SEGUNDA SESION DE NIÑ@- INDIVIDUO – NIÑ@ MASA

Posted: 4th noviembre 2017 by Aurora in Crítica
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SEGUNDA SESION DE NIÑ@- INDIVIDUO NIÑ@- MASA

 

 

El Redactor gestiona el buzón de voz de El Salón +34 63 35 923 21

y nos dice mientras vamos sentándonos cada cual en su lugar favorito:

-Ayer encontré en el buzón la voz de una persona que, según me dijo, es asidua de El Salón y lectora apasionada de Palacios, según sus propias palabras; yo ni quito ni pongo. Y pedía por favor que Palacios cambiara el final de una de sus novelas, porque, al parecer, no le gusta.

Y acerca un micro imaginario y lo coloca delante de la cara de Palacios. Todos sabemos que a ella, estas cosas, como que no.

– A ver, yo diría a esta persona, con todo el respeto y agradecimiento del mundo, que no elijo yo los finales de mis novelas ni de mis cuentos. Yo sigo a los personajes, me mezclo lo que puedo con ellos, tomo notas de lo que hacen y de lo que dicen, y de lo que les ocurre según su historia pasada y su historia reciente. Y los finales de las historias son los finales que los personajes pactan con su propia trayectoria, qué remedio tienen; yo ni entro ni salgo, como dice El Redactor. Son finales hacia su propio futuro, el que les toque. Eso sí, esta persona, si quiere, me llama y discutimos el final que a ella le gustaría. Será interesante.

– Bueno, anotada la respuesta, yo quería recordaros la sesión que tuvimos el días uno de septiembre y que titulamos “Niñ@ individuo, niñ@ masa”. En aquella reunión me quedé con ganas de hablar de los bebés–mochila. Sí; cuando mencionabas el respeto a los tiempos y a los ritmos, y a los ciclos de desarrollo de la criatura. Entendí que los padres y los ministerios pretenden aupar, o empujar al menor, hacia el mundo adulto antes de tiempo. Y pensé en el recién nacido en su mochilita circulando por la ciudad. Hablabas del negocio de las extraescolares. Os acordáis de los cochecitos en los que nos llevaban, amplios y confortables, en los que dormíamos a pierna suelta tranquilos horas y horas, echadicos sobre un colchón bien apropiado para que la columna estuviera descansada, para que soldasen bien las vértebras, y eso.

Luego fabricaron unos cuévanos con ruedas y unimanillar, mínimos, casi ortopédicos, en los que no se podían mover los bebés, ni cambiar de postura, no estaba previsto; unos cuévanos estrechitos para que cupieran mejor en los ascensores y en los maleteros de los coches. Pues ahora, tenemos las mochilas de recién nacido para una época de desarrollo en la que la columna no puede resistir el peso de la cabeza; cuando las piernicas espatarradicas van colgando y ralentizan así la rápida vuelta de la sangre al cerebro, porque lo ideal es que los pies no estén más bajos; cuando la carita va contra el pecho del padre o madre rozando la ropa medio sofocao el bebé, moviéndose a la cruda luz, al ruido y al movimiento de padre o madre; no duerme. Digan lo que digan quienes lo dicen, los bebés van en una postura forzada.

– Eso es verdad. No tenemos que olvidar que los humanos nacemos sin terminar de formarnos, como los marsupiales, y tenemos que pasar unos meses durmiendo y echados el mayor tiempo posible.

– Has dao en el clavo; nos llevan en la mochila igual que las canguras australianas, las ornitorrincas y las equidnas, sin evolución.

– Propongo la incorporación de un biberón en la mochila-saco, y así nos convertimos mejor en marsupiales.

– No estaría de más, ya puestos.

– Y a fabricar marsupios como locos, da dinero. Marsupios rosas para niñas y marsupios azules para varoncitos. Al menos en eso estaríamos más avanzados.

– Y es que, además, se obliga a los bebés a vivir al ritmo de los mayores: de la madre que tiene que conciliar o ir de compras y lleva a su bebé encima como si fuera un melón con chupete; se ha perdido el respeto a la infancia; ahora se utiliza a los niños como escudos o como armas. El hombre, con el bebé por delante proclama: es mío!; como antes con la covada, de la que hablamos aquí hace poco, etc. La madre trabajadora lo utiliza: “Eh, que soy madre y mujer que trabaja. Y, en todo caso: eh, que yo decido lo que me resulta más cómodo o económico”. Y el beneficio para el desarrollo del bebé puede esperar. Y díganme: al bebé qué se le da de las reivindicaciones de su padre y de su madre? Pues, en vez de que los mayores se adapten a los ritmos y necesidades del recién nacido, o sea lo respeten, el recién nacido no puede dormir cuando lo sacan a la calle, porque es más cómodo llevarlo colgando, como la mona al monito, que llevarlo cómodo en su cochecito.

