SEGUNDA PARTE DE » CUATRO PENSADORAS ESCRITORAS»

Posted: 22nd enero 2018 by Aurora in Crítica
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SEGUNDA PARTE DE “CUATRO PENSADORAS ESCRITORAS”

 

 

 

GEORGE SAND           (1804- 1876)

 

 

“Entre las obras importantes que presentaban la ideología de la Ilustración en lo que se refiere a la educación femenina, encontramos al Émile, (1762) famoso libro de Rousseau, y El Contrato Social : La educación de las mujeres siempre debe referirse al hombre. Gustar, sernos útiles, amarnos y hacernos la vida fácil y amena: éstos son los deberes de la mujer en todo momento, y esto se les debe enseñar en su infancia”.

Es cierto que el hombre romántico, que luchó por el derecho al individualismo, fue algo más comprensivo y generoso con la mujer que en siglos anteriores: le concedió el derecho a ser compañera y amante, sin dejar de ser lo que venía siendo por imperativo social: ama de casa y de cría. Pero seguía viéndola como un ser débil, casi angelical (los burgueses que pensaban y decidían, claro), un ser puro incapaz de comprender la realidad real fuera de sus ensoñaciones y sus tareas domésticas. El propio Novalis, gran pensador y poeta de la escuela romántica, dice al respecto: La mujer no sabe nada de la situación de la comunidad. Sólo a través de su marido está relacionada con el Estado, con la Iglesia, el público, etc. Vive en el estado verdaderamente natural”. Puede que haya mucho de envidia en esta apreciación en una época en que la libertad, precisamente, el desclasamiento posible, hacen que el varón tenga una existencia muy problemática; en cambio, la mujer debe seguir fiel al patrón en cuanto a mentalidad; la mentalidad de la mujer no progresa, es que no es necesario; la del hombre sí, porque tiene que adaptarse a la existencia cambiante. La existencia de la mujer, el hogar, es inmutable, y su inteligencia también. Punto. Inteligencia plana, es cómodo para el varón.

Qué debe hacer una mujer que siente en su interior, que siente que su mente no se adapta al papel asignado por la sociedad, no que no se sienta mujer; no se siente mujer de la manera en que la obligan a ser mujer; qué debe hacer aparte de callar, sonreír, parir, cuidar niños, vigilar que el hogar de la familia esté a gusto del marido. Qué debe hacer, además, si teme que esa incapacidad de adaptación la aleja peligrosamente del mundo femenino, como les ocurrió a Günderode, a Brentano a Varnhagen, a Goethe, a Mendelssohm, a Sand, a tantas mujeres de la época, cultas, artistas, pensadoras, que temblaban ante la sospecha de que ellas fueran más hombre que mujer sólo porque deseaban gozar de la libertad que tenían los hombres: libertad para pensar, para trabajar, para decidir,  para viajar: El “¡Por qué no soy hombre!” no tenía por qué conllevar un contenido sexual; llevaba un contenido genérico, eso seguro. Mujeres que, incluso, podían verse con mayores valores intelectuales que sus propios maridos. “Hacia dentro lleva/el misterioso camino./ En nosotros o en ninguna parte/está la Eternidad con sus mundos,/ el pasado y el futuro”, escribió Novalis, gran romántico. Pero, si una mujer de la escuela romántica escribía algo parecido, levantaba sospechas.

Aurora DUPIN:

adoptó el traje masculino en la primera mitad del XIX; fumaba, se declaró a los hombres que le gustaban, escribió unas ciento cincuenta obras literarias y de contenido político-social, tuvo dos hijos y convivió y cuidó de ellos, y fue una personalidad de la cultura francesa de su tiempo. Su marido era un hombre gris que vivía, más o menos, de administrar la finca que ella había heredado de su familia: NOHANT. “Se emborrachaba y perseguía a las criadas, no le gustaba leer y la música le aburría.” La casaron con él apenas siendo una adolescente.

