TERCERA DECADA DEL XIX

Posted: 4th julio 2018 by Aurora in Literatura
Tags:

TERCERA DÉCADA DEL XIX

 

Cuando empieza la década de los veinte, tenemos a la señora Carolina CORONADO, que nace en 1820 en Almendralejo. Como Espronceda.

-Pero, tengo oído que Espronceda nació allí por casualidad, que su madre estaba de paso. Y Coronado era de raigambre, como decían los antiguos.

-De raigambre, sí, y de familia bien; quiero decir progresista. Más o menos perseguidos, los hombres de la familia, por los cavernarios de siempre. El padre era secretario de la Diputación de Badajoz.

– La madre, como es de esperar, la educa para que sea señorita de su casa como todas las niñas de familias acomodadas: “Nada estudié sino las ciencias del pespunte y el bordado, y del encaje extremeño”, escribió Coronado. Luego, ya se ocupó ella de formarse, y bien: literatura, pintura, piano y arpa, idiomas e interés por lo social, por el entorno: la política, la historia; todo a lo que pudiera llegar por sí misma; no le vas a pedir álgebra o astronomía.

-Es que, a los diez años ya componía poemas; no muy perfectos, pero algo que era muy mal visto en una mujer futura.

-De donde se ve que, quien nace poeta, siente la necesidad de extraverterse y manifestarse, más que de expresarse de forma técnicamente convencional. Hacer poemas es hablar, no es hacer matemática, para estas personas, en esta época ya, quiero decir. Entonces, fundamentalmente es un ser que busca el equilibrio con el Todo.

– En plan Mariana Pineda, en 1838 borda una bandera para un batallón defensor de Isabel Segunda. O sea que no es poeta oculta en su torre de marfil de suspiros y bellezas de ensueños: se compromete.

-Pues, bien joven ya tuvo cierta fama desde su primera composición publicada: “A la palma”, que hizo escribir a Espronceda, no os lo perdáis: “Dicen que tienes trece primaveras/ y eres portento de hermosura ya/ y que en tus grandes ojos reverberas/ la lumbre de los astros inmortal./ Juro a tus plantas que insensato he sido/ de placer en placer corriendo en pos… etc., viene a decir que como han nacido en el mismo pueblo y es muy guapa, igual están predestinados.

– Pero, todo eso, con motivo de que ella ha publicado una composición poética que le ha dado fama?

– Sí, por eso, lo que escribe Espronceda  son unas alabanzas envenenadas, muy a lo carpetovetónico.

– Ya es manía.

-Pues la composición de Coronado, escrita, según un famoso crítico “con acento viril de eco esproncediano” empieza: “Alza gallarda tu elevada frente/ hija del suelo ardiente,/ y al recio soplo de aquilón mecida,/ de mil hojas dorada,/ de majestad ornada,/ descuella ufana sobre el tallo erguida”.

-Es una composición muy larga, filosófica; tiene pensamiento de calado, se interroga: “Qué vale de los reyes la diadema/ ante el místico emblema/ de la noble ambición, genio y poesía?/ Si una hoja solamente ciñera yo a mi frente/ que acallara el afán del alma mía…” Tiene ambición de gloria poética, es muy joven y la asume. La altura que alcanza la palma majestuosa hace que sienta ansia de gloria. Pero…. “Delirio nada más!/ Nunca gloriosa/ guirnalda esplendorosa/alegrará mis sienes lisonjera./ Ni tampoco mi acento/ perdido por el viento/ podrá elevarse a la celeste esfera…

-Ya reconoce aquí que su condición de mujer no la hace merecedora de los laureles de Apolo, dice: “Guarda tus ramos para el vate augusto/ premio a su lira justo…” Es el sentir de la sociedad.

– Sin embargo, cuando esta composición aparece en “El Piloto” madrileño, en noviembre del treinta y nueve, con una nota nada menos que de Juan Donoso Cortés, la fama cayó sobre Coronado, con su parte positiva y con su parte negativa.

– Pero, una cosa quiero señalar: así como Espronceda, en su composición, alaba la belleza y juventud de Carolina, Donoso Cortés hace lo mismo, tiene que mencionar la belleza de la joven, pero al menos, también alaba su ingenio y  “pensamientos originales y viriles”.

-Justamente no dice que a pesar de ser ingeniosa es muy honesta.

-Alabar a una mujer por su inteligencia, les daba pavor, y miedo al ridículo. Eso se llama machismo, aunque ya moleste el término.

-Por sobado, no por falso.

-Que sí, que el caso es alabar otras virtudes para deslizar que el talento en las mujeres es mera casualidad y puede ser que la susodicha tenga en su composición biológica algo más de hombre que lo que le corresponde a una mujer.

-Por traer, traemos muestras al hilo. Os acordáis del canto al jilguero en la jaula, que Gómez de Avellaneda permite salir libre? Pues Carolina tiene: “Tórtola/ que misteriosa querella de amores canta/ dolorida/ azorada, temblorosa… / será que yo también como tú siento/ esa ternura que tu ser oprime…”.

