SEXTA DÉCADA DEL XIX

Posted: 5th noviembre 2018 by Aurora in Literatura
Tags:

SEXTA DÉCADA DEL XIX     PENSADORAS ESCRITORAS IBÉRICAS

 

 

 

 

-Pues, seguimos trayendo a mujeres que tuvieron cierta o bastante notoriedad en su época, y que hoy estarían prácticamente olvidadas si no fuera por algunas páginas, muy meritorias, que podemos encontrar en este prodigioso invento que es la Red. Y aún, a nosotros al menos, se nos escaparán algunas.

– De las nacidas en los cincuenta, traemos, en primer lugar, a Concepción Gimeno DE Flaquer. Ya, tanta manía me da el que traigan al marido a cuestas, que voy a enfatizar siempre el “de”.- dice Rajzner , con su vehemencia rosarina.

– La presentamos, y está presentada, como escritora, pensadora feminista y editora.

De la familia sabemos poco: ella nace en Alcañiz, Teruel, en mil ochocientos cincuenta; se forma en Zaragoza y a los veinte años se va a Madrid. Encaja en la vida socio-literaria de salones más o menos señoriles de intelectuales, escritores etc. Conoce a Carolina Coronado, a Juan Valera, os sonará el autor de Juanita la Larga y Pepita Jiménez, y otros títulos muy conocidos. Y encaja bastante bien en el grupo de escritoras de la generación anterior que ya trajimos aquí, como Patrocinio de Biedma, Faustina Sáez de Melgar, Pilar Sinués, etc.

– Segundo aspecto importante: el matrimonio. En 1879 se casa con Francisco de Paula Flaquer. Suerte: periodista, director de la revista cubana “La Aurora” y de “El Álbum Iberoamericano” en España.

– Itinerario: Viven y viajan por España y Portugal hasta 1883, año en que se instalan en México.

– Ella funda y dirige “El Álbum de la Mujer”, una publicación nada aldeana por cuanto aparecen firmas de escritoras y escritores latinoamericanos; tampoco aspiraba a una rabiosa actualidad porque perseguía la calidad, así publica textos de Pardo Bazán y Sáez de Melgar con otros nombres más y menos novedosos.

– Vuelve a España y dirige la misma publicación de su marido “El Álbum Iberoamericano”, y escribe en ella hasta 1909. Era una revista ilustrada, no meramente literaria, y tocaba todos los temas que pudieran interesar a gente de cultura.

– Currículo: Imaginaos, en los finales del XIX, en Madrid, a una mujer dando conferencias en El Ateneo Científico y Literario de Madrid. Conferencias para mujeres, se entiende, que serían DAMAS más que mujeres, para los efectos; no creo que dejaran pasar a madrileñas con mantón de Manila y clavel en el moño.-dice el Redactor.

– Si es que conocían la existencia de  El Ateneo.- dice el Actor de Televisión.

– Como no fuera que vendían flores a la puerta.- dice el Pintor Oficial.

– Muy saineteros os veo. O reivindicadores, quizá, que os honra. Pues nos preguntamos: y hombres habría, entre el público? No hay que olvidar que la introduce en esos ambientes nada menos que don Juan Valera, quiero decir que estaba arropada por grupos de intelectuales hombres, que serían moderadamente feministas, como ella, que era feminista moderada, quizá para no espantar a los señores. Su estancia en México le proporcionó, al menos, datos para algunas de estas conferencias, que fueron publicadas posteriormente: “Las culturas indígenas mexicanas”. Y “Civilización de los antiguos pueblos mexicanos”.

– “Bien está el  viaje si en él se aprende”, decía mi abuela. Demuestra interés por la figura social de la mujer en la Historia: “Mujeres de la Revolución francesa”.

– Su feminismo, que llamamos femenino, blando, propio de las isabelinas de la generación anterior, acordaos de Sinués, etc., nos da “Ventajas de instruir a la mujer y sus aptitudes para instruirse”. “El problema feminista”.

– Y pensábamos que el siglo veinte había sido el detonante

– Porque estábamos nosotras dentro. Pero en realidad supuso un grandísimo bajón.

– Ella era todo terreno, por así decir. Si la llaman de la Associazione della Stampa, de Roma, da una conferencia sobre “La mujer italiana en el arte y en la Historia”. Si la llaman de la Sociedad Española de Higiene, habla sobre “Iniciativa de la mujer en higiene y moral social”.