Adoptó el nombre de George SAND porque le vino a mano adaptar el de su colaborador y tercer amante Jules SANDEAU, una vez que la madre de su marido le hubo dicho, horrorizada, que no toleraría que firmase sus trabajos con el apellido de la familia. Sabido es que en Europa la mujer casada adoptaba el apellido del marido (Brentano—von Arnim, von Goethe, Marie Curie, etc). Con el periodista SANDEAU escribió la primera novela: Rose et Blanche

“Si usó un nombre masculinizante y en su juventud se puso chistera y levita, es porque quiso significar y visualizar que sólo poniéndose en el sitio del hombre –ocupando su puesto- la mujer alcanzaría la culminación de sus derechos y posibilidades, se autorrealizaría. George Sand  fue una adelantada”. Incluso levantándose de depresiones suicidas y esforzándose en seguir adelante contra viento y marea, fue una adelantada.

Exactamente, lo significativo es que Aurora-George no se conformó con señalar su rebeldía adoptando poses de varón cuando quería; sino que pensó, mucho y bien, en el conjunto de mujeres que, como ella, sufrían la losa social de tener que atenerse a un patrón castrador. Y luchó desde sus obras que, a simple vista, podrían ser consideradas como novelas de amores, rosas, pero en las que, generalmente, iba destilando su ideología de rebeldía e igualitarismo.

Si el marido Casimir DUDEVANT, hijo de un Barón, se emborrachaba y perseguía a las criadas, su mujer Aurora DUPIN le propuso un pacto o trato de mutua libertad conyugal: ella se desenvolvía en ambientes en los que podía amar a MUSSET, a CHOPIN y a otros escritores, artistas  e intelectuales de igual categoría que ella. Él no se lo podía creer: si sólo era una niña caprichosa! Y por la senda de la búsqueda de la dignidad y libertad personal, fue hacia un cierto socialismo: supresión de clases: “Luchaba SAND incesantemente por los derechos cívicos de la mujer, disminuidos en la situación de matrimonio. La mare du diable Lucrezia Florieni etc. La igualdad ciudadana, la igualdad en la familia y en el matrimonio eran consignas que había que establecer, y en ello insistía una y otra vez, a pesar de los ataques de la prensa satírica, que la llamaba “La Papisa”, y de las hirientes alusiones con que se ensañaban los caricaturistas”. Fue reprobada por el gobierno.

SOCIALISMO:

Para valorar a una persona, importa más su entrega a la sociedad o la importancia y el número de sus amantes? “Sand había emprendido una seria aventura de compromiso político que se traduce en un vivo socialismo que alcanza su máxima intensidad con la revolución de 1848”. Las sucesivas decepciones sentimentales, su fe quebrada una vez y otra por los compañeros que no estaban a su altura, o por los propios errores al elegirlos, no le impedía ocuparse de la cosa pública. Ferviente republicana, en esto difería de BRENTANO, ferviente monárquica. SAND creyó siempre que la forma natural y democrática de regirse un pueblo era la república. Su amigo Pierre Leroux (1797-1871) influyó en ella, que siempre quería aprender, desde su talla de filósofo, político, editor y periodista, amigo-maestro y colaborador además de republicano. Liberal, carbonario, sansimoniano, llega al socialismo humanista que tan bien casa con la personalidad y las aspiraciones de SAND: libertad e igualdad. Todo ello reflejado en Consuelo, La comtesse de Rudolstadt, Le Menunier d’Angibault, etc.

“Y el sol, el Sol de todos/ será el rostro de Dios”, habría dicho NOVALIS, como representante del primer romanticismo. Sand ya no pertenecía a aquel misticismo estético, al contrario, fue anti clerical, anti matrimonio y anti religiones castradoras que no casan con la idea de libertad individual, no sólo de sentimiento sino de Razón.

“Sus cualidades, su alma, su talento, su sencillez tan perfecta, con su espíritu tan elevado y un conocimiento tan vasto, es lo que amo en usted. Aunque no fuera bella, la amaría”, son palabras de su primer compañero (no Dudevant). Muy bella, morena, pálida, olivácea, con reflejos de bronce y ojos enormes…” es la descripción de un poeta: Mussett. “Prestaba a Musset su lirismo y tomaba de él su fantasía”. Y a la vez Mauprat es una novela coloreada de conciencia socialista.