-Es romántica, y siente esa insatisfacción que lleva a la lucha por conquistar: el síntoma romántico de la insatisfacción, del que habla Díaz Plaja. Observación, análisis, crítica, perfeccionismo: insatisfacción, ambición de cambio, igual a creatividad suprapersonal, por decir

– Ahora vendría bien la pregunta de Chen Yu, de si abrió brecha. Porque Coronado era feminista: es lógico, tiene que luchar como mujer, porque la mujer está marcada en sociedad porque ella es LO OTRO, desde el punto de vista de los hombres, claro, que son los que vienen decidiendo sobre qué es y qué debe ser. Y no olvidemos que las mujeres al uso son quienes imponen y transmiten, precisamente, esta doctrina de  los hombres. La madre de Coronado pone muchas pegas a su carrera literaria, por el lógico miedo de que no encuentre marido.

– Se me ocurre un posible sumando: quiénes imponen la ablación del clítoris? Las mujeres.

-Terrible.

Coronado organiza, piensa en el colectivo de mujeres que es media humanidad.

– “Que entonces en mi tierra parecía/ la sencilla poesía maléfica serpiente/ cuyo aliento/ dicen que marchitaba/ a la joven que osaba/ su influjo percibir un momento”.

– No le permitían escribir y componía en la memoria, y de ello, dice Hartzenbusch en su prólogo: “El que compone de memoria tiene que desempeñar por sí la doble tarea de crear y retener”. Hay que tener una muy buena cabeza. Repara en que Hartzenbusch habla de “EL que compone…” Tiene delante a Carolina, pero piensa en masculino. Podía haber dicho: “Quien compone…”, que no tiene marca de género.

– Dice doña Isabel María Pérez que dice Coronado que dicen los hombres: “Extraño caso: Una mujer que canta; tan sólo vimos la mujer que llora”, cuando ella procura unir a las mujeres que venimos viendo, que publican en periódicos y revistas y luchan: “contra el cerrilismo, la mezquindad y la estrechez mental”. Coronado quiere vencer “del hombre el cruel dominio, sus ímpetus de sangre y exterminio”. Se planteó: una mujer, en realidad, es un ser que se siente aislado, y escribe: “Escucha, no estás sola,/ flor de agua, en el riachuelo./ Contigo, en igual desvelo/ hay florecillas también/ que reluchan contra las olas…”

-Tenemos, entonces, a una escritora, pensadora y poeta que vive su lucha social por los derechos de la mujer: “La aspiración de Carolina es un frente común, una cadena resistente de mujeres… “Frente común con poetas como María Cabezudo, Robustiana Armiño, Ángela Grassi… “y el sexo fuerte prorrumpió en silbidos y las damas cerraron los oídos.”

– Su novela más sólida es La Sigea, ya escrita como mujer célebre. La Sigea fue una filósofa, humanista, latinista, pensadora y poeta toledana en la corte portuguesa, profesora y mentora de Doña María de Portugal, a quien dice: “No es un compañero, Doña María; es un dueño lo que las mujeres debemos elegir.”

Coronado escribió novelas y obras dramáticas. Se comprometió en política, acogió a exiliados.

– El marido, Perry, era Secretario en la Embajada de los EEUU de América, y allí y en su palacete del barrio de Salamanca escondió más de una vez a prófugos políticos. Era antiesclavista y por tanto feminista, y con Concepción Arenal se integró en el cuadro dirigente de la Sociedad Abolicionista. De 1868 son los versos “A la abolición de la esclavitud en Cuba”, que dicen: “Si libres hizo de su mancilla/ el águila inmortal los africanos/ por qué han de ser esclavos los hermanos/ que vecinos tenéis en esa Antilla?”  Y termina: “Sonó la libertad, bendita sea!/ Pero después de la triunfal pelea/ no puede haber esclavos en España./O borras el baldón que horror inspira,/ o esa tu libertad, pueblo, es mentira!” Os acordáis de Sab, la novela de Gómez de Avellaneda, con el mismo tema, que hemos visto antes.

– Levantó ampollas, este soneto.

– Muy viril.

– No. Muy Coronado.

Hartzenbusch, Bretón de los Herreros, Martínez de la Rosa, Donoso Cortés, y tantas figuras que escribieron alabanzas sobre ella.

– Tengo títulos de novelas: Jarilla, Adoración, Luz, Paquita. Va denunciando la opresión sufrida por las mujeres: me recuerda mucho a George Sand: las historias puede que no valgan mucho; vale el mensaje, también contra el fanatismo religioso, contra la frivolidad, contra las guerras, contra la envidia, dice: “Cada ser tiene en la tierra su tirano: la mujer tiene al hombre; el hombre al rey; el rey a su valido”.

– Y ensayos, escribió. Uno de ellos levantó polémica, es un paralelismo entre Safo y Santa Teresa.

– Era cataléptica y catatónica, pero sólo lo digo como un ejercicio silábico para Chen Yu.

– Su vida privada fue difícil. Después de casarse quiso abandonar el lirismo, porque, a una mujer casada no le convienen las expansiones, porque tiene que respetar la vida privada de su otra mitad. Esto lo vamos a ver repetido. Marina Mayoral dice que Coronado tiró la toalla también de su ambición feminista, y no sólo para ella.