– Ser una persona culta, es lo que tiene, que enseguida sabe dónde informarse, asimila y sabe revertir; compartir, en realidad. Escribe Ensayos. Si, por una parte se plantea a la mujer “como debe ser” teniendo en cuenta, como es habitual, que la mujer en letra impresa se refiere a la burguesa, y escribe tal cual se ve reflejada en los espejos de los salones elegantes, escribe: En el salón y en el tocador: vida social, cortesía, arte de ser agradable, belleza moral y física, elegancia y coquetería.

– Cuando leo cosas como éstas, veo a la campesina, a la obrera, a la madre soltera buscándose la vida.

– Ahí voy a parar. También escribe “La mujer española, la mujer juzgada ante el hombre” “Evangelios de la mujer” “Madres de hombres célebres” en 1884 “La mujer juzgada por una mujer” en 1882. “En realidad, pretende concienciar para elevar la instrucción femenina y buscar el progreso social de la mujer”. Es la línea de las isabelinas.

– En el capítulo literatura, como suele ocurrir con los y las pensadores que escriben, que buscan el didactismo, y me acuerdo ahora del mismísimo Unamuno de mi devoción, la obra literaria suele ser floja; por así decir es de un cincuenta por ciento, porque rezuma ideología. Pero Gimeno sabe crear un conflicto, un enredo, porque suele presentar una figura femenina tradicional, un tanto idealizada pero que, interiormente vive su desgarro al asumir, siquiera interiormente, los condicionantes de su momento de ruptura, lo que le supone “un dilema moral”. Busquen ustedes, y ya me dirán, Victorina. El doctor alemán. Suplicio de una coqueta. Maura. Culpa o expiación. Una Eva moderna.

– Si leen ustedes el artículo de Carmen Servén Díez, se enterarán aún mejor de datos sobre esta mujer decimonónica que debía ser estudiada en los centros de enseñanza y bien conocida por las y los feministas. Como tantas otras. No éramos huérfanas, señoras y señores.

– ((Formulista está hoy Rajzner, no?

– Es lo que toca))

– Vale, pues pasamos con honores a la segunda mujer que traemos hoy: Rosario de Acuña y Villanueva, que nace un año después de Gimeno.

– Atención, porque voy a leer un texto importantísimo para conocer, desde el principio, a esta nueva pensadora.

– El acta de bautismo?

– El testamento. Y casi que no debería ser necesario nada más. “Habiéndome separado de la religión católica por una larga serie de razonamientos derivados de múltiples estudios y observaciones, quiero que conste así, después de mi muerte, en la única forma posible de hacerlo constar, que es no consintiendo que mi cadáver sea entregado a la jurisdición eclesiástica testificando de este modo, hasta después de muerta, lo que afirmé en vida con palabras y obras, que es mi desprecio completo y profundo del dogma infantil y sanguinario, cruel y ridículo, que sirve de mayor rémora para la racionalización de la especie humana”.

– La verdad, no me encaja en la época. Tuvo que ser una mujer muy impar, no se me ocurre qué otra palabra emplear.

– Nace en mil ochocientos cincuenta y uno, pleno romanticismo ibérico. Mira, es un detalle que no hemos solido apuntar en esta serie.

– Con ese testamento ya sabemos que nos colocamos ante un grandísimo carácter. Y que nadie recuerde el manoseado “carácter varonil”, por favor lo pido.

– Por familia, pertenecía a la alta sociedad. Pero esta sociedad no la quería en absoluto; era rompedora, ésta, sí. Inteligente, ve el conflicto de desigualdad social y genérica; republicana, masona, librepensadora. Cómo llegar rápido al gran público? No existía la canción denuncia o la canción protesta, pero existía gran tradición teatral, y era la época de Zorrilla, García Gutiérrez etc. En las grandes ciudades, la gente iba en masa al teatro.

– Autora dramática?

– Y no veas, qué luchas y qué brío! Pero, para seguir con la costumbre, teníamos que haber empezado por la familia: padre ilustrado de único vástago, se vuelca en su instrucción. La saca al extranjero antes de los veinte años, todo es cultura y refinamiento intelectual internacional.