Un tal Agriol PERDIGUIER, antiguo carpintero, que pretendía unir a las fraternidades obreras, escribe el Livre du compagnonage. SAND lo conoce y escribe Le compagnon du tour de France, cuyo personaje es un reflejo fiel del de PERDIGUIER. Como BRENTANO, Sand toma prestado y refunde y personaliza cartas y obras de otros; coge ideas y las trabaja, adopta y adapta: nada nuevo. Noveló su vida con experiencias y amantes dentro: Elle et lui, (CHOPIN). Y tantas.  Publica en revistas elegantes “Revue de deux mondes” y en revistas proletarias: “La cause du peuple”.  En 1860 publica La ville noire, relato sobre la vida de los mineros, veinte años antes que el Germinal de Zola. Participó en el Comité Central de la Revolución. Triunfó la reacción.

LIBERTAD DE CONCIENCIA:

Mademoiselle La Quintinie refleja su posición contra la confesión y la dirección de conciencia; es la actitud de una librepensadora, y queda como “campeona de la tolerancia y la libertad”. Contra el matrimonio (esclavización de la mujer) Indiana Valentine, etc. Ya sexagenaria seguía siendo símbolo de la revolución cultural en Francia.

Sin embargo, en la prensa oficialista, “Le Figaro”, 1836, se permitían opiniones cavernarias como ésta: “Nous avons de nombreux regrets à donner à toutes ces aberrations d’un talent qui auriait pu intéresser le public à ses ouvres, SI LA FEMME s’était contentée d’être FEMME”

Viene a decir que tenía talento mal aprovechado porque no sabía quedarse en su papel de mujer. Opiniones así vamos a seguir viendo al tratarnos con

 

VIRGINIA WOOLF       (1882- 1941)

 

Es una de las escritoras más influyentes en el siglo XX. Incorporó con profusión la técnica del flujo de conciencia o monólogo interior, como ya habían venido haciendo sus contemporáneos Édouard DUJARDIN (1861-1949) como iniciador, y James JOYCE (1852- 1941) como seguidor

“Su obra literaria está formada por varias novelas, algunas de las cuales son verdaderas obras maestras, relatos y ensayos de crítica literaria y social” R. Huydobro.

NOVELAS:

Puede decirse que en La señora Doloway   (1925) las técnicas narrativas de WOOLF han llegado a la madurez: Fin de viaje (1915). Noche y día (1919) Al faro (1927). Orlando (1928). Las olas (1931) Los años (1937) Y más.

Nunca imita, más bien rompe moldes porque su punto de mira es crítico, nunca complaciente.

ENSAYOS:

Una habitación propia (1929): Una mujer debe tener una habitación propia si va a escribir ficción”. Ensayo muy citado por el feminismo de los años setenta. WOOLF no se queda en la necesaria habitación: su pensamiento es complejo y bastante mordaz y va mucho más allá de las cuatro paredes. Siempre en defensa de los derechos de las mujeres. Si el incipiente movimiento femenino, al decir de algunos, había sido un fracaso, en opinión de un prominente personaje masculino “…retírese una vez más a la cocina, Madam, y aprenda, si es que puede, a guisar una comida que quizá no pueda compartir…”

En Tres guineas (1935), un ensayo muy concienzudo y minucioso, intentará demostrar con argumentos, que una mujer puede responder a la cuestión: “Cómo podríamos evitar la guerra?” que le hace un hombre culto y distinguido, de los que cortan el bacalao. La mujer es capaz de responder con propiedad. Y no sólo eso: puede aportar, en sus puntos de vista, una mirada diversa de la del hombre. Diversa es poco decir: totalmente opuesta, que es lo interesante. “Una mirada marcada por el dolor y la frustración”. Analiza el patriarcalismo, el matrimonio, la educación de hombres y mujeres y el trabajo asalariado que dota de independencia económica y por tanto de libertad de pensamiento. No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”. Sería muy positivo que cada mujer pudiera y supiera asumir este dicho de Virginia Woolf.

