SEGUNDA SESION DE NIÑ@- INDIVIDUO – NIÑ@ MASA

Posted: 4th noviembre 2017 by Aurora in Crítica
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SEGUNDA SESION DE NIÑ@- INDIVIDUO NIÑ@- MASA

Vamos sentándonos cada cual en su lugar favorito, y el redactor comienza diciéndonos:

-Ayer encontré en el buzón la voz de una persona que, según me dijo, es asidua de El Salón y lectora apasionada de Palacios, según sus propias palabras; yo ni quito ni pongo. Y pedía por favor que Palacios cambiara el final de una de sus novelas, porque, al parecer, no le gusta.

Y acerca un micro imaginario y lo coloca delante de la cara de Palacios. Todos sabemos que a ella, estas cosas, como que no.

– A ver, yo diría a esta persona, con todo el respeto y agradecimiento del mundo, que no elijo yo los finales de mis novelas ni de mis cuentos. Yo sigo a los personajes, me mezclo lo que puedo con ellos, tomo notas de lo que hacen y de lo que dicen, y de lo que les ocurre según su historia pasada y su historia reciente. Y los finales de las historias son los finales que los personajes pactan con su propia trayectoria, qué remedio tienen; yo ni entro ni salgo, como dice El Redactor. Son finales hacia su propio futuro, el que les toque. Eso sí, esta persona, si quiere, me llama y discutimos el final que a ella le gustaría. Será interesante.

– Bueno, anotada la respuesta, yo quería recordaros la sesión que tuvimos el días uno de septiembre y que titulamos “Niñ@ individuo, niñ@ masa”. En aquella reunión me quedé con ganas de hablar de los bebés–mochila. Sí; cuando mencionabas el respeto a los tiempos y a los ritmos, y a los ciclos de desarrollo de la criatura. Entendí que los padres y los ministerios pretenden aupar, o empujar al menor, hacia el mundo adulto antes de tiempo. Y pensé en el recién nacido en su mochilita circulando por la ciudad. Hablabas del negocio de las extraescolares. Os acordáis de los cochecitos en los que nos llevaban, amplios y confortables, en los que dormíamos a pierna suelta tranquilos horas y horas, echadicos sobre un colchón bien apropiado para que la columna estuviera descansada, para que soldasen bien las vértebras, y eso.

Luego fabricaron unos cuévanos con ruedas y unimanillar, mínimos, casi ortopédicos, en los que no se podían mover los bebés, ni cambiar de postura, no estaba previsto; unos cuévanos estrechitos para que cupieran mejor en los ascensores y en los maleteros de los coches. Pues ahora, tenemos las mochilas de recién nacido para una época de desarrollo en la que la columna no puede resistir el peso de la cabeza; cuando las piernicas espatarradicas van colgando y ralentizan así la rápida vuelta de la sangre al cerebro, porque lo ideal es que los pies no estén más bajos; cuando la carita va contra el pecho del padre o madre rozando la ropa medio sofocao el bebé, moviéndose a la cruda luz, al ruido y al movimiento de padre o madre; no duerme. Digan lo que digan quienes lo dicen, los bebés van en una postura forzada.

– Eso es verdad. No tenemos que olvidar que los humanos nacemos sin terminar de formarnos, como los marsupiales, y tenemos que pasar unos meses durmiendo y echados el mayor tiempo posible.

– Has dao en el clavo; nos llevan en la mochila igual que las canguras australianas, las ornitorrincas y las equidnas, sin evolución.

– Propongo la incorporación de un biberón en la mochila-saco, y así nos convertimos mejor en marsupiales.

-…

El texto completo se puede leer en el libro de Aurora Palacios publicado en Amazon «De nuevo en el salón del Siglo XXI» (Tomo II)

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  1. Reée dice:

    La primera sesión de los niños individuos o masa fue interesante y esta segunda no lo es menos, y lo que tiene de insuperable es que afecta a prácticamente toda el área cultural. Incluso están dándose estos cambios educacionales en algunas áreas asiáticas

  2. Richard dice:

    Ironías o bromas aparte, que se quiere forzar el desarrollo humano está claro y es incontestable. Los resultados a medio plazo están por ver. Todavía vivimos la era de la infantilización. Buen trabajo

  3. Vanesa dice:

    Lo que va desde la propuesta de Platón, para dar paz al alma, y el resultado de hoy, para que anden más pronto. Si es de verdad o aproximado, da bastante que pensar, vaya cambio. Si por mucho que se empeñen, el cerebro tiene sus exigencias y mejor será criar para la tranquilidad y el equilibrio