SEGUNDA PARTE DE CHEN YU

Posted: 28th marzo 2016 by Aurora in Crítica
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SEGUNDA PARTE DE CHEN YU

 

Bueno. Enterada de que Rajzner se encarga del Salón durante la vacaciones. Pero ahora tiene obligación familial ineludibre y ha dado a mí las llaves, Chen Yu, la chica china. Quiero repasal el tema que leí el último día y voy a completar con otro pequeño tema que tengo corregido por mi tutor de Universidad; si no está corregido no se puede comprendel, jeje.

Lo cuelgo en el pizarrón de la sala donde siempre hay dibujos del Pintor y lo cuelo entre unos y otros dibujos. Es el tema respecto a política y moral y felicidad de los sofistas, de Platón y de Aristóteles, y con ello queda más completado el primer trabajo. Esto me apetece un huevo. Oh, ahora pienso creer que no es expresión correcta; preguntaré por ello y cambio si no es correcto. Espero no habrá visitantes antes de hacer la investigadura del caso. Ah, el idioma a veces me hace difísil.

MORAL Y POLÍTICA EN PLATÓN Y ARISTÓTELES:

Hablan siempre estos filósofos de hombres naturales, o, ahora diríamos normales. Hombres-mujeres-patrón, o tipo o ejemplo de buen funcionamiento cerebral y conductual. Pero hoy conocemos síndromes, enfermedades o anomalías, patologías más o menos severas de comportamiento o de origen orgánico. A veces ocultados de tal forma que la conducta de alguien con estas anomalías pasa desapercibida hasta que estalla en hechos muy graves. Esta persona puede decir que su felicidad está, precisamente, en satisfacer pulsiones nada humanas por ejemplo, más cercanas a los instintos representados por las emociones. Anoto que en Occidente se confunden las emociones con los sentimientos. Los sentimientos son humanos y las emociones son propias de nuestros previos estadios animales. Y hay personas que tienen rotas conexiones en su cerebro y no funcionan muy como humanos, y en aquellos tiempos esto no se conocía.

Si me he alejado del tema, ya recibiré las críticas y las recibo bien. Chinos saben encajar críticas porque siempre quieren aprender. Es un vicio de supervivencia muy oriental. Ja!

Frente al relativismo moral de los sofistas (educar al pueblo según convenga en cada ocasión), Sócrates y Platón están convencidos de que los conceptos morales pueden ser fijados racionalmente mediante una definición rigurosa que sirva para siempre a la comunidad humana. Por ejemplo, el concepto justicia y los demás conceptos político-morales, pueden ser definidos definitivamente. En realidad, el carácter absoluto de los conceptos ético-políticos, encuentra su expresión más radical en la teoría platoniana de las Ideas: puede haber distintas opiniones humanas acerca de la justicia, de  la bondad,  etc., pero estos conceptos siempre existirán objetivamente en sí mismos y tendremos la Justicia y la Bondad con mayúsculas. Etc. Conceptos. Es lo que llamamos definir de modo absoluto.

Y cómo definimos absolutamente los conceptos que a todos afectan. Pues, analizando la naturaleza humana, que, por lo visto, es inmutable, y estableciendo las leyes naturales.

Esto ya lo habían propuesto los sofistas. Pero luego arrancan de algo que a Platón le parece un error. Dicen los sofistas que las leyes naturales son dos: la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte.

Esto, para Platón, es un error, porque olvidan los sofistas que lo primero que caracteriza al ser humano es la existencia de la razón, que lo aleja de los animales. Es decir que los sofistas toman como modelos de naturaleza humana a los niños (búsqueda del placer) y a los animales (predominio del más fuerte), y ni los unos ni los otros tienen en sí la RAZÓN. Entonces, con estos modelos, no se puede definir correctamente la naturaleza humana ni las leyes naturales como la justicia; luego no sirven las propuestas de los sofistas.