– Y en esto cayó, precisamente, en lo que la sociedad esperaba de toda mujer bien educada: el decoro

-Pues sí, valoró su dignidad de mujer casada y se calló como lírica, lo menciona ella misma: “…desde que aprendí a callar, o bien desde que no tuve motivos para llorar…” se puede referir a mayor equilibrio psíquico o bien a lo que tú dices: pudor por su vida en pareja. Que no fue, precisamente, una vida de rosas, aunque en su Salón literario y artístico se codeara con grandes figuras internacionales, y tocara el piano y condujera conversaciones interesantes; viaja, escribe y publica y es admirada.

– Y cuando nos vamos metiendo en la vida privada, yo salgo corriendo y propongo ya a la siguiente famosísima mujer: Concepción Arenal.

– A veces pienso que son dos gotas de agua, gemelas, nacen en el mismo año, tienen mentalidades similares aunque sus vidas no sean paralelas, precisamente.

Arenal nació en El Ferrol, pero la ascendencia del padre era asturiana, era mayorazgo. De buena familia. Estudiante de Leyes.

– Combatiente contra Napoleón y muerto joven, de política, en los turbulentos años de Fernando VII.

-De aquellas revueltas y de aquellas muertes, y de injusticias, le quedaría a ella el afán por arreglar el mundo que se le impuso en la segunda parte de su vida.

-Se me ocurre traer, al hilo, el pensamiento de un comentarista que dice, refiriéndose a que Fernando VII no tuvo varones. Dice: “Cuánta sangre se habría evitado si Isabel hubiera nacido varón!”  Yo digo que se habría evitado aquella sangre si la estupidez de los hombres no hubiera decretado que una mujer no podía heredar trono, cetro, corona y demás parafernalia. Es bueno ir a las causas primeras, sí o no?

-Tomamos nota. Arenal tiene trece años y vive en Armaño. Como vamos viendo, estas menores y adolescentes se instruyen en la familia, mejor o peor. Por suerte, va a Madrid a casa de unos tíos de mente abierta. Del colegio al que la envían, de los mejores seguramente, dirá más adelante: “La educación que se da en España a las niñas distinguidas, es el arte de perder el tiempo”. Se refiere a los melindres y monerías palaciegas, a los bordados, al poquito de idiomas y piano y pinceles. Todo para ser valoradas convenientemente cuando llegue el momento de su adquisición en matrimonio.

-Qué fuerte.

-Ni más ni menos. Y eso, las ricas. Tenía primas que eran hijas de Conde, no vayáis a creer.

-Antes de los veinte años ya hace versos, y quiere estudiar Derecho y su madre se desmaya. Y vuelve a Armaño para cuidar a su abuela, y dispara en una ocasión contra unos ladrones que habían entrado en la casona.

-Decimos lo del “carácter o tono viril?”

-No sé si apuntarlo como oportuno o como inoportuno. De vuelta a Madrid se matricula en Derecho y allá que va a la Facultad vestida de hombre y con el pelo cortito, contra toda conveniencia.

George Sand me viene a la memoria, otra vez, algo mayor, por las mismas fechas anda en París, y fumando. El Rector examina a Arenal y permite su asistencia, con las condiciones que todos conocemos: alejamiento de los varones, etc.

– A los veintisiete se casa. La pareja vive en Oviedo; imprimen una revista, ella viste de hombre y firma como hombre; y cuando el marido muere y se descubre que ella escribía sus artículos, el director de “La Iberia” decide que las opiniones de una mujer no pueden valer como las de un hombre, y le mantiene el puesto pero le paga la mitad. Escribe una zarzuelita: “Los hijos de Pelayo”, tema asturiano. Escribe una novela: Historia de un corazón. Escribe un libro de versos: Fábulas y romances.

– Pues, llegamos aquí y yo propondría dos aspectos de Arenal,  uno: que es el que nos queda más cerca del tema: el valor de sus fábulas, y dos: su personalidad como ser humano preocupado por el aspecto social, político público del individuo y del grupo humano. Por sus habilidades literarias no fue conocida internacionalmente; por su cualidad y calidad de jurista, fue MUY conocida y reconocida.

– Vamos con el uno: las Fábulas y los apólogos, como todo el mundo sabe, son mayormente escenas y situaciones de la vida cotidiana representadas sobre todo por animales, humanizados, lógicamente. Son moralidades o, si se quiere, mejor situaciones de conflicto entre dos seres que dialogan y que resuelven las situaciones con mero sentido común, o sea razonando. Que se puede llamar moraleja, o moralidad; eso está ya un poco pasado, yo prefiero creer que es inteligencia bien construida- Y que esté representada en animales, pica un poco.

– Vamos con unas muestritas. Ah, y al hacerlo, acordaos de Vizenta MOGEL, que andaba por los mismos caminos de ESOPO unos años antes.

– Yo resaltaría, aparte del valor moralizante o de sentido común, didáctico por decir, el mérito de los versos. No es fácil hablar en verso, y Arenal versifica con mucha soltura.

-“El perro y el gato”, así, al azar. El gato se alaba porque es muy buen ladrón de despensa: “Ya descubro una morcilla/ aunque esté lejos del suelo/ ya en el sótano me cuelo/ ya sorprendo una guardilla…” Y sigue robando de todo y alabando su libertad, y se burla de que el perro come poco y mal, sólo lo que su amo le da. Y el perro le contesta… “Dirás que entre veces mil/ diez apenas te darán,/ más vale cariño y pan/ que odio con dulce y pernil./Te sonríes con malicia?/ Te sonríes y no lloras,/ miserable!, porque ignoras/ lo que vale una caricia”/ Etc. En definitiva, el carácter hosco y egoístas del gato, y el carácter cariñoso y colaborativo del perro. Vale la pena estudiar completas estas composiciones de pensamiento, lo acabo de decir, colaborativo, de grupo cooperativo;  es la idea; no es moralidad, es socialismo.