T’a salido un pareao perfectamente digno.

– Pues de la indignación ha salido. Claro que es más cómodo llevar el paquete en una mochila que no en un cochecito, entras mejor en el metro, subes mejor al autobús, etc. Si ese es el argumento, es incontestable.

– Hay otro argumento en circulación, es más viejo que la pana, pero se ha actualizado para vender mochilas: “El bebé está tranquilo oyendo los latidos de la madre”.

– O del padre o de las tías y tíos y abuelas y abuelos. Pero, es que el bebé debe estar durmiendo, y si duerme no necesita oír los latidos de nadie. Ese argumento es puro márketing místico, o sea engañabobos. Es moda y es merchandaisin, como todo lo que se pone de moda: negocio. Y, si no lo llevan metido y colgao de la mochila, lo llevan cogido por los genitales o entrepierna apretando la vejiga, parte del intestino, quizá parte del hígado etc. según la manaza del padre sea del treinta o del cuarenta y seis. Y entre el brazo y el pecho, el niño va con los pulmones oprimidos, te lo aseguro. No tiene sentido.

– También dicen que así aprenden a andar más pronto.

– Pero, por todos los dioses, para qué necesitamos forzar el desarrollo de la criatura, si nace con el esquema con el que tiene que nacer, si es pura biología; y sobre todo, para qué necesita la criatura andar antes, adónde la vamos a enviar con nueve meses por el mundo, por muy bien que ande  y con una seguridad científica en el andar. Dónde están los lugares maravillosos que le hemos preparado para que llegue a ellos a los tres años de edad y sea equilibrado y feliz.

– Que nacemos ya con un código de barras, y deberíamos respetarlo. No parece sino que ahora hay padres que se creen por encima de la biología.

– Debe de ser el señuelo de la tecnología, más bien. Y de las cámaras; porque hace algún tiempo aparecieron Pitt y Jolie portando sendos bebés en mochilas. Desde entonces, el latido adulto es imprescindible para el bebé de dos meses. Ala, ya, las modas!

– Todo esto me trae a la memoria al bueno del señor Platón. PLATÓN suprime la familia. El maestro, o MAGISTRADO, era tenido como capaz para enseñar y dirigir a los adolescentes allá cumplida la cincuentena, después de haber acreditado sus saberes: “Los buenos ejemplos y la práctica de hábitos morales son los principales medios educativos que presenta”.

– He leído esa obra. Dice de la buena educación que es “la que da al cuerpo y al alma todas las bellezas de que son capaces”. Y recordemos que, para aquellos griegos, lo bello era lo bueno. Entonces, separa de la familia al niño y lo entrega primero a las nodrizas, a las que recomienda que cuiden bien a los niños “para dar paz a su alma”, evitando la demasiada debilidad que hace niños despóticos, y la demasiada dureza que hace niños débiles. Hasta los cinco años, los niños debían jugar bajo la dirección de “nodrizas inteligentes” en un lugar común.

– Pasarían exámenes, las nodrizas.

– Crudos, los exámenes. Luego, atiende con gran solicitud al nombramiento de los MAGISTRADOS que se encargarán de la educación, pues afirma que ésta, entre las grandes funciones del Estado, ocupa el primer lugar.

– Igualito que ahora.

– Claro que se puede reprochar algo al método propuesto por Platón, y a todos. Pero, yo quiero señalar en él lo que empezamos a ver en Montessori y en Decroly: el respeto, el cuidado con que eran tratados los menores para que la “buena educación”, o “buena formación”, consiguiera individuos equilibrados y positivos, para sí mismos y para la especie. Se trataba de eso. Y ahora, no. Ahora queremos que quemen etapas y se hagan adultos antes de tiempo. Y no puede ser. Es que nadie valora los resultados?

– Paralelamente, se me ocurre mencionar el respeto que la figura de la persona docente tenía en la época ya de nuestros padres. Ya, o todavía, no sé cómo expresarlo mejor.

– Todavía habría que decir, creo yo; creo que resulta más acertado. Todavía.