– En “La Ilustración española e internacional”, en 1874, antes de los veinticinco años, ya publica. Y en enero de 1875 estrena, en el Teatro Circo de Madrid, una obra de contenido social contra la tiranía: “Rienzi el tribuno”.

– A ver, nos ponemos en la época: una mujer rica, de la aristocracia, escribe “un alegato contra la tiranía”; una mujer joven, soltera, y codeándose con hombres consagrados como escritores: Clarín, Echegaray, Núñez de Arce, que la protegen con sus comentarios.

– Tres años después, 1878, estrena una obra en Zaragoza, se titula: “Amor a la Patria”. Esta vez firma con nombre masculino: Remigio Andrés Delafón; bien adobado. Ah, ya notamos que no utiliza el apellido del marido: DE la Iglesia. Se habían casado ya, tres años antes; es madrileño, burgués y militar. Y en 1880, ella estrena el tercer drama, en Madrid: “Tribunales de venganza”.

– Aunque aquí no solemos anotar asuntos privados, cabe decir que Acuña decide abandonar al esposo, cosa tan insólita en la época; lo abandona por infiel, y por ser ella coherente y no ser cobarde.

– Es cierto que este carácter combativo, seguro, claro, consiguió que la intelectualidad masculina madrileña, le abriera las filas con bastante normalidad para la época.

– Siempre hay hombres inteligentes y progresistas sinceros, no digo yo que no.- dice una señora desconocida, entre los visitantes.

Ramón Chíes, de la década anterior, algo más viejo quiero decir; menuda personalidad: había fundado un semanario al que bautizó como “Los dominicales del libre pensamiento”, que duró del ochenta y tres al nueve del siglo veinte; era de ideas republicanas, fue excomulgado, perseguido por blasfemo; escribía en “El voto nacional”, luchador, no te digo más que en el cementerio civil de Madrid se levantó un mausoleo por suscripción popular; bien, pues en “Los dominicales…” Acuña escribía desde el ochenta y cuatro contra la desigualdad existente entre hombres y mujeres amparada por la Iglesia, desigualdad de todo tipo, ya institucionalizada. Tan es así, que el Ateneo le dedica una velada poética, lo que aumentó el rechazo de unos y el  respeto y acogimiento de  otros.

– No callaba; tenía muchas cosas que decir y mucho a lo que combatir, era así su personalidad. Publicaba en las periódicas, cómo no: En la “Revista contemporánea”. “Revista de España”. “El Imparcial”. “El liberal”

– No la veo yo en revistas de moda

– Era crítica y desacomodada, como buena intelectual. Y si su conciencia la sacó de la Iglesia Oficial, le pareció bien entrar en la Masonería, donde se refugiaban muchos hombres librepensadores como ella. Perteneció a diversas logias. Sabía lo que hacía.

– El valor que pueden aportar determinadas amistades, las amistades potentes, de confianza, leales, y por otra parte poderosas; tenía escrita una obra que ninguna compañía de teatro se atrevía a estrenar, no por mala sino por miedo. Bueno, pues en 1891, creó su propia compañía, alquiló el Teatro Alhambra de Madrid, y estrenó “El Padre Juan” con mucho éxito y con mucho escándalo por cuanto se metía, una vez más, con la Iglesia. Tened en cuenta que la sociedad en su conjunto de aquella época, era muy creyente a ojos ciegas. O tenía que aparentarlo.

– Bueno, y es que hizo de todo, en este estreno: la producción, dirigir, escenario y vestuarios. Y esto enlaza con el comentario elogioso de Pérez Galdós que os leo textual: “Ella ha abordado todos los géneros de la literatura, la tragedia, el drama histórico, la poesía lírica, el cuento, la novela corta, el episodio, la biografía, el pequeño poema, el artículo filosófico, político y social, y la propaganda revolucionaria”.  En total, una treintena de obras.

– Total, que a pesar del éxito, o por el éxito, le cerraron el teatro.

– Qué harías tú, con cuarenta años, con tantas batallas sobre los hombros, con la misma lucidez de la primera juventud?

– Por así decir, olvidarme del rebaño y largarme bien lejos.

– Es lo que hizo. No sé si es lejos, pero se fue a un pueblito cántabro y se dedicó a la Naturaleza, me da igual decir a criar tomates y gallinas: seguro que pensar, pensaba siempre. Y lo más curioso, es que la madre iba con ella. Y llevaban gente joven; como una pequeña comuna.

