POESÍA, HISTORIA, Y LOCURAS DE LA VIEJA EUROPA

Posted: 1st junio 2016 by Aurora in Literatura
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POESÍA, HISTORIA, Y LOCURAS DE LA VIEJA EUROPA

 

 

_ Yárek es tímido.- me sopla la P.C.- Y como es tímido, se fuerza. Y como se fuerza, se pasa. Verás cómo trae todo un tratado de poesía polaca.

_ También sabe lo que es el término medio, te lo puedo asegurar.- le respondo.

ESTO viene a que le habíamos pedido información sobre poetas polacos, hombres y mujeres, y estaba tardando un poco en responder. Esta tarde, por fin, ha aparecido con su carpeta de poetas, roja y abultada, donde yo sé que guarda los siglos de oro como buen hispanista que es, chiflado por el arte y la poesía del renacimiento y del barroco de este país. Seguramente guarda también en ella a los poetas de su misma nacionalidad, deduzco.

_ Es un trabajo pequeño, de iniciación, y he saltado un poco de las fronteras polacas.- dice, modesto como es- Así, traigo aquí, diría yo que poetas eslavos más que poetas polacos. O, en todo caso, los traigo para dar una explicación. Traigo a un poeta checo, a un polaco-lituano y a un polaco-ucraniano. No sé, a veces pienso que los polacos, o tenemos muchos sitios en los que nacer, o no solemos estar en nuestro sitio. Quizá nos falte por saber dónde empieza y dónde termina Polonia; a lo largo del tiempo, quiero decir, demasiadas fronteras, quizá. Y al checo traigo también como eslavo que vive en una época que los otros comparten; una época con sus marcas de políticas y de guerras, no muy distinta de otras épocas de la Europa convulsa, eso es verdad. A mí me parece que el aire de sus pensamientos, de él y de los otros, es el mismo.

_ Qué decimos?- me pregunta la P.C., en un susurro.

_ Ya ves, lo del término medio era cierto; porque podía haber empezado en el medievo y se ha contenido.

_ Bueno, para empezar, traigo a mi tocayo Yaroslav Seifert,  nace en 1901. Por el nombre, a vosotros os dará igual, pero es el checo. Premio Nóbel de 1984. Siempre han dicho los críticos que lo que define la poesía de Seifert es el amor. Dice: “Si se pudiera decir al corazón: no corras!.. Cuando me derrumbé de dolor/ y la muerte se mojó el dedo con saliva para apagarme esa roja llamita de la sangre, /llegó aquella que me era más próxima,/ se arrodilló junto a mí, y se inclinó más todavía/ para insuflarme en los pulmones/ como a un ahogado/ su dulce aliento con largos besos”. Exactamente, lo del amor es en todos sus aspectos: el pasional, el filial, el patriótico, el amor a la verdad y a la justicia. Como el pan está hecho de harina, Seifert está hecho de amor. Pero, es un amor que siembra, no que se conforma con alimentarse a sí mismo. Quiero decir que, ya muy joven, fundó el partido comunista checo, bien, por amor a otros. Y después de una visita a la Unión Soviética en 1929, se apartó de él. Fue la suya una fe que buscó otro cauce, pero no se llegó a secar nunca porque discurrió en libertad, y lo llevó a la independencia de criterio y a condenar la política de Stalin en 1956, y a condenar  la invasión de los tanques rusos en 1968 para apisonar la primavera de Praga; con todo el valor del mundo, o contra su propio miedo, que es la forma de ser conscientemente valiente. Y firmaba manifiestos y sufrió de miedo y de silencio, pero fue fiel a su amor a la verdad y a la justicia, y fue fiel a su amor al amor, diría yo. Y, entre el realismo y el sueño, o la utopía si se quiere; es decir entre la poesía revolucionaria y el poetismo como movimiento, “le fue naciendo una visión serena y una seguridad en la esperanza, expresables incluso en el silencio por medio de una mirada trasparente y una determinada sonrisa”, en palabras de Clara Janés.  Pues, eso digo yo que es la poesía: lo que también se muestra sin palabras y llega al corazón de los demás. “Si calla un escritor, miente”, dice. Así que, podemos considerar que, de base, era un poeta comprometido. Sin aspavientos ni ataduras. Hay que leerle despacio porque dice sin decir:

