PIONERAS

Posted: 14th junio 2020 by Aurora in Crítica
Tags:

PIONERAS

 

 

 

“Que exploran nuevos territorios”

—Traemos a tres mujeres que sobresalen en el mundillo del arte; no propiamente de la Literatura, como otras veces hemos hecho: Son: Teresa Carreño, música. Alice Guy y Lois Weber, las dos cineastas.

—A ver, en mi humilde ignorancia, me parece a mí que músicas hay dos, por lo menos, algo anteriores a Carreño, que fueron también, se puede decir, pioneras:

Fanny Mendelssohm, 1805 1847 hermana de Félix, compositora y pianista; ves, hay que decir que era hermana de su hermano, que es quien pasa; ella no pasó porque, en su familia, muy rica y muy conservadora, de tradición hebrea, siempre tuvieron claro que el destino de la niña prodigio, mejor pianista y compositora que su hermano por lo que parece, estaba en casarse. Y así fue.

Clara Shumann nacida Wieck, 1819 1896. Formada por su padre profesor de piano.  Debuta como niña prodigio en 1830, tiene once años. Fue profesora de conservatorio. Esposa de Robert Shumann.   Dirigió  la edición de las obras de su marido, ambos se fugaron para casase en contra del deseo del padre cuando ella tiene 21 años. Ocho hijos que limitan su carrera; en 1853, abandona la composición.  Cuando el marido enferma, retoma las giras. Desde 1853 tiene una relación duradera y cercana con Johannes Brahms.

—Veis, siempre he dicho que la importancia del ambiente familiar, y sobre todo si el padre funciona correctamente, es vital, lo venimos viendo, para la formación de las mujeres: son padres que salen de la norma y forman y ayudan a sus hijas a formarse en contra de, o, frente a la norma.

—Pues, tres hurras por ellos, aunque, el padre de Fanny no funcionó, según parece, como has dicho: correctamente.

—Pues el de Teresa Carreño la condujo, desde los tres añitos, hacia el piano. Espera, que no hemos dicho que nace en 1853, el año en que Clara Schumann deja la composición, ahogada, como quien dice, por sus ocho hijos.

—Ocho hijos!

—Podían con casi todo, si tenían dinero para pagar un amplio servicio, claro. Además, el marido, Robert, empezó joven a estar enfermo y ya fue demasiada carga. Pero, volviendo a Carreño, lo que son las cosas: yo creo mucho en el ADN: el abuelo fue gran pianista. El padre no se dedicó a la música, era rico y político, y ministro, pero se ve que  también había recibido enseñanzas musicales del padre, y fue capaz de descubrir la herencia en su niña, y fue escribiendo para ella hasta quinientos ejercicios para piano, que iban siendo progresivamente más complejos, como parece lógico, a medida que la niña era capaz de ir superando unos y otros. Le trajo a casa otros profesores, para completar. Es un modelo de padre-educador instructor, porque la niña disfrutaba con esa disciplina, no estaba forzada; simplemente: el padre ayudaba a fermentar la levadura que traía como herencia, qué hermoso hallazgo!, mi frase, digo. Teresa niña decía que su técnica consistía en jugar con el instrumento. Escribía óperas para sus muñecas, no se puede decir algo más favorable de su educación musical primera. Me gusta mucho pensar que la niña, desde los cuatro o cinco años, fue conducida, pero NO obligada. No como esos miles de retoños  que tienen que estudiar música, porque los progenitores y progenitoras se empeñan en que sus descendientes  tengan ciertas habilidades, y si no las tienen que las pinten y sufran. Lástima negra, me dan.

—No olvides mencionar que el padre, Manuel Antonio Carreño, publicó en 1853, el año del nacimiento, un “Manual de urbanidad y buenas maneras”, adoptado en medio mundo de entonces; imagino que pudo ser una persona muy- muy válida para educar, o sea conducir: enseñar y ayudar  a aprender y a ser.

—Bueno, por problemas de política venezolana que no hacen al caso, la familia marcha a los Estados Unidos de América, y la niña va a tener como profesor a Louis Gottschalk. Por cierto, Teresa niña va a escribir un vals en honor de este maestro suyo, y lo publica y se  agotan tres ediciones sucesivas. Yo lo he escuchado, es vibrante y brillante, impensable en una persona tan pequeña.