– Voy a dar títulos, para los que queráis ahondar, y luego traeremos algo de su poesía.

ALGUNOS ENSAYOS: “El lujo de los pueblos rurales”. “Consecuencias de la degradación femenina”. “Influencia de la vida del campo en la familia” “¡Ateos!”

LIBROS DIDÄCTICOS: La casa de muñecas. Un certamen de insectos. La herencia de las fieras. Entre 1888 y 1890

– POESÍA: “La vuelta de una golondrina”, de 1875. “Ecos del alma” de 1876. “Sentir y pensar” de 1884

– Fue muy conocido el poema “A una gaviota”. Antes hemos mencionado a una golondrina, acordaos de los pajarillos y alondras de Avellaneda y Coronado; y no sólo Es el embrujo de las alas para la mujer llena de cadenas seculares. Buenos o no tan buenos, los versos de estas poetas pedían alas:  Y, aviso, es un poema de largo aliento, que se dice;  y sólo os voy a recitar una parte: Tú que cruzas las revueltas/ ondas del mar,/ oye el eco que te envía entre el aura/ mi cantar./ Eco triste y melodioso que se pierde/ en derredor,/ eco que del alma brota, cual un grito de dolor./ Yo quisiera sobre el mundo levantar/ mi pensamiento/ como allá en la mar te elevas/ desplegando tu plumaje/ en el viento./ Yo quisiera con mi alma/ a través de los espacios/ seguir tu vuelo/ fijando las esperanzas/ que en ella moran/ sólo en el cielo./ Yo quisiera del humano no ver nunca/ la maldad/ y vivir como tú vives/ siempre libre y venturosa/ en constante soledad.

– La idea ya está dada, se entiende y se pueden ir adivinando los versos hasta el final: yo quisiera, yo quisiera; aspiraciones de libertad, bondad y paz, esto sí es femenino, o, mejor, propio de mujeres; al menos, entonces: la paz, lo más racional que sería del ser humano: la paz. Busquen a Mª del Carmen Simón Palmer y a María de los Ángeles Ayala Aracil, estudiosas de Acuña y de algunas de las escritoras de esta época.

– Y pasamos a otra grande grandísima y conocidísima, ésta sí,  compañera de las anteriores: PARDO BAZÁN.

– Buena cabeza, la de doña Emilia. Tocó todos los palos. Pero, no la quisieron como Académica; por hacerle un favor, dijeron. Y, como catedrática sumó otra experiencia vergonzosa: los alumnos, masculinos ellos, no quisieron que una mujer les diera clase.

– Qué bochorno. Para ellos y para quienes lo admitieron.

– Y, hemos pensado que, como en el año trece, mes de febrero día diez, le dedicamos un monográfico titulado “No iba a ser una conferencia”, para qué repetir, no? Se lo hemos consultado y está de acuerdo. Nos lo ha dicho entre carcajadas, porque sigue con el mismo buen humor que cuando estuvo aquí. Ha dicho, textualmente: “No voy a ser más Pardo ni más Bazán porque digan lo mismo de mí dos veces”.

– Déjame decir algo que tengo pensado, porque si no lo digo, reviento. Acabo de releer “Los pazos de Ulloa”, y siempre me quedo con la misma impresión: Me recuerda mucho a “Madame Bovary”; me parece incluso superior; no escribe como mujer ni como hombre; no tiene esa manía del detalle menudo y chismeril muy propio de escritoras y de muchos escritores: va a lo importante, es naturalismo puro, del bueno, supera incluso a Zola. Muchos escritores famosos no le llegan a la punta del botín. Ya lo he dicho.- la Actriz de Televisión, incluso ha enrojecido hasta la raíz del pelo teñido de azul.

– Bueno. Ahora vamos a presentar a una escritora prácticamente desconocida: Gregoria Urbina y Miranda; más que nada nos quedan títulos de novelas y de artículos. Y, lo curioso, como ha ocurrido con otras escritoras presentadas aquí, es que en su época debió de tener cierta notoriedad. Nace en San Francisco, California, y vive allí hasta los siete años. Ya en la península, es internada con monjas en Casalarreina, La Rioja. Estudia Magisterio. Por /h/ o por /b/, tiene una importante formación humanística que no le proporciona, seguro, solamente su carrera. Y esto es lo que me interesa recalcar, como siempre: e la mujer, por propia iniciativa, libremente, busca la erudición, sin miedo y sin tener en cuenta que los libros son propios de hombres, y que leer es pernicioso para una mujer. Quiero decir, intención y capacidad, pueden ser naturales tanto en hombres como en mujeres, si no hay mediatización, o sea mala feminización de las niñas-adolescentes.

