LOS HONGOS DEL DONBAS

Posted: 6th junio 2022 by Aurora in Crítica, Literatura
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En primavera, Donbas desaparece entre la niebla y el sol se esconde tras montículos de tierra./Por eso necesitas saber a dónde vas,/ necesitas conocer al hombre que puede hacer los arreglos./ Este hombre era un trabajador en la estación de servicio,/ desgastado por el alcohol./ Cuando nos conocimos me/ dijo:» Nosotros los trabajadores de la estación de Servicio,/ siempre fuimos considerados la élite del proletariado, sí, la élite»./ Cuando todo se fue a la mierda, muchos/ vomitaron en sus manos./ Nosotros, no, los trabajadores/ de la estación de servicio./ Organizamos un sindicato independiente, tomamos tres edificios de la vieja planta/ y empezamos a cultivar hongos».

«¿Hongos?, no podía creerlo./ «Sí, hongos. Queríamos plantar cactus con mezcalina pero/ los cactus no crecen aquí en el Donbas./ Sabes qué es lo más importante cuando plantas hongos? Es importante drogarse, así es, amigo- es importante drogarse./ Nos drogamos, créeme, aún ahora tenemos que drogarnos. Tal vez porque/ somos la élite del proletariado./ Y entonces, tomamos tres edificios y empezamos con nuestros hongos./ Bueno, está la alegría del trabajo, del codo engrasado,/ tú sabes,- la sensación embriagadora del trabajo bien hecho./ Y lo que es más importante, ¡todos se drogan!/ Los problemas empezaron unos meses después. Esta es tierra de pandillas,/ tú sabes recientemente prendieron fuego a una gasolinera,/ estaban tan ansiosos por quemarla que ni siquiera llegaron a/ llenarse- así por supuesto la policía los atrapó./ De modo que una de las pandillas decide vérselas con nosotros, tomar/ nuestros hongos, ¿puedes creerlo? Pienso que, en nuestro lugar, cualquier otro/ se hubiera puesto en cuatro, así son las cosas- todos se ponen en cuatro aquí/ de acuerdo a la jerarquía social./ Pero, nos unimos y pensamos: a ver, hongos- esto es algo bueno/ no es problema de hongos, o codos engrasados,/ y ni siquiera de estaciones de servicio, aunque éste uno de los argumentos./ Sólo pensamos: allí vienen, ellos crecerán,/ nuestros hongos crecerán, se puede decir que madurarán para la cosecha./ Y qué les diremos a nuestros hijos,/ cómo los miraremos a los ojos?/ Hay cosas por las que tienes que responder, cosas,/ que no puedes dejar ir./ Eres responsable de tu propia penicilina/ y yo soy responsable por la mía./

«Así que peleamos por nuestra plantación de hongos. Allí fue donde/ los vencimos. Y cuando cayeron sobre los corazones de los hongos, pensamos:/ Todo lo que haces con tus manos trabaja para ti./ Todo lo que llega a tu conciencia tamborilea/al ritmo de tu corazón./ Nos quedamos aquí, para que no fuera tan difícil para nuestros hijos visitar nuestras tumbas. Ésta es nuestra isla de libertad,/ nuestra expandida/ ciudad dela conciencia./ Penicilina y kalasnikovs-dos símbolos de lucha./ El Castro del Donbas dirige a los partisanos/ a través de las plantaciones de hongos cubiertos de niebla/ hacia el Mar de Azov./ Tú sabes, me dijo, por las noches, cuando todos duermen/ y la tierra sombría se chupa la niebla,/ siento cómo elPlaneta se mueve alrededor del sol, aun en sueños/ escucho y atiendo cómo crecen los hongos del Donbas, quimeras silenciosas e la noche surgiendo del vacío, brotando dela hulla, del carbón, hasta que los corazones se detengan, como ascensores en la noche/ los hongos del Donbas  crecen y crecen sin dejar nunca a los desalentados/ y condenados a morir de pena/ porque, hombre,/ mientras estemos juntos,/ hay alguien para cavar la tierra y hallar en sus entrañas tibias, la materia oscura de la muerte,/ la materia oscura de la vida»

2007

 

SERHIY ZHADAN, 1974, es un intelectual ucraniano; ensayista, novelista, traductor, poeta. Por tanto analista de la realidad  secular de su país. Pero el nombre importa menos que las palabras, la idea, lo que transmite, expresa, sangra, el texto-extraño poema para nosotros.

Después de la lectura que ha hecho Yarek Palka,, sentimos lo mismo que sentimos después de la lectura del día anterior del poema de NATALKA BILOTSRKIVETS: la vivencia del horror y del dolor que no podemos parar. La locura del dejarse ir lo suficiente como para mostrar esa locura a quien se interese por ella.

No nos miramos. No sale a relucir el vinillo habitual. Nos vamos yendo. En silencio.

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