—Bueno se dice de Mozart que con tres años ya componía.

—Más a mi favor. Mira, a Mozart también le beneficiaría el ADN, porque su padre era músico,  si no recuerdo mal.

—Total, que en los EEUU de América empieza a dar conciertos, en privado primero, y públicos como solista de la Sinfónica de Boston, y empieza más joven que Clara Schumann, en 1862, la alemana con once años y ella con nueve. Resulta duro, ahora, decir que es una niña de nueve años que trabaja; porque los conciertos se repiten; y a los Conciertos,  no  olvidemos que son actuaciones en público,  hay que sumar estudio en casa, horas y horas de trabajo muy duro. Cómo sería su fama, que en 1863 la invita a tocar en la Casa Blanca el mismísimo presidente Abraham Lincoln. La niña no llegaba a los pedales del piano. Interpretó, entre otras, obras de su profesor Gottschalk. Debuta con la Sinfónica de Londres. No sé si puede haber  carrera que empiece con mejor pie. Con trece años viaja con su familia a París y la familia se plantea quedarse allá, a vivir. Conoce a  Gounod, Ravel, Debussy. Liszt se asombra, le dice que Dios le ha dado la grandeza del genio; se ofrece para darle clases, siempre que sean en Italia. Pero la familia Carreño no tiene dinero para ir a Italia. Rossini la anima, junto a su amiga Adelina Patti,  que era la cantante mejor pagada de la historia, de voz divina; otra mujer valiente que empieza de niña precoz: pues la animan para que eduque la voz, que apunta hacia una buena mezzosoprano. Y es lo que hace, tiene tiempo para eso y para más. Que no se me olvide, también conoce a Brahms. Vuelven a América. En Cuba visita La Habana, Matanzas y Cárdenas, todo conciertos. Suben a Filadelfia, Miami, Baltimore. Podéis imaginar qué puede suponer todo esto para una niña de trece, catorce años? De aquella época, claro. Travesías en barco, estudios en el barco.

—Capacidad de relajación; todo se aprende con método.

—Mucha capacidad necesita, porque muere su madre, en una epidemia de cólera, y ella debuta como cantante en “Los Hugonotes”, de Meyerbeer. Nervios de acero, gran carácter, una personalidad muy fuerte. Por eso hay que resaltarla respecto a las dos  pioneras alemanas que hemos presentado al principio; porque ellas, prácticamente no salieron del cálido nido del hogar, como quien dice. Carreño va a seguir toda su vida con una  existencia nómada y tremendamente complicada. Tengo aquí hecha una crónica que vamos a leer de un tirón; sin interrupciones, en beneficio de todos; luego comentamos:

—Deja pocos países del mundo por visitar. Pocas capitales donde existe un auditorio hermoso quedan sin visitar. Compone. Sigue conociendo a personalidades de la música, la misma Clara Schumann, Richard Wagner, Eduard Grieg, se codea con ellos. Interpreta dirigida por Gustav Mahler.  Tiene un  “Cuarteto para cuerda en si bemol”, lindísimo porque tiene cosas que expresar y además conoce las posibilidades de los instrumentos; frasea muy bien.

—Viaja entre Europa y América, no para. Mil ochocientos setenta y tres, con diecinueve años, se casa con Èmile Sauret, en Londres, un violinista de carácter difícil. Carreño padre se había opuesto, como el padre de Clara. El año siguiente nace la primera hija, Emilita, que viene en mal momento por cuanto los padres tienen que iniciar una gira. El segundo hijo fracasa. Teresa da en adopción a su hija con la dura promesa de no verla nunca; se la da a una amiga alemana, qué condición tan dura, pero no puede compaginar su vida de viajes y conciertos, y en ese momento se lo plantea de esa manera. Muere el padre Manuel Antonio. Se divorcia de Émile, o ambos se divorcian, no sé. Va a Boston como cantante, en 1876. En la compañía conoce a Giovanni Tagliapetra, cantante, se casan y montan una empresa  propia: giras y giras de conciertos. Atención ahora, porque lo que viene es vertiginoso: 1878: nace  Lulú. 1882, nace Teresita. 1885 nace Giovanni. Luego escribirá el vals “Mi Teresita”, precioso, recomiendo conocerlo.