– En la de “El león enfermo” viene a burlarse del sistema de votaciones en una asamblea, cuando se valoran más por el número que por el peso de la sabiduría de quienes votan. O sea, que a un león enfermo, muchos asistentes a la asamblea, le recomiendan pasar a un régimen vegetariano de comidas. Porque ellos son vegetarianos. Como son menos los que le recomiendan un tipo de vida saludable, de ejercicio y así, hace caso a los vegetarianos, y se muere de inanición. O sea: “…y al rey recetaba/ el alimento mismo que él usaba” Es decir que hay que “pesar” los votos, en vez de contarlos, o que vale más la calidad que la cantidad del voto.

– Sabia medida: “…no cuentes con la memoria/ pésalos con la razón”.

– “No busques jamás consejo / en hombre que no es tu igual/ aconsejarate mal/ aunque bueno, sabio y viejo./ Cada cual juzga por sí,/ dirate la verdad fiel/ pero, qué verdad?, la de él/ que no es verdad para ti”.

– Lo que tú dices: puro sentido común. Ahora se habla de empatía, o de estar en los zapatos del otro.

– En resumidas cuentas, las fábulas, muy meritorias, vienen a recordar a Lamartine, a Samaniego, a los que transitaban por los caminos clásicos-griegos, más cogidos de la Razón que de la Doctrina.

– Y en el otro apartado, como jurista, aunque la etiqueta le viene pequeña. O, en todo caso, habría que colocarle varias etiquetas.

– Ya en 1858 comienza su apostolado social: visita y socorre a gente de la pobreza. Es caridad, es solidaridad: ella hace la justicia, es cristianismo de Cristo; de Revolución no hay que hablar porque la revolución, en muchos aspectos, en el de la violencia por ejemplo, es un paso atrás. Ella va a buscar la forma de establecer la justicia pacíficamente, revolviendo en las Instituciones, con activismo social operativo, no de algarada. Escribe El visitador del pobre. Es nombrada “Visitadora de prisiones” en Galicia en el año 1863. Escribe un “Informe sobre legislación criminal” para presentarlo en un Congreso internacional de Estocolmo. Dentro de la Fundación de San Vicente de Paúl, funda una Conferencia para señoras, un quehacer de género, al uso en la época. Ella entiende por “SER”, el grado de utilidad que puede prestar al prójimo. Y elige, como misión personal, escribir y denunciar, fundar, consolar, visitar. Es decir cambiar por la vía pacífica

– Escribe un ensayo sobre “La beneficencia, la filantropía y la caridad”. Se mete en las Instituciones para conquistar mayores cotas de justicia, aunque esa palabra le da como miedo: si lo hubiera superado, se habría dado cuenta de que donde hay justicia no es necesaria la caridad. Pero, la tradición cristiana estaba muy arraigada en aquellas épocas, y sobre todo en las mujeres, por su pacifismo innato.

– La justicia ennoblece. La caridad denigra. Humilla.

– Hay que ponerse en la época.

– Seguimos casi igual. Es lamentable que sean necesarias las ONEGs

– Gana un primer premio con su Memoria sobre la filantropía

– En “El Visitador del pobre”, llama la atención a favor de la enfermedad mental, dice: “El dolor hace delirar como la fiebre”. Busca lo que nosotros llamamos ahora empatía, incluso simpatía. La edición fue un exitazo.

– Hay que decir que tuvo, como tuvo aquella escritora portuguesa María Peregrina da Sousa en el editor Castilho, Arenal tuvo en el músico Jesús Monasterio el mayor apoyo que se puede tener: un amigo que se movía para sostenerla y para buscarle apoyo financiero para sus empresas contra la pobreza, y da igual: amigo devotísimo.

– Suerte, eso es un auténtico regalazo de los dioses.

– De lo más interesante es su entrega a los necesitados y a los delincuentes. Crea asociaciones que protejan a las mujeres que salen de la cárcel. Funda una “Constructora Benéfica” para los pobres. Se ve que no es la señora pía que da limosnas y luego hace fiestecitas de chocolate con churros o picatostes, a elegir, en su palacete. Ella se mete en la política exigiendo reformas.

– Escribe “Cartas a los delincuentes”, en 1864. “Ensayo sobre el derecho de gentes” en 1879. “Cartas a un obrero”. Es nombrada Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres.

– Se la conoce como “Gran pensadora, Gran penalista, Gran criminalista”. Funda un periódico de ámbito nacional: “La Voz de la Caridad”

– Lástima.

– Bueno, lo importante de estas cosas son los resultados. Se va haciendo camino.

– Le falta laicismo para llegar al concepto de justicia social. Pero va haciendo y va consiguiendo. A su manera pacífica. Lo otro habría sido una revolución bolchevique.

-“Concepción sigue descubriendo vergüenzas sociales, sin importarle la filiación política”.

-Dice este biógrafo, Juan Antonio Cabezas: “El valor sustantivo de su obra no está en lo mucho que escribió sobre los presos, sino en lo mucho que los amó”.

