PANAMA

Posted: 13th abril 2020 by Aurora in Literatura
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PANAMÁ

 

 

— Por número de habitantes, Panamá es un país para tener en la palma de la mano, como quien dice. Como debían ser los países, manejables, para dar contento y refugio digno a toda la ciudadanía, vida digna. En un país así no  habría clases. O, más que en el número de habitantes, va en el afán de poder.  No sé si peco de ingenuo.- parecía que Palka estaba hablando para sí mismo

— Iba a mencionar yo la ingenuidad, también.- dice la P.C.

— Países como estos que estamos viendo, centroamericanos. Saben de dónde viene el nombre del país? Parece ser que  proviene de uno de los idiomas aborígenes, de la lengua “cueva”, y viene a querer decir “abundancia de peces y mariposas.” O también puede aludir a cierto árbol, muy frondoso y abundante, que se da por allá.

— De mil quinientos a mil ochocientos veintiuno, ya saben que banderas ondeaban por aquel bello territorio de cascadas, ríos, palmeras, playas edénicas, cerros, y montes, volcán Barú, terremotos y erupciones, colores encendidos y luces coloridas. Rico en flora, rico en fauna. Me estoy pasando de entusiasmo.- reconoce el Redactor

— No extraña, te enciendes a cada sesión diciendo que aquello podría ser el paraíso.

— Bueno,- dice Palka para encauzar la sesión- empiezo el tema, a mi modo:

Palka: Oh patria tan pequeña, tendida sobre un istmo,/ en donde es más azul el cielo y más brillante el sol! Escribió Ricardo Miró Denís. Nace en 1883 y vive hasta 1940. Periodista que publica poemas en revistas fundadas, o no,  por él; también prosista. Cónsul en Barcelona de 1908 a 19011. Buen poeta. Sobrino de una poeta romántica que estuvimos a punto de traer y por alguna razón se nos resistió: Amelia Denís de Icaza. Da para una sesión personal, el señor Miró. Traigo un poema extenso, preciosista, modernista, tierno, bonito, original de imágenes; lo vais a disfrutar.

— (Qué raro, este panegírico en Yarek,– me sopla la Periodista Comprometida Nunca hace alabanzas; respetos, sí; pero alabanzas, raro, raro, raro).

–(Supongo que, como todo el mundo, se dejará llevar por las afinidades. Pero como tiene una formación muy buena, yo me fío).

Palka:Poema del ruiseñor”:

Desde la rama del ciprés dormido/ el dulce ruiseñor canta a la luna/ y la invita a bajar hasta su nido./ Ya ves qué casto amor tan sin fortuna./ Y eso que el ruiseñor en su descuido/ puede llegar volando hasta la luna./ Envuelto entre la luz embrujadora,/ da al viento el ruiseñor, todas las galas/ que en su garganta mágica atesora,/ y la luna se vuelve toda escalas/ de seda y luz.(La luna dizque ignora/que su dulce cantor tiene dos alas)/ Calla el agua en los claros surtidores/ se aduermen los arroyos cristalinos/ y se despiertan a escuchar las flores./ Astro y pájaro, a un tiempo, están divinos./ Y ella baja hasta él vuelta fulgores,/ y él asciende hasta ella vuelto trinos./ Lleno de sombra y de quietud, como una/ pupila abiertas al cielo indiferente,/ un retazo perdido de laguna/ sueña en la fronda del jardín. Presiente/ la pálida belleza de la luna/ aquel espejo claro y transparente./ El ruiseñor solloza dolorido/ envuelto entre la luz embrujadora,/ cuando calla de pronto, sorprendido,/ porque desde la rama en donde llora/ advierte que la luna se ha caído / y flota sobre el agua onduladora./ Calla el agua en los claros surtidores,/ se aduermen los arroyos cristalinos/ y se despiertan a escuchar las flores./ Luna y pájaro, a un tiempo, están divinos./ Y ella asciende hasta él vuelta en fulgores/ y él desciende hasta ella vuelto en trinos./ El pájaro suplicas, impreca y canta/ mientras se multiplica a maravilla/ la flauta de su eglógica garganta./ Y salta alegre al ver cómo se humilla/ la luna que, corriendo tras su planta/ se viene sobre el agua hasta la orilla./Ante el dulce deliquio que le miente/ la luna, riendo del cristal del lago,/ loco de amor el ruiseñor se siente,/ y respondiendo al amoroso halago,/ hunde el pico en el agua transparente/ y se bebe la luna trago a trago.