–Estos hijos, como para compensarse por la adopción de la primera. Mal de conciencia, vete a saber.

—Pero, a ver, sorprende que no hayas dicho que queda viuda, porque se casa por segunda vez. Cambia al violinista por el cantante, sin más.

—Seguiremos sorprendiéndonos al respecto. En 1887 visita Venezuela querida, bajo invitación del Presidente Guzmán Blanco, lleva la propia compañía que tiene con Tagliapetra, el cual, parece ser un poco incontrolable. Tiene compuesto  un  “Himno a Bolívar”, orquesta y coros y solista, vibrante, casi diría que no importa lo que diga el coro ni a quién alabe la solista o el solista, porque lo que apetece es levantarse y mezclarse con los músicos, convertirse en la batuta del director: saltar, sentir esa alegría y ese orgullo: exaltación, seguramente.

—“Himno al ilustre americano” escrito y compuesto precisamente para el presidente Guzmán Blanco. Aquí, en Caracas, va a recibir un sonoro fracaso. El presidente parece que no era muy querido por la alta burguesía, que es quien llena las plateas y butacas. Tagliapetra trae mala  fama. El director de orquesta no se presenta. Los burgueses y burguesas consideran que una venezolana de alta clase, como Carreño, pariente del mismísimo Bolívar, no debería subirse a un escenario y cantar ópera, y además es divorciada y vuelta a casar. Y esta es la sorpresa que te anunciaba: se divorcia! En aquella época!

— Pues, hacen un boicot vergonzoso. Carreño, ante la defección del director, coge ella misma la batuta y dirige y salva la representación, pero parece que los integrantes de la compañía no eran muy buenos. Tiene un lío fiscal porque,  al parecer, no ha liquidado los honorarios a un integrante de la compañía, es retenida, el Presidente la ayuda, vuelve a los EEUU de América del Norte. En fin, viaje muy azaroso. En 1889 se separa la pareja. Otro matrimonio que se va.

— Viene con sus hijos a Alemania, hay giras de conciertos exitosos, es una concertista de fama internacional, no lo olvidemos. En 1892 se casa con Eugen d’Albert, famoso pianista y compositor. Tienen a Eugenia y a Hertha. Ya son seis.

—Se separa la pareja en 1895; él también es de récord, puesto que se casó seis veces. En 1902 se casa con Arturo Tagliapetra, ex cuñado. En 1914 se van de Europa, adivinen por qué. En 1916 vuelve a la Casa Blanca y toca para el presidente Woodrow Wilson. La tenemos en Cuba con gran éxito en 1917 actuando con la Filarmónica. Es joven aún, tiene poco más de sesenta años, pero empieza con quebrantos graves de salud: una parálisis del nervio óptico que puede afectar al cerebro. Muere en 1917, en junio.

–Lo de los matrimonios, que tendrían que ser civiles; sí que sorprende en la época: una mujer venezolana, es decir de raíz latina seguramente: familia católica. Ya hemos hablado de su amor a la libertad, se la ha ganado con una vida llena de esfuerzo, de trabajo digno; tiene compuestas unas cuarenta obras; eso trae consigo la idea de independencia; es lógico, no debe nada a nadie y se rige por su propio sentido vital. Y, ya está.

–Muere su madre, compone una “Marcha fúnebre”. Una Oración. Danzas venezolanas. No es sólo virtuosa de su instrumento; es considerada la pianista más grande de los dos últimos siglos. Bueno, el gobierno venezolano emitió un sello con su efigie, primero del género femenino. Ya es algo.

—Alguien ha oído, más o menos insistentemente, hablar de ella en las emisoras de radio, alguna vez? Alguien puede decir que conoce obras musicales de esta persona?

—La callada por respuesta. Bueno, alguien habrá. Hay que decir que en sus funerales fueron interpretadas obras de la famosa silenciada del principio: Fanny Mendelsohn: “Dios secará las lágrimas de mis ojos”. “Mi Dios, acércate a él”. “Oh, descansa en Dios”.