– Ahora recuerdo aquello de: “Odia el delito y compadece al delincuente”.

– De ella viene. Y la mejora del sistema penitenciario, porque también se forma el Cuerpo de Prisiones, sobre las ideas de Arenal.

– Cuántos monumentos tiene esta mujer en el país?

La mujer del porvenir, que va de los derechos políticos y sociales de las mujeres, y niega el atavismo científico de la inferioridad de las mujeres, dice, que lo traigo apuntado en mi libreta: “Ni el estudio de la fisiología del cerebro, ni la observación de lo que pasa en el mundo, autorizan para afirmar resueltamente que la inferioridad intelectual de la mujer es orgánica”.

-Bueno pues un siglo y pico después todavía hay que oír cosas.

-En San Petersburgo, presenta “Los incorregibles”

-En Amberes, “La protección de la infancia”

-“El delito colectivo”, tengo yo aquí

– Demostró que Sí Se Puede. Yo, mujer, puedo. Tú, mujer puedes. Y si no tienes capacidad suficiente, como todos los hombres no la tienen, tu hija la puede tener: estate atenta y ayúdala.

– Hermoso. Y ahora tenemos varias escritoras prácticamente desconocidas hoy, sobre todo porque no tuvieron resonancia editorial.

– Yo traigo a Robustiana ARMIÑO, nacida en Gijón en 1821. El padre es farmacéutico, o sea que de familia suficientemente bien en el plano cultural. Pero, ojo: las dos hijas del matrimonio Armiño se instruyen en casa, los varones, no.

– La niña consigue versificar aceptablemente, hacerse con una cultura respetable a base de lecturas y dominar varios idiomas: castellano, gallego, bable, inglés, italiano y francés. Cuando deja Gijón, ya adulta, escribe un poema de despedida en el que recuerda estos aprendizajes solitarios: “Adiós, hogar paterno/ do en la noche sombría del nebuloso invierno/ sobre áspera gramática inclinada/ iba con alma osada/ sin maestro ni guía/ los idiomas del norte descifrando… et. Etc… Poema larguísimo, poema-memorias llamo yo a estas confesiones rimadas.

Carolina Coronado escribe el prólogo a su primer libro de poemas en 1851, y dice de ella que es “la más alta joya de las Asturias, ídolo de Gijón”.

– En realidad, Armiño fue sacrificando su talento como pensadora-escritoras para dedicarse al rol femenino de esposa y madre. No tuvo suficiente empuje, Coronado dice de ella que tiene “juiciosa ambición”. Es otra forma de decir.

-La vida familiar era plácida, y se adormeció; habla del marido “… él a mi amante corazón da consuelo/ él calma mis enojos,/ él enjuga mis ojos,/ él incesante por mi dicha vela…”

– Mantener una vida profesional, requería una lucha incesante, una exposición pública, un abandonar la crianza y la educación de los hijos. Para la mujer, digo.

– En cierto modo tuvo suerte, porque el marido también escribía, de medicina y de poesía; se supone que en el fondo podía comprenderla.

-Hay que tener en cuenta que es época romántica y la gente pensante sufría de melancolías e insatisfacciones propias y ajenas, y en su moderado sentimentalismo, porque era una señora bien, sí que se va a sentir frustrada por no haber luchado más a favor de su ambición de escritora, pero todo no podía ser. Y se lamenta: Y un día tras otro/ y un mes tragaba a otro mes/ y noches y días, sin luz y sin sombras/ sin fe ni esperanza/ pasaron después./ De mis sueños de alegría/ vi turbarse el arrebol/ y envuelta en la nube de eterna agonía/ maldije mil veces el rayo de sol…./ Cual tierno niño que errante/ por tierra extraña se ve/ cual ave extraviada/ que busca su nido/ por nidos ajenos sombría vagué… y etc. etc. porque la verdad es que escribían versos y versos, eran confesiones larguísimas, y un poco desgarradoras.

– Sí, el caso era extraverterse. Mira el típico pesimismo romántico: “Mas, por qué mi fiel memoria/ nunca los males olvida/ si ya la esmaltada, leal primavera/ borró del invierno la faz aterida?/ Si ya los prados se cubren/ con su túnica de flores/ huid los fantasmas, huid para siempre/ y entone mi lira su canto de amores….

– De todas formas, según los biógrafos, Armiño trabajó más como periodista, más que como poeta o prosista.

– Sí, a partir de 1860 apenas publicó poesía; apaga el lirismo, como Coronado; ciega la fuente.

-Tiene una novela entre romántica y ya, realista, de 1874, que publicó por entregas como solía hacerse en la época, en “La Ilustración Gallega y Asturiana”. Se titula Dramas de la costa, y es un retrato social y religioso de la época, describe la instrucción escolar que solía darse por entonces.

– Me viene a la memoria La Regenta, de 1884, ya os imagináis por qué: Clarín y su retrato de la sociedad de entonces.