“Una vez fui corriendo detrás de mi padre/ a una concentración popular./ Allí se oía otra canción:/ No habrá ni reyes ni emperadores,/ ¡y romped las cadenas!/ Hubiera querido romperlas/ pero entonces aún no sentía su peso/ y tan sólo me gustaban/ el gorro frigio,/ los tambores y sus correas/ y los harapos de la bandera deshilachada a tiros./ Y al día siguiente corrí hacia el castillo presidencial/ por las escaleras más hermosas del mundo/ y, emocionado, contemplé la ciudad./ De tener un laúd y saber tocarlo,/ en aquella ocasión me hubiera puesto enseguida a cantar,/ mientras con el azul del cielo/ y las sonrisas,/ que no me pertenecían,/ tejía mis deseos. Eran juveniles/ y hacían reír./ Luego lo borré todo/ y empezó lo mismo de nuevo./ Por dónde vagué,/ ya no lo recuerdo,/ pero un momento me vuelve siempre ante los ojos:/ por la puerta entreabierta vi una sala donde se bailaba./ Las cortinas de las ventanas eran solemnes/ y era como ver a la juventud bajo palio./ Muchachas vestidas de blanco, muchachas vestidas de rosa/ y bailarines en negro traje de etiqueta/ giraban alrededor de hermosos presentimientos./ Un hechizo así puede hasta cortar la respiración./ Y luego alguien de golpe cerró la puerta.

_ Y puede ser más explícito, y decir: “El tímido susurro de la boca besada/ que sonríe: por un sí,/ que hace tiempo no escucho./ Ni tampoco me toca./ Sin embargo quisiera aún encontrar palabras/ que estén amasadas/ de miga de pan./ Pero el pan se ha puesto mohoso/ y el perfume amargo…”. Pero a mí, las palabras de Seifert que más me gustan, son éstas: “El mayor peligro es el poder”. Porque las puede decir, y las puede comprender cualquiera, en todo el mundo.

_ Sos un poeta!- casi grita Malena Rajzner. Saca una rosa blanca del jarrón y se la echa a Palka y le da en la cara sonrojada: blanco y rojo, Renacimiento puro. Y, casualmente, los colores de la bandera polaca.

_ Os leo una parte del dictamen del Nóbel que le concedieron: “Con su poesía, de una sensualidad ardiente y gran riqueza de invención, da una imagen liberadora de una humanidad indomable y diversa”. Y os leo parte también del veredicto del Nobel, en 1980, para el polaco-lituano que traigo, Czeslaw Milosz: “…quien con intransigencia expresa clarividentemente la condición de la humanidad en un mundo de severos conflictos”. Este polaco-lituano, nace en 1911. Qué lo define. Pues, si el amor podía definir a Seifert, a Milosz lo define la observación, lo testimonial. Es decir: no ser activista no significa estar al margen, es mi idea; cuando alguien elige ser testigo y narra, está tomando parte; escribir sobre la huida como posibilidad no quiere decir estar huyendo, es lo que quiero expresar. Por eso, dice: “Al mirar atrás vi la ciudad en llamas, y dije:/escapemos. Cubra la hierba nuestros pasos/ narren los muertos a los muertos lo que ha ocurrido./ Nos corresponde engendrar a una generación violenta,/ libre del mal y libre de la dicha/ que en la ciudad imperaban. Continuemos./ Y la espada de fuego nos señaló la tierra.

Es cierto que el aire de estos poemas puede ser referido a las guerras conocidas, o vividas más o menos. Pero es que las resonancias de Polonia en Lituania vienen de muy lejos; y las uniones y desuniones políticas desde el siglo catorce dejaban, podían dejar algo de espanto e inseguridad en el aire. Polaco de Lituania, eso qué puede querer decir? De momento, pertenecer a la minoría mayoritaria en un país que es y no es el propio. Se separan en el XV, se unen del XVI al XVIII. Efectivamente, en 1795 Lituania se une a la Rusia de Catalina, y Polonia es repartida entre Rusia, Prusia y Austria. Luego, a principios del siglo XX, Polonia intenta anexionarse el Estado lituano; pero a lo que voy, y repito la pregunta, qué supone ser polaco de historia en Lituania. O lituano de nacionalidad polaca, quizá sea mejor, más claro; qué supone, ser apátrida? Tener doble nacionalidad? Cómo dar curso a la oscura identidad que no obstante ser tan restringida, pretende unirse al común de la gente que sufre la terrorífica segunda guerra mundial, ese es el dilema de Milosz: más de seis millones de polacos murieron en esa espantosa carnicería que, sin embargo, puede ser expresado de una manera tan sutil y aparentemente superficial como ésta, escuchad: “Atravesábamos campos helados en un vagón al alba. /Una llama roja se levantó en las tinieblas. / Y de pronto, una liebre cruzó el camino./ Entre nosotros, uno la señaló con la mano/ Fue hace mucho. Hoy, ninguno de los dos está vivo/ ni la liebre ni el hombre que hizo el gesto./ Dónde están, amor mío, dónde se han ido/ el destello de una mano, la línea/ del movimiento, el susurro de los guijarros?/ No con dolor, sino con asombro,/ pregunto.