—A mí ahora me viene a la memoria algo que enlaza con tu manía del ADN, porque Adelina Patti, o sea su madre, tuvo que interrumpir una actuación de Norma porque le vinieron los dolores del parto de Adelina, la cantante de ópera más admirada de su época, de padres también cantantes de ópera, los dos, padre y madre.

—Bueno, pues enlazamos con la primera de las cineastas que traemos, que es la primera cineasta de la historia.

—Ésta me la sé: Alice Guy, primera mujer directora de cine.

—Error por aproximación: primera persona creadora de una narración con imágenes en movimiento. Tradúcelo como quieras.

Alice Guy nace en 1873, veinte años después que Teresa Carreño, cuando nace la primera hija, si os acordáis. Aquí, curioso: yo y mi ADN. Los padres eran editores. Supongo que tenían que ver con la expresión escrita, quizá con la literatura: le contarían historias cuando era pequeña. Porque, es lo que ella va a hacer: contar historias en imágenes. Para empezar, trabaja como secretaria en una empresa de fotografía. Cuando el señor Léon Gaumont, también del mundo de la fotografía, quiere comercializar una máquina que tiene posibilidades para poner sonido a fotos en movimiento, la empresa le encarga a Guy  la promoción del artefacto. Ella investiga. Ella va a ser la primera persona en el mundo que cuente una historia con escenas en movimiento, es 1896. Os cuento la historia, que se desarrolla en pocos segundos, y es fantástica: Ah, bueno, se titula: “La fée aux choux”, o sea  “El hada de las coles”: Hay un pequeño campo de berzas o repollos. Hay una señora de anchas caderas y muslos abundosos toda cubierta de gasas y tules que se pasea entre las coles: es el hada, y va sacando recién naciditos de debajo de los repollos. Ya está: es la versión nórdica de la cigüeña que traía a los niños de París; pero, hay una historia, mínima,  y hay un personaje que hace algo con una intención: es el argumento. Así empezó el cine, señoras y señores. Y me diréis, con razón, y los hermanos Lumière, qué? Porque son los que más suenan. Pues a partir de 1892 sí que empiezan a trabajar en la posibilidad de fotografiar imágenes en movimiento, su padre tenía una tienda de fotografía. Y crean  un  aparato que sirve como cámara y como proyector en 1895. Y filman “La sortie  des usines Lumière à Lyon”. Vale, pero hay que diferenciar lo que es la filmación de un hecho, es decir un documental sin argumentos ni ideas, de lo que es una historia. De hecho, antes del docu de los Lumière, hay un documento de Le Prince, de menos de dos segundos, que es tenido en cuenta por lo que significa de avance tecnológico, no de historia filmada.  Y en 1896 tenemos “El regador regado”, en el mismo año que “La fée aux choux”. Estuvieron en contacto, Guy y Lumière, pero estos hermanos no creyeron en el futuro del cine, qué curioso, y abandonaron la idea.

En 1901, o 2, rueda una historia más larga, y por el tema ya vamos a ir viendo cuáles son sus intenciones primeras: una pareja va a una tienda donde una señora tiene expuestos unos cuantos muñecos de tamaño recién nacido natural. Miran unos y otros y eligen, y la señora de la tienda los hace pasar al consabido huerto de coles. Allí, de debajo de las plantas, va a ir sacando niños desnuditos, los va poniendo sobre mantas en plan exposición. Hasta que la pareja elige uno; el hombre paga y se van. Se titula “Sage-femme de première clase”. Tengo que decir que “Sage-femme” se traduce como partera o comadrona. No me digáis que no tiene retranca. Tenemos otro cortometraje en el que vamos a ver, también, un sentido del humor muy particular: “Madame a des envíes”. O sea, “La señora tiene antojos”. Qué pasa, una mujer está embarazada. Va de paseo con su marido, que empuja el cochecito con un bebé dentro. La señora ve que una niña está dando lametones a un helado, o algo así, y se lo coge. El marido no ha visto nada. La niña acude a un señor que estaba por allí. El señor sigue a la pareja y se enfrenta al marido. Madame sigue avanzando y pasa junto a un velador en el que hay una botella y un vaso de absenta. Coge el vaso y sigue, el marido detrás es quien tiene que enfrentarse con el señor de la absenta. Paga porque da la cara y porque da el dinero. Pasa junto a un hombre que va a fumarse un habano, se lo birla, fuma con fruición y sigue; el marido paga. Finalmente,  a un mendigo que está a punto de comerse un arenque, se lo birla, el marido, paga y salta enfurecido, y parece que le da un cabezazo. Madame cae al suelo, suerte: en un huerto de coles. Nace el niño. Madame dejará de tener antojos. Lógicamente, hay carteles necesarios para ir dando las claves de las acciones, son películas mudas; no olvidemos que el cine será mudo hasta 1929.