-Tiene también una zarzuela, qué curioso: “Dos coronas”

– Y tiene un drama: Los condes de Gijón. Pero atribuidas, las dos

– En Gijón tiene dedicada una calle

– Tardaron un poco. Sólo es suya desde 1990

-Demostró que se podía. Y lo hizo a su tiempo y su medida. Aunque tuvo mucho miedo a la exposición, como podría entenderse en estos versos: “Oh, nunca las horas más negras pasó./ Cual tierno niño que errante/por tierra extraña se ve,/ cual ave extraviada que busca su nido,/ por nidos ajenos sombría vagué,/ y del alma anonadada/ sentí apagarse el valor….

 

Y pasamos a otra escritora pensadora, feminista, mujer que se movió en el ámbito reservado a los hombres, y que lleva por nombre: Rosa BATLER Y MENDIETA.

-La niña Batler va a quedar muy pronto huerfanita.

-Vaya. El contexto ya es netamente romántico.

-Nace en Jaén, en 1821 y el padre, capitán del ejército, y la madre, se van muy pronto. Se van quiere decir para no volver. Vive con unos tíos, se mueve por Andalucía, muy joven ya empieza a escribir poesía, romántica, lógicamente.

-Tienes, en 1849, publica en Madrid “La noche y la religión”, largo poema con elementos tópicos del romanticismo como el tema de la noche, es decir la oscuridad, es decir la ignorancia. Y la religión que ilumina el conocimiento.

– Colaboró en obras colectivas, como era muy propio de la época. Por ejemplo, en Corona Poética, a Manuel José Quintana, (1772) poeta de la Ilustración y alumno de Meléndez Valdés y de Jovellanos, es decir conocido y no poco, con motivo de su coronación precisamente; su aportación personal en esta obra colectiva fue: “De patriótico amor sublime rayo”

– Y en “El Album de las Bellas”, con el poema “Las orillas del Guadaira” en 1849.

– Se habla de un ensayo épico como La creación del mundo, también tema que viene del primer romanticismo del XVIII.

– Publicó en “El regalo de Andalucía”, “La España Literaria”, “La Mujer”, “El Pensil Gaditano”, una publicación feminista que cofundaron en 1856 dos mujeres muy interesantes: María Josefa Zapata y Margarita Pérez de Celis. Esta publicación, fue seguida por “El Pensil de Iberia”, periódico de Literatura, Ciencias, Arte y Teatro. Y posteriormente, por “El Nuevo Pensil de Iberia” en 1857.

-Estas mujeres, interesantísimas, trabajaban con sus manos en oficios de bordados y costuras y cosas así, eran cultas y luchadoras y se codeaban con la intelectualidad masculina.

– Si querían.

-En este periódico escribieron Francisco Pi i Margall, Narciso Monturiol, Sixto Sáenz de la Cámara y se centra “en el análisis crítico de las condiciones de vida de la clase trabajadora y de la mujer. Desde sus páginas se critica el sistema social que genera una sobreexplotación de la mujer trabajadora, ya que hay una desigualdad clara del trabajo femenino. Esta situación hace que muchas mujeres se prostituyan para sobrevivir o realizan un matrimonio de conveniencia”.

-Mujeles: Sí Se Puede!- grita Chen Yu, y levanta un puñito tiananmen en el aire.

– Era una época con todo el viento en contra.

– Puro hombrismo. Por evitar el machismo, que cansa un poco.

Margarita Pérez de Celis, tengo oído que era una andaluza de muchos quilates.- dice La Catedrática Pelirroja Escribía suculentos artículos por la emancipación de los negros y de las mujeres, que sacudan el yugo que los hombres les imponen.

-Como en los estados unidos de América, las sufragistas querían liberar a los negros y a las mujeres

-Antiesclavistas, lo hemos visto en Coronado y en Arenal; no se puede ser sufragista sin ser feminista.

– Leo un párrafo memorable de esta señora, que había tenido una buena preparación en bordar y coser: “Y sobre todos juntos debiera desearlo más que nadie la mujer; sí, hermanos, la mujer, de todas las clases sociales, pues todas igualmente se hallan agobiadas de imprescindibles deberes, y sin más derechos que los que tiene a bien concederles su deño y señor, puesto que aún es súbdita del hombre, a pesar de las innovaciones introducidas por la práctica del derecho moderno, en vez de su amorosa e inseparable compañera, que es lo que debiera ser”.

– Mentira paree que habiendo habido mujeres de tanto valer, la política desastrada de este país fuera borrando todas estas ideas de progreso, y nombres y apellidos, y en el siglo siguiente las mujeres no supieran, en general, ni lo que era el feminismo, hasta los setenta bien entrados.

-Por eso nos gusta hablar de mujeres escritoras- pensadoras o al revés. Escribir es más que contar historias idiotas de chicas y chicos, que era la casilla particular de las mujeres escritoras.

-Además de estos periódicos fundados por Zapata y Celis, había otros, como ya venimos señalando, en los que aparecen más y más mujeres: Rosa MARINA, Aurora NALDAS, Ángela GRASSI.

– Total, que es una época rica-rica, como para bucear durante mucho tiempo.

– Pues ahora traemos a María Mendoza de Vives

-Ganas de decir “Doña María de Mendoza” y marchar al imperio austriaco.- dice El Redactor

-Ya es imaginación, la de este chico.

María Mendoza en principio, porque Vives será el apellido de casada, nace en Málaga la Bella en 1827, ya veis que llevamos orden en el tiempo, y muere en Barcelona en 1894. No solemos decirlo, pero interesa aquí el lugar de la muerte, porque significa el lugar de muchos años de vivir una malagueña en Cataluña, de crecer y de producir tan lejos de su tierra natal.