— Lindo, delicado, humano!- dice la Actriz de Televisión.

— La delicadeza del Modernismo viene del sentimentalismo romántico.- dice Palka– Son ingredientes indispensables e indisolubles.- lo ha dicho con modestia y se ha ruborizado hasta las pestañas rubias. Normal.

— Me absorbió la catarata del alma! Veo mejor!- medio grita Rajzner.

— (En este salón debe de ser fácil sentir la poesía).- me sopla la Periodista Comprometida.

— (El ambiente hace lo suyo, qué duda cabe)

— Y ahora, por orden de nacimiento, como suele ser frecuente, traemos a la señora Ana Isabel Illueca, que nace en mil novecientos tres.- anuncia Marta– Ella es, ante todo, maestra, escritora y poeta. He leído que su poesía está muy arraigada en aquellas tierras y es muy representativa. Por decir, es una poesía con carnet de identidad, de costumbrismo criollo. Este que voy a leer lo ha titulado: “Saloma”. Y anticipo que saloma es un “canto cadencioso, cuyo ritmo se utiliza para sincronizar ciertos trabajos”, según el diccionario. Para los que os hayáis criado en inglés: working song, bien resumido:

Marta: Como un lamento lejano/ resuena entre los peñascos/ la voz que se hace sollozo/ para decir su quebranto./Como el bramido del toro/ que ve la muerte a su paso,/ como el llanto de los niños/ que quedaron en el rancho/ y como el venado herido/ que los perros van husmeando;/ así rasgó la saloma/ todos los montes y llanos/ y se fue hacia los confines/ como un lamento lejano./Se encrespa entre los machetes/ que el ejido va limpiando;/ hace cabriolas y pasa/ con el viento por los árboles;/ abanica con sus sones/ todo el verdor de los pastos;/ se mece entre los ciruelos,/y las ramas del guayabo./ Y cuando baja hasta el río,/ resuena entre los peñascos,/Es estímulo en la Junta,/ en el embarre alborozo,/ clarinada de alegría/ en el tambor bullicioso./En las siembras de los campos/ es lenguaje entre los mozos./Y cuando el dolor les hinca/ su colmillo doloroso/ se retuerce en su garganta/ la voz que se hace sollozo./ Saloma,/ saloma tienes/ sabor amargo a llanto./ Alegría pasajera/ en los momentos gozados,/ pero hay una honda tristeza/ en tu sonido quebrado:/ el dolor que hay en la vida/ del campesino olvidado/ que saloma adolorido/ para decir su quebranto

— O sea que hay un verbo salomar. En la vida lo había oído.

— Os acordáis de una canción que se llama “Los bateleros del Volga”, que veías a los hombres tirar de la maroma para hacer avanzar el barco? Debe de ser eso, era fácil seguir el ritmo de los arreones de maroma.

— Vale, se anota la sugerencia. Y ahora, traemos al señor Rogelio Sinán. Nace en mil novecientos dos, en la isla Taboga. Quien haya oído  mencionar esta isla tiene un ticket para salir en un velero mañana mismo. Es poeta, dramaturgo y ensayista.

— He leído que se llama a esa isla, también, “Isla de las flores”, porque está siempre florecida, todo el año.

— Mañana sales en el velero. A remar a primera hora.

–Gracias, encantadísimo.- agradece el Redactor.

— Hay mucho vacile, no?

— Quién sabe. Yo no me fío. Lo mismo es cierto. Desde que el búho de Rousseau se comporta como una persona inteligente, espero mucho de este Salón.