– Tengo algunos libritos de esos que se van quedando en las estanterías de casa como recuerdo de los padres, incluso de los abuelos; libritos que piden unas migajas de afecto porque remiten a la historia familiar, quizá, y que también piden una mirada curiosa y respetuosa, porque nos hablan de una parte de la historia reciente. Ayer miré dos: una enciclopedia de 1947, y un libro muy curioso editado en 1942 que se titula Socorros médicos de urgencia que pueden prestarse en la escuela; escrito, no os lo perdáis, por un Coronel Médico del Cuerpo de Sanidad Militar y Médico de la Beneficencia, y algún título más que no recuerdo. No, pero hablo de él no por el valor médico que tenga, que es todo un cursillo de fisiología y medicina básicas, sino por cómo se dirige al Maestro. Vale, sólo en masculino, eran otros tiempos: había maestras, pero invisibles. Me he traído una chuleta y os leo: “A ti, mi querido Maestro de primeras letras, va dedicado este librito. De sobra sé que, hasta el día, sólo las facultades psíquicas del niño ocuparon tu intelecto, y todos los dones de tu voluntad te llevaron a proporcionarle lo que nadie más que tú le dará en su vida futura; pero quedaba en tu santa labor un hilito sin coger, una habilidad nueva que desplegar, una misión elevada y noble, cual todas las tuyas, que es atender a los primeros socorros del niño enfermo y, sobre todo… etc. La índole de tu profesión, lo cerca que estás del niño en la época en que éste, por su irreflexión, comete multitud de actos que… etc. etc. En un pedestal parece que coloca al maestro. Y termina el prólogo: Un nuevo perfil, tú que tantos tienes, que añadir a los que de día en día elevan tu personalidad hasta el infinito y en el que de todas veras te desea múltiples de prosperidades: EL AUTOR.

Y, en cuanto a la Enciclopedia, de grado preparatorio, mide 18X12X2, chiquita pero tiene de todo:

– Se le saldría el diminutivo: “enciclopedita”, no?

– Casi que sí. De 253 páginas, pocas ilustraciones y en blanco y negro que son, dibujos a pluma y así; no tienen las ilustraciones interés por sí mismas porque están para resaltar o servir al texto, no distraen: suman. Pues, engloba todos los saberes, desde gramática castellana; os leo el sumario: Gramática castellana/ Aritmética/ Geometría/ Geografía/ Historia de España/ Ciencias físicas y naturales/ La Sociedad y el Estado/ Educación Social/ Nociones de Moral/ Doctrina Cristiana/ Historia Sagrada/ Ejercicios de Dibujo.

Es un método típico, típico para la memorización, con enunciados claros y definiciones precisas, escuetas, en las que no sobra ni una partícula que distraiga o que cargue innecesariamente la memoria.

– Memorizar, pensando en lo que se dice, es positivo. La gente de teatro tiene que memorizar y a nadie se le ocurre pensar que sea humillante ni degradante. Memorizar es mantener activa una facultad neuronal por la que se retienen los contenidos.

– Para ilustrarnos, igual señalarías alguna característica de las que te han llamado la atención, digo.

– La última parte, la que no es en concreto contenidos universales de cultura, o sea la parte de la socialización.

– Por qué?

– Primero, porque hacen que coexista con los contenidos, por así decir, científicos; ves, parece que han asimilado lo que es educación-instrucción integral, es decir cultura y formación, es decir cabeza y sentimientos, como quería Aristóteles. Luego, porque veo claramente las dos caras de la socialización, la que es meramente socializadora, es decir que proporciona contenidos humanísticos para la buena formación de la conducta, una conducta social positiva  de respeto básico, aquí y en cualquier sitio, y la doctrinaria. De la primera, por ejemplo; “Sólo los tontos se alaban a sí mismos”. Cómo actuar cuando hay visitas, cómo elegir amigos; expresiones de gratitud imprescindibles; cómo debemos hablar evitando expresiones groseras y soeces y blasfemias; por qué hemos de obrar siempre bien; quiénes son nuestros prójimos y responden: todos, todos: el borracho el presidiario, el extranjero, el lisiado, el blanco y el negro, “todos merecen nuestro amor”. Protección a los animales y a las plantas. Y, podéis creerme, en páginas y páginas no se ve ni una sola ilustración. Esta parte social me parece positiva; luego, cuando, en las Nociones de Moral, cuando por ejemplo el burlarse  de la gente lo traslada de lo social a lo moral, ya yo creo que no acierta; para mí, no. Las buenas acciones, el ser solidario, para mí no es moral sino ética o buen comportamiento social: no lo hago porque me lo ordenan, lo hago porque creo que debo hacerlo en bien mío y de la comunidad: eso es estar bien formada la persona, no ser meramente OBEDIENTE. El ahorrar, el socorrer al desvalido, la paciencia, el no ser vengativo, la verdad, la honradez, para mí no tiene por qué rezumar beatería sino solidaridad e inteligencia humana: lo que quiero para mí es lo que te doy. Luego, cuando ya va hacia el amor a Dios y a la Patria, entonces yo ya me desentiendo porque veo adoctrinamiento tanto político como religioso, y no lo veo aplicable  hic et nunc, ni deseable en la educación de los pequeños. Y en cuanto al apartado de Doctrina Cristina, lo propongo para las iglesias o Catequesis, nunca para un centro de enseñanza. Aunque, a mí, fíjate, me ha hecho una cierta gracia recordar aquellas oraciones que nos enseñaban para recitar como autómatas. No, pero, las Obras de Misericordia, por ejemplo, me ha gustado recordar cuando revisaba el librito.