Vemos a una persona que quiere contar historias. Quizá, de no haberse cruzado en su vida los  hallazgos de los fotógrafos, se hubiese dedicado a escribir, a narrar. Y, vemos a la vez a una persona con capacidad para la técnica, porque fue pionera en efectos especiales, en lenguaje cinematográfico, todo lo que supone planos distintos, iluminación, usar la doble exposición del negativo, las técnicas del retoque, cámara lenta y rápida, movimiento de retroceso, atrezzo, caracterización, montaje; fue directora, actriz, productora.

De 1906 es este otro corto, y seguimos viendo que hay ideario, se titula “Les consequènces du feminisme”: Una mujer asalta a un lechuguino y lo asedia. Otra mujer viene a salvarlo, da bofetada a la ligona y luego  asedia al lechuguino en un banco del parque. Llega a casa, dos hombres hacen sus labores, uno cose a máquina. Una mujer hace la escena del sofá del don Juan a un joven. Hay una reunión de mujeres en un café, entran tres hombres con niños y las mujeres los echan fuera. En el parque, hombres llevan cochecitos de niños, llevan niños de la mano. Qué vemos aquí: el mundo al revés: es el negativo del mundo masculino y del mundo femenino tradicionales, con lo que el título: “Los resultados del feminismo” no es otra cosa que una denuncia del mundo machista de entonces: lo muestra cambiando los roles: “así estáis haciendo vosotros”. Así que, vemos que sigue siendo muy diferente el plantar una cámara para que grave lo que ocurre, de urdir una trama con unas ideas, y mostrarlo con su carga de crítica social. No olvidemos que es el momento del ideal de la New Woman.

En 1907 ya está en los EEUU de América,  casada con Herbert Blaché, director de cine, un poco factótum como ella; van a trabajar para Gaumont América.

En 1910 funda su propia compañía cinematográfica: “Solax Company” y comienza a producir y dirigir películas: western, drama, espionaje, fantasía, policíacas, con un éxito arrollador. La Metro Goldwyn Mayer va a  distribuir sus películas hasta 1918.

No perdemos de vista que filmó cerca de mil películas, y quiero resaltar que daba igual protagonismo al hombre que a la mujer; es decir destilaba ideología de género. Fue una gran narradora, en imágenes, de sus propias ideas y de su propia cosmovisión.

En 1913 escribe “Woman’s Place in Photoplay Production”, en el que denuncia la exclusión que estaban sufriendo las mujeres en el mundo del cine. Porque, cuando el cine empieza a ser un negocio de millones, las mujeres van siendo apartadas para dejar el dinero en manos de los hombres. Así de claro y nada nuevo.

En 1917 se divorcia la pareja. Es el año en que muere Teresa Carreño.

En 1922 vuelve a Francia pero ya  no encuentra camino para ella por el motivo antes citado: no hay dinero para proyectos de mujeres. Volverá a América. Su marido se mudó a Holywood con una de sus actrices, y le va muy bien. Alice Guy muere en 1968. En 1953 el Gobierno Francés le concedió la Legión de Honor. Quién ha crecido oyendo el nombre de Alice Guy? Y, de los hermanos Lumière? Hagamos memoria.

—Pues, sí, así es la cosa. Tenemos a otra mujer cineasta. Si Guy fue la primera en rodar una historia, Lois Weber es la primera mujer que rodó un largometraje.

Nace en 1879 o en 1881, no he encontrado acuerdo. Vamos a los primeros pasos conocidos: parece que iba para pianista y cantante de ópera, pero no encuentra el camino. Se une a un grupo eclesial y canta salmos por las esquinas. Pasa hambre.