– Escribe sobre distintos temas. En las periódicas: “El Amigo del Hogar”. “El Eco de Madrid”. “El Constitucional”. “Flores y Perlas”. “Los lunes”·

– Yo, es que alucino con las periódicas: pero, cuántas había?

– Un día, que sea una noche, las contaremos. En mil ochocientos ochenta y ocho, publica “El qué dirán” y “Un Paseo por Madrid”.

– Como producción, en general, digo títulos: Una madre cristiana , de 1878 dedicada a la princesa de Asturias, esto se llevaba mucho, si hacéis memoria. Apuntes históricos sobre el pueblo hebreo, dedicada a Alfonso XII. La mujer en sociedad, de mil ochocientos ochenta. Cartas del solitario de la selva a una niña, obra didáctica. Historia de Gabriela. Novena a Santa Helena, madre del gran Emperador. Títulos perdidos, algunos inencontrables. Si alguien rebusca y encuentra en la biblioteca de los abuelos, por favor que lo diga.

-En su época es considerada como periodista de cierta relevancia.

María de los Ángeles Ayala, dice de esta señora: “Gregoria Urbina y Miranda propone un nuevo modelo a imitar, el de la mujer nacida en tierras norteamericanas, personificación de la fémina ilustrada y libre, dos conquistas todavía muy lejanas de alcanzar en nuestra península”.

– Y, para concluir esta década, siempre con la salvedad de cuántas se nos quedarán en lo desconocido, presentamos a la señora Julia de Asensi y Laiglesia, madrileña de mil ochocientos cincuenta y nueve; ya, agotando la década.

– Padre diplomático, es decir: posiblemente educación e instrucción esmeradas desde la familia de Salones Literarios más o menos palaciegos. Tampoco sabemos, que se sepa, pormenores respecto a la madre; pero, si recordamos, eso es bastante habitual

– La niña Julia prefirió desde la infancia los libros a los juguetes; escribir a jugar. Claramente de tendencia romántica, ya más bien neo, como el contemporáneo Bécquer, (1836-1870) y también en la línea de Zorrilla (1817-1893), quiero decir que utiliza la fantasía, lo fabuloso, no en la línea costumbrista o naturalista de las mujeres que venimos visitando. Y esta utilización de lo fantástico para adultos, lleva fácilmente al mundo infantil. Ya vimos en la charleta “Una cultura de escalofrío”, del año diez y siete, mes de enero y día quince, que esta tendencia irracionalista solía ir hacia el mundo infantil, a mi entender, de manera equivocada. PERO, en esta señora Asensi, de lo que yo he leído, se desprende un sentido irracionalista sí, pero positivamente didáctico; repito que en lo que yo le conozco; en relatos para niños hay seres más o menos fabulosos, pero nunca nefastos.

– Bueno, pues suele utilizar leyendas y relatos tradicionales transmitidos por vía oral, en prosa o en verso. Por otra parte, ya sabemos que el romanticismo, en general, tiende a fijarse mucho en la Edad Media, seguramente porque desde la altura del siglo diez y nueve, la Edad Media era irracional de por sí.

-Jajaja.

-Vamos a tener amores y celos desaforados, apariciones tanto de vírgenes como de fantasmas que solucionan o no solucionan.

– Como primeras vías de difusión, ya sabemos: las periódicas.

– Cuánto las añoraría si las hubiese conocido! Ahora, dónde publicamos? Quién nos publica si no nos han publicado ya?

– Tienes toda la razón del mundo. La solución es tener decisión y editar media docena de publicaciones, como pasaba entonces.

– Pero, entonces había público, costumbre, y el riesgo era menor.

– Vale, tienes razón; lo pensaremos despacio. Algunas cerraban pronto, de todas formas. Ahora nos toca repasar algunas de las periódicas en las que publicaba esta escritora: “El Álbum Iberoamericano”, dirigido por Gimeno de Flaquer, ya mencionado, ya a finales de siglo, entre mil ochocientos noventa y mil ochocientos noventa y uno. La “Revista Contemporánea”.