– De buena familia, padre médico. La madre no está de acuerdo con las tendencias literarias de la niña, incluso se negó a que aprendiera a escribir. En 1834 muere, y la pequeña María puede dedicarse a su auto-instrucción. Tendía a las humanidades, como se puede suponer. Ya con veinte años se da a conocer en la prensa de Málaga: “El Guadalhorce” entre 1839 y 1840, y en “La Alhambra” de Granada; y aquí coincide con Dolores Gómez de Cádiz, ya conocida en este Salón.

– Son publicaciones de corte romántico, parecidas a otras muchas que circulaban por la Europa romántica.

– A los veinte años se casa con un hombre de Leyes: Ramón Vives, y se van a Cataluña. Tienen dos niñas y María se niega a que acudan a un centro de enseñanza porque quiere instruirlas ella misma; esto era frecuente entre los burgueses de la época, ya lo vamos viendo.

– En 1831, en Barcelona entra en contacto con figuras de la cultura catalana, como María Josefa Massanés i Dalmau, ya conocida en este Salón, del llamado ámbito feminista literario, y Pilar Pascual de Sanjuán, que conoceremos después.

-Escribe en La Floresta”, en 1857.

– Me llama mucho la atención una rima que tiene, de 1865, que me recuerda mucho la XV de Bécquer, como si la hubieran escrito para aprender imitando, uno y otra, y os la leo ahora, a ver qué os parece: Rosa fragante color de grana,/ brisa amorosa de la mañana/ perfume y luz,/ lago apacible, dulce alegría,/ sueño de amores, sereno día:/ así eres tú./ Flauta extranjera del cieno ajada/ noche sin luna, fuente agostada,/ voz de dolor,/ torvo celaje, flor inodora,/ tórtola triste que duelo llora,/así soy yo./ Tú eres el gozo, yo la agonía,/ polos opuestos tu alma y la mía,/¿quién la unió?/ De amistad pura, lazo divino/aunque anchos mares tienda el destino,/ entre tú y yo.

– Gigante ola,/que el viento/ riza y empuja en el mar,/ y rueda y pasa, y se ignora/qué playa buscando va… dice Gustavo Adolfo, sí.

-En 1875, a Asociación de literatos de Girona concede la Amapola de Oro a uno de sus romances: “Recuerdos de Andalucía”

– En 1878 en los Juegos florales de Madrid se pes premiada su obra poética “Una página de gloria”

– Es escritora “esporádica”, es decir de grandes silencios, Díaz Benjumea la alaba como es mucho de esperar: “tan excelente y completa señora como amante esposa y cariñosa madre”.

-Así considerada como escritora, yo también me callaría, lo juro. Que reconocimiento tendrían mis esfuerzos, si siempre me remiten a las labores del hogar?

– Apagó su ingenio por desajustes emocionales, puede decirse: fallecimiento del esposo, de alguna de sus hijas… Es algo que vamos a ver repetido.

-Escribió en “El Siglo Literario”, 1874. “La Moda Elegante” en 1878. “El Semanario Familiar Pintoresco”, en1879. “La Ilustración”, 1880. “El Mundo Ilustrado” 1880. “La Ilustración de la Mujer” en 1883. “Los Niños” en 1886. “La Velada”. “La Ilustración Moderna” en 1894.

– La hemos visto poeta. Pero fue prosista reconocida, escribió novelas, podéis tomar nota: Emilia. El alma de una madre. Quien mal anda mal acaba. Hijo por hijo. Las barras de plata. El conde de Tebas. Preferencias de un padre. La pubila Ferreró y el alma de una madre. Flores de otoño.

Estupendo!- dice Chen Yu, se diría que excitada, con los ojos casi redondos- Yo busco, yo encuentlo. Yo leo todas y hago tlabajo.

– Apuesto a que sí.- dice El Pintor Oficial. Le ha hecho ya tres retratos porque está obsesionado con la capacidad de inexpresividad que tiene esta chica. A veces.

– Pues, mira, con esta señora próxima ocurre lo mismo que con Doña María: nace en1827, en Cartagena, y sin embargo es conocida como “maestra, feminista y escritora catalana”.

– A ver, la familia: el padre es capitán de artillería. O sea, suficientemente bien; pero muere pronto. La madre educa e instruye personalmente a la niña. A los catorce años, ambas subsisten haciendo bordados, muy visto hasta ahora, nos acordamos de Massanés. La niña Pilar saca tiempo para devorar libros de cultura.

– Casa con un farmacéutico, dónde vas a parar de bien. Se presenta por libre a los exámenes de maestra elemental y superior, y los supera con las máximas calificaciones.

– Y ya tenemos aquí a la mujer de carácter que, posiblemente, ha dado con el mejor amigo que podía tener: el farmacéutico le permite. Ya en Lérida, abre una escuela privada, para niñas, lógicamente.

– No parece tocada del ala del romanticismo decadente.

– No. A los treinta años queda viuda, no hagáis chistes fáciles. Y decide ingresar en el Cuerpo Oficial del Magisterio porque está menos sujeta a los avatares de inscripciones sí o no, está claro. Como funcionaria, tiene la vida asegurada y puede dedicarse a su tarea personal: observar, estudiar, pensar, y proponer. Vive en Tarrasa, en Sabadell, y finalmente en Barcelona.