En 1904 se une a una compañía teatral itinerante, que dirige un tal Phillips Smalley, ojo al dato porque, con él sí que encuentra la suerte.

En 1905 forman parte de la Gaumont film Company, que ya conocemos. Ahí conocen a Alice Guy y a Herber Blaché.

En 1906 se casan. Otra pareja para la creatividad cinematográfica norteamericana.

En 1908 escribe “Hypocrites” e interpreta a un personaje. Blaché dirige el corto, el marido de Alice.

En 1911 interpreta el primer papel personaje en “A japanesse Idyll”. Vamos viendo que sigue los paso de Guy: ya empiezan a tener diversos cometidos: guiones, vestuario y decorados, dirección y montaje.

En 1913, el año en que Guy publica “Woman’s Place in Photoplay Production” Weber protagoniza un corto de 10 minutos de duración: “Suspense” que, para la época, está muy bien: ella interpreta a la mujer hada del hogar contenta con su rol de madre y esposa satisfecha con su dependencia del marido, “como debe ser”. Pero, en un momento, la criada le anuncia que deja la casa, así, de golpe, escrito en un papel sobre una mesita se lo deja. Deja la llave de la casa debajo del felpudo. Un merodeador ronda por el jardín, lo ve todo, coge la llave y entra en la casa. Todo muy lento, truculento, el hombre tiene cara de muy malvado; la mujer sabe que está dentro de la casa, se ampara en el bebé, llama por teléfono al marido, el marido está trabajando, sale raudo, le birlan el coche, llama a la policía, la policía llega y salva a la madre y al bebé.  En diez minutos, no se puede expresar más ni mejor. Y, seguro, que nadie volvió a dejar la llave de casa debajo del felpudo.

En el mismo años, rueda su primer largo: “El mercader de Venecia”, que está perdida.

—Qué bien tenían que pasarlo al inaugurar un modo nuevo de expresar ideas!

—Los creativos; y los espectadores, sobrecogidos de ver tan a lo vivo la novedad.

—Como temas: Puede decirse que no evita ninguno. En 1916 rueda: “Where are my children?” sobre el aborto y el control de natalidad. La hace con Smalley. “The people vs John Doe”: un hombre es condenado a muerte sin pruebas suficientes; de sesenta minutos de dirección; la dirección, el guión y la producción son suyas. “Hop, the devil’s Brew”, asunto de drogas: una mujer queda sola en casa porque el marido viaja por motivos de trabajo; ha muerto su hijo y comienza a consumir drogas. El guión es de Weber, la dirección compartida, los dos también interviene en la actuación.

—No sé si cabría seguir al detalle. Es una persona brillante, inteligente, intelectual, hábil con la técnica, crítica social profunda, presenta a mujeres luchadoras, con carácter, inteligentes, que no sólo tienen que enfrentarse al varón estereotipado sino a la mujer estereotipada: la estructura patriarcal, las costumbres sexuales humillantes, etc. Tiene éxito, gana mucho dinero, en 1917, cuando muere Teresa Carreño, forma su propia productora, Lois Weber Productions o crea su estudio de cine; viene siendo la directora mejor pagada de Universal Studios.

En 1921 hace, sola, “The Blot”, de noventa minutos, uno de los films más exitosos de la Paramount.

Pero, los años veinte van a traer la derrota, la suerte empieza a cambiar, pierde su Compañía.

En el veintidós se rompe la pareja.

En el 26 se casa con Harry Gantz, un militar de aviación también divorciado.

Del 27 al 34 ruedan varios films con éxito variable. Algunos, ya, sonoros.

A partir de entonces sólo encuentra trabajo como guionista y supervisora para la Universal.

En 1935 se divorcia de Gantz.

En 1939 muere arruinada en Hollywood. Tiene una estrella en el Paseo de la Fama.

—Bueno, tuvieron su camino, su espacio y su nombre en la época. Os suena el nombre de María Mercé Forteza? Primera española en filmar una película sonora: “Mallorca”. Por los años de mil novecientos treinta y dos y alguno más. Anteriormente, se le había atribuido a Rosario Pi el mismo primer puesto, en mil novecientos treinta y cinco por “El gato Montés.”

—Pues, eso: adelante otra sesión de pioneras cineastas. No?


 

Be Sociable, Share!