– Relatos que aparecían: “El caballero de Olmedo”, sí, sobre el mismo tema ya tratado por Lope, tradicional.

– Que de lejos lo mataron,/ al caballero, la gala de Medina,/ la flor de Olmedo.

– Bravo, bien por tu buena memoria! “El encubierto”, también de fondo histórico, desarrollado en la época de Carlos I y en la rebelión de las Germanías levantinas.

– De trasfondo culto artístico es “Olivia Campana” sobre el pintor holandés Antonio Moro, protegido aquí por Felipe II

– Con trasfondo de misterio o policiaco es “La salvadora”.

– En cuanto a su feminismo, sin ser ideóloga, que yo sepa, sí es cierto que sus mujeres son bastante fuertes y tienen iniciativa. Y no olvidemos su faceta de dramaturga, tengo títulos: “El amor y la sotana” del setenta y ocho, en verso y un sólo acto. Tiene abundantes narraciones para adultos, pero me interesa resaltar su faceta de escritora para menores, especialmente, porque le veo una inteligencia, en lo que le he leído, que me hace pensar que eran narraciones positivas para niños, y no soy yo muy favorable a las narraciones para niños. Os voy a hacer resúmenes de dos cuentos; haría de más, pero prefiero que busquéis por vosotros mismos: El primero es “Ginesillo el tonto o la casa del duende”. Lugar, pueblo de Santa Marina en fiestas. Personajes principales: Ginesillo y un caballero que llega al pueblo. Como alojamiento, solo podrá alquilar una casa que, según le dicen, sólo está habitada por un duende. Aparece en la calle un niño perseguido por otros, que se burlan de él, incluso quieren ofrecerlo al duende para que acabe con los tontos del pueblo. Es Ginesillo “el tonto”. EL caballero lo salva. Con toda naturalidad, el caballero cena y duerme allí. Lo despierta un ruido y ve que alguien abre la puerta de la casa y coge las ofrendas que la gente del pueblo deja al duende, por miedo. En resumen: Ginesillo le confiesa que se hace el tonto y vive allí con su madre gracias al miedo de la gente simple del pueblo. El caballero los apadrina y protege.

– Huele bien.

– Me encanta resumir cuentos, aquí es una novedad; siempre hemos traído poesía o prosa para adultos. Pues va otro: “El retrato vivo”: Son migrantes vencidos en una guerra; sin datos. Gustavo es un niño de nueve años, está solo, nadie se ocupará de él porque todos tienen sus propios hijos. Se desmarca, encuentra un palacio abandonado. Entra, duerme. Y cuando quiere marchar, puertas y ventanas están selladas. Encuentra una lámpara encendida y una cesta de provisiones. De noche, ve que la señora hermosa del cuadro ha bajado del marco y lo mira junto a él. Cuando ve que ha vuelto al cuadro, le hace preguntas, que la señora no responde: es un cuadro. Entonces, ha sido un sueño haberla visto junto a la cama? No. Aparece de noche el padre de la señora pintada y ésta le confía que el niño es su hijo perdido, Alfredo. El abuelo lo lleva al cuadro, que en realidad es una puerta que conduce al interior del castillo. Allí queda Gustavo, o Alfredo, con la ilusión de una madre nueva, rico y feliz. MORALEJA. Mientras que los otros emigrados que no se habían apiadado de su horfandad, arrastraron una vida miserable.

– Vemos que sí utiliza lo maravilloso, pero está lejos de ogros, brujas, reinas malvadas, etc. Es una irracionalidad bastante racional, si me permitís. Creo, sinceramente, que este tipo de narración si puede ser positivo. Valdría la pena reeditarlos y volver a ponerlos en circulación.

– Pues, venga, manos a la obra. Montamos una Editorial y editamos y nos autoeditamos. Al fin y al cabo, es lo que hicieron muchas de estas mujeres y muchos hombres de esta época.

– No siempre les daría para vivir estupendamente.

-Hay que tener en cuenta que, en su mayoría, era gente rica que no se dedicaba a escribir como modus vivendi.

– Debería estar financiada por el Estado, esta profesión.

La carcajada ha sido general, de propios y de menos propios.

 

 

 

 

 

Be Sociable, Share!