Utilizar con profusión la técnica del flujo de conciencia; es decir, meterse en el cerebro de distintos personajes, hombres y mujeres, para pensar y sentir como todos y cada uno de ell@s piensa y siente, (Las olas) es absolutamente desquiciante, muy lejos de la “tranquilidad” que da la narración hecha en tercera persona. Esto lo pensamos al no poder perder de vista el final trágico de Virginia Woolf, que tanto nos recuerda al de la primera de las “Cuatro mujeres escritoras pensadoras”: Karoline von Günderode. Cayendo y levantándose de sus crisis suicidas, como también supo y pudo hacer George Sand durante una buena parte de su vida, escribió obras notables. “Sumergirse en sus libros, es encontrarse con una inmensa mirada subjetiva, repleta de pensamientos y sensaciones, con imágenes sensuales y cadenciosas, con monólogos interiores puramente poéticos y con el oleaje incesante del tiempo”.

Ya, pero lo que nos interesa resaltar, es que, además de sus novelas, ocupó su mente y su intención en hacer una crítica acerba y directa de las costumbres de su tiempo, en defensa de los derechos de la mujer concretamente, y a favor de la paz mundial, porque no se puede considerar lo uno sin lo otro.

Para evitar la guerra es esencial el factor educación: hay que tener bien presente que el instinto y el hábito de la lucha es propio del macho animal, del hombre entre los humanos; es cuestión biológica, hormonal. El instinto de guerrear, de contender, queda reflejado en los deportes y en los juegos: no se trata de colaborar para conseguir algo en común, (esto sería más propio de la hembra humana), sino de competir: hacer ganadores y perdedores, es una lucha continua por el prestigio siendo vencedores, haciendo vencidos.

Pero no todos los machos humanos son belicistas: cabe decir que si un hombre utiliza sus capacidades de razonar sobre la conveniencia de la paz para la especie, será pacifista, si deja atrás las emociones como la parte más primitiva de la evolución desde los estadios animales.

Tendríamos, según V.W., “los que, por una parte piensan que la guerra es una profesión, es fuente de felicidad y diversión, es cauce de viriles cualidades sin las que los hombres quedarían menoscabados”,

y por otra, propone como paradigma al poeta Wilfred OWENS, quien antes de morir en sus forzosas y forzadas prácticas militares, tomó notas como éstas: Las armas son contra Natura. La inhumanidad de las guerras. La guerra es insoportable. La guerra es horriblemente bestial. La insensatez de la guerra”.

No tendría que ser necesario añadir más. Quien no decida ser pacifista al leer estos apuntes, no querrá serlo nunca. Un pacto de no agresión internacional, por qué no se busca?

Pero Virginia WOLF necesita razonar extensamente la respuesta. Se le puede seguir en sus argumentos, algo optimistas a la vista del tiempo transcurrido. Cómo pueden las mujeres contribuir al cese de las guerras; es la pregunta que le hacer un hombre culto y distinguido.

Las mujeres, en época de WOOLF, acaban de acceder al mundo laboral; desde la ley dictada en 1919 han transcurrido pocos años. Todavía, la gran masa de mujeres burguesas, deben contribuir al fondo económico que las familias destinan a la educación-instrucción de los hijos varones. “Los hombres llevan el peso del Estado, son mayormente propietarios de las tierras, del capital, de los valores y los cargos de Inglaterra”. Han sido educados en colegios públicos y universidades a lo largo de quinientos años: hay tradición. La mujer es propietaria o quizá usufructuaria de su cuerpo de futura esposa y madre. Como mucho, estará recibiendo clases particulares de alemán en el propio domicilio paterno. “Sabían tocar un poco el piano, cantar un poco, dibujar un poco, incluso algo de gramática e historia, un poco de alemán, quizá hará algún poema ocasional”; estamos hablando de las burguesas, naturalmente; se cuidará del físico y de los trajes; estará domesticada para ser la esposa de. Hace muy poco que puede acceder a una instrucción pública, no hay tradición, ni mandos; la cosa está en proceso de inicio: como un experimento.

Por tanto, la mujer, mayormente sin instrucción, sin trabajo y sin dinero, habrá de defender y apoyar el universo masculino del cual vive y que mantiene para ella un status de privilegio, según opinan los propios varones. Y en el universo masculino entran las conquistas, los imperios: es decir la depredación. Para mantener ese universo, no es necesario el voto de las mujeres: ni pinchan ni cortan.