Se alejó pronto de un escenario que lo cegaba, o quizá que lo asombraba hasta no poder soportarlo, como viene a decir. Vivió en Francia y en los Estados Unidos, daba clases y escribía, también ensayo y novela, siempre mostrando una realidad convulsa, tratando de explicar, no de justificar. Como poeta es como ejerció más influencia en la literatura polaca. En Polonia fue tachado de traidor a su patria, porque había rechazado el régimen comunista de su patria primera, o segunda, o única. Y fue rechazado por la Unión de escritores Polacos. Escritores y compañeros lo rechazaron, por política. Pero nadie lo silenció. Dice así: “Con miedo y temblores creo que justificaría mi vida./ Sólo si me obligara a hacer una confesión pública/ para revelar mi vergüenza y la vergüenza de mi época: / nos permitieron aullar en la lengua de los enanos y los demonios./ Pero las palabras puras y generosas quedaron prohibidas/ bajo una pena tan severa que si alguien se atrevió/ a pronunciar alguna de ellas/ puede considerarse hombre perdido”.

Quizá por eso se expatrió de sus dos patrias. O buscó en otras patrias lejanas a su Polonia ancestral. Yo no lo sé

MIENTRAS Palka dobla y guarda papeles y saca otros de la carpeta roja, la P.C me pregunta:

_ Tú crees que lo está pasando bien?

_ Los eslavos son sensibles y herméticos. No lo está pasando bien, pero tampoco mal. Cumple, y es lo que pretende. Y ya está. Y no te va a decir si lo pasa bien o mal.

_ El tercero y último por ahora, es Adam Sagajewski. Éste es más joven, nació en mil novecientos cuarenta y cinco, cuando ya Milosz se va a vivir a Francia. Y fue a nacer en el este de Polonia, en Lwow, capital de la Galitzia,  una parte polaca que poco antes había pasado a ser rusa, o ucraniana más exactamente, por un acuerdo de mil novecientos treinta y nueve entre Alemania y Rusia, ya empezada la guerra.

_ Pero, parece que Polonia es una tarta atractiva para los países de alrededor.- dice la Actriz de Televisión.

_ Qué mala costumbre tienen los gobernantes, reyes ayer, y hoy tiranos sin más, de trocear países y regalar cachos aquí o allá, o venderlos, como si no pertenecieran al común.- dice el Redactor.

_ Entonces, como Milosz, Sagajewski qué es: polaco o ucraniano? Tiene que elegir? Es justo que tenga que elegir? Tiene que vivir enfrentado, erizado, pero, ¿contra quién? Gran parte de la población polaca fue desterrada, y la zona repoblada con ucranianos. Así dice: Recuerdo los largos días de junio,/ fresas silvestres, gotas rosadas de vino./ Los hierbajos que metódicamente invadían/ las casas abandonadas de los desterrados./ Debes alabar al mundo herido”· Este último verso lo repite en la composición, como un mantra: Debes alabar al mundo herido. En Sagajewski, como en Seifert, también hay un gran amor: “Veías refugiados caminar hacia ninguna parte/ oías a los verdugos cantar/ alegremente… Alaba al mundo herido.

La salida de este infierno está en la poesía. Y la poesía ha de enfrentarse, y él se enfrenta al partido comunista polaco, como Milosz y como Seifert al checo, buscando una posición decidida por la libertad y la belleza. La belleza está en la justicia y en la paz, digo yo; y él dice: “La poesía está en otra parte, más allá de las inmediatas luchas partidistas, incluso más allá de la rebelión, aunque sea la más justificada contra la tiranía”.

_ Más allá de los partidos, sí.- reflexiona Rajzner.- A mí me parece mucho que hoy los partidos están ocupando el lugar de las religiones y sectas. Dicen que la sociedad se seculariza, y yo veo que no es del todo verdad: surgen santones y acólitos, y fieles seguidores; la política es la religión de hoy. Y no hay que confundir ser de partido con tomar partido. Dice Gabriel Celaya: “Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”. Es distinto. Alguien toma partido, como estos poetas, al margen del partido con el que pudieron estar de acuerdo en su momento. O frente al partido.