— Si han terminado con los murmullos, empiezo con unos datos breves del señor Sinán: Se hace universitario en Chile. Viene a Europa para ampliar estudios, concretamente a Italia puesto que el español ya lo practicaba. Es profesor de su lengua nativa y de teatro. También diplomático en La India. Y empiezo con unos  poemas cortos, encantadores:

Palka: A la hora equidistante del pez amanecido,/ con la primera espuma de la mañana, flota/ como un presentimiento de bostezo salino/ su forma sin aristas, deshilachada, fofa// Flota, digo, la niebla, crispada de ladridos,/ amarrando en las jarcias elásticas gaviotas./ Y al recoger el hombre su red, semidormido,/ quizá tema al espectro que va sobre las olas.

Este que sigue se titula “Balada del seno dormido”:

Mangos! Mira! Tantos!/ Oh! Uno maduro/ (Dio un salto y saliose/ su seno desnudo!/ Por mirar de cerca su seno desnudo/ me miró asustada./ Cubrió lo que puedo/ y huyó/ Qué robaba? Su seno desnudo!/ Lejana, lejana/ me envió su saludo,/ (Yo seguía mirando/ su seno desnudo!)/ Perfume silvestre/ de mangos maduros!/ por qué me recuerdas/ su seno desnudo?

Y éste, no se lo pierdan, lo titula “Mancha de sol”:

Campo traviesa, cansada,/ con el hijo en el cuadril,/ la moza va hacia el lejano/ cuchitril./ El sol coloca en los árboles/ sus moneditas de oro./ Y el niño suelta la fuente/ de su lloro./ La rapaza saca el seno/ rozagante a se lo dar./ El niño bebe. Ella ríe./ Y echa a andar.

— Qué lindo!

— Una pregunta: es la misma rapaza que recogía mangos?- pregunta el Estudiante de Periodismo.

— Buena pregunta; contéstala tú mismo, y nos traes la respuesta, rimada. La leeremos aquí con todos los honores, te lo prometo.

–(Las clases de Palka deben de ser una gozada).- viene a decirme YuYu desde su última fila.

— (Imagina la respuesta que te daría él).- le respondo.

–La señora Hersilia Ramos de Argote, nace en mil novecientos diez.- anuncia Malena Rajzner– Es una manifestación poética, ingenua, escolar, la suya. Tiene abundantísima producción, siempre en maestra, siempre didáctica pensando en receptores infantiles, a los que aleccionar. No es la tónica de este Salón, pero hemos pensado que poetas de esta línea pueden tener mucha influencia en la educación de las generaciones nuevas; en “el cultivo”, que diría María Montessori, mejor que el término educación. Este poema que voy a leer es del año mil novecientos sesenta y dos:

Rajzner: Mi patria es un istmo con rumor de mares,/ con cielos azules, con fúlgido sol,/ y ondula en los vientos, en rítmicos giros,/ la linda bandera, pendón tricolor,/ con su azul de cielo,/ su blanco sublime,/ su rojo encendido en llamas de amor,/ y sus dos estrellas brillante y diáfanas/ que alumbran senderos de liberación./ Mi patria es un istmo, puente entre dos mares,/ puerta a la que asoma, pura en esplendor/ cuando dase al orbe, grandiosa y magnánima,/ por la gran herida de su corazón./ Mi patria es un istmo con rumor de mares,/ con cielos azules, con fúlgido sol,/ con trinos y fuentes, paisajes y flores,/ donde riela espléndida la risa de Dios.

–Yo creo que saco alguna conclusión, de todos estos poemas centroamericanos que llevamos vistos. Siento una impresión extraña al oír palabras habituales en nuestra comunicación, pero, sin embargo, como que llevan resonancias de mentalidades distintas, de gentes criadas con otros parámetros, en otras auras, para seguir con la poesía, en otros aires.

 

Suena la hora convenida, caen las campanadas establecidas. A veces, los visitantes siguen sentados y a veces van levantándose y van saliendo entre adioses y murmullos y apretones de manos. A veces quedan corrillos y lentas despedidas hasta la próxima sesión. Quien firma en el libro de visitas. Algunos observamos todo. Yo pienso en mis viajes a Panamá. Tengo un país amigo, y gente amiga, allá.

 

 

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