Se burla, Virginia WOOLF, de los oropeles, las togas, las pelucas, los colgantes de oro al cuello, los colorines diferenciadores de los componentes de los distintos estamentos del Estado y de las Iglesias: la teatralidad del Poder masculino. Y racionaliza: si todo ello lleva a las diferencias, al Poder destructivo y a la ambición y vanidad de los hombres, la mujer, si fuera independiente, estaría contra todo ello; y si lo demuestra, porque ya no necesita el dinero del padre, del hermano o del marido, contribuirá al valor antibelicista.

Respecto a los uniformes militares: Se inventaron, en parte, para que el espectador se diera cuenta de la majestad del oficio militar, y en parte para inducir a los jóvenes, mediante la vanidad, a convertirse en soldados.

En consecuencia, si expresamos la opinión de que tales distinciones convierten a quienes las poseen en seres ridículos, con algo contribuiremos a debilitar los sentimientos que conducen a la guerra”.

Por tanto, es necesario abrir la instrucción pública a las chicas, para que accedan a una educación pacifista fuera de la esfera familiar, para que accedan al campo laboral y puedan ser independientes económica y mentalmente. Voto, instrucción, trabajo, dinero, independencia de criterio.

Entonces, podríamos pedir a la Dirección de estos centros educativos “para mujeres”: Deben educar a las jóvenes en el odio a la guerra. Deben enseñar a comprender la inhumanidad, la bestialidad y el carácter insoportable de la guerra”.

Tres guineas es un ensayo minucioso, concienzudo, muy respetable, cargado de razones y de Razón.

Si viviera hoy, setenta y tantos años después, Virginia WOOLF valoraría positivamente la coeducación. No hay que influir solamente en las chicas para que sean pacifistas, también en los chicos. Si influyéramos sólo en las mujeres en este sentido, opondríamos a los géneros en algo tan sustancial, y en este caso, de la oposición no saldría la luz, sino más guerra.

Si viviera hoy, la señora WOOLF, y viera a una ministra embarazada pasando revista a las fuerzas armadas, se suicidaría otra vez. Porque no puede haber algo más bochornoso y doloroso, para su sentido del honor de ser humanos, que el símbolo de la vida sancionando con aires marciales las armas de matar humanos. No tiene sentido. Para eso, no vale la pena que las mujeres se independicen económicamente de los varones.

Es más, se diría que los varones no han tardado mucho en utilizar interesadamente a las mujeres en el poder, para quitarse de encima una posible mitad de la población pacifista. En vez de enseñar a los varones el camino de la paz, las mujeres caen en las redes del armamentismo aun en países en los que las cotas de pobreza son notables. No tiene sentido; sentido humano.

Aquellas primeras románticas que tanto tuvieron que luchar para que su núcleo social, o el MUNDO, las reconociera como iguales en derechos a los varones, se dejarían morir de escalofrío al ver que la alta cota de igualdad que han conseguido, supone igualdad de derecho a llevar un uniforme que supone barra libre para liquidar humanos. No tiene sentido; sentido humano.

En una isla de Cabo Verde, creo recordar, el poder es alternante: tanto tiempo para los hombres tanto tiempo para las mujeres. Se conjugan las dos cosmovisiones. Hay paz. Se construye, no se compite. Son más inteligentes que en el mundo altamente tecnificado. Humanamente inteligentes.

 

 

 

((F. HETMANN- BRAVO-VILLASANTE-TRANCÓN Y WIDEMANN- BERMÚDEZ-CAÑETE- C. WOLF-Y. BOURGET- M.SANTOS-R. DE RUYDOBRO- L.A. DE VILLENA……

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  1. Richard dice:

    El Salón es el eco, o el espejo de estas realidades que afectan tanto a mujeres como a hombres pasados/as y presentes y de esta manera sigue con su historia particularmente propuesta pero generalmente vivida

  2. Marián dice:

    Muy útiles los datos no sólo para la historia del feminismo sino para conocer mejor los tiempos que vivimos. Los «medios» hablan de otras cosas