_ Yo estoy de acuerdo contigo.- dice el Redactor.

_ Es más,- dice Palka– bueno, yo sigo con lo mío; en este poema primero, repite la idea pero con distintas palabras: “Intenta alabar al mundo herido”. “Deberías alabar al mundo herido”. “Alaba al mundo herido”, según la versión de mi amiga Elzbiete Bortkiewicz. Si el Régimen oficial te censura, qué haces? Te planteas irte. Pero de dónde se va este hombre, de Polonia o de Ucrania? Es el gran drama que yo veo y palpo, quizá porque yo también vivo fuera de mi país; en mi caso por libre elección. Pero yo no soy escritor aunque conozco el aire de este poema que llama “Canción del emigrado”. Dice: “En ciudades ajenas venimos al mundo/ y las llamamos patrias, mas breve es/ el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres… En ciudades ajenas/ permanecemos como los árboles, como las piedras.

Que te veas censurado, incluso amenazado en tu país, y te reconozcan y te premien en otros. Sagajewski  es considerado como el poeta más brillante de la que se llamó Generación de la Nueva Ola, y uno de los más influyentes en la literatura polaca. Tiene premios internacionales; todavía no el Nóbel, pero tampoco importa mucho. Ahora vive en Cracovia, quizá haya encontrado su hueco de país y de identidad; pero la experiencia del viaje no se la quita nadie, dice: “Cuando el poeta rehúye y emigra a la fuerza o voluntariamente de lo local, y sobre todo, cuando se abre a  otras culturas y a otras lecturas, la poesía verdadera suele fluir con naturalidad y con fuerza”. Esto me hace pensar en los artistas “sociales” asalariados del régimen establecido por la fuerza, los rusos de la revolución por ejemplo, sólo son voceros del oficialismo. Sagajewski dice: “Sólo en la belleza ajena hay consuelo,/ en la música ajena y en los poemas ajenos/ sólo en los otros hay salvación….en un poema ajeno fiel/ aguarda un sereno diálogo”.

_ O sea, contrario a vivir mirándose el ombligo, por convencimiento o por dinero. Por ideas propias o ajenas.- determina la P.C.- Estamos de acuerdo.

_ “La guerra, por entonces, poco a poco retrocedía,/me sonaban las tripas./ Y había hambre./ Pero, qué le importa al cielo/cuándo llega la primavera?/ En los tejados, los palomos/ rondaban a las palomas arrullándolas ridículamente/ y suaves lloviznas rosas, azules/ caían sobre Praga…”

_ Forzosamente, esto tiene que ser de Seifert!- dice la Actriz de Televisión.

_ Siii.- asiente Palka como si midiera la distancia hasta Praga. Y su mirada, de un cielo más bien siempre frio, se pierde en mi cuadro favorito de Rousseau, de colores selváticos, ardientes. Siento un codazo de la P.C.:

_ No tenemos bebida típica polaca?

-Nalewka? No; es cierto que el eslavo bebe, pero muchos superan el frío y dejan la bebida; aprietan los dientes y procuran encontrar algo. La poesía, supongo. Rajzner acaba de decir que Yárek es  poeta, no?

 

HOY BRINDAMOS con estupendos zumos de fruta recién exprimida. A los dioses les da igual; para algunos, incluso es la bebida preferida. Eso he oído.

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  1. Vanessa dice:

    Las locuras de la vieja Europa eran empeñarse en guerras desde antes de los romanos. No se pueden comprender hoy las guerras en Europa. Salvo la económica norte sur. Ahora se puede traducir en el palo y la zanahoria. Si nos dejan la zanahoria

  2. Luigi dice:

    Verdaderamente, Palka es un poeta presentando, no juzgando, a otros poetas. Estoy de acuerdo con su visión de lo que es la poesía. Es, sobre todo, fondo, contenido o mensaje. La mayor o menor belleza formal es secundaria

  3. Juanama dice:

    La Europa todavía tiene muchas cuentas que solucionar con los propios europeos. La política ha devastado pueblos y millones de seres humanos sin más razón que las ambiciones personales de tipos tarados a los que se permitía vivir de sus caprichos por encima de millones y millones de seres, durante milenios. Cierto, la poesía unida a la historia, si no es así no sirve más que una figurita de porcelana

  4. Marién dice:

    Tema interesantísimo, desconocido mayormente, magistralmente tratado como todos. Se espera siempre el siguiente. Tiene razón que la poesía no puede desligarse de la historia