-Y vamos a tener aquí a la feminista de mucho sentido común, del feminismo paso a paso porque un ángel del hogar no está bien que corretee por la vida. Por así decir, feminismo muy femenino: respeto al esposo, al hogar y a los hijos. Y luego, ya se verá

– Es buscar la dignidad de la mujer como ser humano para aumentar la autoestima y mejorar las condiciones de vida de las mujeres. Pero, siempre, “la mujer, MUJER”

-Ojo, que resulta muy exigente, porque propone la superioridad moral de la mujer como ejemplo para seguir por los hombres. Es decir: Mujer, procura ser digna de esa superioridad y no permitas que te la arrebaten

-En aquella época no cabían las revoluciones porque pesaba demasiado la responsabilidad de la maternidad, por eso no había que sacar el pie del tiesto; si la mujer se lanzaba enarbolando banderas y desatendía el hogar, perdía, precisamente, es superioridad moral que el hombre debía aprender de la mujer. Sí proponía novedades en los sistemas académicos: ejercicio físico para las alumnas, bailes y gimnasia para compensar el sedentarismo de los bordados y costuras. Puede parecer tontería, pero en la época esto era revolucionario o al menos innovación fuerte, porque suponía movimientos quizá poco convenientes y ropas especiales para la gimnasia, fuera corsés y otras prendas opresoras. Y liberas el cuerpo y lo demás viene después.

-Colabora en la primera revista de mujeres escrita en catalán: “El Llar”, junto a Massanés i Dalmau.

– Y, no os lo perdáis: denunció la Ley Moyano de 1857, que establecía la desigualdad salarial en el Magisterio: “Las maestras tendrán de dotación una tercera parte menos de lo señalado a los maestros en la escala”. Y hay que decir que empezó a haber maestras cuando los varones enseñantes se hartaron de la poca dignificación que tenía su cometido. Abandonaban, y las mujeres los relevaron.

– Lo que tienen de bueno estas figuras, es que contactan y hacen grupo y se hace cuerpo, y en este caso concretamente, en 1883 es promulgada la “Ley de Nivelación Salarial”. Objetivo cumplido, doña Pilar, “Señorita”.

– Publicó abundantísima obra, prácticamente enfilada a la enseñanza de niñas, en verso y en prosa. Valdría la pena un estudio detenido: Los albores de la vida, que tuvo premios en 1863. Preceptos morales para la infancia, basados en hechos históricos, de 1864. La fe de la infancia de 1867. La moral en la historia: colección de cuadros históricos con su aplicación moral al alcance de los niños de 1869. Y, más. Mucho más. Una mujer muy importante en su momento

– Pues, también de Cartagena, y seguimos en la periferia, resulta ser Doña Teresa ARRONIZ y BOSCH, nacida en 1827.

– Familia de militares y políticos, y armadores por otra rama familiar. Por tanto, suponemos que pudo tener a su alcance una formación de lo mejor con que pudiera contar en su ciudad. Curiosamente, apenas hay datos de su existencia, es conocida como escritora y periodista, pero sabemos que los periodistas de entonces no tienen mucho que ver con los de ahora: publicaban sus trabajos en las periódicas y eso era casi todo. Qué criterios de selección o preferencias había, sólo lo podemos suponer a la vista de los nombres propios de las publicaciones. Sí recordamos el número sorprendente de estas publicaciones. Arróniz publica en “La Correspondencia de España”, “La Ilustración católica”, “Revista de España”. El Diario Español”, “La España”, “El Campo”, “El Grano de Arena, de Sevilla. Entre otras.

– Un aspecto que no abunda: utilizó como pseudónimo un nombre masculino: Gabriel de los Arcos.

-El Fernán Caballero de Cecilia Böhl de Faber.

– Justo. Y esto otro sí que abunda: en 1862 escribió una crónica oficial sobre los festejos celebrados en Murcia con motivo de la visita de Isabel Segunda.

-Pues eso quiere decir que era figura conocida, al menos en su tierra

– Lo curioso es que murió en Madrid, y nadie sabe qué hacía allí en 1890

– Escribió novelas históricas, típico rasgo del romanticismo; algunas tengo aquí: La Condesa de Alba-Rosa en 1873. El testamento de Don Juan I en 1855. Julieta, en 1674.

María Pérez fue premiada en 1876 por la Real Academia Española, cosa extraordinaria porque no solían premiar a escritoras. La Ley del hierro publicada en “El Eco de Cartagena”. Y las que queráis.

-Te puedo decir que El testamento de don Juan I es una novela histórica muy interesante en cuanto a datos, en cuanto a ficción y en cuanto psicología. La acción, en 1390.

– En cuanto poesía, Carmen Conde dice que recuerda mucho a Espronceda y a Zorrilla, no se puede pedir más.

– Había mujeres. Las había.

-Muchas no llegaron.

– Tampoco todos los hombres llegan. Y no suelen tenerlo tan crudo.

 

Tenemos un vinillo de Malvasía, canario de pura cepa, nunca mejor dicho. Ayuda a pensar en concordia. Va por ellos y por ellas, José Manuel.

 

 

 

i

 

 

 

 

Be Sociable, Share!