Además de la RAZÓN, el ser humano posee otras tendencias y facultades. (Pero, aquí es donde yo veo el riesgo de que un ser humano tenga la razón perturbada, es decir un mal funcionamiento de la mente o del cerebro). Y además, Platón considera que el alma tiene tres partes o tres facultades: racional, irascible y concupiscible. Y aquí entra la Justicia para poner orden en estas tres partes, porque a cada parte le corresponde una virtud o disposición: prudencia, fortaleza y templanza. Entonces, la Justicia debe servir para que el alma o  RAZÓN funcione de forma que no sea nocivo para nadie, y las virtudes, por justicia, contrarresten los vicios del alma o RAZÓN.

O sea que Platón pone la RAZÓN frente al relativismo moral de los sofistas: lo que es, es para todos y para siempre: es el mundo de las Ideas o conceptos fijados en una definición objetiva e inmutable. Para nosotros, hoy, vendría a ser la ética; y ética y política han de ir unidas para evitar la injusticia. Voy a insistir: “la RAZÓN no es sólo facultad de conocimiento sino principio rector que coarta el relativismo político-moral”, en el que eran maestros los sofistas. Hay que aclarar que los sofistas cobraban por sus enseñanzas, y por tanto era fácil que cambiaran sus ideas y sus ideales según quién pagara por ellas. Y Sócrates y Platón y Aristóteles no  vendían sus principios. Ideas con mayúscula: permanentes e inalterables.

LA MORAL EN ARISTÓTELES:

Tenemos en cuenta que la moral para estos hombres buenos no es cosa de religiones, sino cosa de felicidad y de justicia, todo ligado a lo que es común, o sea a la política de los pueblos.

En su ética, Aristóteles parte, como primer principio, de que la meta última de todos los seres humanos, es la felicidad. Podríamos decir: pues entonces, igual que los sofistas. Pero es no, porque el placer que proponen los sofistas se refiere más a los sentidos, y la felicidad de Aristóteles hace referencia a un estado mental más evolucionado, más teniendo en cuenta la RAZÓN platoniana.

Pero, vamos a tener un problema, porque es imposible que haya un acuerdo pleno sobre qué es la felicidad con mayúscula, es decir, como ley natural. Y, estudiando la naturaleza humana, como ya hicieron los sofistas y Platón, establece como segundo principio que cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural. En cuanto establecer una ley natural, Aristóteles, como Platón y como Sócrates, es más hombre del siglo –V que del –IV. Porque creyentes como eran en la unión de todos los seres y sus intereses comunes en la polis, el individualismo posterior que se impone cuando cae Atenas, no trajo cosa buena para el comportamiento colectivo, porque fueron separados entonces los conceptos de política y moral que habían sido antes indisolubles. Por eso, ve Aristóteles que, para cada individuo, la felicidad sería una cosa distinta, y por eso adopta una actitud teórica y llega a la ley natural y al concepto. Aunque admite que el humano no puede alcanzar la felicidad absoluta, que es propia de dioses, y que para disfrutar de una felicidad relativa ha de estar en posesión de las virtudes morales que regulen las tendencias propias del trato con los demás; y aquí enlazaríamos con las partes irascible y concupiscible y con las virtudes de prudencia y templanza del alma  de Platón.

Y hasta aquí está corregido por mi tutor de Universidad, y quedo un poco satisfecha porque en la primera parte iba cazando hombre y hombres y quedaban pensamientos sueltos más o menos, sin terminar. Y en esta parte segunda, en vez de cazar, he ido cambiando al hombre y a los hombres y redondeando más los pensamientos. Y, en otro tema, todo quedará mejor. Eso espero, con paciencia oriental.

Juei Chien ( es trascripción fonética y quiere decir: Hasta luego)

 

 

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  1. María dice:

    Si podemos definir a estos filósofos como gente de sentido común y sabios, me pregunto cómo podríamos definir a los políticos actuales