, y déjese de arreglar la Hacienda, que al paso que va, pronto ni los rabos….

….

-Aquí he copiado los cuatro puntos, conforme los decía: señores, oro molido. Vengan acá. ¡Qué risa, Dios! Vean los cuatro títulos escritos uno bajo los otros:

Moralidad

Income tax

Aduanas

Unificación de la deuda.

Juntadas las cuatro iniciales, resulta la palabra MIAU

La explosión de carcajadas retumbó en la oficina, poniéndola tan alegre como si fuera un teatro. (96-101)

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  1. vanesa dice:

    «La vida sigue igual……….»
    cantaba Julio Iglesias