– Bueno, es que, precisamente, las Obras de Misericordia, si no recuerdo mal, tenían esa vertiente social, no religiosa, de la que estabas hablando antes: do ut des, te doy para que me des, te ofrezco lo que me gustaría que me dieras si lo necesitara. Estoy convencido de que Platón, Montessori, Decroly, y tantos pedagogos que vienen de la Ilustración, estarían de acuerdo con ello.

– Se me ha quedado en la memoria el librito que has mencionado, escrito por un Coronel Médico para que el Maestro, con mayúsculas, pueda dar los primeros auxilios a niños accidentados, me parece muy fuerte; de qué va, exactamente?

– Siendo rápida: desde la circulación de la sangre en el feto, hasta la posibilidad de que el maestro pueda aconsejar y ayudar a los padres cuando le pregunten: “Y al niño, qué carrera debemos darle?” Quiero decir: vamos teniendo una visión del niño fisiológico: oftalmia purulenta, sífilis hereditaria, tuberculosis, viruela, difteria…

– Bueno, ahora tendría menos trabajo, con las vacunas y eso.

– … niños alcoholizados, diarrea, dolor de cabeza, qué sé yo: muerte aparente y real, vendajes y antisépticos. “Medios higiénicos para casos de enfermedades de los niños”, cómo ha de ser la cama, qué se hace con la orina… Luego, la gimnasia en la escuela, qué sé yo, todo un tratado. Y todo, en el entendido de que no es que el maestro tenga siempre que ser directamente responsable de lo que ocurra a los alumnos, sino que está tratado como consejero, siempre supeditado al médico, claro, pero está ahí con su autoridad de pastor o conductor. Y al final tenemos al niño psicológico, el de la carrera según sus características, que vienen a ser: Niños de predominio imaginativo, suelen ser los primeros de la clase, los que aprenden más rápido: serán buenos abogados. De predominio reflexivo: para ellos la Medicina, Ingeniería o Matemáticas. De predominio apático: buenos para el Comercio o la Agricultura con mayúsculas. Estos que vienen, de predominio indiferente, de predominio torpe y con coeficiente intelectual negativo, serán indiferentes para el estudio de una carrera universitaria; pueden ser profesionales muy estimables en el mundo del comercio y la agricultura con minúscula, la industria, etc.

– Fino y amable; ni una palabra desagradable.

– Nos quedamos con el respeto propuesto; respeto al aprendiente y a la figura docente. Ahora, cada cual que reflexiones sobre lo que ve y oye en la calle, en las aulas, en los patios, en la televisión, en el cine, en las plazas de noche de los finde. En las fiestas patronales. Etc. Hay un teléfono que atiende casos de acoso escolar. En tiempos de este maestro que debía saber atender casos urgentes de accidentes y así, cuando algunos tarados llamaban “gafotas” al gordito de la clase, este docente sabía bien lo que debía hacer, y lo hacía. Y no había más buylling, en ningún idioma.

-Pues eso.

 

El búho de Rousseau, que ya ha vuelto a su rama curado de vanidades de modelo para portadas, moquea de emoción. Caja de kleenex habrá que comprar.

 

 

 

 

 

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  1. Reée dice:

    La primera sesión de los niños individuos o masa fue interesante y esta segunda no lo es menos, y lo que tiene de insuperable es que afecta a prácticamente toda el área cultural. Incluso están dándose estos cambios educacionales en algunas áreas asiáticas

  2. Richard dice:

    Ironías o bromas aparte, que se quiere forzar el desarrollo humano está claro y es incontestable. Los resultados a medio plazo están por ver. Todavía vivimos la era de la infantilización. Buen trabajo

  3. Vanesa dice:

    Lo que va desde la propuesta de Platón, para dar paz al alma, y el resultado de hoy, para que anden más pronto. Si es de verdad o aproximado, da bastante que pensar, vaya cambio. Si por mucho que se empeñen, el cerebro tiene sus exigencias y mejor será criar para la tranquilidad y el equilibrio