PALKA Y SU EXPERIENCIA NAVIDEÑA POLACA

Posted: 30th diciembre 2021 by Aurora in Crítica

Bastantes años después de nacer yo en Zielona Gora, un pueblo que está, prácticamente en la raya con Alemania, desde que yo recuerde, en Navidad nos vestíamos de Sagrada Familia. Mi madre copiaba las ropas de las vírgenes, de los cuadros y de las esculturas Mi padre se colocaba su túnica, su barba y su turbante, y procuraba cojear menos; porque sabemos todos que San José era carpintero pero no era cojo. Y mi padre era zapatero y perdió una pierna cuando estuvo en la guerra de aquí con las Brigadas Internacionales. Y, por respeto, cada cierto tiempo le hacía zapatos nuevos a San José. Yo no os pido que hagáis esfuerzos por comprender.

Y, a mí me vestían como les parecía bien; con mi túnica, a la que renuncié en la pubertad, y el trapo de rayas en la cabeza.

Mira, nunca había analizado lo que aquella costumbre-capricho pudiera significar para mis padres. Doy fe de que no somos polacos judíos. Hitler pasó por allí y no olió a judío estando nuestra familia. No, hasta donde yo sé, mis antepasados son polacos con mezcla de lituanos; y cristianos de toda la vida, por los apellidos.

Qué suponía aquella extraña costumbre para mis padres? Ella era muy devota, amaba a la Virgen porque le permitió tenerme a mí después de haber perdido a tres hijitos. Una especie de extraña locura? No lo sé. Mi padre se amoldaba perfectamente e incluso procuraba cojear más disimuladamente.

En la mesa de la cena de Navidad había seis servicios; tres para ellos y tres para nosotros. Mi madre nunca pretendió hablar con ellos: simplemente eran tres ausencias respetadas. O era la presencia de tres ausencias, como lo queráis ver.

Cuando yo iba creciendo y los compañeros se reían, más o menos, de nuestra costumbre, yo jamás me enojé, ni respondía a preguntas. «Tú en tu casa , yo en la mía» Eso si respondía.

Luego, después de la Universidad, me fui de Polonia. He vivido en tres países. Os juro que, cuando llegan estas fechas, lo más que añoro es aquella familia de tres más tres. Y lo que más lamento, es mi ausencia por las explicaciones que mi madre tenga que dar a la Virgen.

O, quizá no.

Porque mi madre siempre solía decir: «Dios y su Santa Madre lo saben todo»

Ojazos, el búho de Rousseau, amigo de Palka desde que se conocieron, le mira a los ojos azules de mar tranquilo, y, quizá trate de comprender.

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